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01 diciembre, 2017

Ya me acostumbraste


Al lector hay que darle todos los estímulos en la superficie y que él descubra el mar de fondo.
(Pedro Mairal, Noviembre 2017)


Porque hay costumbres que nunca deben perderse.
Ir a escuchar a Pedro Mairal es una de ellas.
A partir del martes empezamos a balancear.
Hoy, todavía, nos dura la alegría de volver a escuchar a uno de los escritores favoritos  de este barrio.

Nota: se agradece la colaboración fotográfica de una vecinita amiga del barrio.

17 octubre, 2017

Mystery Tour IV: Alma café


Bienvenidos a una nueva entrega del Mystery Tour cafetero. Es cierto que esta época del año invita a reemplazar el café o el tecito por un helado o un licuado de frutillas, pero nos gustó tanto Alma Café que no podíamos pasarlo por alto.

Alma Café tiene detalles hermosos, y en ese entorno acogedor, una tarde de martes cualquiera, la vecinita se reencontró con una queridísima amiga de este barrio. Hubo charla hasta las orejas, intercambio de regalos, confesiones de amigas que hace tiempo no se ven, café, jugo, ricuras y posterior visita a la librería.

Pasen y lean el elegido del mes. 


Mystery Tour IV
Hoy:

Alma Café


  • Cuestiones generales. No habíamos reseñado nunca un cafecito que estuviese en un shopping, pero Alma Café es la excepción a la regla. Es una parada obligada si tuvieron que darse una vuelta por algún regalo o simplemente si tienen que hacer tiempo. Pueden pensar que es lo menos tentador del mundo tomar un café con el bullicio de fondo del shopping. Puede ser. Sin embargo, los invito a que hagan la prueba. Al menos, en la sucursal de Alma Café del Alto Palermo. Está en un recoveco de la planta baja, no hay puerta de ingreso/salida cercana. Ergo, no hay demasiada circulación de gente. Escenario perfecto para el reencuentro de dos amigas.     
  • El ambiente. Ya sea en la sucursal de Alto Palermo o en la de Abasto Shopping, Alma Café se destaca, entre otras cosas, por su decoración alegre, colorida. Miles de grullas colgantes, silloncitos de colores fuertes, plantitas. Cada detalles es encantador. Y sino, vean como muestra esta foto y después me cuentan. 
Foto extraída de la fan page Alma Café

  • La atención. Tan destacada como su decoración. Un placer. Dan ganas de volver.
  • El público. Alta presencia femenina. Es claro que el entorno amoroso y cuidado convoca.
  • La comida. Como puede verse en las fotos, el tazón de café con leche hace los honores, viene con espumita abundante. En mi caso, pedí que no incluyeran el jamón y cumplieron. Parece un chiste pero vale la pena destacar el detalle ya que muchas veces, cuando uno se sale del menú, el apuro y la distracción del que atiende hace que pasen por alto las elecciones personales y es ahí cuando uno decide reclamar o termina comiendo lo que deciden servirle. En Alma Café llegó todo perfecto y rico. 
  • Los precios. No hice el comparativo, pero teniendo en cuenta la inflación de nuestro país, creo que sale casi lo mismo tomar algo en un cafecito adorable como éste que uno de una conocida y nociva cadena de hamburguesas que empieza con la letra M. Y con lo de hamburguesas estoy siendo generosa. Osea, hace falta decir algo más? Ustedes eligen.   
  • Detalles que me gustaron. Todo. Desde la macetita que usan a modo de azucarera hasta la atención.
  • Detalles que no me gustaron. ¿Algo no me gustó? Creo que no. Seguramente, Alma Café se merece un local fuera del ámbito mall. Mientras esperamos que eso suceda, seguiremos disfrutando sus espacios en modo shopping.  
  • Volvería? Sí, por supuesto. Mi elección favorita es la del Alto. La sucursal Abasto suele estar más concurrida. 
  • Lectura elegida. Voy a tener que volver con un libro bajo el brazo. Alma Café nos tuvo hablando hasta por los codos!


