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08 marzo, 2013

El plan de viernes: Qué fantástica fantástica esta fiesta!

Algunos podrán decir que fueron a fiestas en la playa, en barcos, veleritos, que festejaron en otros países, arriba de un tren, en un avión...pero, ¿quién puede decir que estará presente en la fiesta aniversario de una Casa de Spiedo?
Nosotros, sí! Somos originales, o mejor dicho nos sumamos a la originalidad y propuesta de los chicos de La Cresta.
¿Se acuerdan de éste lugar? Si la respuesta es NO les recomiendo vuelvan al enlace para refrescar la memoria y volver a salivar con las delicias que se preparan en este bolichito fashion del barrio de Almagro. En cambio, si la respuesta es SI seguramente  nos veremos esta noche, trago en mano, brindando por muchos años más de pollos de piel crujiente con ensalada de papas al curry.
Hace un año Samantha y su novio inglés Stuart levantaban las persianas de la ya famosa Casa de Spiedo de la que hablan todos los medios gourmet. Esta pareja que atiende a todo el público con una sonrisa, a pesar de tener los fuegos en sus espaldas, te alimenta como los dioses y, para los que no se atreven del todo a los  nuevos sabores te dan a probar el plato del día, o hasta podés irte con la "novedad" de la casa bajo el brazo. De hecho, esta semana fuimos congraciados con un exquisito pan de leche casero!
Por eso nuestro plan de viernes está dedicado a gente como los chicos de La Cresta que te hacen la vida más fácil. En este caso, cuando no tenés ganas de cocinar y querés comer algo rico y sano.
Allí estaremos, cortando la calle Bulnes con el dj de turno, los tragos, el tapeo y una buena causa: comer rico.

Y después de una buena comilona siempre es bueno relajarse...y qué mejor que con una música que nos transporte y nos haga olvidar las complicaciones diarias. Ya me pongo en situación y me imagino como ellos:

Viaje a Darjeeling
Wes Anderson

Influenciados aún con la experiencia del niño hindú de Una aventura extraordinaria nos vamos a la India por un rato...
Vamos a caminar descalzos como en la película de Wes y a escuchar buena música al Naad Festival Baires, léase también: festival hindú en Buenos Aires.
Después les cuento!
Feliz fin de semana!!!!!

15 agosto, 2012

365 días, 524 recetas.

El vecinito de enfrente no puede ni quiere pasar por alto el homenaje de Google de hoy a Julia Child. Hace 100 años nacía la cocinera norteamericana que introdujo la gastronomía francesa en Estados Unidos.
Muchos oímos hablar de Julia Child gracias a la película Julie & Julia. Allí, Meryl Streep interpreta con maestría a esta cocinera de carácter fuerte. Después de ver la película repetidas veces y de leer un poco sobre ella, se me hace que Julia no debe haber sido muy simpática en la vida. Sin embargo, inspira y contagia esa perseverancia por alcanzar aquello que deseamos.
Si quieren leer más, pueden ir acá.
Bon appetit!

07 agosto, 2012

Sabor a hogar

"Anoche experimenté algo nuevo, una extraordinaria cena de una fuente singular e inesperada. Decir sólo que la comida y su creador han desafiado mis prejuicios sobre la buena comida subestimaría la realidad. Me han tocado en lo más profundo."
(Ratatouille)

Uno puede tener un mal día. Quedarse dormido, discutir con su jefe, extrañar mucho a alguien...
La ciudad puede inundarse, los subtes pueden hacer paro por tiempo indeterminado, el mundo volverse un cambalache como en el tango, pero toda gran tragedia deviene paraíso cuando traspasamos la puerta de casa, nuestra casa.
Al llegar, cada uno tiene su ritual. Tal vez unos mates, un baño de inmersión, una llamada telefónica pendiente...no importa qué tan terrible haya sido nuestro día ni qué hagamos, nos sentimos a salvo en casa, con nuestras pantuflas calentitas y la ropa que no ajusta ni aprieta. Para algunos, estar en casa es un convite para meter mano entre ollas y sartenes y dejar el imán de la pizzería para el fin de semana. ¿Acaso la idea de hogar no va de la mano de una rica comida casera?

