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10 mayo, 2016

Expedición Morfi: Masticar 2016

Buenas buenas, vecinitos!
Como ya saben, estamos recién mudados en el barrio pero el fin de semana pasado la vecinita abandonó las tareas de fajina por una buena causa: una nueva edición de la Feria Masticar.
Junto a su fiel compañero de ruta, la vecinita viene a contarles 10 buenas razones cortitas y al pie para visitar la feria gastronómica que todo amante del buen comer debe visitar.

Bienvenidos a una nueva Expedición Morfi en el vecinito!

10 buenas razones para ir a 
Masticar

1. El Predio 
El Dorrego es el lugar ideal para tremendo evento. El lugar es cómodo, hay espacio para circular, sentarse o hacer barra. En esta nueva edición de Otoño sumaron un Predio Polideportivo donde mayormente se ubicaron las propuestas de brasas. Masticar es el Woodstock gastronómico y El Dorrego confirma una vez más que puede con semejante convocatoria.


2. Los chef 
En Masticar nos sentimos como un chico en una juguetería. En ese gran predio, rodeados de estímulos por todos lados, se imponen puestos de comida de grandes cocineros que hicieron de su nombre una marca. La Panadería de Pablo, Tegui, Cucina Paradiso, Astor, Dolli Irigoyen, El Pobre Luis, Los Petersen, entre tantos. La oferta es apabullante y es preciso dar más de una vuelta antes de elegir qué comer. La frutilla del postre de esta feria es la cercanía con los dueños de las ollas y sartenes. Ellos saben que son las estrellas del lugar y que durante esos 4 días que dura la feria las selfies serán moneda corriente.


3. La oferta gastronómica

Arroz con langostinos, Empanadas de yacaré, Crepes de espinaca, queso azul y cebollas al Malbec, Vieiras marinadas con cous cous de tomates, Cebichón con la pesca del día con leche de tigre de rocoto, papines de Jujuy...hay para todos los gustos. Existen propuestas aptas para celíacos, carnívoros y también raw food. Esta vez, nuestros puestos elegidos fueron La Mar, Astor, Bon Bouquet, el tiramisú de Donato y la macetita en postre de Los Petersen.

4. Los tragos

Porque todo buen plato debe bien acompañarse con un trago. Esta edición nos enseñó que hay fórmulas que no deben cambiarse jamás. Este año no fuimos a lo seguro. Cambiamos Julep, la barra de Inés de los Santos y la de 878 por Florería Atlántico. Mala decisión. Hay clásicos que no fallan. Otra vez será. 


5. El Mercado

Siempre es lindo recorrer el Mercado de la Feria Masticar porque entre las masas se puede parar y conversar con los productores de las provincias. Nos encantó encontrarnos con la gente amiga de Traslasierra que llevó sus yuyitos para el mate y nos hizo recordar esa noche lluviosa de Noviembre en ese lugar tan especial llamado Croa la Rana. Un hermoso recuerdo.


6. Los instrumentos de cocina 

¿Quién no quiere cocinar en una sartén tan fashion? Aunque la verdad, da pena ensuciar utensilios de cocina como éstos! En Masticar no sólo hay comida, también hay todo lo necesario para inspirarnos y celebrar nuestras creaciones caseras.


7. Los pendientes

Porque siempre nos quedarán pendientes, porque todo no se puede, porque el estómago no puede más, porque ya no queda nada en los bolsillos y porque tal vez tenemos que ir al mismísimo restaurant del chef en cuestión. La vecinita se quedó con las ganas pero se reserva probar el pastrón de Mishinguene o el Goulash de Austria en otra oportunidad. 


8. La deco

Porque Masticar también es Diseño. Los puestos se ponen a tono con lo que ofrecen. Son vistosos, originales y por supuesto, quieren a toda costa captar nuestra atención. A veces, lo logran. Y a veces, por más austeros que parezcan, igual los elegimos.


9.  El sistema

Si son previsores y sacan sus entradas de manera anticipada, la vecinita les garantiza que no tendrán mayor inconveniente en el ingreso. Las terribles colas de espera que suelen verse tienen que ver con no tener la entrada de antemano. En el Predio, se paga con los tickets Masticar, dan vuelto y en las boleterías se puede pagar con débito, crédito o efectivo. No hay excusas para no organizarse y disfrutar como Dios manda.