Alma Café: Pueden encontrarlo en la Planta Baja del Alto Palermo o en el 1er. Subsuelo de Abasto Shopping.


Foto extraída de la fan page de Alma Café

https://es-la.facebook.com/almabuendiacafe/

23 agosto, 2017

Mystery Tour Cafetero III: El gato negro

Hoy la vecinita se vuelve clásica y los invita a un mundo de aromas y sensaciones que sobrevive al paso del tiempo en una de las calles más porteñas de Buenos Aires.


Desde 1928, sobre la Avenida Corrientes, entre teatros, librerías de usados y pizzerías existe un café llamado El Gato Negro que nada tiene que ver con el cuento de terror de Poe. Desde hace más de 80 años esta tienda nació como un local dedicado a la venta de especias y hace más de 16 años funciona también como café y lugar de picoteo antes de ir al teatro. 
Fundado por un español llamado Victoriano López Robredo, quien abandonó su carrera de ingeniero para dedicarse a los aromas, sabores y mística del comercio heredado por su padre, dedicó gran parte de su vida al estudio de las especias y al desarrollo de las distintas combinaciones que sus sucesores se encargan de mantener vigentes a través de las generaciones.
Los invito a visitar un lugar declarado de interés cultural y bar notable de Buenos Aires.

Pasen y lean!

Mystery Tour III
Hoy:

El Gato Negro

  • Cuestiones generales. Según el Gobierno de la Ciudad, para que un bar, billar o confitería sea declarado "notable" debe estar relacionado con hechos o actividades culturales de significación y su antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local debe otorgarle un valor propio, según lo expresa la Ley de Protección y Promoción de los Cafés.  El Gato Negro aplica en cada una de estas categorías, si se quiere, pero más allá del cartel de bronce en la puerta - bien merecido - es uno de los lugares más lindos de esta ciudad. A continuación, algunos detalles a tener en cuenta.
  • El ambiente. Un mostrador de roble que más de uno ya quisiera tener en su casa, una colección de frascos y frasquitos con especias desde las más tradicionales hasta las más exóticas, hebras de té rojo, negro, verde y otras combinaciones, productos gourmet, frutas secas, repostería y latas de distintos colores y tamaños con el logo del gatito negro sentado con su moño rojo alrededor del cuello, las arañas de bronce, las mesas circulares chiquitas y las clásicas sillas Thonet. Todo es adorable en El Gato Negro. Aquellos que valoramos los detalles preciosistas, sentimos un amor especial por este almacén elegante entre tanto teatro de revista, muzza, moscato y fainá. Sin duda, uno de esos reductos bohemios que, por suerte, todavía persisten en la ciudad. 
  • La atención. Acá nada de camareros. Mozos y con todas las de la ley. Llevan el famoso chaleco rojo y moñito al cuello. Hermoso. La atención es correcta, rápida y esmerada.
  • El público. No importa la hora, siempre habrá gente en El Gato Negro. Amigas que se encuentran a tomar un café de paso, hombres de traje que almuerzan tarde, gente de teatro y muchos turistas que llegan, mapa en mano, y esperan una mesa después de patear una de las avenidas emblemáticas que definen la argentinidad al palo, como diría la canción.
  • La comida. No vayan a creer que El Gato Negro sólo sirve pocillos o americanos. La carta del lugar es amplia e incluye lomitos, picadas, ensaladas, sanguchitos gourmet y algunos clásicos. Sin embargo, en cuanto a la patisserie, elegimos una magdalena de curry y frutos rojos que no estaba a la altura de lo deseado. De todas formas, este detalle no invalida la visita. El menú es amplio y vale la pena seguir apostando.
  • Los precios. En diagonal al Gato Negro hay una gran cadena norteamericana de café servido en vasos biodegradables, donde prepararan el café según tu elección y te llaman por tu nombre, apodo o como gustes. Venden rosquillas, diría Homero Simpson, y suelen tener sillones muy cómodos. No tengo nada en contra de esta cadena, de hecho, según la ocasión resulta cómodo y simpático tomarse un café con gusto a jarabe y una dona para hacer la gran Homero, pero convengamos que no es un plan tentador (ni sano) teniendo a pocos metros una institución porteña. Se que en la variedad está el gusto pero por favor, un poco de respeto. Quédense con el café del Gato.
  • Detalles que me gustaron. Saltan a simple vista y los mencioné en el punto Ambiente. Quiero ese despacho de especias en mi casa y muchas latitas de ¡gatos! Detalle no menor: las latas se venden y se puede elegir el té a gusto. Un lujo propio de la vecinita.
  • Detalles que no me gustaron. La magdalena! Perdón, otra vez será.
  • Volvería? Siempre hay una buena excusa para volver a un lugar como El Gato Negro.
  • Lectura elegida. No van a creerlo, pero ni bien me senté escuché de fondo la obertura de La Traviata. Nunca más apropiado terminar de leer La dama de las camelias, un libro tan romántico como cada detalle del Gato Negro. (Si quieren repasar lo ya dicho sobre el libro de Alexandre Dumas, vayan ACÁ).  
  Nos vemos el próximo mes con más cafecitos!

