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12 diciembre, 2017

Balance literario 2017


Uno no siempre tiene la suerte de Lulú de estar fresca, tranquila y feliz para disponerse a leer. Uno lee como puede, cuando puede y cuanto puede. A veces, nos toca leer apretujados en el subte o amanecemos con el libro como almohada. Por suerte, otras veces tenemos la suerte de Lulú y nos vamos a un cafecito con nuestro libro bajo el brazo. 
Este año tuve la brillante idea de cargar a diario un libro de más de mil páginas, hice uso de la biblioteca materna, seguí fiel a mi hobby de recorrer librerías de usados y compré muchos libros por internet. Las costumbres pueden variar pero hay algo que no cambia: sigo siendo esa chica que pide libros en lugar de zapatos para su cumpleaños y Navidad. 
Sin embargo, y con cierta culpa a cuestas, debo decir que el balance literario 2017 tiene gusto a poco. Es probable que el estudio me haya robado espacios de lectura ligera y haya invertido tiempo buscando otro tipo de lecturas. No me quejo. Es un camino que recién empieza. Poco o mucho, siempre hay un hueco para la ficción y aquí está el resultado.
12 meses, 11 libros. 
Algunos olvidables. Otros, hermosos.
Tengo una lista pendiente de lectura y en 2018 pienso desquitarme.
Mientras tanto, pasen y lean.
Hoy, más que nunca.


Tengo un team ganador conformado por la italiana Susanna Tamaro, el francés David Foenkinos, la belga Amélie Nothomb y todo escritor japonés que caiga en mis manos. No importa sobre qué decidan escribir, en este barrio tienen una lectora asegurada. Nothomb es verborrágica y eso se traduce en una publicación anual asegurada. Mientras tanto, cuando me toca estar en modo espera, busco y rasco todo lo viejo que se consiga. Estupor y temblores forma parte de sus novelas de inspiración autobiográfica donde cuenta el choque cultural que experimentó en su etapa adulta en Japón, su lugar de nacimiento. Escrita a modo de memorias, se podría leer como una crítica a las condiciones de trabajo en las empresas japonesas, aunque algunas situaciones que describe bien podrían suceder en cualquier entorno laboral y en cualquier lugar del mundo. 
Estupor y temblores está bien, aunque nunca será Ni de Eva ni de Adán o El sabotaje amoroso, también autobiográficas y favoritas de este barrio.


A Francesco Marciuliano se le ocurrió la brillante idea de publicar un libro delirante, divertido e ideal sobre gatos.
Podría hacer pis aquí y otros poemas escritos por gatos es un librito adorable que homenajea con humor varias costumbres felinas que sólo podemos identificar quienes tenemos el lujo de compartir la vida con ellos. Su amor por las cajas, el árbol de navidad, el papel higiénico, el olor en nuestra ropa y el desarrollado sentido del olfato felino, el veterinario, entre otros temas.
La edición es un lujo e incluye fotos alusivas al tema del poema en cuestión.
Sólo recomendable para cat lovers.


No se puede leer La dama de las camelias sin suspirar. Además de los suspiros, es probable que en las últimas páginas se les piante un lagrimón en pleno transporte público camino al trabajo. Ambientada en París a mediados del siglo XIX, La dama de las camelias comienza con el funeral de Marguerite Gautier, la cortesana que da nombre a la novela, y su romance con el joven burgués Armand Duval, uno de los narradores de esta historia que se enmarca entre el Romanticismo y el Realismo. 
Si quieren leer más al respecto, pueden volver al post alusivo ACÁ.
Y si quieren suspirar, lloriquear y patalear por la muerte de Margarita, están habilitados.
Yo ya lo hice.


Algo pasa cuando sabés que estás leyendo la obra maestra del Rey. Las mil y pico de páginas se hacen finitas, el libro no pesa, no es una carga. Es un lujo. Una buena decisión. Se exhibe orgullosa. Más aún si se trata de una edición de las viejas, de esas que ya no se consiguen. It es uno de los mejores libros que leí. No importa el año. Importa leerlo una vez en la vida. Porque no es la historia de un payaso espeluznante que adopta las formas de todos nuestros miedos. Es la historia del fin de la infancia, una reflexión sobre lo que significa crecer, olvidar y la nostalgia por aquella época que no volverá. Este año mencionamos A el desafío IT y después de marcar muchas hojas del elegí ACÁ un fragmento. Fue tan díficil la selección como dejar de leerlo.
Para todos los que leímos esta obra maestra, el premio consuelo es esperar It: capítulo 2, la versión cinéfila de Andy Muschietti, el director argentino que este año logró hacer una brillante adaptación para el cine de la parte 1, la niñez en IT.
Ampliaremos en el balance cinéfilo.


Si quieren tener una idea de cómo llegaron a ser amigos Truman Capote y Nelle Harper Lee tienen que leer True y Nelle. Esta novela está basada en la amistad de estos dos célebres escritores  que se conectaron gracias a un amor compartido por las historias de detectives y siempre se sintieron sapos de otro pozo. Truman, nacido en Nueva Orleans, llega al pueblo de Monroeville, Alabama, un verano en plena Gran Depresión norteamericana. Cree que lo suyo será pasar una temporada en la casa de sus primos mayores pero lo esperan otros planes. Algunos bastante desgraciados, como el abandono al que es sometido por sus padres. Otros mejores, como el inicio de su amistad con Nelle, con quien jugaban a ser Sherlock Holmes y Watson para resolver algunos misterios del pueblo. De hecho, algunos de los incidentes vividos formaron la base de Matar a un ruiseñor, la novela que le otorgara a Harper Lee el Pulitzer y la categoría de clásico de la literatura norteamericana.
A pesar del bulling, es lindo leer sobre la elegancia de Capote y la chica ruda de pueblo que cuida a su amigo. Además, el autor nos ubica en tiempo y espacio y entremezcla la historia con algunos acontecimientos históricos norteamericanos; la gran Depresión, el racismo, la presencia del Ku Klux Klan.
A pesar de la portada infantil, True y Nelle vale tanto para teens como para adultos, o bien para niños con ánimo de convertirse en detectives.


Así como defiendo las novedades literarias de Nothomb ahora le toca el turno a Tamaro, otra de mis protegidas. Lo de Tamaro es pura delicadeza, es su amor por la naturaleza, los animales. Si su literatura fuera una música sería un vals. Toda esta delicadeza mencionada está presente en El gran árbol, una fábula con mensaje de superación. La historia de un abeto que por determinadas circunstancias que no voy a spoilear será arrancado de su lugar de crecimiento y deberá aprender cómo es la vida fuera del entorno del bosque. Su amiga, la ardilla Crik, es quien interviene ante la crisis por su amigo abeto, al que no sólo le une una relación de amistad sino que también ese abeto es su hogar. 
Si ya el diseño de su portada es un hermosor, imaginen su contenido.