10. Por la próxima

Porque nunca nos cansamos de Masticar y porque un pajarito nos contó que este año habrá una edición Primavera!

Nos vemos en la próxima!

Nota: Todas las fotos TODAS son de la página en facebook de Masticar.

06 julio, 2015

Expedición Morfi 2: El último beso


Hace unos días, una de mis amigas de expediciones y aventuras me habló de este lugar. Su tía se lo había recomendado. Yo sólo lo había escuchado nombrar, sabía que quedaba en Palermo y que era el lugar ideal para ir a tomar el té con una de tus mejores amigas. 
Además, el lugar me lleva al recuerdo de la bellisima película italiana de Gabriele Muccino. Así se llama, L'ultimo bacio. Todavía recuerdo la emoción con la que salí del cine. Quizá, esta visita y segunda expedición que hoy traemos al blog no sólo aporte datos gastronómicos sino también una recomendación cinéfila. Pasen y vean!



Expedición Morfi 2: 
El último beso, sólo apto para románticos


  • El ambiente: El plato fuerte del lugar no es una porción de torta ni un blend de frutos rojos. La estrella del lugar es el lugar en sí mismo. Nada que conste en el menú se compara con la lograda ambientación 100 % shabby.  Los que me conocen podrían pensar que este es un lugar pensado para la vecinita. Y un poco, sí. El último beso consta de 3 ambientes dispuestos para sentarse a disfrutar de una merienda y un cuarto ambiente que funciona como tiendita para admirar detalles en cada rincón y quizá, llevarse algún recuerdo como tarjetas artesanales con estampas antiguas o un par de aros. Hay un libro de Audrey Hepburn abierto cuidadosamente con fotos de Vacaciones en Roma, paredes empapeladas con mensajes de amor y muchas ilustraciones de enamorados. Hay fuentes y flores y silloncitos tapizados con colores cálidos. Es el lugar ideal para jugar por un rato a ser Elizabeth Bennet y soñar con nuestro Mr. Darcy.
  • La comida: El día que fuimos a El úlltimo beso fue uno de los días más fríos del año. Por eso, ni bien llegamos, elegimos un blend de la romántica carta del lugar y algo rico para acompañar. Cada uno de los blends lleva el nombre de alguna película, por supuesto, romántica. Por mencionar algunos ejemplos, hay blends que llevan por nombre Antes del amanecer, La dama y el vagabundo, La rosa púrpura del Cairo, Lo que el viento se llevó y Tienes un e-mail. Y en éste último, mi elegido, me detengo y cito: blend de té negro con toques azules como los del jardín del encuentro, con destellos amarillos como el cabello de Meg Ryan, y un incomparable aroma de las Vainillas más finas del mundo traídas de la Isla de Bourbon. ¿No les parece una linda y distinta manera de presentarnos un rico té de vainilla? La delicada vajilla, los scones y la tarta de manzana completaron la merienda de chicas. Todo rico. Todo en su justo dulzor.

  • La atención: Esta categoría siempre es floja. Como dice Bono, todavía no encontramos lo que estamos buscando. Si bien la atención no fue mala, tampoco es para destacar.  
  • El público: Mayoritariamente femenino. Mujeres de todas las edades. Amigas, madres, abuelas. Si bien los hombres son bienvenidos, es un lugar "de chicas". 
  • Demora: Ninguna. Estuvimos varias horas charlando, tomando té y luego un café y todo fue a tiempo.
  • Precios: Ya no existe eso de "precios palermitanos". Hasta hace un tiempo, ir a comer a Palermo era más caro que comer en otros barrios. Excepto algunos casos, hoy es más o menos lo mismo.
  • Detalles que nos gustaron: ya está dicho arriba, pero remarcamos: la vajilla, la ambientación, la carta, ¡los scones! y la charla con mi amiga.

