23 marzo, 2011

Mi guitarra y yo

Cuidado con lo que soñás porque puede hacerse realidad.
Jack Johnson en Baires.

19 de Mayo, Club GEBA.

El barrio está revolucionado.

18 marzo, 2011

Bésame mucho


Hay muchos locales donde conseguir tazas de diseño, bolsas ecológicas y jabones con aroma a jazmín pero CHUIK, como su nombre lo indica, es puro romance.

Según figura en su página web son "regalos por impulso"y algo de eso hay...pero vayámonos más atrás en el tiempo.

La primera vez que descubrí este local fue buscando un autoregalito porque sí ¿por impulso tal vez? El local era una góndola dentro de un shopping en el barrio de Belgrano. Ese día salí del shopping con una hermosa libreta bajo el brazo pensando en volver por más, pero cuando volví CHUIK había desaparecido.

Pasó un tiempo pero como un buen final de película romántica este verano volvimos a encontrarnos. Y lo mejor de todo es que CHUIK no es un amor de verano, es un amor que parece no acusar el paso del tiempo y te recibe cálidamente, con los brazos abiertos. La sensación de reencontrame con todos esos detalles puestos con dedicación y amor hizo que desembolsara allí lo que no traje en alfajores Havanna.

El local marplatense de CHUIK tiene de todo un poco: pantuflas, bolsas con lechuzitas o con la famosa frase beatle All you need is love, tazas, jabones de mandarinas u orquídeas con envase en origami desplegable, carpetas y cartucheras para las nenas (y no tan nenas) que quieren lucir sus útiles en el aula, remeras, imanes con la receta matrimonial, una línea de fragancias, individuales y tarjetas artesanales que son comestibles tanto por su contenido como por el mensaje simple y directo al que apelan:

Te amo más que a los chocolates (con detalle de cupcake cholocatoso dentro) o Te regalo carcajadas, besos de chocolate y chispitas de alegría para este día tan especial, son un buen ejemplo de ello.


Cada detalle está minuciosamente cuidado. Desde la disposición del lugar, el packaging y la esmerada atención que se recibe, detalles que se valoran e incentivan a volver pronto a ese mundo naif lleno de haditas y cosas lindas.


CHUIK tiene locales en Mar del Plata y Córdoba.

Para más información, www.chuikme.com

17 marzo, 2011

Los clásicos nunca pasan de moda

Dicen que en el placard de toda mujer nunca debe faltar el vestidito negro. Conocido como el comodín que nos sacará de un apuro cuando pensemos que no tenemos nada que ponernos, el black dress no falla. Además es una prenda versátil. Queda bien con unos buenos tacos y también con ballerinas, sólo habrá que cambiar accesorios o agregar algún detalle de color. Desde chicas escuchamos decir que el vestidito negro es un clásico y esa condición puede aplicarse a muchas cosas y situaciones. Entre ellas, las buenas series. En particular, a Los Soprano.






Un zapping puede regalarnos momentos gloriosos de Friends pero no puede regalarnos a Tony Soprano en una sesión de terapia. Para eso hay que volver al origen, enterarse por qué el capo de New Jersey está deprimido y sufre ataques de pánico.


Hace unos días, acompañando en la misión al vecinito, empezamos a ver Los Soprano y resulta que la serie es como ese vestidito negro que tengo colgado en el placard: perfecto, vigente y de moda. Un clásico siempre a mano.


Vuelvo a redescubrir y confirmar lo mal esposo e intento frustrado de buen padre que resulta ser Tony Soprano. Sin embargo vuelve a enternecerme en sus intentos por reconstituir el vínculo con su madre o cada vez que baja la rampa en bata y pantuflas para buscar el diario. Me terminan simpatizando los muchachos de Tony; Silvio, Paulie y Christopher, entre tantos otros que pasan y eliminan según las temporadas y sigo detestanto a su tío Corrado Junior, su principal rival en el negocio.


