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19 diciembre, 2017

Balance cinéfilo 2017: Parte II y final

It
Director: Andy Muschietti

Años 80. En el pueblo de Derry, Maine, un grupo de chicos más conocido como "El Club de los Perdedores" es el blanco preferido por los matones de la escuela. Además de escapar del bulling diario, cada uno de ellos y por distintos motivos tiene la mala suerte de ver cómo sus peores miedos se materializan en la forma de un depredador que cambia de apariencia según el caso al que llaman It (eso). Cada 27 años, Eso reaparece en Derry para cazar a sus víctimas y alimentarse de los miedos de los niños del lugar. Con este panorama, el Club de los Perdedores se une para afrontar sus miedos, salvar sus vidas y detener los asesinatos.

¿Por qué hay que ver LA película del año?

Porque es la obra maestra del gran Stephen King. Por supuesto, la película nunca va a superar al libro pero esta versión de It es un homenaje más que digno, diría, brillante al libro del Rey.
Porque el director, Andy Muschietti, es argentino y fan de la obra del escritor, lo que garantiza mucho amor y dedicación en su mirada cinéfila. A diferencia del libro que usa saltos temporales intercarlando niñez y adultez del Club de los Perdedores, Muschietti dividió la historia en dos capítulos. It, capítulo 1 es el fin de la niñez. El reencuentro del Club de los Perdedores 27 años después será lo que nos depare el capítulo 2. Lo que nadie nos dice es cómo se hace para esperar hasta 2019, año en el que está previsto su estreno.
Por la química y la solidez del cast. El grupo nos remite al de Stranger things, es inevitable y está permitido porque tienen muchos puntos en común. De hecho, uno de ellos, Finn Wolfhard (el chico enamorado de Eleven) trabaja en ambas. It es la hermandad de Stand by me y el miedo de la serie de los hermanos Duffer.
Porque Eddie Kaspbrak, el personaje hipocondríaco y asmático, es tan bueno en el cine como en el libro.  
Porque el que piensa que It es una de un payaso que asusta a los niños no entendió nada de la vida.
Porque si nunca leyeron - o al menos hojearon - un libro de Stephen King se están perdiendo una joya literaria.
Porque es la nostalgia de los 80, una licencia muy piola de la adaptación de Muschietti (el libro transcurre en la década del 50).
Porque dura dos horas y cuarto que se pasan en un suspiro.
Porque este balance podría empezar y terminar con It, la película del año.

La bella y la bestia
Director: Bill Condon

La historia de La bella y la bestia, relato universal y clásico cuento de hadas tradicional francés, fue siempre un éxito en cines y teatros de todo el mundo. La historia cuenta la maldición que recibe un joven príncipe de una hechicera que, a modo de recordatorio, le deja una rosa encantada con la advertencia que si no encuentra el amor antes de su cumpleaños número 21, el último pétalo caerá y el hechizo nunca se cortará. Bella llega al castillo para rescatar a su padre, quien buscando el camino de vuelta a su casa, se pierde y pide refugio en el castillo sin saber que lo habita una bestia y varios objetos encantados. Bella pedirá intercambiar el lugar a cambio de la libertad de su padre. Durante su estadía como prisionera, Bella y Bestia van a enamorarse, a pesar del horror del pueblo, del villano Gastón y de toda la monstruosidad a primera vista.

¿Por qué hay que ver La Bella y la Bestia?

Porque es un clásico y no pasa de moda.
Porque detrás de todos los objetos animados(el candelabro Lumiere, Ding Dong y la Señora Potts, entre otros) hay grandes actores como Ewan McGregor, Ian McKellen y Emma Thompson. 
Porque ya desde la primera canción todo es alegría, euforia, felicidad. Disney en acción real para todos los corazones.
Por Emma Watson, una amiga del barrio que se gana - una vez más - nuestro corazón. Emma gana la batalla como Bella desde el minuto uno y hasta el final. 
Porque Bella ama leer ¿Se acuerdan de este detalle? ¿Cómo no quererla?
Por Gastón, el villano más machista del mundo que en otro ámbito podríamos odiar, pero acá no. Gastón es narcisista, ignorante y bastante malvado, pero es Luke Evans. Nos cuesta odiarlo. La escena de la taberna y su canción es TODO.  Si quieren profundizar en su belleza pueden  ir al post exclusivo ACÁ.
Por la música, las canciones y el despliegue visual. No nos dan los ojos para ver tanta cosa linda y encantada.
Nuestro huésped sea usted, dice una de las canciones de la película. Y de eso se trata.
Relajen y disfruten.
Sean niños sin culpa.