  • Detalles que NO nos gustaron: Seguramente, el agua para el té llegó a la mesa en su punto justo de hervor, como corresponde, pero el problema es cuando se llega a la segunda taza. La temperatura del agua en la tetera no se conservó lo suficiente. Quizá vale la pena dejar de lado la exigencia del grado justo de la temperatura del agua y así asegurarse una segunda taza de té bien caliente. Otro detalle, en el baño hay una bañera de las antiguas, llena de agua casi hasta el borde, con pétalos de rosa. Si bien haría juego con todo lo que nos quieren vender y lo que vengo citando en este post, la idea de que allí, tan alejado del resto de los ambientes, haya una bañera llena y nadie dentro me remite a una de terror. Por más pétalos de rosa que haya dentro. Y sí, soy una romántica pero también me encanta Stephen King.
  • Volveríamos?: Sí, pero hay tantos lugarcitos más para conocer! 
  • Dirección: Nicaragua 4880




Hasta la próxima expedición!

17 abril, 2015

Plan de viernes: Masticar en Otoño


Volvemos al barrio con plan de viernes que bien podría repetirse el sábado y domingo.... porque Masticar es una feria que siempre vale la pena volver. Durante 4 días ese galpón de Colegiales conocido como Distrito Audiovisual El Dorrego, cobija a todos aquellos que apreciamos comer platos distintos, conocer y cholulear con los grandes chef y de paso, llevarnos algún souvenir comestible a casa y sí, algunos kilitos de más...pero recuerden: París bien vale una misa. 

En la Edición Otoñal de Masticar nos dimos algunos gustos. A continuación, nuestros recomendados: 

Foto de Masticar
Panqueque de salmón ahumado y huevo poche.
Los Petersen Cocineros

Los Petersen son encantadores y siempre elogiados. Y eso no es ninguna novedad. El año pasado nos sacamos una foto con uno de ellos pero nos quedamos con las ganas de comer alguna de sus creaciones. Este año tuvimos la revancha. Lo riquísimo de este plato era probar la combinación de los 4 elementos juntos: panqueque + queso blanco + salmón ahumado + huevo poche. Todo eso junto en la boca. Y disfrutarlo. Y no querés que se acabe nunca. Como todas las cosas buenas de la vida.  

Foto de Masticar
Ciabatta di Scampi
Italpast

Siempre escuchamos hablar bien de Italpast, pero la distancia (queda en Campana y también en La Reserva Cardales) hace que nos resulte difícil probar sus platos. Por eso, este año Italpast fue casi una parada obligada en Masticar. El vecinito fue a lo contundente: una lasagna con 5 tipos de cebollas diferentes. Impecable, calentita, gustosa. Bien de otoño. Y además, como el vecinito no puede venir con una mano vacía trajo a la mesa una yapa: la ciabatta de langostinos. A simple vista es posible pensar ¿qué tiene de especial un pan (rico, sí) con unos langostinos y unas hojitas de rúcula? Dicho así, nada. Probarlo cambia todo. El pan llegó calentito y los langostinos estaban preparados con un menjunje (me encanta esa palabra) indescriptible. Ajo, por supuesto...pero algo más. Todavía no se qué y está bien quedarse con la duda. Habrá que hacer el esfuerzo y pasar un fin de semana gourmet en Campana  y así ir por más lasagna y ciabatta. (Vecinito, anotá)

Bomba Clericó 
(Santa Julia Torrontés + Aperol + Jugo de Granada + Almíbar de Cedrón)
Una de las opciones de tragos de Julep by Inés de los Santos

La Feria Masticar es un desafío. Es preciso abrir bien los ojos y agudizar los sentidos. No vale prejuzgar sin probar ni comentar e invalidar tragos hechos, por ejemplo, con flores. En nuestra visita del año pasado, el puesto de Inés de los Santos nos voló la cabeza. En su página, la bartender dice: "La coctelería es como una orquesta: elementos fusionados en armonía generan una obra de arte". No sólo es una buena frase sino que si la tomamos al pie de la letra, ella es Da Vinci, Miguel Angel y Picasso. Sus tragos no sólo son frescos y riquísimos, son elegantes y femeninos. Este año tuve la suerte de probar la Mimosa de Pomelo y Lavanda. El sabor en boca era único. Una recomendación: no prueben sus tragos como bajativos, es decir, si van a tomar alguno dedíquense sólo a eso: a beber. Sus creaciones y la gente que los sirve los preparan con tal dedicación que merecen la misma atención que un gran plato.