El Gato Negro: Avenida Corrientes 1669
Nota: Pasen por la página! Hay un recetario disponible para bajar en pdf. Tan lindo como el mismísimo café.

11 julio, 2017

Mystery Tour cafetero II: Es Ruiz


Detrás de esa puerta hay un mundo chocolatoso y feliz.  Les aseguro que no hay un Sombrerero loco, ni conejos, ni gato psicodélico, ni Reina de corazones pero sí hay té con tortas, masas, delicatessen y comida. Mucha comida. 
Pasen sin miedo del otro lado del espejo.
Es Ruiz es el país de las maravillas.

Mystery Tour Cafetero II
Hoy:

Es Ruiz


  • Cuestiones generales. El Cafetín Es Ruiz está ubicado en Caballito, más específicamente en el conocido Barrio Inglés. Apenas seis manzanas de casonas residenciales alejadas del bullicio de Av. Rivadavia. Esta zona está protegida por el GCBA con el objetivo de conservar el patrimonio histórico y evitar el avance de la construcción urbana moderna. Nada de edificios inteligentes. Silencio alrededor, balconcitos soñados y calandrias que cantan a nuestro paso. Faltan las ardillas y un bambi para que todo sea perfecto. Y llegó Es Ruiz al barrio. Dios existe y atiende en Caballito. 
  • El ambiente. Impoluto más no frío. En Es Ruiz hay varios sectores: un patio, una planta baja y un 1er. piso. Las mesas son de mármol, y las que están preparadas para un grupo de personas son de tipo escandinavo. Cada mesa tiene un botón para llamar al camarero en cuestión, una buena medida si nos toca una mesa en el 1er. piso, por ejemplo. El lugar es sobrio, fino, elegante. Hace juego con la pastelería del lugar. Todo tiene una razón de ser. Todo combina. Todo encaja donde tiene que encajar. Es como ese programa de pastelería en la campiña inglesa, The Great British Bake Off. Así de puntilloso y exigente es Es Ruiz
  • La atención. Estamos en el barrio inglés atendidos por gente que parece inglesa. Parte del trabajo de los camareros del lugar debe ser aprender de memoria qué tiene cada una de las mini gauteaux. Es la pregunta del millón de todos los vecinitos que nos paramos delante de esa heladera a babear y emprender la dura tarea de elegir sólo una del montón. Son perfectas, hermosas, ricas. Las chicas y chicos que atienden, sin repetir y sin soplar, nos cuentan todas las opciones. Seguramente, sería más fácil rotular a cada una de las mini gauteaux para que no tuvieran que repetir lo mismo a cada uno de los vecinitos, pero quizá hay una explicación marketinera al respecto o es parte de un juego de seducción: si paso por ahí y escucho sobre cremas catalanas, cítricos y mouses es probable que me lleve una a la mesa y otra distinta para probar en casa. La gente que atiende sonríe, agradece, es amable y sabe. 
  • Demora. Siempre hay gente en Es Ruiz. Sin embargo, este detalle no implica una demora en la atención. Insisto: este lugar es preciso. Las cosas llegan en tiempo y forma a la mesa. Si van a almorzar, la comida llegará caliente. Si van a merendar, el agua del té llegará en su temperatura ideal. Tanta perfección me va a enfermar.
  • Los precios. Tomar un café con gusto a café o probar uno de los blends de la línea de Inés Berton con una mini gateaux del Maestro Pastelero Multipremiado Eduardo Ruiz es más que posible. De hecho, es más caro merendar en conocidas franquicias que en este ambiente cuidado y único. ¿No hay mucho para pensar, no?
  • El público. Gente como uno, diría Martín Revoira Lynch, ese personaje de Fernando Peña que amaba escuchar todos los jueves por la Metro. A Revoira le encantaría Es Ruiz, claro. Pero también le gusta a las señoras del barrio, a los grupos de amigas, a mamás jóvenes con sus carritos de bebé. El público es mayormente femenino. ¿Acaso no hay mejor plan que ir a tomar el té con tu amiga? 
  • Lectura elegida. A Es Ruiz se va sin libro. Hay muchas delicias para mirar y siempre que voy mucho para hablar. Aunque en la cartera tenía Los mejores cuentos de mi querido F.S.Fitzgerald. Una relectura muy apropiada para este lugar. 
  • Detalles que me gustaron. ¿No es obvio? La pastelería. Prueben por favor la untuosidad de las cremas, un buen chocolate, un corazón de naranja escondido en ese chocolate. También se puede almorzar en Es Ruiz y es tan recomendable como su pastelería. 
  • Detalles que no me gustaron. Por todos los motivos anteriormente citados, Es Ruiz siempre desborda de gente. Ergo, es ruidoso. No es un bar para sentarse a leer en solitario. Ni lo sueñen. Es EL lugar ideal para ir con tus amigas y ser unas ruidosas más.
  • Volvería? SIEMPRE. 

