14 octubre, 2016

10 buenas razones para ver: Náufrago


Tom Hanks es un amigo de la casa. Ya hablé de él ACÁ y ACÁ y siempre encuentro motivos para seguir opinando bien de él. 
Mientras espero que me llegue la invitación para compartir una barbacoa y cigarros cubanos con él y mi otro amigo Spielberg, esta es una buena semana para volver a hablar de Hanks, no sólo porque ayer se estrenó una nueva película que lo tiene como protagonista, sino porque este próximo domingo se celebra el día de la madre. 
Ustedes se preguntarán qué tiene que ver. Y tiene mucho que ver.
Conozco una persona que pasaría más de una tarde de barbacoa con él. Viviría para decirle lo buen tipo que es, lo bien que hace su trabajo, y aunque los años pasen y dejen huella en su cara, ella siempre pero siempre lo miraría enamorada. Esa persona, vecinitos, es mi mamá. 
Por eso, este post está dedicado muy especialmente para ella, en la mismísima semana del día de la madre. 

Y como siempre para todos ustedes, porque si todavía no vieron Náufrago y no lloraron cuando Wilson se cae del bote prefabricado de Tom, sepan disculpar pero...no tienen sentimientos.

Tom Hanks es Chuck Nolan, un analista en sistemas que hizo carrera en la empresa Fedex. Chuck es adicto al trabajo, odia perder el tiempo y es tan buen empleado que hizo carne el mensaje aquel de que el tiempo es dinero y por eso está obsesionado con la rapidez en la supervisión de la entregas en tiempo y forma. Tiene una novia que ama pero ve poco, consecuencia de sus recurrentes viajes de trabajo en distintos puntos del mapa. En plena época de fiestas, Chuck debe interrumpir una cena familiar por trabajo y tomar un avión que a causa de una tormenta y una falla técnica terminará estrellándose en una isla paradisíaca. Él será el único sobreviviente, una especie Robinson Crusoe moderno que se empeña en salir vivo de allí para contarlo. 

Contengan la respiración y prepárense para sobrevivir una temporada en la isla con Tom Hanks.
Pasen y lean:

10 buenas razones para ver
Náufrago


  1. Tom Hanks. Náufrago es Tom Hanks. No existe un sólo plano en toda la película en la que no aparezca. Si lo aman no será un problema. Por el contrario, si les molesta su candidez, puede parecer insoportable, aunque me arriesgo a pensar que ésto último es poco probable porque Tom Hanks tiene la habilidad y la cintura necesaria para conquistar al público. En el barrio ya hablamos de Joe F-O-X en Tienes un email y de Víctor Navroski en La Terminal, pero Chuck Nolan es diferente a ellos. Es un valiente que aprende a sobrevivir gracias al recuerdo vivo de Kelly, su novia, a través de una foto casi desteñida. En el año 2000, Tom Hanks ganó el Golden Globe pero Russell Crowe le arrebató el Oscar por Gladiador. Sin embargo, para este barrio, el verdadero y único Gladiador fue y será Tom Hanks.
  2. Wilson. Hay niños y algunos adultos que aseguran tener un "amigo imaginario". Chuck deja de lado lo espeluznante y paranormal y fiel a su estilo dialoga con una pelota de voley a la que llamará por su marca: Wilson. Originalmente, la pelota estaba destinada a llegar a un niño, según lee en la nota que acompaña el packaging que llega como vestigio del naufragio. En la isla, Wilson no aplica como pasatiempo deportivo sino que es un amigo que le trae la marea, sólo que en forma de pelota. Gracias a la palma de la mano ensangrentada del náufrago, Wilson tiene ojos, boca y hasta unos pirinchos parados que simulan pelo. Wilson no siente, no habla, no opina pero Tom quiere creer que sí. Y nosotros, también.  Y lo lloramos. Mucho lo lloramos. Ampliaremos más adelante en el decálogo.
  3. El lugar. Náufrago fue realizada en una isla llamada Monuriki, en el Océano Pacífico. Un paraíso de aguas color turquesa y arenas blancas. Vale imaginarnos allí, en ese rinconcito tropical, lagarteando y tomando un trago con sombrillita decorativa, pero no. El paraíso también puede ser el mismísimo infierno. Amo las historias en las que un lugar soñado puede dejar de serlo. Es un quiebre y nos obliga a reacomodarnos. Nada de sol ni barra libre. Acá se trata de aprender a hacer un fuego y sobrevivir.
  4. El director. ¿Cómo no amar a Robert Zemeckis? Responsable no sólo de Náufrago, sino también de Volver al futuro o Forrest Gump, El vuelo o Quién engaño a Roger Rabbit. Zemeckis rodó la primera parte de Náufrago y luego interrumpió el rodaje por un año para que Tom Hanks tuviera el tiempo suficiente para adelgazar 30 kilos y que su barba creciera a lo Crusoe. A pesar de los avances digitales, lo de Zemeckis fue casi artesanal. Por eso lo queremos.
  5. Mr. Big. No hay caso. Mr. Big no se hace querer. Ya comenté en posteos anteriores que a Carrie Bradshaw le llevó seis temporadas de Sex and the City ganarse a Mr. Big. En The good wife, mi amiga Alisha padece sus infidelidades y su carrera política. En Náufrago, es quien termina casándose con Kelly, la novia de Chuck que a causa del accidente lo creyó muerto. Mr. Big aparece en la historia, como mucho, 10 minutos. Tiempo suficiente para odiarlo. Sí, una vez más.
  6. Lo que traiga la marea. No se cuándo lloro más, si en la famosa escena en la que Wilson se cae del bote o cuando Chuck comparte ese momento de reflexión, en la casa de su amigo, después de saber que perdió a Kelly. Llueve. Hay un fuego de hogar detrás. Chuck tiene una toalla alrededor del cuello y un vaso de whisky en sus manos. Y entre tantas cosas lindas dice: Estoy tan triste por no tener a Kelly conmigo, pero estoy muy agradecido de que ella haya estado ahí conmigo en esa isla. Y ya se lo que tengo que hacer ahora: seguir respirando, porque mañana saldrá el sol y ¿quién sabe qué traerá la marea? Ya saben vecinitos: Inhalen y exhalen. Sobrevivimos como Chuck al naufragio y tenemos que estar listos para lo que nos traiga la marea. 
  7. El final. Hay un cruce de caminos, unas alitas de ángel, un sobre de Fedex, una vaquera que llega a un rancho, un perro, hay sol, una ruta y un nuevo comienzo. El final de Náufrago es hermoso y esperanzador. Sin más spoilers que estos pequeños datos de interés. 
  8. Perder a Wilson. Chuck sabe que tiene que salir de esa isla, en lo posible, con vida. Pasó 4 solitarios años y no pierde las esperanzas. Después de algunos intentos frustrados, reintenta y mejora su método y se abre a mar abierto, a lo Quijote, con una balsa pre-fabricada y con su amigo Wilson como mascarón de proa. Y todo funciona y nos ponemos contentos y no hay tormenta que nos amargue o nos preocupe hasta que el suave golpeteo de unas olas hacen que Wilson se caiga de la balsa. Y ahí sí, no podemos explicar cómo Zemeckis, Tom Hanks o Wilson nos hagan llorar TANTO. Estamos con el agua al cuello. Tratamos de estirarnos como hace Chuck al intentar rescatar a su amigo que se aleja cada vez más. Es una escena terrible, pero hermosa. Nadie nunca volverá a hacernos llorar así ¡por una pelota!
  9. El accidente. La escena del accidente impresiona por su realismo. Sólo los rayos de la tormenta iluminan la pantalla y allí lo vemos a Chuck, casi en posición fetal, agarrado y aterrado en un gomón. No se cuánto dura la escena, pero es una lección de cine y vale la pena. Además, la aventura recién comienza.
  10. El amor. ¿Alguien duda todavía que a Chuck lo salvó el amor por su chica? Durante 4 años habló con Wilson y con una foto de Kelly. Cuando la tiene frente a él, ella todavía recuerda cómo toma el café, cuál es su equipo de fútbol americano favorito, le da su auto y le muestra toda una mesa de recortes publicados en distintos medios ante su desaparición. Es un reencuentro emocionante y nos parte el corazón. Estamos con Chuck. Queremos que ella largue todo por él pero, aunque al final no lo haga sólo le mandamos amor, porque gracias a ella, Chuck volvió y nos regaló esta película hermosa y emotiva llamada Náufrago.

Náufrago (Cast away) es una película del año 2000 y fue dirigida por Robert Zemeckis.

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