Foto de Basa Basement 
Bar & Restaurant
Croquetitas de arroz y cuartirolo 
(venían con mayonesa de lima)

Hace poco tuve la suerte de pasar por Basa en el barrio de Retiro y en aquel momento pensé voy a volver a este lugar. Si bien no fue exactamente así (al menos no por ahora) tuve la oportunidad de probar algo de su cocina en Masticar. ¿Croquetas de arroz? Sí, teníamos antojo de algo pequeño, un appetizer que le dicen...y las croquetas cumplieron la misión de satisfacernos. Algo parecido a lo que nos pasó con el menjunje del sanguchito de langostinos: la receta parece simple pero hay algo difícil de definir en el sabor y seguramente es la mano, el saber hacer y sí, por qué no? el amor que se pone cuando se cocina rico.

 Foto de Masticar
Cucina Paradiso 
by Donato de Santis
Tiramisú clásico

Y llegamos al postre. Quieren probar el tiramisú perfecto? Quieren saber por qué Donato es quién es? Por qué cocinó para Gianni Versace? Por qué Donato puede criticar con fundamento a alguien que no logra hacer una pasta casera como la gente o un postre italianísimo como éste? Pasen por su stand y déjense llevar.
El vecinito es fan del tiramisú y por eso me decidí por este postre. Se sirve bien frío mientras Donato arenga a la gente con su altavoz.  
Ideal para decir adiós! hasta la próxima edición! con gustito a café.



La Feria Masticar Otoño está hasta el domingo en El Dorrego. 
Los billetes para comprar en los puestos de comida o en el Mercado los pueden adquirir en la misma Feria. 

10 enero, 2015

Nueva sección: Expedición Morfi


Esta nueva sección debería haberse creado hace un tiempo. De alguna manera ya existe si van al margen derecho - Etiquetas - Mystery Tour, sólo que ahora nos vamos a poner más exquisitos, vamos a sumar nuevos detalles. Hasta ahora, cada vez que quisimos hablar de algún lugarcito donde comer o algún paseo particular, se trate de un barrio, un local o una expo, lo sumamos a la sección Mystery Tour. A partir de este año, sumamos la sección Expedición Morfi con el propósito de realizar nuestra humilde crítica gastronómica con nuestros propios párametros. En esta nueva sección encontrarán dónde comer una riquísima ensalada o un buen plato de pastas entre varias opciones que esperamos sumar durante el año.
Vecinitos: saquen lápiz y papel. Damos por iniciada la Expedición.
Bienvenidos!