No es necesario ser chef ni tener una nutrida biblioteca culinaria. Todos heredamos, en algún momento de nuestras vidas, el paso a paso de una receta familiar o mínimamente fuimos "ayudantes de cocina" de madre, tía, abuela. Así el truco para que el bizcochuelo salga siempre esponjoso o el soufflé no se baje va pasando de generación en generación. Se me ocurre pensar que hay datos, instrucciones, métodos, técnicas...como quieran llamarle que sí pueden imitarse y resultan exactas como una fórmula matemática, pero otras son irrepetibles, irremplazables...aún empleando las mismas medidas, mismas marcas, mismos tiempos de cocción. Por ejemplo, la tortilla de mi abuela a deshoras, el lomo a la pimienta con papas a la crema de mamá en el invierno, los guisos potentes del vecinito, los cannoli de su abuela tana que no llegue a conocer...

Algunas comidas, sin pretenciones gourmet, nos devuelven una sensación primitiva, emotiva como aquella primera vez que probamos ese plato que adoramos en nuestra infancia, el que "nunca fallaba". En la película de Disney que tiene como protagonista al "chefcito" de 4 patas, Mr. Ego, el severo crítico gastronómico se emociona y vuelve por un instante a su infancia con sólo probar un simple -pero elegante- plato de ratatouille.

Ayer, casualidad o no, por obra y gracia de los franceses Bruno y Olivier, el canal Gourmet me inspiró cocinar el famoso plato de la película de Disney. Los franceses acomodaron cual "chefcito"todas las verduras que parecían pintadas. Mientras preparaba el plato de la infancia de Mr. Ego, pensé en todos esos platos familiares que les conté, en otros que omití, en los nuevos que compartimos con mi compañero de vida, en todos los que faltan probar y los que repetiremos con gusto a lo largo de nuestras vidas e insisto: no importa cuan terrible sean los avatares a los que nos exponemos a diario siempre que haya sabor a hogar y un ratatouille (o completen acá con lo que más les guste) que haga que se nos caiga el tenedor de la emoción.

Buen provecho.

15 diciembre, 2010

Yo quiero tener un millón de amigos


"El aceite de oliva es la crema de los 80" (Pablo Massey)




Hay tres cosas que todo buen programa de cocina debe tener:



  • Un chef (en la medida de lo posible) carismático y creativo, con el conocimiento y aptitudes suficientes para brillar en la televisión, sin dejar de lado cuestiones básicas como la practicidad y la rapidez.


  • Una receta tentadora, un plato que todos podamos hacer y con el que podamos lucirnos ante una ocasión especial.


  • El paso a paso, las instrucciones necesarias para lograr que el menú tan lindo y perfecto que vimos en la tele se reproduzca en nuestra mesa.

Estos tres elementos básicos están presentes en todos los programas de cocina, aunque a veces, un poco camuflados. Mucho dependerá del tipo de programa y quién los lleve delante. El panorama gastronómico-televisivo se fue diversificando a tal punto que hoy es posible encontrar programas dedicados sólo al cacao, la parrilla, comida sana y tambien comida rica y abundante, ideal para los de buen comer.


Pero como los cocineros en general son gente inquieta y viajada ¿por qué no juntar las dos cosas? Un chef de renombre recorriendo los principales puntos turísticos y gastronómicos de alguna ciudad cosmopolita como Londres o exótica como Marruecos. Durante bastante tiempo vimos como Narda Lepes sumó millas por el mundo y comió cuanta comida al paso desfilara ante sus ojos de experta. También, en plena temporada del Mundial de Fútbol, Pablo Massey cocinaba un faisán con Amarula en tierras sudafricanas sin privarse de hacer un safari fotográfico y documentarlo.