Nos vemos el mes próximo con más Mystery Tour Cafetero!


Cafetín Es Ruiz: Terry 300, esquina Valle. 

26 junio, 2017

20 años mágicos


Hace veinte años J.K.Rowling se hacía rica.
Y nosotros, ex muggles, también nos volvíamos ricos, pero de magia.
Hoy, celebramos veinte años de la publicación de Harry Potter y la Piedra Filosofal. 
Nada más importa.
Gente sin magia abstenerse.
Gracias.

Nota: se agradece la colaboración fotográfica de una vecinita del barrio. En Salamanca, existe la estación 9 3/4! Me vuelvo loca! 

16 junio, 2017

Mystery Tour cafetero

Este barrio no va a hablar de granos de café, del arte latte ni del selecto mundo de los sommeliers de café. No somos expertos ni buscamos serlo. Simplemente, cada tanto, nos gusta sentarnos a disfrutar un pocillo, algo rico y una buena lectura. Este otoño nos invita a retomar la ruta del Mystery Tour. En este caso, lo llamaremos Mystery Tour Cafetero, aunque como saben este barrio es fan del té. No garantizamos respetar el asunto del café pero sí otras variables importantes al momento de elegir un lugar donde sentarnos a merendar. Porque no sólo importa la infusión, sino un montón de detalles que hacen a la cuestión; la decoración, el servicio, la comida, los precios y sobre todo, la atención. Nos tienen que dar muchas ganas de volver. 

Pasen y lean la primer parada del Mystery Tour Cafetero de la vecinita!