Expedición Morfi Nro.1 : NININA Bakery 


  • El ambiente: Si Ninina fuese un color, sin dudas, sería el blanco. Si bien decidimos almorzar un día caluroso del veraniego mes de enero, supongo que ni siquiera la lluvia de otoño logra opacar la luminosidad que irradia Ninina. La pared de azulejos blancos y la amplia barra de mármol donde reposan budines, panes y tortas explosivas complementan la paleta de blancura del lugar.  Ninina cabe dentro de esa calificación de lugares de "estética new yorker", no se bien qué significa, pero últimamente queda bien decirlo. Supongo que tendrá que ver con la moda de incluir mesas comunitarias, la barra y la cocina a la vista.  Si de eso se trata, Ninina lo tiene. Todo es amplio y espacioso. Los techos son altísimos y las lámparas de tono cobrizo hacen juego con la madera de guatambú del lugar.  Otro detalle a destacar es la pulcritud. Por momentos, no sabemos si estamos en un restaurant de palermo o en un quirófano. Es que tanta amplitud, tanta luminosidad, tanta blancura por momentos puede resultar fría.
  • La comida: El menú incluye ensaladas, sanguches, hamburguesas y una tarta del día. Hay opciones veganas. Tuvimos oportunidad de probar la ensalada de salmón que incluye palta, aceitunas negras, rúcula selvática, alcaparras, mascarpone con algunas hierbas y muuucho salmón. El vecinito probó la ensalada con langostinos grillados que además traía gajos de pomelo pelados a vivo, berro, rúcula selvática y aderezo de mango-jalapeño, y nuestra amiga cumpleañera se decidió por una brioche de salmón ahumado, con palta, rúcula, eneldo y mascarpone. Todo muy rico y fresco. Y si hablamos de frescura, la limonada la sirven bien frozen, con el toque justo de menta y jengibre y un touch de miel orgánica, según lo visto en el menú. El vecinito siguió con el mango y lo probó en un licuado que también incluía ananá, naranja y menta. Nos llamó la atención que Ninina usa (y abusa) del kale. ¿Qué es? Es una de las verduras "de moda". Los blogs veggies dicen que el kale desbancó a la espinaca de Popeye. En definitiva, el kale es un otro verde que se suma a la gran familia, en sabor, afirman que es parecido al brócoli, el coliflor y los repollitos de Bruselas. Ninina es fan del kale. Tanto que lo incluyen hasta en las bebidas. Por último, no dejen de probar alguna opción dulce. Cualquiera de ellas es tentadora.
  • La atención: Correcta. Nuestra amiga pidió recomendaciones y la camarera sugirió opciones, aunque debemos decir que la atención es acorde al ambiente: poco cálido.
  • El público: Variado. Grupos de amigos/as, gente sola, parejas, familias con niños. 
  • Demora: Ninguna. Impecable. Tanto los platos como los tragos salieron rápido y fueron elaborados en el momento. Esa es una de las ventajas de tener la barra a la vista. Tanto es así que vimos cómo cortaban milimétricamente la porción de torta de frutos rojos que probamos.
  • El precio: Los precios son "palermitanos". Sentarse a comer algo en Ninina no es ni más barato ni más caro que otros locales similares de la zona. 
  • Detalles que nos gustaron: El molinillo de sal a cuerda. El pie de torta donde sirven la pastelería. Con ese pie de torta ornamental y rodeada de pastelería es posible sentirse por un rato María Antonieta. 
  • Detalles que NO nos gustaron: resulta un poco incómodo encontrar que las aceitunas que se incluyen en las ensaladas se sirven con carozo. Quizá, si hay algún chef leyendo, pueda decirme que ese es el modo correcto de servirlas en un plato. O no. De todos modos, no queda muy lindo morder la aceituna y después disponer cuidadosamente el carozo al costadito del plato. Sería más práctico para el paladar que ya vinieran descarozadas.  Otro detalle incómodo son los percheros que están ocultos en las mesas. Si bien nos indicaron que podíamos colgar las carteras allí, no están dispuestos de manera cómoda e indefectiblemente se chocan con las sillas, piernas o bolsas que llevemos. 
  • Volveríamos?: Sí. Y también lo recomendaríamos.
  • Dirección: Gorriti 4738

17 octubre, 2014

Plan de viernes: MASTICAR


Como un poeta, un artista o un cantante buscando inspiración, el evento gastronómico del año nos inspiró a escribir este post así, en caliente, a tan sólo unas horas de haber vuelto con la panza llena y el corazón contento.
La Feria Masticar es la panacea para foodies y hipsters. Es el BAFICI para un cinéfilo. En ese gran galpón, el Distrito Audiovisual El Dorrego, hay todo para ver y probar. Hay platos gourmet, mercado, radio en vivo, barras de tragos y lo más importante: ellos, los cocineros. Los que vimos mil veces en la tele, en el famoso reality. Acaso, con un poco de suerte y dinero en el bolsillo, en alguna ocasión especial (léase aniversario, cumpleaños o similar) podemos llegar a verlos en sus propios restaurantes, pero nunca todos juntos, tan cerca y tan accesibles.
Seamos realistas, ¿cuántas veces vamos a poder comer a diez pasos de Germán Martitegui, sacarnos una foto con él y además darnos el gusto que sonría?
¿Cuántas veces vamos a poder degustar tantos tragos a precios accesibles de la famosa bartender Inés de los Santos? Bueno, todo esto y más pasa en Masticar.

Además, en El Dorrego los chef cocinan! Claro que también posan cual modelos. Es sabido que desde hace algunos años la profesión está de moda. Antes, el cocinero estaba escondido. Hoy, está en un pedestal con su chaqueta, sus All Star y la sartén por el mango. En Masticar, los chef se florean, se saludan y se saben rock stars de los fuegos. Como si se tratara de la selección de fútbol italiana, las mujeres babean (y no por sus platos) por Massey, Martitegui y Christophe. Hay cierto ángel que los rodea y producen un efecto casi hipnótico cuando se está cerca de alguno de ellos.

Los cocineros que forman parte de toda esta gran movida cocinan fiel a su estilo. Es decir, no vayan pensando que Narda tenga en su menú una opción vegana ni tampoco le pidan a Donato que no haga sus cannoli sciliani.