Disfruto saber lo que vendrá...la aparición de Tony Blundetto, primo del gran Tony interpretado por Steve Buscemi, el viaje de Carmela (Edie Falco) la mujer de Tony, a tierras parisinas, los novios de Meadow, la nena de papá Soprano, el intento cinematográfico de Christopher, el lado oscuro del hijo menor, AJ.


Si bien en la serie abundan las referencias al cine clásico de mafiosos, Los Soprano no es una versión extra large de Buenos Muchachos o El Padrino, sino que es una de esas series que nos dejaban con ganas de más cuando teníamos que esperar semana a semana para ver cómo continuaba la historia.


James Gandolfini siempre será Tony Soprano, el capitán de su calle. Un buen intento de hombre que fuma puros de los mejores y que durante 6 temporadas hizo una serie brillante.


Como el vestidito negro. Una buena elección para cualquier eventualidad.

01 marzo, 2011

Cuando las series no alcanzan

Cuando no están jugando a ser héroes, diagnosticando enfermedades raras o arreglando el calefón de alguna de las exclusivas casas de Wisteria Lane ellos salen a tocar covers y por si fuera poco, hacen beneficencia. Hugh Laurie (Dr. House), James Denton (el plomero buen mozo de Desperate Housewifes) y Greg Grunberg (Héroes) son algunos de los integrantes que conforman Band from TV, nombre poco original pero por demás explícito ya que parece ser un requisito de la banda ser o haber sido actor de alguna serie televisiva. Si se tiene en cuenta solamente que Hugh Laurie tiene fans desparramados por todo el planeta, Band from TV está condenada al éxito por muchos años más.

Hace unos meses el vecinito anticipó el lanzamiento de un disco de blues de Hugh Laurie. Hoggin´all the covers, el disco de la banda serial, es una buena previa para escuchar al Señor House desde el living de casa luciéndose en los teclados o haciendo los coros de Shake your tail feather, entre otras joyas.

Según cuentan en la página oficial de la banda todo comenzó cuando Grunberg fue invitado a tocar en un concierto en el House of Blues junto a otras celebrities. Captando el interés generado en el público se dio cuenta que formar una banda con gente conocida podría servir como una plataforma para recaudar dinero para obras de caridad.

Un tiempo después y con la idea dándole vueltas en la cabeza, Grunberg (que tiene un hijo que padece epilepsia) aprovechó la oportunidad de invitar a Hugh Laurie a sumarse al proyecto cuando tuvo la chance de participar en un capítulo de la serie médica.

Al día de hoy la banda está conformada por: James Denton en guitarra (Mike Delfino en Desperate Housewifes), Bob Guiney (The Bachelor) y Bonnie Somerville (Cashmere Mafia) en voces principales, Hugh Laurie en teclados (Dr.House), Greg Grunberg en la batería (Matt Parkman en Héroes) y Jesse Spencer (el vanidoso Dr. Chase de House) en violín.

Cada uno de ellos es padrino de una ONG y donan lo recaudado en presentaciones y con la venta del disco a la Fundación para la Conservación de la naturaleza, la Fundación Nacional de Epilepsia o el Programa de Prevención de Abuso Infantil y la Coalición Nacional contra la Violencia Doméstica, entre otras.

El disco se presenta en su versión de 1 CD u otra edición que incluye además un dvd con una entrevista a la banda y uno de los temas en vivo.

Reversionando temas clásicos del rock and roll, Hugh Laurie y sus amigos encontraron una nueva manera de pasarla bien haciendo un bien. Ya no tenemos que conformarnos con esas escenas en las que House se sentaba solo al piano. Ahora lo tenemos en un dvd y 13 temas para disfrutar y abusar de la tecla repeat todas las veces que sean necesarias.


pd. Este post está especialmente dedicado al vecinito, el más lindo culpable que este disco forme parte de nuestra cdteca.