Mi villano favorito 3
Director: Pierre Coffin, Kyle Balda

Lejos parece haber quedado el villano Gru. Hoy es un hombre de familia desempleado, casado, con tres hijas a cargo, un perro y un batallón de Minions un poco hastiados de la vida familiar.
Además, en esta tercera parte de la saga, Gru va a enterarse que tiene un hermano gemelo millonario llamado Dru, que usa una melena rubia a lo Trump, tiene chanchitos como mascotas y ganas de ser un aprendiz de villano. Dru intentará convencer a su hermano de volver al ruedo con un último golpe. Balthazar Bratt es el villano en cuestión, un hombre que fue niño estrella en los 80 y quedó en el olvido. La misión de enfrentar a Bratt no sólo es tentadora para el protagonista sino que también es una buena oportunidad para que Gru y su esposa recuperen su trabajo en la Liga Anti justicia.

¿Por qué hay que ver Mi villano favorito 3?

Por los minions, esos tipitos amarillos que hacen reír apenas con un gesto o una palabra en un idioma tan inentendible como ellos mismos. Una genialidad. Siempre.
Por la nostalgia ochentosa. Los 80 pegaron fuerte y siguen de moda. Mi villano favorito no se quería quedar fuera y por eso su villano vive en un cubo rubik, su arma es la goma de mascar y hace duelos mediante competencia de baile de break dance. Un guiño para los mayores de 30 que crecimos con eso.
Por la banda de sonido. Gracias a ese guiño ochentoso la película incluye temas como Take on me de A-ha, Bad de Michael Jackson y Physical de Olivia Newton John. 
Porque la saga sigue siendo una de las más queridas. Por las nenas, Gru, los minions y cada nuevo personaje agregado.
Porque el final da cuenta que tendremos villano favorito para rato, o al menos, una cuarta parte asegurada.

Lo que el viento se llevó
Director: Victor Fleming

La historia transcurre durante la Guerra de Secesión americana. La rica Scarlett O'Hara está enamorada de Ashley Wilkes. Cuando se entera que hace oficial el compromiso con su prima, Scarlett acepta por despecho la proposición de matrimonio del hermano de Ashley. Un tiempo después, al declararse la guerra, los hombres parten y Scarlett va a conocer a Rhett Butler, un hombre de dudosa reputación que intentará seducirla. Cuando la guerra termine, Scarlett habrá enviudado, vivirá en la miseria, pero Rhett Buttler estará cerca de ella para salvarla. Al menos, durante un tiempo.

¿Por qué hay que ver Lo que el viento se llevó?

¿Hace falta decir por qué hay que ver esta obra maestra? 
Por esas cosas fortuitas de la vida, este año una conocida cadena de cines puso en la pantalla grande un ciclo de clásicos. 
La posibilidad de ver en el cine este drama romántico - intervalo incluido - junto a la mejor y más importante vecinita de este barrio ya es TODO.
Saquen las carilinas y lloremos con O'Hara.
Y ya que estamos, vamos a enamorarnos de nuevo de Clark Gable.

El círculo
Director: James Ponsoldt

Mae (Emma Watson) empieza a trabajar en "El círculo", una empresa de tecnología que crea un sistema operativo que redefinirá los límites éticos de la privacidad.
Ella será la elegida para llevar a cabo el experimento en cuestión con prácticas poco felices, pero rápidamente buscará aliados para escrachar a la empresa que en un principio parece salida de los mejores rankings de empresas para trabajar, pero lejos está de serlo.