Como los viajes de placer y la oferta de programación ya no son novedad, el reality finalmente llegó al canal del buen vivir. Desde principios de diciembre y con la excusa de las fiestas, el gourmet estrenó "Amigos por la cocina", un docu-reality gastronómico según lo definen sus productores. Para los que miramos "Amigos...", un anecdotario extremadamente cool de un grupo de chefs bastante conocidos con un denominador común (aparte de la cocina): todos portan doble apellido. O casi todos.


Este reality sigue el estilo sobrio y elegante propio del canal. El escenario es La Bamba, una estancia en San Antonio de Areco. Un lugar lejos de todo y de todos, donde sólo se escuchan pajaritos y las brasas que arden en las parrillas montadas cerca de la mesa del dream team conformado por Fernando Trocca, Juliana Lopez May, Pablo Massey, Martin Pittaluga, Guzman Artagaveytia, Martin Arrieta,Vanina Chimeno y Lucia Soria.


El capitán del barco es Francis Mallmann. Él es el anfitrión, el que está atento a los detalles. Supervisa, manda y plantea el tópico que dará lugar al debate. Así, con su cuadernito a cuestas, la cámara lo sigue. A él y a Luna, su perra raza perro. Francis se reclina en una poltrona de diseño o en un tronco reseco mientras su voz en off y sus letras nos introducen en el tema del programa. A veces, la creatividad. Otras ejemplos: la pasión, la felicidad.


Las chicas toman limonada en la galería. La naturaleza las inspira y pintan en cuadernos románticos o escriben poesía. Los chicos recuerdan anécdotas de viajes y de trabajo juntos. Nunca hablan del partido del domingo. Mientras tanto Francis es como Dios, está en todos lados. Todavía no se habla del tópico. Todos están relajados y parecen haber salido de una publicidad de Gancia. El sol siempre brilla en Areco. Y en La Bamba, más.


Es hora de cocinar. La materia prima está dispuesta en un tablón rústico que llaman "la mesa de las delicias". Hay comida para sobrevivir suficientes días sin pasar por el almacén del pueblo. Hay todo tipo de quesos, verduras, frutas, especias, cortes de carnes de caza carísimos, desgrasados y listos para cocinar.


Todo está dispuesto para que los cocineros improvisen y resuelvan el menú sobre la marcha. Juliana dice que va a aprovechar las habas porque están divinas para una ensalada. Massey (el único más descontracturado, aunque sin dejar de lado la elegancia) quema unos choclos, a lo Mallmann acusa. El anfitrión le festeja el chiste. Y es que hay algo que no hay que olvidar: "Amigos..." es el programa que Francis siempre quiso tener, un programa donde su séquito le rinda pleitesía constante y agradezcan al maestro tanta generosidad y conocimientos en el oficio.


Pittaluga cocina un "tiradito" mientras Guzman y Mallmann vigilan el salmón que está en la parrilla. Hay clima de festejo y el trabajo es comunitario. Todos hacen algo o al menos colaboran en la preparación de algún plato o guarnición. Otros, preparan algo fresco para tomar para los que están cerca de los fuegos.


Una vez en la mesa se habla del tópico. ¿Qué es para Uds. la pasión? ¿Dónde la encuentran? ¿En qué se reconocen gente apasionada? Francis modera la charla y pregunta en momentos inconvenientes como la chiqui, cuando uno de sus discípulos está tragando el precioso bocado del salmón a la parrilla. Comparte sus sensaciones con los comensales y todos brindan emocionados.


Se hace de noche. Después vendrá el café y la porción de Rogel que trajo la invitada, Maru Botana, también aprendiz del gran Francis. Todos miran un álbum de fotos lleno de recuerdos y se reconocen jóvenes, principiantes, divertidos.


Francis lo hizo, parecen decir. No sólo un club de fútbol, una banda de rock o un partido político puede unir a la gente. La cocina, también.


Amigos por la cocina va por el canal Gourmet.

25 julio, 2010

Simpatía por el diablo


Kitchen Nightmares no es un programa recomendable para gente sensible. Contiene escenas de violencia, lenguaje adulto y algo peor: instala la duda sobre el acto de salir a comer afuera.