14 febrero, 2011

Envalentinados


Estamos tan pero tan enamorados que encontramos en la góndola del super una papa-corazón y nos la llevamos a casa.
El vecinito se ocupó de fotografiarla.
Feliz día de San Valentín.

11 febrero, 2011

Con la arena entre los dedos


Todavía me acuerdo cuando mi amiga Clo me decía Ya estás con la arena entre los dedos. Su frase, por demás gráfica, era un buen indicador de la cercanía del verano y con ella, de las vacaciones. Con esa frase lograba trasladarme a la playa, al olorcito a bronceador, al mate, las facturas de la tarde y a todo el ritual propio de pasar unas semanas mirando el mar.

To the sea, el último disco del hawaiano Jack Johnson, es como la frase de Clo. Su música nos remite a estar panza arriba, a olvidarnos de las botas que quedaron archivadas en el fondo del placard y a dejar a mano las ojotas, listas para meter en el bolso junto al buzito que hay que llevar a la playa cuando el sol se esconde.

Una vez más el bueno de Jack hace lo que mejor sabe hacer: contagiarnos su espíritu aloha con 13 nuevas canciones, ideales para escuchar despatarrada en la reposera.
Grabado en su estudio ecológico Mango Tree, ubicado en la isla de Hawaii a minutos de la playa, el músico que en sus ratos libres disfruta las olas como en el video del tema elegido para promocionar su disco, parece tener un PhD en canciones optimistas y luminosas. Inclusive en temas como No Good with Faces logra revertir la melancolía inicial en el estribillo.

En el vecinito ya nos habíamos encargado de hablar bien de este personaje pero cada nuevo disco es un buen motivo para recordar y recomendar su música.

To the sea no defrauda, aún cuando suene más eléctrico que sus trabajos anteriores.

El disco está dedicado a Johnson padre, quien seguramente se habrá encargado de transmitirle al pequeño Jack la filosofía del Don't worry be happy. Parece que aprendió la lección paterna tan pero tan bien que hizo de eso un estilo de vida.

No está nada mal imitarlo, ponerse los cortos y pensar en nada por unos días.
Nuevas canciones de Jack que nos recuerdan que la vida es bella y que lo verdaderamente importante de la vida es disfrutar. Arriba de una tabla de surf o sin ella.

Imprescindible para el bolso playero.


27 enero, 2011

Mi amiga Sofia


Se dicen muchas cosas de Sofia.
Se dice que hace películas para un público indie y sensible.
Se dice que se repite, que abusa del recurso de filmar a gente rica con tristeza.
Se dice que le gusta plantar su cámara y dejarla fija un buen rato para que podamos observar cada detalle hasta un punto insoportablemente minucioso.
Es probable que todo lo anterior sea cierto, pero también es justo y necesario decir que nadie supo correrse de la sombra de un padre enorme como lo hizo Sofia, y mientras muchos se empeñan en criticar su filmografía ella sigue haciendo lo que siempre supo hacer: estilizar el cine.
Su sentido del humor, entre sutil e infantil, y la belleza naif de sus imágenes están presentes en una pileta de una suite exclusiva en Milán, en el supermoderno Sheraton de Tokio, en una colección de zapatitos rococó y la mesa dulce que disfrutaba María Antonieta o en esas rubias melancólicas y suicidas.
Dueña de una gran sensibilidad Sofia Coppola es especialista en filmar como nadie la soledad. Son un clásico sus escenas silenciosas y esos personajes insatisfechos que parecen vagar por una vida aparentamente vacía y sin sentido.
Somewhere, su última película por la que ganó el León de Oro en Venecia, no es la excepción.
La película nos muestra la vida de Johnny Marco (Stephen Dorff) un actor de cine canchero que atraviesa la crisis de los 40, papá de Chloé (Elle Faning) una chica de 11 años, delicada y madura en contraposición a su padre.
Johnny parece tener todo lo que un hombre querría tener: una ferrari, mujeres a su disposición, fiestas, fama y cerveza siempre a mano en el Chateau Marmont, mítico hotel de actores en Sunset Boulevard donde vive. Pero el caso es que Johnny está solo y Sofia se encarga de mostrarlo de un modo exasperante. El espectador acompaña esa sensación de tedio y abulia que vive el protagonista. Nos aburrimos con él de la belleza felina de las mellizas que le hacen un baile del caño en su habitación, soportamos las preguntas tontas en una conferencia de prensa, nos sentimos incómodos en la entrega de unos premios bizarros italianos y nos falta la respiración cuando nos someten con el protagonista a realizarnos una máscara para una película.
Del tedio a la crisis existencial hay un solo paso y esto es lo que le va a pasar a Johnny hasta que su ex mujer le endose por unos días a Chloé y ahí la película se llena de luz y color.
La angelical Elle Faning (hermana menor de Dakota) trae a la vida de su padre sonrisas, juegos, sol y desayunos ricos. Él saca la energía de algún lado y parece disfrutar por una vez en la vida de todo lo que significa estar cerca de su hija; ya sea jugando con la wii, en una pileta, siendo el único espectador en una clase de patinaje sobre hielo, haciendo compras para el campamento de verano de Chloé, mirando un capítulo de Friends o comiendo helado en la cama.