¿Por qué NO hay que ver El círculo?

Porque no pasa nada.
Porque le falta todo.
Porque ni Emma Watson ni Tom Hanks pueden salvar el desastre.
Porque es un gran pastiche de las obras de Orwell.
Porque si el mensaje es ir contra todas esas corporaciones que buscan controlar todo y a todos, la película de Ponsoldt se pierde en un divague sin sentido. 
Porque lo único bueno es la escena de la fiesta de la empresa en la que toca en vivo Beck. 
Esa sí es una fiesta.

Your name
Director: Makoto Shinkai

Mitsuha es una adolescente que vive en una zona rural. Hastiada de las tradiciones familiares y de la poca emoción del lugar expresa en voz alta al universo su deseo de vivir otra vida en Tokio. Al mismo tiempo, Taki hace lo mismo desde Tokio con tal de salir de la locura de ese lugar. El universo responde pero invierte los roles. Por tanto, Mitsuha deberá aprender a vivir en el cuerpo masculino de Taki y viceversa.

¿Por qué hay que ver Your name?

Porque dicen que Makoto Shinkai es el nuevo Miyazaki, por su gran sensibilidad y destreza para mostrar drama y romance en un perfecto equilibrio.
Por el retrato de Japón. Siempre.
Porque Your name es la película más taquillera animada de la historia japo, superando El viaje de Chihiro.
Porque a simple vista la mezcla de comedia, drama, romance, fantasía podría ser un error, pero Shinkai es lo suficientemente hábil para introducir la dosis justa de ingredientes de género, como si fuera una receta de cocina.

El seductor
Directora: Sofia Coppola

Durante la guerra de secesión, un soldado malherido es rescatado en el bosque por una niña que lo ayuda a trasladarse hasta el colegio de señoritas donde reside junto a otras seis mujeres. Allí viven aisladas del mundo bajo el liderazgo de Nicole Kidman. Como buenas cristianas le ofrecen hospedaje, comida y atención. Tres de ellas suponen una gran tentación para el soldado y por otro lado, la presencia masculina en ese entorno opresivo supone una revolución hormonal en el mujererío.  Aunque deberían denunciar y entregar al soldado por pertenecer al bando contrario, las mujeres deciden recluirlo. Su presencia en el lugar va a generar rivalidades y tensión sexual derivando en un desastrees ahí cuando comienza una relación de seducción y poder entre el hombre y las mujeres.

Ver o no ver El seductor. Esa es la cuestión.


Es muy difícil tomar una decisión porque se trata de Sofia Coppola. Los vecinitos saben que es una de las directoras favoritas de este barrio, pero quizá es mejor dejar pasar este último trabajo.
Por un lado está toda la belleza visual, el trabajo preciosista de la fotografía, el refinamiento estético tan propio y único de Sofia. Los colores pasteles, en este caso, las puntillas, esos vestiditos tan angelicales, pero al mismo tiempo El seductor es una película fría, que no termina de convencer.
Se trata de una remake del año 71. En la versión original, el soldado malherido fue Clint Eastwood. En esta nueva versión, Colin Farrell es el encargado de coquetear con las chicas.
Habría que ver la original y completar la mirada. Nunca comparar. Lo que hace Sofia no se compara con nada, y si bien hay muchas cosas que me gustaron, me pareció la película más aburrida de Sofia.
Trabaja su caballito de batalla y amiga Kristen Dunst, y aunque también es amiga de este barrio, esta vez no alcanza.

Asesinato en el Expreso de Oriente
Director: Kenneth Branagh

El famoso detective belga Hercule Poirot abandona Estambul de urgencia al recibir un telegrama donde le solicitan que regrese a Londres. Su medio de transporte elegido será el legendario Orient Express donde compartirá viaje con un grupo de gente muy variada. Desde una condesa hasta una joven misionera y desde un profesor hasta un hombre de negocios. A causa de una tormenta de nieve el tren debe parar por la noche, y en el silencio de la montaña nevada, en el medio de la nada, ocurre un asesinato. Poirot será el encargado de resolver el misterio antes que el asesino vuelva al ataque.