Ver el otro lado del espejo siempre es tentador pero tiene sus consecuencias. Cuando nos queremos dar cuenta caemos como Alicia en un mundo de gente extraña. Nos cuentan trucos y secretos que a veces es mejor pasar por alto, en este caso, el trasfondo de una cocina. Entonces aquel refrán de Ojos que no ven, corazón que no siente se convierte en nuestra frase de cabecera, pero ya es tarde. Con tanta información a cuestas llegamos a la triste conclusión: salir a comer afuera no siempre puede resultar un buen plan.

En la apertura del programa Gordon Ramsay, uno de los chef más prestigiosos del mundo, le pone el pecho a los cuchillos en un tiro al blanco. El espectador se divierte ¿o se desquita? tratando de acertar el tiro, pero Gordon esquiva todo lo que se le viene encima y más. Se queda con una cuchilla en la mano y la víctima se convierte en victimario. Ramsay acierta al primer lanzamiento y el cuchillazo pega en el entrecejo del espectador. Las letras tenebrosas que parecen de cristal y anuncian el nombre del programa se rompen por el impacto y sólo con estos créditos Ramsay logra su objetivo: situarnos en un clima de tensión constante durante una hora.

Antes de seguir, es justo y necesario hablar de la reputación de este cuarentón que gracias a su mal carácter y arrogancia fue comparado con Dr. House.

Escocés de nacimiento, criado en la ciudad natal de Shakespeare, antes de ser propietario de varios restaurantes de alta gama en todo el mundo Gordon se puso los cortos y formó parte del Glasgow Rangers, un equipo de fútbol escocés. Al poco tiempo, una lesión en la rodilla lo alejó de las canchas y así fue como colgó los botines y los reemplazó por la chaqueta. Terminó sus estudios en administración hotelera, se mudó a Londres y supo rodearse de gente talentosa y aprender el oficio con una rigurosidad propia de cirujano. Desde sus inicios a la actualidad Ramsay acumula una docena de estrellas Michelín (asignadas por la guía culinaria más famosa de Europa) por cada uno de sus restaurantes distribuidos por Tokio, Londres, Nueva York, Los Ángeles y Dubai entre otros. No conforme con los laureles que supo conseguir en la cocina, se abrió al mercado editorial y su catálogo de libros publicados es de lo más amplio en el mercado: Gordon enseña a cocinar pescados y mariscos pero también la cocina típica de pub inglés. Una línea de vajilla y cristalería lleva su nombre como marca y desde hace varias temporadas derrocha glamour y crueldad en sus programas de televisión (Hell's Kitchen, The F-Word, Kitchen Nightmares) donde todos tienen un común denominador: lograr la excelencia del negocio gastronómico a fuerza de crispar el sistema nervioso de dueños, cocineros y managers. Bienvenidos a la pesadilla Ramsay.


Lo peor que le puede pasar a un cocinero no es quedarse sin cebolla para preparar una bolognesa, sino que Ramsay llegue con su moto carísima al restaurant de dudosa monta, asome su nariz refinada y escocesa entre los fuegos y empiece a bajarle el pulgar a todos los platos que le pongan delante.

Gordon es una especie de S.O.S. culinario ambulante. Tiene una misión: reflotar un restaurante en crisis en una semana. Ni bien se baja de su Harley ingresa como cualquier parroquiano al establecimiento que será sometido a un sangriento extreme makeover. El cholulismo de la gente del lugar no tarda en aparecer y el villano, sin divismos, saluda a quien tenga delante; dueño, gerente de salón, camareros. Todos se desviven por atender a la estrella que los va a sacar de la miseria en la que viven. Lo atienden con exagerada alegría y lo ubican en la mejor mesa. El chef pide un menú de 3 pasos y a continuación esperan el veredicto fatal.

A partir de ese momento el programa se vuelve oscuro. Ramsay no tiene filtros para decir lo que piensa y es capaz de derribar la autoestima de cualquiera en cinco segundos. "¿Querías intoxicarme? La carne en papillote que serviste era lo más parecido a un pañal sucio de bebé! Nunca conocí a nadie tan inepto para el negocio como vos". Parece regodearse con el sufrimiento ajeno y clava el puñal donde más duele, frente al tipo que invirtió los ahorros de su vida en el lugar.