Hoy: 

SUSISU


  • Cuestiones generales. Ubicado en el barrio de Belgrano, rodeado de una competencia feroz de lugares lindos donde sentarse a tomar algo, Susisu no tiene de qué preocuparse. Cuenta con una clientela que se adivina estable. Pocas mesas y detalles que captan la atención de cualquier vecinita de la zona e invitan a ingresar. 
  • El ambiente. El lugar irradia femeneidad, delicadeza. Son esas carpetitas de crochet en el respaldo de un sillón que nos hacen acordar a las abuelas, las lucecitas de Navidad siempre prendidas que aportan calidez, las guirnaldas con telitas de arpillera y los estampados toile de jouy de los almohadones que lo convierten en un refugio ideal para vecinitas románticas. Además, en el local hay una mini tienda donde se venden amigurumis (muñequitos de crochet). Cuando me senté y pedí mi merienda escuché de fondo el disco Le Temps De L'amour de Francoise Hardy. Por supuesto, no estamos en París pero los detalles y la calidez de Susisu inducen a fantasear que sí. 
  • La atención. Una sonrisa al llegar ya es un buen comienzo. Me ofrecieron almorzar ya que todavía era un horario potable para hacerlo. Agradecí y decliné el ofrecimiento pero es importante el dato: Susisu te da de comer el plato del día fuera de horario.  
  • Demora. Si bien cuando fui no era hora pico, en Susisu siempre hay gente. Sin embargo, me atendieron muy bien, rápido y mi pedido llegó perfecto a la mesa. Y algo más: no te apuran. Es un fastidio que quieran despacharte antes de lo deseado. 
  • Los precios. Podrán pensar que por todos estos detalles ya mencionados o por el barrio en cuestión me arrancaron la cabeza. Todo lo contrario, de hecho, es más caro el café de una conocida cadena que sólo agrega un jarabe de vainilla o almendras para aromatizar la infusión que nos ocupa. Sentarse cómodamente a que te sirvan y te atiendan divino en un lugarcito como éste tiene un precio, sí, pero uno más barato del que se piensa.
  • El público. Teniendo en cuenta la zona, Susisu es el cafecito ideal para las mamis que hacen un tentempié mientras esperan la salida de sus chicos de los colegios del barrio. Por lo menos, hay cuatro en esa cuadra y los alrededores. 

  • Lectura elegida. ¡Qué horror! Ojalá Susisu me perdone porque con semejantes detalles románticos ameritaba que cayera al café con uno de Jane Austen bajo el brazo, pero tenía que terminar IT. Como les conté en el post del martes, había que elegir un buen lugar para cerrar el desafío literario del año. Por más carpetita de crochet, puntilla y arpillera mi merienda literaria tenía un payaso, una araña y una bicicleta. Puede parecer tétrico, pero fue uno de los mejores libros que leí y elegí terminarlo en un lindo lugar para contrarrestar el terror.
  • Detalles que me gustaron. La decoración es el punto fuerte que enamora, pero que mi medialuna haya llegado a la mesa calentita y con el queso derretido, también.  
  • Detalles que no me gustaron. Susisu es un lugar ruidoso. Pocas mesas y muchas mujeres juntas: un combo explosivo. Como nos suele pasar a todas, cuando nos encontramos queremos contarnos la vida en un par de horas. O más. Yo también soy de esas. Me hago cargo.
  • Volvería? Sí, a pesar del ruido ambiente es un lindo lugar lleno de cálidos detalles. Ideal para fans de Austen. Lo de Stephen King fue la excepción a la regla.
Nos vemos en el próximo Mystery Tour!


Susisu: Av. Federico Lacroze 2254, Belgrano 

28 marzo, 2017

Ruta Mystery 2017 - Hoy: Mamma Shule


Si el día pinta gris, vayan a Mamma Shule.
Y si está radiante también, porque Mamma Shule lo hará más vibrante y más brillante gracias a unos cuantos detalles llenos de amor y color.
A metros de Av. Libertador, en la calle Soldado de la Independencia, está Mamma Shule.
Su vidriera es un anzuelo y nosotros picamos y pecamos ante la tentación dulce y salada, porque en esta primer parada de nuestra Ruta Mystery 2017, podés comprar cosas ricas para compartir con el mate en la casa de tu amiga, pero también sentarte a almorzar al paso en ese entorno amable e infantil y ver la vida pasar.