¿Por qué NO ver Asesinato en el Expreso de Oriente?

Lo admito y me hago cargo: me cuestan los policiales, aún cuando se trate de una adaptación de la maestra Agatha Christie. 
Rescatemos algo: la dirección de Kenneth Branagh. La película es de un despliegue visual impactante. Por momentos, la belleza del tren salva la cuestión pero después está la pobreza actoral de Penélope Cruz y me enojo con Branagh por desaprovechar a la gran Judi Dench, pero después me amigo un poco porque también participa Johnny Depp y siempre es lindo verlo, pero más allá de la ambición espectacular de Branagh hay momentos de la historia y diálogos que parecen durar años.  Branagh es prolijito siempre y al final todo indica que la cosa continuará con otro caso, tal vez, diez indicietos u otro de los tantos policiales de Christie. 
Me quedo con el Branagh de Shakespeare y bajo del tren a Depp para que me acompañe.


Además, para todos los que quieran repasar lo visto en Bafici pueden volver al post ACÁ

Fin del balance cinéfilo, vecinitos.
En resumen: vean It, La Bella y la Bestia, Lalaland y no mucho más.
Siempre fue una sección muy laboriosa pero disfrutable.
Ojalá hayan rescatado buenas pelis de tantos balances acumulados durante estos años y les deseo que tengan un 2018 lleno de películas hermosas!

15 diciembre, 2017

Balance cinéfilo 2017: Parte I

Vecinitos!
Bienvenidos a una nueva edición del balance cinéfilo de la vecinita.
Este año, vamos a intentar resumir el asunto en una pregunta: ¿por qué hay que ver (o no ver) la película?
En 2017 hubo poco cine bueno y muchas series. Creo que de eso no se vuelve.
Las series son el nuevo cine; pero antes de ocuparnos del tema serial los invito al resumen cinéfilo que incluye una historia de espías, una especie de western, un musical, una de terror espacial y algunas otras sorpresas.
Pasen y lean!

Aliados
Director: Robert Zemeckis

1942. El espía canadiense Max (Brad Pitt) llega a Casablanca con la misión de infiltrarse en territorio nazi y concretar un atentado. Su contacto y socia en la misión es Marianne (Marion Cotillard), una espía de la resistencia francesa que tendrá que hacer el terrible esfuerzo de fingir ser la esposa de Brad Pitt para no levantar sospechas. Inmersos en el fragor de la tarea, Max y Marianne se enamoran y comienzan una vida juntos en Inglaterra con bebé incluido. La paz familiar dura un año entre bombardeos y la sospecha que recibe Max de que su esposa haya sido todo este tiempo una agente nazi encubierta poniendo en juego la confianza de su marido, quien va a intentar descubrir la verdadera identidad de su mujer.

¿Por qué hay que ver Aliados?

Porque es prolija, cuidada y se nota el ojo de su director.
Por su fotografía, su vestuario, la reconstrucción de época y toda su apuesta old fashioned.
Porque además de ser un relato de espías, es una trágica historia de amor.
Y por supuesto, por el glamour y la química de la pareja Cotillard-Pitt. 
Hermosores los dos.

La La Land
Director: Damien Chazelle

Mia (Emma Stone) es una aspirante a actriz en busca del sueño hollywoodense. Mientras audiciona para papeles berretas trabaja de camarera en L.A. Sebastian (Ryan Gosling) es pianista en un club que lo ignora. Su sueño es abrir su propio club y rendir tributo al jazz más puro. Por esas cosas del destino, las vidas de Mia y Sebastian van a cruzarse y por supuesto van a enamorarse hasta un punto en que todo ese baile y ese clima colorido y feliz cambie el relato de la historia, y los protagonistas tengan que hacerle frente a una nueva realidad que pondrá a prueba ese amor de película.

¿Por qué hay que ver La La Land?

Por las canciones, el baile y el despliegue visual.
Porque es una película sobre los sueños.
Porque es clásica y moderna.
Y porque están ellos dos. ¿Hace falta aclarar algo más?