La experiencia de la paternidad movilizará al protagonista y de alguna manera lo hará reaccionar. El planteo existencial que mencionaba más arriba no tarda en aparecer ¿Quién soy? ¿Qué hice con mi vida? La verbalización de estas cuestiones es lo único que me atrevo a criticar de Somewhere. El universo de Sofia Coppola es sutil, es ese susurro entre Bill Murray y Scarlett Johansson en Perdidos en Tokio. No hay necesidad de ponerle nombre a las cosas. No hace falta aclaración. Sin embargo, promediando el final de Somewhere el protagonista hace catarsis de su fuckin life en un llamado telefónico lamentándose de estas cuestiones existenciales. Una escena que aporta poco si tenemos en cuenta que durante una hora y media Sofia se encargó de mostrarnos de distinta manera la vida miserable de este pobre tipo que es Johnny Marco.

Más allá de esta apreciación personal, a veces el cine nos somete a dejar de lado la crítica. Somos conscientes de esta debilidad que nos pasa con determinadas películas. A mi me pasa con las de Sofia Coppola.
Estoy segura que en otra vida fui su amiga.
Ojalá nunca deje de hacer cine.
Ojalá nunca nos prive de esos momentos de luz que tan bien sabe filmar, de bandas de sonido preciosas mientras un padre y una hija toman sol en unas reposeras con vista a una pileta perfecta, en un hotel cinco estrellas.

20 enero, 2011

Quiero arreglar todo lo que hice mal


Ya estoy yo, para grandes canciones
Para revelar emociones,
Para gloria matinal.


Para seguir era una de las más lindas canciones que incluía ese disco quíntuple imposible llamado El salmón, pero esta vez va en serio. Año nuevo, vida nueva parece haber dicho Andrés y aquello que alguna vez fue quíntuple en unos meses será doble y se llamará Salmonalipsis Now.
El nuevo disco de Calamaro incluirá los mejores temas del disco original y media docena de temas inéditos.

Ya era hora de redimir al salmón.
Perdonar es divino.

18 enero, 2011

Había una vez un circo

Tell me ¿what you don't like about yourself?



Hoy a las 10 de la noche cuando Sean McNamara o Christian Troy pregunten ¿Qué es lo que no le gusta de Usted? se me va a piantar un lagrimón.
Durante 6 años cada capítulo de Nip Tuck, la serie que relata la vida de dos cirujanos plásticos bastante impresentables empezó de la misma manera: con una pregunta, siempre la misma. Las respuestas a esa pregunta fueron tan diversas como caprichosas: obsesiones, culpas, inseguridades y ridiculeces al por mayor. Porque si hay algo que Nip Tuck supo hacer fue sacarle el jugo al ridículo. Los realizadores de la serie se rieron con nosotros y nos vendieron lo que quisieron: tráfico de órganos, reality show, enanos, actrices porno, cientología, anorexia, terapia de pareja, abusos carcelarios, enfermedades terminales y un circo de freaks adorables.
Había una vez un circo y se llamó Nip Tuck. Bienvenidos al número final.