Cuando empecé a leer Escucha mi voz, las mesas de novedades de las librerías exhibían La tigresa y el acróbata, la última novela de Susanna Tamaro. Para no empacharme de Tamaro, decidí ir con calma. Me comí los codos, intenté no circular por librerías y reservarme un momento futuro para la novedad y aceptar que tenía entre mis manos la continuación de esta novela preciosa que hizo famosa a Tamaro llamada Donde el corazón te lleve. Pero creo que perdí el tiempo porque Escucha mi voz, muy a mi pesar, confirma la teoría de "segundas partes nunca fueron buenas". Así como el primer libro nos habla amorosamente de esa abuela, en la segunda, la historia se centra en la nieta, en Marta y su regreso a la casa de Trieste donde creció allí con su nonna que ya está enferma.
En Escucha mi voz, Marta recupera su historia familiar entre cartas y cuadernos olvidados en un desván, pero es un libro forzado, hecho con la intención de conmover y no lo logra. Convengamos que la Marta no ayuda en la tarea. Es un personaje que no genera ninguna empatía, es fría e insoportable. Y mucho más si se tiene en cuenta ese amor incondicional de la abuela. Nos da bastante bronca que eso pase, sin embargo, no lo suficiente como para tachar de nuestra lista de favoritos a Tamaro. 
La historia de La tigresa y el acróbata será de los primeros libros que lea en 2018.
Ya saben, si son de los que amaron Donde el corazón te lleve, quédense con eso. No rompan el hechizo. 



Porque este año también hubo espacio para la chik lit. Buena y mala. Empecemos por lo malo y dejemos la frutilla del postre para el final.
Sábados de super acción tiene un buen título, una portada simpática pero un contenido olvidable.  En este barrio ya contamos ACÁ de qué va la chik lit, pero repasemos algunos puntos importantes. Toda historia que se precie de chik lit debe tener una mujer independiente, entre 30 y 40 años, un poco torpe pero con glamour. Le gusta la moda, los tragos y siempre está a dieta y en la búsqueda del hombre ideal, pero sobre todo, para que este tipo de novelas funcione debe tener mucho humor. La chica en cuestión nos tiene que caer bien, al estilo Bridget Jones. No acepten menos que una Miss Jones. Y todo ésto no pasa en la novela de Schulman. Lo siento, pero no. 
No llegué tarde al chik lit, ni se trata que leo a destiempo cosas que ya no van. Pero cuando algo es malo, se notan los hilos y no va.



Y ahora sí, la frutilla del postre. Mañana lo dejo ya fue reseñado y será recordada por las risas espontáneas en salas de espera de consultorios, en cafecitos y en transporte público. Que un libro te haga reír vale oro. Y si encima, con la compra de este libro, hiciste una obra de bien para un grupo proteccionista, es un tesoro. La novela del francés Legardinier, cuenta el cambio de vida de Julie, una chica que un buen día se harta de trabajar para una corporación y cuelga todo para ir a trabajar en la panadería de su barrio, en París. Al mismo tiempo, conoce a su vecinito de edificio, un hombre enigmático de apellido ridículo que se convertirá en su obsesión. 
Así se escribe chik lit.
Si lo encuentran, no se lo pierdan.




Leer Japón. Una vez más. A esta altura, tengo que habilitar un sector de mi biblioteca solamente para literatura nipona. Nunca voy a cansarme de leer y conocer autores orientales y por favor, nada de Murakami, para este barrio, el falso japo. Me atrevo a decir, tan farsante como la "reina del orden", Marie Kondo. Hecha esta aclaración, si son de los que valoran los detalles preciosistas, lean literatura japo. Son tristes, por supuesto, pero valen cada una de nuestras lágrimas por su belleza poética.
A cuerpo de gato no es la excepción y fue otro de los libros del año.
Es una crónica de viaje con gatito incluido, en la que Nana junto a su humano conocen mucha gente y hermosos lugares, al mismo tiempo que es un viaje de regresión al pasado de Satoru.
Además, A cuerpo de gato cuyo título original es Crónicas de un gato viajero es una de esas novelas donde los gatos hablan nuestro idioma, una de las mayores fantasías de todos los que tenemos gatos.
Fue el libro más marcado y subrayado del año y uno de mis favoritos de hoy y siempre. 


Quería terminar el año con este libro y cerrar este balance con él, porque aunque todavía no lo terminé es algo que sucederá en los próximos días. Mairal escribe libros que se leen en un rato. Es ingrato porque uno no quiere que se termine pero a la vez no se puede soltar. Soy su fan y este barrio, y ciertas vecinitas lo saben y pueden dar fe de ello. Lo escuché en confesionarios, en lecturas varias, en museos, leyendo pornosonetos como Ramón Paz o ensayos como los de Maniobras de evasión.
Hay columnas sobre un campamento en Maschwitz, un accidente en omnibus en Jujuy, el desinterés por el fútbol y el trasfondo disparatado de ganar el Premio Clarín de novela hace unos años por Una noche con Sabrina Love.
Hasta ahora es divertido y lo dosifico a discreción mientras husmeo un poquito en su vida literaria y no literaria también. 
La objetividad? 
No sé, la dejé en algún lado que ya ni recuerdo. 

Después de tantos años de balances literarios, espero hayan podido rescatar algún recomendado.
Yo me llevo muchos libros marcados y otros bien olvidados.
Gracias por leer.
Fue un gusto.

Si nos dan los tiempos, nos reencontramos el viernes con balance cinéfilo! 

01 diciembre, 2017

Ya me acostumbraste


Al lector hay que darle todos los estímulos en la superficie y que él descubra el mar de fondo.
(Pedro Mairal, Noviembre 2017)


Porque hay costumbres que nunca deben perderse.
Ir a escuchar a Pedro Mairal es una de ellas.
A partir del martes empezamos a balancear.
Hoy, todavía, nos dura la alegría de volver a escuchar a uno de los escritores favoritos  de este barrio.

Nota: se agradece la colaboración fotográfica de una vecinita amiga del barrio.