Hell or high water
Director: David Mackenzie

Dos hermanos en el estado de Texas se proponen asaltar la mayor cantidad de bancos con el objetivo de juntar el dinero necesario para no perder la granja familiar que el banco les reclama por impago. Mientras tanto, el brazo de la ley, un viejo policía de estado sigue los pasos de los muchachos para atraparlos.

¿Por qué NO hay que ver Hell or high water?

Porque tiene el ritmo cansino y árido de western. Si les gusta el género no será una carga. Caso contrario, ni lo intenten.
Porque al blondo Chris Pine y a su hermano les quedan muy bien los Levi's pero Chris sigue siendo ese chico de ojos claros sin expresión, sin emoción, sin nada.
Y por último, perdón Jeff Bridges, sos un genio de la vida pero el papel de viejo cowboy abatido ya nos saturó.

 Manchester by the sea
Director: Kenneth Lonergan

Lee Chandler (Casey Affleck) trabaja como encargado de edificio. Apenas empieza la película lo vemos en sus rutinas diarias y algunas changas de plomería y electricidad que le encargan sus vecinos, hasta que recibe el aviso de la muerte de su hermano mayor y su última voluntad: que Lee sea el tutor legal de su hijo, un chico adolescente que se niega a mudarse. Lee deberá trasladarse a Manchester, su pueblo natal, para hacer los trámites correspondientes y hacerse cargo de la nueva situación. Además, el regreso lo expone a un pasado trágico y al difícil reencuentro con su ex mujer (Michelle Williams).

¿Por qué NO hay que ver Manchester by the sea?

Porque les quedará la angustia en la garganta, en los ojos y en todo el cuerpo.
Porque no hay manera de levantar el bajón post Manchester.
Por el ambiente, el clima frío y sórdido de ese lugar, en la costa de Nueva Inglaterra.
Porque ya sabemos que si trabaja Michelle Williams es una para sufrir. Michelle debe ser la actriz de tragedia norteamericana contemporánea.
Por el aire a duelo constante.
Porque es opresiva.
Y al final, creemos que por lo único que debería verse es porque Casey Affleck nos hace vivir ese dolor tan intenso en el cuerpo.
Debería darle clases de actuación a su hermano, Ben.

Life: vida inteligente
Director: Daniel Espinosa

Una tripulación es enviada a una misión espacial para verificar si hay indicios de vida en Marte y por supuesto, como suele pasar en este tipo de películas del espacio, el equipo espacial emprende la vuelta o sigue yirando por el espacio pero con un bicho viscoso a bordo que empezará a crecer y a matar a todos por más trampas que intenten poner en su camino.

¿Por qué NO hay que ver Life?

Porque no hay sorpresas, porque hemos recorrido un largo camino de aventuras en el espacio con aliens a bordo. Justamente, porque no es Alien y nunca lo será.
Porque no hay empatía con los protagonistas. 
Porque trabaja el tan de moda Ryan Reynolds, pero es como si no estuviera. 
Porque la amenaza ya no asusta. 
Y porque sólo fuimos porque necesitábamos desesperadamente ver una pochoclera después de Manchester y sí, también porque necesitábamos ver una vez más al chico favorito de este barrio, Jake Gyllenhaal.
Siempre bello.

Fragmentado
Director: M. Night Shyamalan

Tres adolescentes son raptadas en una playa de estacionamiento por un hombre diagnosticado con un trastorno de identidad desasociada. En el lugar de encierro, Kevin (James McAvoy) va alternando sus personalidades. Algunas de ellas, parece querer ayudar a las chicas a escapar. Otras, son más peligrosas y desean que las chicas sirvan de sacrificio para una entidad que esperan despierte en cualquier momento.
Leído así parece un delirio, pero no. Vayamos a la pregunta del millón.

¿Por qué hay que ver Split?