Dejando el cholulismo a un lado, algunas cuestiones que vale la pena aclarar:
Hay un rango de precios en el menú de todos los puestos. Aunque sea, por una vez en la vida, no va a salir más caro comer en el stand de Francis Mallmann que en el del Zorrito y Massey. Todos se manejan con tres opciones que cuestan $ 20, $ 40 o $ 60.- La porción es correcta y admite que uno pueda seguir masticando en otros stands.
Dentro del predio se paga con tickets Masticar, propios de la Feria. Como en el juego del estanciero, uno tiene boletos con distinto valor que van desde los $ 5 a los $ 50. De esta manera, se evita cualquier inconveniente de vueltos y cambio.

Hay suficiente espacio para sentarse a masticar, tomar sol y escuchar buena música. Hay mesas al aire libre, gradas y las tan de moda mesas comunitarias. Todos comen, se ríen, sacan selfies y están a la caza de los cocineros que se mezclan y charlan con el público.
El ambiente es amable, limpio, regio y -lo digo una vez más- rico!
La feria Masticar sigue hasta el domingo.
Un adelanto: en los balances del vecinito, Masticar se ha ganado el lugar de la Feria del año. 
No se la pierdan!!!!!!!!!!!!


02 abril, 2013

Primera Edición de la Expedición "Morfi" 2013

Yo tengo una amiga que más que amiga es una hermana. Como buena hermana de la vida pasamos tiempo juntas, descubrimos gente y cosas nuevas en días radiantes de sol...y cuando llueve también. 
Su cámara de fotos es una extensión de su cuerpo y es testigo de paseos, picnics varios y a partir de ahora: expediciones!
Bienvenidos a la Expedición "Morfi", la primera de este año. La primera de muchas...
Acá el resultado:

 Un buen mensaje en la puerta del Almacén de Flores

En Alto Pirulo hay vida hasta en las botas

Instalación de Barbies en Alto Pirulo.
Y es que es tan lindo el lugar que se quedaron "colgadas". 

 El gato nuestro de cada día

Frida.  
Hermosa y colorida como siempre. Lista para llevar al balcón

La ventana indiscreta

¡Quiero ese elefante en la pared del living de casa!

Tomen nota y...vino.

 ¿Y si ésto no es arte, el arte dónde está?

La espera que valió la pena...

¿O no?

Gracias Euge!
Impresionante tu registro fotográfico, amiga. 

30 noviembre, 2012

Balance del take away del año: En LA CRESTA de la ola


Resulta que para muchos de nosotros llegar a casa implica atravesar distinos barrios porteños, soportar el tránsito de la hora pico, la humedad, el calor, la basura desparramada por las esquinas, el cansancio del día de trabajo y ahí, en el medio del caos, nos damos cuenta que no tenemos nada para cenar, no pasamos por el super y se hizo tarde. La pizza y la empanada pueden ser opción de fin de semana, pero el resto de los días no son bienvenidas. Por eso y muchas cosas más intentaré describir por que es justo y necesario hacer una parada en el barrio de Almagro y darse una vuelta por La Cresta.

En primer lugar, los chicos de La Cresta son tan generosos y organizados que ponen a disposición del consumidor y de todo el que pase por allí una pizarra con el menú previsto para toda la semana. Estrategia de marketing bien pensada para todo aquel que vaya con la intención de llevarse el menú del día y decida volver al siguiente porque justo hay paella, gambas o albóndigas con queso azul.  
Apenas se ingresa al local, hay dos barras laterales donde se exhiben en frascos decorativos verduras de estación perfectas, sin marcas o magullones. Todo parece ser usable. A veces hay espárragos, otras alcauciles. Hay que mirar bien de cerca para cercionarse que lo expuesto no es un objeto decorativo, sino que se trata de una excelente calidad del producto. Desconozco si originalmente las barras cumplen la función de comer al paso, nunca vi a nadie comer allí, pero imagino que todos prefieren disfrutar los platos gourmet que elabora Stuart Dove, el cocinero inglés del lugar, en la comodidad del hogar. 