23 junio, 2017

Celebrar las caídas

La fiesta por su divorcio me pareció mucho más divertida que su casamiento. Sin tanta etiqueta ni convenciones sociales, ni colas para saludar a los novios, nada de vestidos que te sofocan, ni zapatos con un taco altísimo que son un peligro mortal, ni colectas para la iglesia, ni menú lleno de salsas incomestibles o bromas estúpidas del tío Gérard. Sólo aquellos a los que tenía verdadero afecto y la confianza suficiente para poder decirles: "Me he vuelto a equivocar, pero quiero seguir contando con ustedes".
La velada fluyó con rapidez; la gente tenía cosas que decir. Nadie hablaba de la tele ni de todas esas cosas superficiales que pueblan inútilmente nuestra vida. Nadie necesitó emborracharse para desinhibirse o pasarla bien. Nos sentíamos miembros de una misma especie, seres humanos con fallos. Cuando uno celebra un cumpleaños, una victoria o un hecho reseñable jamás disfruta de un ambiente como el que ese día pudimos compartir. Siempre hay una estrella o pareja que son el centro de la fiesta, subidos a un pedestal mientras los demás contemplan en silencio. Sería más fácil celebrar nuestras caídas. Sin pódiums ni vanaglorias, simplemente alegrarnos del hecho de estar vivos y cerca los unos de los otros. 
Seguramente son más nuestros fallos que nuestros éxitos.


(Mañana lo dejo, Gilles Legardinier)


Mañana lo dejo es una novela de Gilles Legardinier, escritor  y guionista francés.
No sé cómo va a terminar ni creo que pueda desbancar de mi pedestal a David Foenkinos, pero celebrar y bancar las caídas ya es un buen comienzo.

Feliz invierno.

13 junio, 2017

Los verdaderos monstruos

El Club de los Perdedores, así se los llama en IT.
De izquierda a derecha: Beverly, Eddie, Richie, Stanley y Bill. 
Al fondo, Ben y Mike (ausente)

Eddie deseaba, más que ninguna otra cosa, estar en Los Yermos, rodeado de sus amigos.
La idea de que un monstruo, cualquier clase de monstruo, acechara bajo la ciudad en donde él había nacido y crecido, usando las cloacas y los desagües para arrastrarse de un lado a otro, eso lo asustaba, y la idea de pelear contra ese monstruo, de enfrentarse a él, lo asustaba aún más. Pero ésto era peor. ¿Cómo se puede luchar contra un adulto cuando dice que no va a doler y uno sabe que no es cierto? ¿Cómo se lucha contra un adulto que hace preguntas extrañas y dice cosas oscuramente ominosas, como "ésto ya ha ido demasiado lejos"?
Casi ociosamente, por la vía del pensamiento lateral, Eddie descubrió una de las grandes verdades de la infancia: los verdaderos monstruos son los adultos.

(It, Stephen King)

¿Se acuerdan cuando les conté ACÁ sobre el desafío literario del año? 
En realidad, no fue un desafío. Fueron las ganas, el coraje y la pasión de renovar los votos con el gran maestro, Stephen King. 
IT no es la historia de un payaso siniestro que asusta a los niños. Es una historia de bullying, de violencia de género, es el miedo a vivir con miedo de Eddie, es la revancha de Gran Bill, es el amor no correspondido de Ben por Beverly, son las imitaciones de Richie para achicar el pánico. IT también es el terror clásico a los pájaros, las casas abandonadas, las arañas y a ESO que no tiene explicación pero que da miedo igual.
El payaso no ayuda y no hace reír a nadie, es cierto, pero cuando llegue el momento del estreno en pantalla grande sepan ver más allá de esa cara pintada que ofrece globos a los niños; aunque no puedo asegurar que la adaptación logre captar una mínima parte de esta obra maestra. Ojalá me equivoque.
Y me muerdo los codos por no contarles más.
Habrá más información al respecto cuando llegue el momento del balance literario y el balance cinéfilo respectivamente.

Ahora tan cerca del epílogo, creemos que semejante libro merece ser cerrado en un lindo lugar, y por eso IT será el primer libro que marcará el rumbo del Mystery Tour cafetero. 

Próximamente, en tu barrio amigo. 

02 mayo, 2017

Fue un gusto, Abelardo


Cuando me contestó que no era de acá, yo pensé, sin demasiada imaginación, que estaba hablando de Buenos Aires. Es el destino, le dije, yo tampoco soy de acá, y agregué que era un buen modo de empezar una historia de amor. Ella me miró con una expresión que sólo puedo describir como de desagrado, como suelen mirar las mujeres muy jóvenes cuando el tipo que está con ellas y al que acaban de conocer dice alguna estupidez. La edad, más tarde, les enseña a disimular estos pequeños gestos helados, estas barreras de desdén, de ahí que asienten, consienten y a la larga hasta nos estiman, cuando lo que de veras sucede es que han crecido y ya no esperan demasiado del varón.

Fragmento de Muchacha de otra parte
Las maquinarias de la noche, Abelardo Castillo



Hoy iba a salir otro post, pero la realidad me pegó en la jeta y me enteré de la muerte de uno de mis escritores favoritos.
Me hice un té, fui a mi biblioteca y abrí el tomo de sus Cuentos Completos. Tenía anotaciones y hasta apuntes tomados de una charla donde Castillo fue invitado en un ciclo de literatura que ya ni recuerdo.
Habló de sótanos, de pasillos, de mundos reales y de mundos no visibles. Habló de su amor por Proust, del Ulises de Joyce y también de Dostoievski. Dijo que al lector hay que agarrarlo de los pelos, situarlo en una historia y dio ejemplos de cómo hacerlo. 
Un pequeño detalle: no no llamamos Abelardo Castillo. 
Había uno solo.

Hoy, leo y releo mis apuntes y me doy cuenta que dio una clase de escritura de lujo y me siento afortunada, no sólo por haber conservado los apuntes, sino por haber estado ahí y por haber tenido la enorme dicha de entrevistarlo junto a una amiga de la facu. 
Después que el mismísimo Abelardo Castillo nos abrió la puerta, daba igual si en la facultad nos aprobaban o no. Tampoco importaba sacar la nota más baja o la más alta. 
Entrevistar a tu escritor favorito era la mejor nota.
Yo era su groupie y ahí estaba, con mi amiga, en su living, escuchándolo hablar de San Pedro, de su trabajo, sus influencias, de su mujer, Sylvia Iparraguirre.
Hubo risas y hasta un tour por su casa. 
Fue uno de esos regalos que te da la vida.
Quién sabe, capaz algún día les cuente la historia en el vecinito.

Mientras tanto...gracias.
Fue un gusto, Abelardo.
Que tengas un buen viaje.