Porque es de Shyamalan y no olvidamos que este director hindú hizo esa película inolvidable llamada Sexto sentido y también otras muy buenas como El Protegido o Los huéspedes. 
Porque tiene ritmo, suspenso y da un poco de miedito.
Por el epílogo que no pienso spoilear
Y porque McAvoy es uno de los chicos del Todas aman de este barrio y se luce.

La cordillera
Director: Santiago Mitre

Héctor Blanco es el presidente de Argentina. Lleva poco tiempo en el poder pero ya se nota que le pesan los palos, las críticas y la fama de ser un presidente poco carismático. Su primer gran desafío es su participación en una cumbre de mandatarios latinoamericanos en Chile. Durante su estadía el director va a exponer los negociados, el off the record, los debates y situaciones que terminan en acuerdos laterales. Además de la agenda política, Blanco (Ricardo Darín) deberá lidiar una cuestión personal con su hija (Dolores Fonzi) y una posible denuncia por corrupción por parte del ex yerno.

¿Por qué NO hay que ver La Cordillera?

Porque no aporta nada nuevo.
Porque si lo que pretenden mostrarnos son los negociados que suceden en la vida política, ya nada puede sorprendernos. No hay un efecto sorpresa, una bomba, un algo escandaloso. NADA.
Porque es inevitable que uno vaya a ver "la de Darín", pero no. Grave error. Darín no salva nada. Mucho menos, el resto del casting seleccionado.
Porque los presidentes de otros países parecen caricaturas grotescas, un chiste. 
Porque no había forma de acomodarnos en las butacas.
Porque toda la gente se levantaba de la sala.
Porque si pasa ésto, algo no funciona.
Y eso se llama La cordillera.

El martes próximo los espero con una segunda parte del balance cinéfilo 2017 mucho más amable, más linda, más recomendada.

Buen finde!

28 noviembre, 2017

10 Lecciones cinéfilas

Porque el cine no sólo entretiene, también educa y deja lecciones cinéfilas.
Algunas del dream team que leerán a continuación fueron reseñadas en posteos anteriores. Otras, en cambio, auguran un lugar futuro en la nube. Mientras tanto, vale la pena citarlas y homenajearlas porque todas me enseñaron cosas importantes de la vida. Buenas y malas, como debe ser.
Lo que sigue a continuación no es un balance, es sólo un recorte caprichoso escorpiano, mi selección de imperdibles.
Pasen y lean!


Te deprimes cuando engordas o cuando llueve mucho. Te pones triste, eso es todo. De repente, uno tiene miedo y no sabe por qué. Cuando me siento así, lo único que me ayuda es subirme a un taxi e ir a Tiffany's. Me calma los nervios enseguida. Es tan silencioso y soberbio. Allí no puede ocurrir nada malo. Si encontrara un lugar que me hiciera sentir como Tiffany's entonces compraría muebles y le daría un nombre al gato.

Desayuno en Tiffany's, Blake Edwards

Desayuno en Tiffany's es la película que toda vecinita debe ver no una vez en la vida...mil veces. Nunca podré aburrirme de Audrey Hepburn, del romance, de New York y de ese gato sin nombre que abandona bajo la lluvia. No quisiera spoilear nada pero por suerte, hay rescate. Felino y humano. Y toda la secuencia, aunque dramática, es tan hermosa como oír a la Hepburn cantar Moonriver desde el marco de su ventana.

(Moonriver ganó el Oscar como Mejor canción en una película y también se llevó el de Mejor banda sonora)

- Te conté dos historias sobre lo que pasó en el Océano. Ninguna explica qué causó que el barco se hundiera y nadie puede probar cuál historia es verdadera y cuál no.  En ambas historias, el barco se hunde, mi familia muere y yo sufro. Entonces, ¿qué historia prefieres?
- La que tiene al tigre. Esa es la mejor historia.
- Gracias. Y así es con Dios.