Stuart y Samanta son los que llevan el negocio en sus espaldas. Stuart es inglés y Samanta argentina. Leí en algunas notas que se conocieron cuando ella le dejó su cv y a partir de ese momento unieron sus caminos y destinos. Recorrieron España, Australia y un buen día decidieron dejar las tierras del five o' clock tea para recalar en el barrio de Almagro y montar "la casa de spiedo" de Almagro.

Tanto Stuart como Samanta trabajan a la par mientras un par de ayudantes los secundan. Stuart cocina y sirve las ensaladas (merecen un párrafo aparte), troza los pollos y arma los wraps. Samanta despacha gente, sirve el menú del día, maneja la caja, atiende el teléfono, sella el comprobante de compra y tiene la paciencia del mundo para explicarte los gustos de las ensaladas. 
El comprobante de compra es un folleto que vive en nuestras billeteras y es tan importante como la tarjeta Sube o el documento de identidad. La idea del comprobante es juntar una cantidad determinada de sellos (creo que son 5, nada imposible) para luego acceder a un descuento del 50% en la próxima compra. Un beneficio que pudimos disfrutar un par de veces.

En La Cresta no hay papas fritas, tartas, milanesas o pastas. Está pensada como una rotisería diferente. Las ensaladas incluyen ingredientes como la quinoa, el eneldo o arroz yamaní. Acá no van a encontrar la mixta de tomates, lechuga y cebolla del bodegón de la esquina. Hay una ensalada de papas con curry espectacular, y la favorita del vecinito: zapallitos, albahaca, aceitunas negras y tomates cherry, sólo por mencionar un par.
Los pollos, como todo lo que cocinan, están condimentados con un menjunje (me gusta esa palabra) especial. Muchas veces, mientras espero que despachen el pedido pienso que me encantaría saber cómo logran ese sabor pero después me entrego al misterio. Es lo mismo que conocer un truco de magia. No tiene gracia. 

Muchas noches de viernes o sábados nos encuentran en La Cresta. Nos gusta que Samanta y Stuart nos reconozcan las caras, aunque ni siquiera sepan nuestros nombres. Les tenemos cariño porque este año nos han alimentado a base de salmón, verduras grilladas, cerdo y un Tikka Massala inolvidable, plato hindú con el que conocimos el take away más recomendable del año.
La propuesta de La Cresta es novedosa y sobre todo, sabrosa! Y un dato importante: la relación precio-calidad-cantidad es excelente. 
Nunca te quedás con hambre pero sí con ganas de volver.
Buen finde!!

La Cresta queda en Bulnes 829. Cierra los domingos y lunes.

29 julio, 2009

Amor tandoori


Aprovechando el frío de estos días fuimos con el vecinito a comer delicias hindúes. En una cuadra casi escondida, ideal para los que huyen de los congestionamientos palermitanos de sábado a la noche, sobre la calle Nicaragua, está Taj Mahal: una casa imponente de techos altos, donde la armonía está presente en cada una de las cosas que uno busca cada vez que se decide conocer un lugar. Algunas cosas a tener en cuenta:




  • Las camareras son atentas sin ser cargosas.


  • Los elementos decorativos típicos (cuadros con elefantes bordados, almohadones y velitas) no agobian, están en su justa medida.


  • La distribución de las mesas es generosa. Hay espacio de sobra y privacidad.


  • La comida hace honor al espíritu hindú: aromática y picantona pero hasta ahí, sin excesos. Ideal para los cautos que no resisten demasiado picante.


En Taj Mahal el sonido ambiente se mezcla con la música de los plasmas que muestran videos made in Bollywood. Contrariamente a lo que se podría pensar, las imágenes no distraen a los comensales. Nada interfiere cuando uno tiene delante un riquísimo pollo al curry recién salido del tandoor.

La vajilla es tan linda que da pena usarla. Los platos son abundantes y las sugerencias bienvenidas, como el caso del arroz Basmati. Hicimos caso a los instintos y conocimientos de la camarera y no salimos defraudados.

La carta de postres es correcta, más no tentadora como los platos principales.

Los tragos del lugar merecen una mención especial. El sonido de fondo de la coctelera invita a que uno prolongue la noche, copa de cóctel en mano y agradezca a Felipe, el joven anfitrión de un lugar ideal para pasar las noches frías de invierno.


Foto: gentileza de Taj Mahal

Nicaragua 4345.

http://www.tajmahalbuenosaires.com.ar/