21 abril, 2017

Desafío: It


El agua había abierto un canal que corría a lo largo de la diagonal; por eso el barco viajó desde un lado de la calle Witcham hasta el otro; la corriente lo llevaba tan de prisa que George tuvo que correr para seguirlo. El agua se levantaba desde la suela de sus botas, formando láminas lodosas. Sus hebillas despedían un jubiloso tintineo, en tanto George Denbrough corría hacia su extraña muerte. Y el sentimiento que lo colmaba en ese momento era, clara y simplemente, amor hacia su hermano Bill...amor, y también un dejo de pena porque él no pudiera estar allí para verlo todo y formar parte de eso. Naturalmente trataría de describírselo a Bill cuando volviera a casa, pero sabía que jamás podría hacer que Bill lo viera, tal como Bill se lo hubiera hecho ver a él en situación inversa. Bill sobresalía leyendo y escribiendo, pero aún a esa edad George tenía el criterio suficiente como para comprender que no sólo por eso sacaba sobresaliente en todo; tampoco era el único motivo de que a los maestros les gustaran tanto sus composiciones. La forma de contar era sólo una parte del asunto. Bill sabía ver.

It, Stephen King


21 de Abril
1 libro
Total de páginas: 957
Leídas a la fecha: 356
Tiempo de descuento hasta el estreno de la remake: 4 meses y días

Podrán pensar que es una locura acarrear a diario un libro de semejante volumen, pero la verdadera locura es no haberlo leído antes.
La misión? No morir de miedo en el intento.
En cuanto a la lectura vamos más que bien.
En cuanto a la misión, no podría asegurarlo.

los chicos de IT

Datos de interés de It, la remake:
El director, Andrés Muschietti, es argentino.
Trabaja el chico de St. Vincent que amamos ACÁ y sí, también uno de la banda de Stranger Things.
Me vuelvo loca.

IT es uno de los mejores libros del Rey y tira al tacho mi teoría sobre los libros gordos: cuando un libro está bien escrito no hay peso que importe.
Si están preparados para sacar músculos a diario, afrontar sus miedos y confirmar que los payasos son una de las cosas más terroríficas del mundo, no dejen de leerlo.

Feliz fin de semana!
Nos leemos el martes.

18 abril, 2017

Cosas que te pasan en una librería

Nos vemos a las siete, en la librería de Avenida Santa Fe casi Callao, me dijo. Y yo sufrí porque supe que no podría salir fácilmente de mi parque de diversiones personal.
Porque no hay ojos que alcancen cuando se trata de libros ni bolsillo que resista. 
Elegir uno entre miles es como elegir sólo tres gustos en un kilo de helado. Es saber de antemano que quedarán fuera varias delicias y habrá que volver por más. O en el peor de los casos, y ya en cuanto a libros se refiere, si no encontramos el ejemplar buscado, habrá que esperar que vuelva a editarse o remover cuanta feria de usados y mercados virtuales hasta dar con nuestro objeto de deseo.

A continuación, una pequeña muestra de por qué no debo hacer tiempo en una librería.
Como dice una vecinita amiga del barrio: alguno siempre se nos quedará pegado. 


Aunque suelen ser un poco ásperas, el barrio tiene cierta debilidad por las historias de supervivencia. Mis años grizzly cuenta la historia de Doug Peacock, un veterano de Vietnam que a su regreso de la guerra le fue psicológicamente imposible reinsertarse en la sociedad. Después de tanta muerte decidió aislarse de los hombres y acercarse a la naturaleza salvaje a través de la observación de los osos grizzlies. Pasó muchos años conviviendo con la especie. Hoy, es uno de los hombres que más sabe de osos y se volvió un reconocido activista ecologista.
No resultaría extraño que en unos años alguien compre los derechos y la historia llegue a la gran pantalla.
Mientras tanto, tenemos el libro.


Un genio, un loco lindo o las dos cosas. Un estudioso argentino que cuenta vida y obra del Rey. En el mes que me atreví a leer una de las obras maestras del gran King, este libro sería un gran complemento. 


¿No es hermosa esta edición limitada? Si no fuera porque desde hace varios años tengo mi ejemplar de Lolita en la biblioteca, compraría esta edición llena de frutillas. Tan tentadoras como la mismísima protagonista de la novela.


Porque toda chica en este barrio necesita una dosis de chik-lit. 


O dos.
Nunca es demasiado chik-lit para una vecinita.
El brócoli de la tapa me llama.  El contenido ni. Pero no puedo obviar al brócoli. Me pasaría mirando la portada. Siempre tan lindo, tan ricoooo y tan fotografiable. 
Lo se, soy rara. Amo el brócoli. 
Sépanlo.


Cuando este año se estrenó la película hubo polémica por maltrato animal documentado en un video bastante alusivo y cruel que circuló por las redes. Por supuesto, este barrio repudia cualquier acto de violencia animal y no bancó la entrada al cine. Tan fuerte fue la protesta de proteccionistas a nivel mundial que la película, por suerte, fue un fracaso.
El libro parece ser una manera más amable y sensata de acercarnos a la historia de un perro que encuentra el significado de su propia existencia a través de la vida de los humanos, reencarnando una y otra vez, enseñándonos la importancia del verdadero amor. 
Los libros de cocina siempre son lindos y tentadores. Generalmente son caros porque son ediciones hermosas, con buena fotografía. Siempre dan ganas de cocinar. Ni hablar, de comer. Son inspiradores. Están allí para guiarnos, para aportarnos ideas. En la práctica, es bastante improbable que uno siga cronológicamente un libro de recetas. Están allí a modo de consulta, para recordarnos que está bueno variar, probar cosas nuevas, ensayar y quedarnos con algún plato. 
Ximena Sáenz es un buen ejemplo. Es una copada. Nos encanta su estilo, su frescura. su simpatía, su onda y ¡su corte de pelo! Además, hay algo que la distingue: ama la literatura. En su espacio instagramero y/o bloguístico las recetas de cocina no ocupan el primer lugar sino que se dedica más bien a fotografiar frutas o verduras de estación, mesas bien puestas, momentos felices y cita a autores interesantes como Clarice Lispector, Julian Barnes, Virginia Woolf o Günter Grass. 
En Apuntes de cocina no deja de lado las citas literarias. Y nos encanta. 
Alguien que cocina rico y ama a Barnes tanto como este barrio no puede estar tan equivocada.


McEwan, uno de los favoritos del barrio.
Finalmente, el elegido que se nos quedó pegado en las manos y en la retina.
Y colorín colorado, el recorrido se ha terminado.

Continuará en la próxima edición de la Feria del Libro 2017!

17 febrero, 2017

Nothomb y la belleza japonesa


En cuanto a Fubuki, no era ni diablo ni Dios: era una japonesa.
No todas las niponas son guapas. Pero cuando alguna decide serlo, las demás ya pueden prepararse.
Todas las bellezas emocionan, pero la belleza japonesa resulta todavía más desgarradora.
En primer lugar porque esa tez de lis, esos ojos suaves, esa nariz de aletas inimitables, esos labios de contornos tan dibujados, esa complicada dulzura de los rasgos ya bastan para eclipsar los rostros más logrados.
En segundo lugar, porque sus modales las estilizan y las convierten en una obra de arte que va más allá de lo racional.
Y, por último - y sobre todo -, porque una belleza que ha sobrevivido a tantos corsés físicos y mentales, a tantas coacciones, abusos, absurdas prohibiciones, dogmas, asfixia, desolación, sadismo, conspiración de silencio y humillaciones, una belleza así constituye un milagro de heroísmo.