Life of Pi, Ang Lee

Life of Pi es una obra descomunal, un despliegue visual que no pueden pasar por alto. Mucho menos si detrás está el ojo oriental de Ang Lee. Es cierto, este barrio es fan de su cine pero además Life of Pi está llena de lecciones. Ya no importa si son cinéfilas ni tampoco importa qué religión profesen o sigan. Quizá, Life of Pi se convierta en su nueva religión y aprendan a sobrevivir en un bote con un tigre de Bengala como compañero de ruta. Mi compromiso de hablar largo y tendido sobre la historia de Pi y el tigre Richard Parker sigue pendiente. Y mi amor por ella, intacto. Aunque llore como una condenada cada vez que decida verla.

(Ang Lee ganó el Oscar como Mejor Director por Life of Pi. Además, se llevó la estatuilla dorada por su fotografía, efectos visuales y banda sonora)


Cuando el perro muerde, cuando la abeja pica,
Cuando me siento triste,
Simplemente recuerdo mis cosas favoritas
Y luego no me siento tan mal.

The sound of music, Robert Wise

Aflojemos con el llanto. Al menos, por una escena. ÉSTA escena.
The sound of music, también conocida como La novicia rebelde, es obligatoria y envejece bien. Se disfruta más con el paso de los años. La historia de froilan María y el Capitán Von Trapp es tan conocida en el mundo cinéfilo que voy a hacer de cuenta que todos la vieron. La foto que ilustra este breve post es una de mis favoritas. Asustados por la tormenta, el piberío del Capitán Von Trapp ahuyenta sus temores cantando sobre sus cosas favoritas. La canción en cuestión, My favorite things, enumera cosas ñoñas y adorables como los bigotes de los gatitos, mitones de lana calentitos, paquetes envueltos en papel marrón atados con cuerdas y los inviernos blancos que se derriten en primavera, entre otras cosas. ACÁ pueden revisitar el post cuando la vecinita habló de esta escena en particular. Hoy, era inevitable volver a ella e incluirla en este decálogo. 
Además, creo que es una linda idea hacer una lista de sus cosas favoritas.
Teman o no a las tormentas.

(The sound of music arrasó en los Oscar. Se llevó el de Mejor Película, Mejor Director, Mejor banda sonora, Mejor montaje, Mejor sonido)


Con un poco de suerte, el año próximo estaré saliendo con alguna de estas chicas. Pero por ahora, déjame decir fuera de cualquier esperanza, y sólo por ser Navidad, (y en Navidad uno dice la verdad) que para mi eres perfecta y mi desgastado corazón te amará hasta que te veas así.
Feliz Navidad.

Love actually, Richard Curtis

El cine nos regala escenas perfectas. Ésta es una de ellas.
Me atrevo a decir que Realmente amor (Love actually) tiene una de las mejores declaraciones de amor. (La otra es: Simplemente soy una chica, pidiéndole a un chico que la ame - Notting Hill)
Lo que hace el actor Andrew Lincoln, con sus carteles y el collage es tierno, adorable, gracioso y amoroso. Conmueve tanto a hombres como a mujeres. Nadie puede resistirse a esos carteles, con ese villancico de fondo, y la mirada de amor de Andrew. Bueno, nadie no. Aparentemente, la escuálida Keira  no tiene corazón. Un motivo más para boxearla y no quererla.
Es cierto que ya mencioné la escena de los carteles ACÁ y ACÁ también, cuando hablé sobre 10 razones para ver esta película, pero nunca es demasiado.
Siempre tenemos ganas de Love actually. 
Siempre vamos a tener ganas de ver bailar al Primer Ministro y de volver a llorar con Emma y su disco de Joni Mitchell.
Pero sobre todas las cosas, siempre vamos a buscar la excusa perfecta para ver la repetición asegurada por el canal de aire, la tarde del 25 de Diciembre.



Era uno de esos días en que está a punto de nevar y el aire está cargado de electricidad. Y esa bolsa está bailando conmigo, como un niño pidiendo jugar, durante quince minutos. Ese día descubrí que existe vida bajo las cosas y una fuerza increíblemente benévola que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo. Jamás. El video es una triste excusa, lo sé, pero me ayuda a recordarlo. Necesito recordar, a veces, que hay tanta belleza en el mundo que siento que no lo voy a poder aguantar y mi corazón va a explotar.