Hay opciones de tartas, empanadas, bohios, knishes y otras delicias de la comida judía.
Si optan por el "take away", la chica del mostrador ofrecerá calentar la comida en microondas u hornito eléctrico, según lo prefieran. Gran detalle que vale la pena destacar.
Si optan por almorzar in situ, les ofrecerá revistas para amenizar la espera mientras llega la comida a la mesa y entretener el estómago a base de chimentos.


En Mamma Shule nada está librado al azar. Cada detalle está pensado y cuidado. Cada espacio, como la caja de luz, merece ser decorado. Ésto nos lleva a pensar que no es necesario contar con un local de dimensiones monstruosas para lograr el impacto deseado en el consumidor, basta con un poco de dedicación y buen gusto para que nos sintamos a gusto, casi como en casa.


Cuando se ingresa a Mamma Shule nuestra vista va del mural lleno de conejos y cosas ricas ilustradas a los chipacitos, los pain au chocolat y todo la pastelería artesanal que está en el mostrador. 
Y un detalle extra: no sabemos por qué motivo, en Mamma Shule siempre es Navidad. Hay muchos objetos decorativos navideños. La primera vez que me senté en una de sus mesitas pensé que se trataba de una cuestión calendario, hacía pocos días había pasado la locura navideña. Sin embargo, la semana pasada me di una vuelta por el local y la taza con forma de Santa seguía ahí. Los platitos con pinitos y cookies, también.


Cualquiera de ustedes puede pensar en cierta dejadez al respecto, pero no esta vecinita. 
No en este barrio.
Santa y las cookies van bien con Mamma Shule.
No desentonan y hasta se agradece el detalle.
Si están por el barrio y buscan una opción de almuerzo express, rodeados de exquisitos detalles y cálida atención, éste es el lugar.


De esta manera, Mamma Shule abre una nueva temporada del Ruta Mystery Tour del barrio.
Nos vemos el mes que viene con más recomendados!

Mamma Shule queda en Soldado de la Independencia 1486 (esquina Virrey Loreto)
Todas las fotos de este post fueron tomadas con previa autorización de Mamma Shule

10 febrero, 2017

La casita de UP


Desconfíen de aquel que dice que ciertas cosas sólo pasan en las películas.
Quizá no toque a nuestra puerta Jude Law como en El Descanso ni tengamos una tiendita adorable como la de Kattleen Kelly en Tienes un email, pero eso no quita que podamos ir por la vida con una mirada cinéfila.

El año pasado hablé ACÁ del hermoso soundtrack de UP, una aventura en altura. Lo que no tenía previsto era que una vecinita amiga del barrio encontrara la casa que me trajera de nuevo al blog la aventura del viejito de UP.

Esta casa, atrapada entre dos monstruosos edificios, existe.
Quisiera saber si sus dueños planean sacar los globos de helio por las ventanas y salir volando, bien alto y lejos, a cumplir un sueño postergado.

En este barrio la vida se ve en modo cinéfilo.
Puede que Jude Law no se enamore locamente de mi en una cabaña inglesa ni tampoco vendrá Joe Fox a sabotear mi negocio, pero soy una convencida que a veces la vida se parece demasiado al cine.
Desconfíen de aquellos que les digan lo contrario.
En otras palabras, desconfíen de la gente que vive sin magia.



Nota: la vecinita agradece amorosamente la mirada cinéfila de la autora de la foto de la casita de UP en Buenos Aires. 
Porque, aunque suene un poco a slogan del GCBA, al vecinito de enfrente lo hacemos entre todos. 

Buen finde!

27 septiembre, 2016

Volviéndonos chinos


Cerca. Chinatown siempre estuvo tan cerca que me olvido que tengo este parque de diversiones a sólo unas cuadras, y entonces junto ganas de comer arrolladitos primavera y de paso me llevo a casa algún souvenir kitsch. Todo junto y a la vez.
El de hoy es un post fotográfico, un Mystery Tour chinesco con recomendaciones incluidas y algunas perlitas también!

Bienvenidos al siempre irresistible Barrio Chino porteño!

Empieza el Mystery Tour

Durante varios años, una amiga del barrio vivió sobre la calle Arribeños. Allí celebramos cumpleaños, cocinamos, hicimos maratones de series y películas y la visité cuando enfermó. Es una calle llena de chucherías pero también, de lindos recuerdos. 