(Estupor y temblores, Amelie Nothomb)



Empezar el año literario en un lindo lugar, con la lluvia de verano de fondo, y una de tus escritoras favoritas.
Como dice Ricardo Siri "Liniers": la vida es buena.

Buen finde!

06 diciembre, 2016

Balance literario 2016


El balance literario 2016 tiene gusto a poco. Ya lo había anticipado y ahora lo confirmo: apenas diez libros leídos durante el presente año.
Tres de ellos me gustaron mucho. 
Otros tres estuvieron muy bien. 
Uno fue un robo para la corona.
Dos me desencantaron un poco, y el último - en realidad fue el primero del año - es de una ilustradora. 
Vale la aclaración que muchos de ellos ya fueron debidamente reseñados en la sección Un libro, Un disco, Una serie. Si es así, en cada caso encontrarán el link que los redireccionará al post indicado. 

Bienvenidos al balance literario 2016!


1. Ofelia 3, Julieta Arroquy. A principios de este año tenía que cambiar un libro que estuvo bajo el arbolito y recorriendo las estanterías de la librería supe que los libros de Ofelia siempre son un acierto. Quien nunca la haya leído, en sus páginas encontrarán los diálogos de Ofelia con sus cactus, con un enano de jardín, su vínculo con las redes sociales, su fobia al día de San Valentín, el amor por su perro Viernes, rescatado del Parque Centenario, y mensajes tan lindos e importantes como enamorarnos de nosotras mismas. 
Un libro de Ofelia es perfecto para regalar o autoregalarse y aplica para, entre otras cosas, arrancar un nuevo año con una sonrisa.

2. Busco un amigo, Mori Ponsowy. La historia de Amelia, una traductora de treinta y pico que publica un aviso en busca de un amigo o alguien que le guste salir, hablar, viajar entre tantas cosas fue uno de los libros que amé leer durante 2016. Debidamente reseñado ACÁ, en el post Modo Invierno. Lo recomiendo fuerte. 

3. La magia del orden, Marie Kondo. En mayo, mi vecinita de oficina compró el ebook de Marie Kondo y amorosamente me lo pasó. A punto de emprender una mudanza, el libro parecía ideal y divertido. Después de dos capítulos leídos descubrimos la verdad: lo de Kondo era un robo. Los tips que propone son un delirio, y no conforme con eso ya publicó un nuevo libro para seguir estafando incautos durante lo que queda de este año y el venidero 2017. No quiero herir susceptibilidades, asi que si a algún lector de este barrio le sirvió el método Kondo, lo felicito y me alegro. Por acá, la vecinita prefiere seguir su propio método de orden. Si quieren rememorar la crítica despiadada del libro, ACÁ le dediqué un buen espacio.

4. Pequeños delitos abominables, Esther Tusquets. Muchas veces una mesa de saldos es tu aliada y podés encontrar libros geniales. Éste es uno de ellos. A Esther Tusquets se le ocurrió plantearse, entre tantas cosas desagradables, por qué la gente no da las gracias o por qué el camarero te deja abandonada en un rincón sin atenderte. El índice es genial: Costumbres que pasan a mejor vida (ayudar a la gente en apuros, hacer cola, tratar con deferencia a los viejos); El infierno son los otros (las agresiones telefónicas, no aceptar favores ni regalos); Delitos abominables en la familia (las reuniones de padres, permitir que los niños incordien en lugares públicos); Delitos abominables en el mundo exterior (falta de respeto en los espectáculos, salir sin dinero, recordar a otros el valor calórico de las comidas); Delitos abominables en el mundo laboral (trepar a toda costa, impunes delitos de médicos, enfermeras y hospitales) y por último, Conductas intolerables (tacañerías de los ricos, matar a los árboles), sólo por mencionar algunos de los cientos de tópicos que encontrarán en cada capítulo.
No sólo se trata de un libro original sino que es universal. Lo que se cuenta sucede acá y en el resto del mundo. No es ficción. Somos víctimas de pequeños delitos abominables todos los días de nuestras vidas.

5. Conversaciones con mi gata, Eduardo Jáuregui. La tapa y el título eran irresistibles. El contenido, aún más. Fue un libro que llegó al barrio para ser marcado, señalado, amado y citado en este blog. Uno de los favoritos del año y de la vida. ACÁ pueden releer la reseña y ACÁ una pequeña muestra de la gata sabia.

6. Más fuego, más viento, Susanna Tamaro.  Ya hablé ACÁ y ACÁ de mis amigos de Mascotas en Adopción Argentina. Con ellos se produce un lindo intercambio. Todos los años colaboro con la donación de libros y compro otros de mi interés con la intención que de este intercambio surja la posibilidad de ayudar en algo a tantos perritos que buscan un hogar. A simple vista y para los demás, esos libros intercambiados son como tantos otros que ocupan un lugar en mi biblioteca. Para mi son especiales, como fue Simonetta o como es Uri, Greta o Barrantes y tantos otros perris que esperan una ayuda humana y amorosa. El libro de Susanna Tamaro vino acompañado de una nota divina de una de las proteccionistas del grupo, lo cual no hace más que potenciar su valor. Más fuego, Más viento se trata justamente de un intercambio de correspondencia entre la autora y una amiga imaginaria durante un año. En ese tiempo compartirán sus percepciones sobre el amor, la amistad, la religión, la naturaleza, los valores humanos entre otros temas. Leer a Tamaro siempre hace bien al corazón, pero saber que con ese libro contribuiste, aunque sea un poco, a pagar una consulta de veterinario o una vacuna o parte de un tratamiento o alimento de mejor calidad para un cuatro patas, tiene un valor incalculable.
Entren al link que les dejo ACÁ y revisen a conciencia sus bibliotecas. Con un pequeño gesto podemos ayudar entre todos. Gracias.