Desde el primer momento Nip Tuck fue explícita, aunque con un poco de valentía las escenas de quirófano se superan sin dificultad.
Los diálogos y las situaciones que se generan entre los protagonistas ayudan a sobrellevar las escenas cruentas, y gracias al encanto de Troy y McNamara olvidamos el serrucho que tienen entre manos y la carnicería a la que podemos llegar a someternos.
Esta misma carnicería (que es pura ficción) hizo que todos los que alguna vez tuvieron la fantasía de pasar por un quirófano lo pensaran mejor.

La serie no tuvo personajes con nombres de filósofos como en la isla de Lost ni tampoco atentados que pusieran en riesgo la vida del presidente de Estados Unidos como en 24, pero gracias a ella nos familiarizamos con términos como rinoplastía, alopesia, mamoplastía y la toxina botulínica, el famoso botox. Así fue que aprendimos y compramos durante todos estos años el pequeño Nip Tuck ilustrado.
Pero esta noche, el manual se cierra y quedará en la biblioteca para cualquier consulta, para cuando tengamos ganas de ver alguna historia delirante o simplemente para admirar el cuerpo tallado del Dr. Christian Troy y sus boxer Armani.
De eso se trató Nip Tuck, de exponer no sólo el cuerpo sino todas nuestras miserias. Vimos como un labial rojo puede dejar de ser un elemento de seducción y convertirse en un instrumento siniestro que marque en cuestión de segundos todas clase de imperfecciones frente a un espejo.

Por otro lado es cierto que hubo escenas escatológicas, pero también hubo momentos bizarros y grandiosos como "Corazones y bisturíes", la serie de tv por la que Sean McNamara le roba protagonismo a su socio y amigo, el mujeriego Christian Troy. Hubo desplantes en un altar cuando Christian intentó ser un buen chico casándose con Kimber, aquella modelo y actriz porno que estuvo presente desde el primer momento de la serie y que finalmente tuvo un triste final arriba de un yate en esta 6ta. y última temporada. Hubo varios intentos de reconquista entre Sean McNamara y su mujer, peleas por custodias de hijos no-biólogicos, intentos de romance, mucho sexo, buena música y apariciones premium como las de Madonna y Joan Rivers, la más mala de la red carpet.

Christian y Sean vivieron la vida loca durante mucho tiempo. Llegó el momento de despedirse y madurar.
Atrás quedará Julia, la mujer que los dos amaron como pudieron. Matt, el hijo criado por este triángulo que no da pie con bola.
La Sra. Grubman, aquella cliente fiel de McNamara/Troy adicta a las cirugías estéticas. La insufrible psicóloga y madre de Julia, la actriz Vanessa Redgrave.
Collen, la manager de Sean en Hollywood cuando éste deviene estrella mediática.
Y por supuesto cómo no dejarla para lo último: Liz Cruz, la anestesióloga y amiga de la dupla Troy/McNamara. La misma que cayó en las redes de Troy, dejando a un lado su lesbianismo militante convirtiéndose por un rato en su mujer y guía cuando Christian pensaba que se moría solo como perro malo. Durante todas las temporadas Liz fue la voz pensante de esa clínica ultra moderna dirigida por McNamara/Troy, la única con sentido común y carácter de la que por h o por b no pueden deshacerse tan fácilmente porque la adoran y necesitan como chicos de jardín de infantes.

Termina Nip Tuck y yo confieso que he pecado durante 6 años.
Un corte, una quebrada y la puntada final.


Nip Tuck - Capítulo Final se emite por el canal FX, hoy a las 22 hs.