Si bien se supone que Ramsay está para ayudar, después de semejante agresión verbal ninguno acepta con diplomacia lo que tiene que hacer y entonces los arranques de furia y los choques son moneda corriente, aunque una vez superada esta primera etapa la misión empieza a ponerse en marcha y todos, o casi, empiezan a trabajar para el relanzamiento del restaurant venido a menos.

Gordon no sólo mete mano en la cocina, sino que hace un estudio de mercadeo por la zona cercana al restaurant en crisis. Habla con la gente en las calles, en los mercados, los invita al relanzamiento del lugar y trabaja conjuntamente con chefs consultores, equipos de diseño de interiores, empresas de esterilización y personalmente rectifica fallos y errores de cada cocina, sea a nivel de distribución, personal o variedad alimentaria entre otras.

El programa incluye charlas de motivación y gestión, liderazgo, normas de higiene y calidad y todo lo necesario para dedicarse al rubro en cuestión. Puede ser visto como un buen termómetro para todos aquellos que desean dedicarse al negocio gastronómico.


Y aunque Gordon Ramsay sobreactúe y sea honestamente cruel termina ganándose la simpatía del espectador. Su mirada lapidaria, sus gestos, sus movimientos hiperquinéticos de cabeza, sus comentarios mirando a cámara en los momentos de crisis en la cocina, el lápiz que usa detrás de la oreja y el detalle exquisito y personal, su pose preferida que genera pánico: una de sus manos en la mejilla y la otra sosteniendo el codo, viendo el horror ante sus ojos de todo lo que pasa en una cocina como las que tiene la misión de encauzar.


Al menos de este lado del mostrador, el diablo es encantador, elegante y cuando se hace presente es muy díficil resistirse a sus encantos y cambiar de canal.



La 2da. temporada de Kitchen Nightmares puede verse a partir del lunes 26 a medianoche por Fox life. Repite los domingos a las 22 hs.

31 mayo, 2008

Narda a domicilio

Amor u odio. No admite términos medios. Es inquieta, enérgica e imperativa. Sonríe lo justo y necesario. Gesticula sin cuidado y jamás usa diminutivos. Cocina en jeans y zapatillas All Star. Beck, Red Hot Chili Peppers y Robbie Williams fueron algunos de los que probaron sus delicias. Amiga de músicos y gente cool, por si queda alguna duda, Narda Lepes vive en constante metamorfosis. Se formó con los mejores, fue parte de la movida inicial de cocina fusión y desde 1999 está en la pantalla del canal del buen vivir, fiel a su estilo: moderno y canchero. En 180 grados, su primer programa, cocinaba pato a la naranja mientras de fondo sonaba lo último que se estaba escuchando en Londres. Según la ocasión acompañaba un barman, sommelier y un dj. No contenta con eso Narda se dedicó a sumar millas por el mundo: Marruecos, Grecia, Londres, Tokio y Brasil fueron algunos de los destinos elegidos para mostrar las distintas cocinas y tendencias. El año pasado decidió plasmar sus conocimientos en un libro. Comer y pasarla bien tiene la impronta Lepes. Dan ganas de cocinar. Las berenjenas combinan con los linos sobre los que están retratados, los alimentos están divididos según las estaciones del año y los colores de temporada, y si bien hay recetas improbables como el paté de conejo, también hay básicas como pollo al horno, tips para evitar que se formen grumos en el puré y una banda de sonido sugerida para los momentos en que nos toca estar entre las ollas y sartenes.