7. Doña Gómez, biografía de una gata desquiciada, Mayra Sanchez. Con ese título tenía que comprarlo. La autora presentó Doña Gómez en la Feria del Libro y si bien habíamos intercambiado mensajes de típicas locas por los animales, no pude estar presente el día del evento. Sin embargo, después de unas semanas, conseguí el libro, me lo llevé a casa y lloré y me amargué después de haberlo leído. Mi esencia me lleva a leer libros sobre animales y no suelo medir las consecuencias de la tristeza post-lectura. Eso me pasó con Doña Gómez. Los que rescatan, se involucran y pelean todas las batallas por los derechos de los animales van a disfrutarlo. Para los que les gusten los animales es un mucho el nivel de detalle de Doña Gómez. Por suerte, no todas son lágrimas. No olviden que los animales son los seres más nobles de este planeta y la autora lo tiene muy presente. Por eso da lugar a un montón de experiencias hermosas y graciosas que se viven cuando uno convive con uno o varios cuatro patas. No se si podría recomendarlo abiertamente a tutti. Es lindo pero no apto para sensibles.

8. Stoner, John Williams. Llegó para arrebatarlo todo. No pude soltarlo. Fue amor y del bueno. Duró sólo una semana. Me hubiera gustado hacerlo durar un poco más pero no pude. Stoner es la historia de un joven proveniente de una familia pobre de agricultores que a finales del siglo XIX, por sugerencia de sus padres, decide estudiar Agronomía con la intención de mejorar el trabajo en el campo. Lo que Stoner no tiene contemplado es la sorpresa y el amor que le brota por los poros cuando conoce, gracias a la cursada de una materia optativa, la literatura inglesa. A partir de este evento particular, Stoner cambia su plan de vida y el libro se encargará de retratar todo el desarrollo de su vida académica y personal. Ya lo dijo Fresán, Vila Matas, McEwan, Easton Ellis que se trataba de una obra maestra. Humildemente, la vecinita se suma a esos grandes nombres y declara ante este barrio que Stoner es uno de los mejores libros leídos durante 2016. ACÁ, un fragmento.

9. La uruguaya, Pedro Mairal. Hay autores que no fallan. Quiero decir, su obra podrá ser mejor o peor pero nos gusta leerlos siempre. Mairal es uno de ellos. A Mairal se lo sigue desde las antologías de la joven guardia, de los pornosonetos de Ramón Paz, se lo iba a escuchar a librerías, a ferias literarias, a museos, a tertulias de todo tipo mientras el tipo rezaba su confesionario y Pángaro musicalizaba la velada. Mairal está lleno de recuerdos para este barrio, por eso siempre es una buena noticia saber que sacó un nuevo libro. En este caso, La uruguaya es la crisis de middle - age de Lucas Pereyra, un escritor argentino que viaja por el día a Montevideo para cobrar unos dólares de derechos de autor, haciéndole ole al cepo cambiario en Argentina. También es un viaje para concretar una fantasía con otra mujer que conoció en una fiesta en Valizas. En Argentina lo esperan las preocupaciones cotidianas, el cansancio de un matrimonio de años, su hijo y una nueva vida que está a punto de comenzar. La uruguaya es un libro vertiginoso y muy divertido. Estoy segura que este verano se podrá ver en muchas playas argentas y por supuesto, uruguayas. ACÁ, un fragmento hermoso sobre el ukelele.

10. Flush, Virginia Woolf. Con elegancia y gran sensibilidad, Virginia Woolf retrata la vida del cocker spaniel de Elizabeth Barret Browning, una de las poetisas inglesas más famosas del siglo XIX. Flush es una ficción basada en documentos reales (poemas y cartas) de su dueña con su perrito, con quien estableció una relación de complicidad y amor que duró hasta el último día que Flush movió la cola y se durmió por siempre. Si creen que Flush sólo puede ser leída por amantes de los perros están equivocados. La novela no sólo trata el tema del pedigree del protagonista, sus costumbres, su crianza, sino también las diferencias entre las clases sociales del Londres antiguo, el papel de la mujer en esa época y las dificultades que debían afrontar para tomar las riendas de su vida y dejar de lado lo que la sociedad impusiera. A través de los ojos, oídos y narices de Flush somos testigos de los encuentros iniciales de Elizabeth Barret con su futuro marido y poeta Robert Browning, de sus viajes por Italia, del nacimiento de su hijo y vivimos angustiosamente junto al cocker protagónico el terror de los secuestros de perros de raza.
Flush es un buen libro para cerrar el año literario. Se lee muy rápido y repito: no es apto sólo para dog lovers, aunque si les gustan...mucho mejor!

Que el 2017 nos sorprenda desbordadas de excelentes libros!


22 noviembre, 2016

Mairal y el ukelele

 

Por suerte no rompí el ukelele en la playa ni lo dejé en lo de Enzo. Lo trajo Maiko el primer fin de semana cuando vino a mi departamento de separado y se lo olvidó. Y acá quedó. Saqué acordes, ritmos, rasgueos. Después me animé a puntear. Me salvó del bajón. Esa guitarrita mínima me apuntaló el alma en todo ese año que llevo viviendo solo. Lo que sabía de guitarra me permitió aprender rápido. Es un instrumento simple y puede ser complejo también. La guitarra siempre me quedó grande, me sonaban sucios los acordes, demasiadas cuerdas para tener en cuenta, demasiadas notas en ese puente. Para un autodidacta, para el que toca de oído como yo, el ukelele es ideal. Entendí que prefería tocar bien el ukelele que seguir tocando mal la guitarra, y eso fue como una nueva filosofía personal:
Si no podés con la vida, probá con la vidita.

(Pedro Mairal, La uruguaya)


Volver a leer a Mairal en el mes de los caprichos bloguísticos.
(Gracias a mi amiguísima P. por hacerlo posible).

18 octubre, 2016

Stoner y yo

En su primera juventud Stoner había considerado el amor como un estado absoluto de la existencia al que uno podía tener acceso si la suerte lo ayudaba; al madurar había decidido que era el paraíso de una religión falsa que se debía enfrentar con sardónico escepticismo, cálido desdén y embarazosa nostalgia. En su madurez comenzó a entender que no era un estado de gracia ni una ilusión; lo veía como un acto humano de transformación, un estado que se inventaba y modificaba momento a momento y día a día, con la voluntad, la inteligencia y el corazón.

(Stoner, John Williams)


Combo inmejorable: 
cuadernito de viajes regalo materno, libro inolvidable y vaso de céramica, regalo de amiguísima del barrio.

Creo en el Universo.
Creo que a veces, por alguna circunstancia extraña, los planetas se alinean y logramos alcanzar todo aquello que le pedimos. O casi todo.