Libretitas

Son un vicio y valen apenas un billete de Belgrano y otro de San Martín. Estas libretitas chinas son ideales para llevar en la cartera de la dama. No ocupan lugar y complementan cualquier agenda. La vecinita siempre tiene una a mano para registrar, entre otras cosas, su lista de libros deseados o lugares que vale la pena conocer.

Kato

Manekineko, gato de la fortuna o como quieran llamarle. Todos deberían tener uno en su casa. Uno de mis primeros posteos fue sobre el famoso gatito dorado. Pasen por ACÁ y revivan la historia. Y por favor, llévense uno a casa. Es buen augurio.

Casitas enlatadas

¿Quién no juntó latitas en su niñez? Las que se consiguen en el Barrio Chino tienen forma de casitas. Algunas son panaderías. Otras, casas particulares. Hay detalles precisos y preciosos en los diseños. A veces, son perros que esperan a su dueño. Otras, son gatos en los techos. En algunas se puede ver ropa colgando de una soga. La latita se abre al medio, como un libro, y la magia continua en el interior. El living, la cocina, el dormitorio, el baño. Cada ambiente con sus detalles. Te llevás una de estas a tu casa y sos feliz. Así, con tan poquito.

Galletitas de chocolate

El Barrio Chino es technicolor. Las golosinas chinas podrían adornar cualquier marquesina de la calle Corrientes o, mejor dicho, Arribeños. De colores fuertes y envases llamativos están ahí para ser llevadas. Las galletitas de la foto vienen rellenas con una especie de pasta de chocolate. Sí, leyeron bien: una especie de pasta de chocolate. No se pongan exquisitos con ésto. Si quieren chocolate verdadero no lo busquen acá.  El Barrio Chino es marketing puro. Todo entra por los ojos. Después hablemos de la calidad.

Jugos

Jugos de uva, ananá y no se cuántas frutas exóticas. No se si son tan ricos como vistosos. Como el item anterior, están para ser admiradas. No calificadas.

Tina & Co o el paraíso en Belgrano

Sobre la calle Mendoza esquina Arribeños llegarán a las puertas del Paraíso. Una tienda llamada Tina & Co donde podrán encontrar productos orgánicos, delicatessen, objetos de bazar, deco y hasta una cafetería.
En el Paraíso no se consiguen muñequitos kitsch ni gatitos de la fortuna. Tina & Co es un intruso en el barrio. Es Palermo en Belgrano. Si quieren encontrar mucho de todo están en el lugar indicado. Una especie de refugio para todos los que estén cansados de ver carteles del estilo "el que rompe, paga". En el Paraíso NO está prohibido sacar fotos. De hecho, el lugar pide a gritos flashes y selfies. Y además, a pesar ubicado geográficamente en pleno Barrio Chino, Tina es el lugar donde NO se cruzarán con ningún oriental.

Mini -mermeladas 

Tan francesas y tan lindas con su sombrerito escocés que dan ganas de llevarse una de cada sabor. 

Hongos al natural

Hace muuuchos años los hongos no se conseguían a la vuelta de la esquina o en cualquier verdulería. Es cierto que hoy es más sencillo acceder a ellos, pero nunca en un envase tan tentador.

Vinos boutique

Hay etiquetas que parecen contar historias. Mosquita muerta, Plan B, La Vaca Club. Y mi favorito: Perro Callejero. Todos ellos en vitrinas y bajo llave, para que nos quede claro que están allí para ser deseados y, con un poco de suerte, tomados.

Chips veganos

Porque en el Paraíso no se consume palitos salados, chizitos ni ninguna de esas porquerías. Si te tentaste con algo para la picada del sábado, en Tina hay chips veganos. Inclusive de esa hoja tan de moda llamada Kale, primo del brócoli y el repollo.

Chupetines

Estos chupetines pura azúcar y de calidad dudosa es lo más berreta que podrán encontrar en Tina. Porque todo Paraíso tiene un rinconcito kitsch.