Desde este mes Narda entra a la casa de algunas celebrities, revisa alacenas, heladeras y pregunta insidiosa al anfitrión de turno cuáles son esos placeres inconfesables en la cocina y su sandwich favorito. Todo esto pasa en Narda como en casa, su último capricho. Algunos de los que abrieron sus puertas fueron Oscar Martínez, Julieta Díaz, Lalo Mir y Kevin Johansen. Narda cocina mientras el famoso hace de "Juanita": alcanza el repasador o corta con miedo alguna que otra verdurita porque sabe que Narda no se calla y sobre todo, no sabe disimular su cara cuando algo no le gusta. Aquellos que aman el estilo Lepes disfrutarán de Narda como en casa. El programa es ideal para cholulos. Para saber, por ejemplo, que al gran animal de radio nunca le puede faltar el aceto y que Kevin Johansen muere por la mousse de chocolate. De tournée por el mundo, con libro, famosos o buena música Narda Lepes es un verdadero ícono de la gastronomía argentina. Alguien dijo: renovarse es vivir. Narda, por las dudas, no para de hacerle caso.

Narda, como en casa. Todos los lunes y viernes a las 22 horas, por el canal Gourmet.

19 febrero, 2008

El extraño mundo de Francis

"Un plato puede combinar perfectamente sabores, texturas y aromas pero, el grado de magnificencia y placer que produzca puede variar tremendamente de acuerdo a la creatividad, alegría y energía que se le ponga"


Francis Mallman


En invierno llega al refugio en jet ski. Hunde sus botas carísimas en el colchón de nieve de la Patagonia y por fin a la cocina. Simple pero acogedora. Todo es de una rusticidad exagerada. Acá no hay utensilios de precisión y el microondas es sinónimo de mala palabra. Pero aunque Francis cocine un guiso de lentejas, se rodee de la simplicidad más absoluta y se esfuerce por parecer popular, jamás lo será. No con esas botas a lo Ted Turner, fumándose un puro y demostrando su habilidad en el jet ski.


En el verano monta su tienda de campaña, ambulante y pro, en tierras uruguayas. El pequeño paraíso se llama Garzón, un pueblo fantasma (no muy lejos de José Ignacio) de sólo 200 habitantes en el que hace 3 años decidió apostar. Recicló una casona del lugar y la transformó en un hotel boutique de 5 habitaciones y un restaurant para 50 privilegiados comensales. No contento con esto, inauguró una casa de té y compró el antiguo molino del pueblo para habilitarlo como centro cultural. Seguramente, en unos años, Garzón se volverá un infierno y el valor de tranquilidad de pueblo agreste desaparecerá. Para ese entonces Francis, de espíritu nómade, ya no estará allí pero habrá dejado su huella visionaria y nos sorprenderá desde algún lugar remoto y perdido.


Ganador del Grand Prix de l' Art de la Science de la Cuisine entregado por la Academia Internacional de Gastronomía de París en 1996, cocinero y dueño de Patagonia Sur en Buenos Aires, 1884 en Mendoza, La Cocina en Bariloche y Garzón en Uruguay el señor Mallmann prefiere, al menos en esta etapa de su vida y para las cámaras, una cocina clásica y sin ánimos minimalistas. No comulga con esas cocinas inmaculadas en las que uno puede reflejarse en acero inoxidable. Se limpia las manos en los jeans, debidamente gastados, ahuyenta a las mosquitas con un repasador, juega a hacerse el gauchou mientras cocina tortas fritas con grasa refinada y se despide con sus "manitas enmantecadas" (sic), degustando un riquísimo y aromático tannat uruguayo.


Ser espectador de los programas de Francis Mallmann (Los Fuegos en invierno o Desde Garzón en verano) es asistir a un convite por demás exótico. Si esa fue la intención original de la gente del canal del buen vivir, los programas superan con creces el objetivo, pero también es obligatorio decir que alcanzan un pretencioso vuelo poético en el momento cúlmine. Mallmann, ya lejos de los fuegos, se sienta a fumar o a beber mientras escribe y recita poesía. Es un momento imperdible escucharlo hablar de los indios Onas, como si realmente importara luego de la pascualina que acaba de cocinar.


El extraño mundo de Francis Mallmann es tan for export y, sin embargo, tan tentador que con todas estas contradicciones yo sí me sentaría a su mesa.


Desde Garzón con Francis Mallmann recibió el premio Cuisine & Vins al programa del año. Se emite lunes y viernes a las 22.30 por el canal Gourmet.