Hace una semana abrí el paraguas ACÁ. Anticipé que el balance literario 2016 tendría gusto a poco. Sigo pensando lo mismo, pero algo cambió: a  veces es mejor poco pero bueno antes que mucho pero malo.
Y entonces, cuando menos lo esperaba, llegó Stoner y pateó el tablero.
Se sentó a mi lado y me dijo: 

Vecinita, yo te voy a dar letra para que puedas escribir a fin de año tu balance literario. Se que voy a estar entre algún que otro libro chick-lit, un libro de mandalas gatunos adorable y algunas que otras novelas. Algunas buenas. Otras, un fiasco.
Yo no soy del montón. Se que soy una moda y quizá en unos meses pase el furor. Pero mientras tanto, acá estoy. 
Disfrutame. 
Llevame con vos. 
Elegime antes de sacar de la cartera tu telefonito inteligente. Yo soy más inteligente que él. Y también, más disfrutable.
Me vas a poder recomendar. Tal como me recomendaron tus amigos que están en la contratapa: Bret Easton Ellis, Ian McEwan, Vila Matas, Nick Horny, Rodrigo Fresán y sí...hasta ¡Tom Hanks! Si tu adorado Francis Scott Fitzgerald todavía viviera, también te pediría a los gritos desde la contratapa que me lleves.
Puede que todas estas críticas elogiosas sean un gancho marketinero más de la industria, pero también se que vas a hablar bien de mi. Con quien sea. Vas a querer recomendarme y con suerte iré a parar, en calidad de préstamo, a manos amigas. Porque eso es lo que pasa cuando uno encuentra algo muy bueno. Quiere compartirlo con otro y quiere terminar el libro y a la vez hacer que dure. Por siempre.
Gracias a que me llevaste a tu casa, durante varios días, te conté mi vida. O mejor dicho, la que quiso contar el Señor John Williams.
Ojalá haya contribuido a que tu año literario sea un poquito mejor.
Cordialmente,

Stoner.

Háganse un favor: Lean STONER de John Williams.
Cambien su año literario.

15 julio, 2016

Momento Chick-Lit


Me hago cargo. Un día, la chick-lit cayó en mis manos. No es loco que ésto suceda. No olviden que la vecinita de enfrente se nutre, entre otras cosas, de historias románticas, de encuentros y desencuentros.
Buscando sobre el tema que trataremos hoy en el blog encontré los siguientes titulares: 

Chick Lit, el género que cuenta cómo ser mujer y no morir en el intento. 
El fenómeno Chick Lit
Chick Lit, el género de las chicas
La nueva educación sentimental

¿De qué hablamos cuando hablamos de Chick-Lit? En primer lugar, desglosemos el término que proviene de la palabra chick que equivale a chica y lit que hace referencia a literatura. Es decir, literatura para chicas. Este género dentro de la novela romántica cuenta historias de mujeres, generalmente entre los 30 y los 40, independientes, trabajadoras, un poco torpes, urbanas y glamorosas.  Las protagonistas lidian con la búsqueda del hombre ideal, el trabajo, la moda, las infidelidades, el estrés de la vida cotidiana, las dietas, pero la clave y lo que todo libro chick lit debe tener es humor. El diario de Bridget Jones, Sex and the City, El diario de una Niñera y Comer rezar amar son algunos ejemplos que perduran en el tiempo y que nacieron gracias a este fenómeno. 


Si quieren conocer este universo femenino van a tener que emprender una búsqueda del tesoro. Los libros chick lit hay que salir a buscarlos y ganárselos. No se consiguen en las mesas de novedades ni tampoco en la sección de "novela romántica". Si bien el meollo de la cuestión es la historia de amor, acá no hay corceles ni caballeros de brillante armadura. 
Los personajes masculinos suelen ser hombres de negocios vinculados al diseño, la publicidad, la moda. Las mujeres suelen ser más inseguras pero acaban comiéndose al mundo. Y a los hombres, por supuesto. Hacen pilates, lloran, ríen, comen helado del tarro, hojean revistas de moda y romances y siempre tienen una amiga incondicional.

Es cierto que los libros chick lit son estereotipados, previsibles, de manual. Sin embargo, a veces, es todo lo que necesitamos leer. 
No les va a pasar lo que a la protagonista. Tampoco les va a cambiar la vida, pero cuando se den cuenta van a estar sonriendo en un subte lleno de gente, en cada frenada de colectivo, mientras algunos duermen y otros tan ocupados consultan cada dos minutos sus teléfonos última generación.
Por supuesto, ningún exceso es bueno. Por eso, la vecinita sugiere intercalar algo ¿serio? y una dosis de chick lit.

Están quienes hacen yoga o salen a correr. Otros, necesitamos por un rato hacer de cuenta que somos amigas de Bridget Jones o Carrie Bradshaw. Aunque sea a través de las páginas de un libro, lejano a las calles de Manhattan.

Un té y chick lit para todos

13 junio, 2016

Los escritores del barrio

De izquierda a derecha: Héctor Tizón, Stephen King, Susanna Tamaro, Abelardo Castillo, Amelie Nothomb, Fracis Scott Fitzgerald, David Foenkinos, Martín Caparrós, Banana Yoshimoto, Sophie Kinsella

No me importa la edad, el sexo, la nacionalidad o la religión que profesan.
Importan los libros, saber que sus nombres están siempre presentes en el barrio.
Importa el lugar que ocupan en mi biblioteca.
Importa saber que no agoté todas sus publicaciones, que ya llegará el tiempo de leer todos y cada uno de ellos. O no. Serán sólo algunos elegidos. 
Y por eso, porque son tan selectos, me cuesta prestarlos. Son demasiado valiosos para perderlos. Solamente tres personas tienen acceso a ellos y lo saben.
Llegan al barrio según el estado anímico.
Hay momentos para reírme con Kinsella y otros para llorar a moco tendido con Yoshimoto o la italiana Tamaro.
Hay escritores a los que siempre se vuelve. Abelardo Castillo es uno de ellos. No puedo olvidar aquella tarde verborrágica en su casa, cuando esta vecinita se dio el lujo de entrevistarlo. 
Tampoco puedo estar muy lejos de F.Scott Fitzgerald. Es mi debilidad , con permiso del vecinito.
Y si extraño mucho el Norte, Tizón me lleva con sus letras por la Puna y entonces me siento más cerca de uno de mis lugares favoritos. Si acaso no encuentro al jujeño Tizón, el periodista Martín Caparrós también me transporta, ya sea a La Habana, a Hong Kong o a la selva boliviana.
Mr. King insiste con no dejarme dormir por las noches y yo se lo permito.
Espero la novedad literaria anual de Amelie Nothomb como las películas de Woody Allen. Y por último, me enamoro de y con el francés Foenkinos.  

La lista de escritores podrá modificarse año a año, pero éstos siempre quedan y ocuparán un lugar de honor en el barrio. 
Hoy, en el día del escritor, brindo virtualmente con cada uno de ellos y por todos los que vendrán... 

GRACIAS por tantos viajes, por la compañía y la inspiración.
Los quiere

La vecinita de enfrente.