Un buen mensaje 

Kerouac habla en Chinatown.

No lava la conciencia
by Sabater Hnos.

Mensaje escrito en un jabón por Sabater Hnos.


Me quiero llevar el juego completo. Sí, TODO.

Y una de estas, también.

No es Barrio Chino si no hay gato.

En el Paraíso, los gatos vienen en modo imán y son más parecidos a la realidad. No hay brillos ni lentejuelas. Extrañamos un poco el dorado. Así de grasa como es.

Utensilios de cocina siliconados

Dudamos de la calidad de esta chica y su vestidito batidor, pero es linda y está ahí para eso, para que la fotografiemos y digamos lo linda que lucía allí, entre otros utensilios coquetos.

Perfumes que llevan lindo nombre.



Y un buen mensaje que cierra el post de hoy.

Ojalá hayan disfrutado tanto como yo el paseo por Chinatown.

Si quieren darse una vuelta por Tina & Co pueden visitar su página en facebook ACÁ.


Nos vemos en el próximo Mystery Tour!

12 abril, 2016

Disney

El fin de semana fui a Disney. 
Fue un viaje express. El vuelo duró apenas media hora y me dejó en la puerta de ingreso al mundo de la fantasía.
Ya con mi ticket en la mano, mis ojos no abarcaban todo lo que tenía por delante. Horas de diversión garantizada, fotos y recuerdos para llevar a casa.
En Disney hay que hacer colas, no pelear, saber esperar, pero cuando llega el momento de ocupar tu lugar nadie puede sacarte de ahí.

Si algún juego te gustó mucho podés repetir la experiencia, aunque hay tanto para ver que vale la pena circular y no dejar nada pendiente.
Los que trabajan en Disney son amables y, aunque desbordados por semejante público, están bien predispuestos a brindar información siempre que se necesite. Conocen su rol y les gusta. Dan explicaciones y el público disfruta de ellas. Los que nos reciben en Disney hablan el mismo idioma que nosotros, les gustan las mismas cosas y sin embargo, hay tantas formas de hacerlas como el público que circula por el gran parque de diversiones.

EXPOHOBBY es la Disneylandia del artesano. Es un lugar de hermandad femenina donde nadie se fija si tenés unos kilos de más o si tenés las raíces crecidas. Es un lugar donde hay mucho por ver y no hay tiempo para detenerse en la crítica.
Láminas autoadhesivas, de contracolado, servilletas para decoupage, papeles para origami, imágenes para transferencias, sublimación, stencils, vinilos, pinceles, pinceletas, acrílicos, oleos, formas y formitas, sellos, tintas, pegamentos de todo tipo, barnices, troqueladoras, porcelana fría, moldes e insumos para repostería, libros de manualidades y máquinas que cosen, bordan y casi ceban mate.
Hay clases demostrativas y mesas de expositores.

EXPOHOBBY es todo esto y más, es una propuesta irresistible para todas las que amamos pasar tardes creando, pintando, enchastrándonos los dedos con acrílicos. Somos las que seguimos usando "pintorcitos" como los chicos de jardín de infantes para no estropear nuestra ropa. Y también somos aquellas que aunque sepamos que necesitamos reemplazar un pantalón, perdemos la chaveta por la suavidad de las cerdas de un pincel lengua de gato o una lámina shabby chic.

No intenten entendernos. De hecho, no buscamos su comprensión. Somos felices así, con nuestras pinturitas, nuestras maderas, con el resultado de ver algo hecho con nuestras propias manos. Como decía el eslogan de una tarjeta de crédito: hay cosas que no tienen precio.

Como siempre, gracias a mi socia, maestra y señora madre que -entre tantas otras cosas- me enseña y me transmite día a día la pasión por crear.
EXPOHOBBY forma parte de nuestros rituales favoritos.

Ojalá encuentren y hagan su propia Disneylandia.

EXPOHOBBY 2016 se realizó desde el jueves 7 de Abril al domingo 10 de Abril en el Centro Costa Salguero.