19 mayo, 2016

Marikondeando




Durante 2015 me cansé de leer notas sobre Marie Kondo y su famoso método KonMari para mantener en orden tu casa ¡y tu vida! Lo cierto es que siempre había algún otro libro que le ganaba al de Kondo y La magia del orden pasó a formar parte de una lista de pendientes.
Unas semanas más tarde, me encontré con una amiga que con un par de capítulos leídos se declaraba FAN de Marie Kondo. Obediente, ya había implementado la lección de las medias del KonMari y estaba lista para avanzar a otro nivel. De las medias a los vestidos y de los vestidos a los libros y así hasta llegar a los recuerdos más preciados. Sí vecinitos, a Kondo no le tiembla el pulso. Pretende que tiremos a la basura tarjetas, cartas, fotos, memorabilia...TO-DO!

Finalmente La magia del orden llegó a mis manos en forma de e-book, gracias a la gentileza de mi vecinita de oficina que también me imitaba con una mudanza en puerta. Esa mañana me dijo: este libro nos va a venir bien.
Y tenía razón. Nos vino bien, no tanto por el dichoso método sino porque durante las siguientes dos semanas que duraría la lectura, Kondo demostró ser una gran comediante y logró lo que muchos escritores quieren y no pueden: hacernos reír.

El post de hoy debería titularse: "El día que la vecinita intentó imitar a Marie Kondo (y no le salió)" o bien "Marie Kondo o la experiencia de lectura de autoayuda que resultó comedia".

Hoy nos portamos mal en el blog. Pasen y lean nuestra crítica descarnada a la gurú de moda.

La magia del orden 
según la vecinita

200 páginas que se leen de un tirón. La magia del orden no ocupa lugar en la biblioteca. Mucho menos en tu cartera. El detalle no es casual. Marie Kondo pensó en todo. Inclusive, ella misma dice que si llegaste a él y por alguna razón no te resulta, lo deseches, lo hagas circular. Como dice la canción, las cosas tienen movimiento. 
La portada del libro lleva una cocarda digna de una vaquillona campeona: 2 millones de ejemplares fueron vendidos sólo en Japón. Habrá que calcular todas las copias que circulan en el resto del mundo para hacernos una idea de la fortuna que logró en tan poco tiempo. Ya en el prefacio, Kondo se encargará de remarcarnos que tiene una lista de espera de tres meses de gente que quiere hacer su curso para "ordenar su vida". Para entusiasmar a los incautos, presume y cita testimonios exitosos al estilo Llame ya. A las citas me remito:

"Desde que organicé mi departamento, incrementé mis ventas"
"Después de tu curso, renuncié a mi trabajo y abrí mi propio negocio"
"Por fin bajé 3 kilos"
"Tu curso me ayudó a ver lo que en verdad necesitaba y lo que no. Así que me divorcié y ahora me siento mucho más feliz"

Semejantes testimonios dan cuenta que el KonMari es lo suficientemente drástico y las personas que lo implementan no sólo logran tener una casa ordenada, sino que en el ímpetu por tirar son capaces de mandar todo al tacho: trabajo, marido, kilos, etc.
Kondo no se limita a una serie de reglas sobre cómo clasificar, organizar y desechar, sino que se encarga de aclarar que el libro es una guía para adquirir la mentalidad correcta y así crear orden y volverse otra persona, una persona organizada.
Quedan avisados: no alcanza con aplicar un par de tips. Acá se habla de un cambio de personalidad. Conclusión: Kondo juega fuerte.

No conforme con ésto, la autora muestra la hilacha oriental exigente en cada subtítulo: Organiza una sola vez y hazlo bien, Busca la perfección, Empieza bien son algunos de los mandatos. A medida que avanzamos en la lectura, suaviza los modales. Sin embargo, hay ruido de fondo. A pesar que pretende ser un libro de autoayuda está lleno de enojo, la palabra "fracaso" está presente más de una vez en cada uno de los capítulos. La autora nos cuenta sus disgustos, sus frustraciones desde su más tierna edad en el arte de ordenar y los problemas familiares que debió afrontar por meter sus narices en objetos que no le pertenecían, sólo por el afán de desechar. ¿Todavía siguen pensando en ordenar o en mantener la paz conyugal? ¿Serán compatibles?

 Por suerte, hay momentos dignos de comedia que descomprimen y ayudan a sobrellevar la lectura. Por ejemplo, Cuelga cualquier prenda que parezca más feliz en una percha, son esas prendas que protestarían si las doblaras. O cuando habla sobre las medias, Mira tus calcetines hechos bolas. Este debería ser un tiempo de descanso para ellos. ¿Crees que pueden descansar así? Los calcetines guardados en tu cajón básicamente están de vacaciones. Y por último, Las prendas que están ocultas durante medio año lucen marchitas. Abre el cajón de vez en cuando, que les de un poco de aire y luz y déjales saber que te preocupas y estás ansiosa por usarlas cuando vuelva la temporada.
¿Ahora me entienden cuando digo que Kondo es una gran comediante?

Kondo no sólo se pone firme y exige al máximo en la tarea del desecho, sino que además no permite que nadie esté presente porque sostiene que si un miembro de la flia presencia la escena del descarte lo más factible es que las cosas cambien de mano y permanezcan en el hogar. Osea, serán rescatados por una madre, hermana o alguna amiga. Además, de encarar esta tarea titánica en solitario, ni se les ocurra amenizar el rato con música de fondo. Es una orden. Marie Kondo dice que debemos estar solos con nuestros pensamientos y los objetos. Cualquier estímulo que ejerza como una distracción no está permitido. ¿Divertirse? No. ¿Cantar a duo con Frank Sinatra de fondo? Ni se les ocurra.


Y por último, Marie Kondo te desafía: animate a tirar ese pijama calentito, esa jogineta que te hace feliz, esas pantuflas en forma de garra, bota polar o animal print que te compraste con la única intención de estar cómoda (e impresentable) en tu casa. Sí, en la comodidad de tu home sweet home.
La gurú sostiene que aún dentro de tus cuatro paredes  hay que romper el hábito de convertir en ropa de casa las prendas que no te encanten.
El tema es ¿y si las garras te encantan y encima te mantienen calentitos los pies? No siempre se puede ser Carrie Bradshaw, Kondo.

Conclusión: Nadie puede discutir que La magia del orden es un éxito, aunque no siempre aplicable.
¿Hay tips? Sí, hay. ¿Pudimos aplicar algunos de ellos en este barrio? Al principio, sí. Todo cambió cuando Kondo me pidió que le hable a la ropa como le hablo a mis gatas.
Algo no va.
Por ahora, el barrio seguirá un poco desordenado...pero más relajado.