American beauty, Sam Mendes



El año que se estrenó Belleza americana era la favorita de los Oscar. Y también era mi favorita. A veces, hay coincidencia. Y hablando de coincidencias, estoy segura que muchos vecinitos van a darme la razón cuando diga que la escena de la bolsita es una de las mejores de la película de Sam Mendes. Es hipnótica y deja huella porque al día de hoy, y a pesar del paso del tiempo, cada vez que veo flotar una bolsita recuerdo esta escena. 
Podríamos hablar de muchas escenas, pero me quedo con ésta y con la idea de la belleza de las cosas de la vida. Aún cuando la película aborda una sucesión de desastres, los últimos cinco minutos es una enumeración de esa belleza que ya no es americana, es universal.

(Tal como estaba previsto, en el año 2000, Belleza americana cosechó estatuillas doradas. Se llevó el Oscar a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Original y Mejor Actor a Kevin Spacey)




Cuanto más sepas quién eres y lo que quieres, menos permites que las cosas te alteren.

Lost in Traslation, Sofia Coppola



Quizá no hablé de esta película pero sí de mi amor fanático por el cine de la hija de Francis Ford Coppola. Esta película es ese amor total que siento por las tierras niponas y su cultura. Es sobre la soledad, la comunicación o la falta de ella y la supervivencia en un entorno tan alienante y a la vez tan fascinante como Tokio.
Y además, está Bill Murray para hacer tu vida mejor.
 Una de mis películas cabeceras. Forever and ever.


(Sofía Coppola ganó el Oscar al Mejor Guión original)



El hombre que dijo "Preferiría ser afortunado que bueno" tenía una profunda perspectiva de la vida. La gente teme reconocer qué parte tan grande de la vida depende de la suerte. Da miedo pensar que sea tanto sobre lo que no tenemos control. Hay momentos en un partido en el que la pelota alcanza a pegar en la red, y por una décima de segundo puede seguir su trayectoria o bien caer hacia atrás. Con un poco de suerte, sigue su trayectoria y ganas. O tal vez no y pierdes.

Match Point, Woody Allen



Woody Allen venía de hacer películas menores como Melinda y Melinda y La vida y todo lo demás, hasta que llegó Match Point y rompió esa racha. Con la frase citada arriba en la voz en off del protagonista, ópera de fondo, y la secuencia inicial de la pelota de tenis a punto de convertirse en ese momento del juego que da nombre a la película, cuestiona metafóricamente la suerte y el azar. Y con eso solamente capturó toda nuestra atención.
Es un preámbulo auspicioso y soberbio que no decae. El entorno es elegante, los diálogos geniales y el casting impecable. Eso no es ninguna novedad porque sabemos que el viejo Allen maneja esos hilos a la perfección. Lo interesante es la filosofía del crimen y el castigo, la tragedia a lo Shakespeare con un final que retoma la metáfora inicial para explicar la cuota de azar que también está presente en la justicia, el miedo que produce la falta de control, y esa escena terrible de la foto, cuando Scarlett se le aparece en la puerta de la empresa a los gritos, reclamando que el protagonista se haga cargo de sus faltas, de sus errores y de todas las mentiras prometidas.
La mentira no es la que va. 
Nunca puede ser la solución.
Apesta. 
En Match Point y en la vida. 
Siempre.
Sépanlo.



No dejes que nadie defina tus límites por el lugar del que vienes. Tu único límite es tu alma.

Ratatouille, Brad Bird

La historia de la ratita cocinera es esa película adorable que siempre nos da hambre, ganas de París y renueva nuestros sueños. Porque como dicen en la peli: Cualquiera puede cocinar. 
Aunque no crean suficiente en esta máxima, sí crean en sus sueños. Aún cuando estén más cerca del torpe chico Lingüini que de la sofisticación del chefcito Remy.

(Ratatouille ganó el Oscar a Mejor Película animada)

Lo curioso de esta forma de comunicación es que es más probable hablar de nada que de algo, pero sólo quería decir que para mi, toda esta nada ha significado más que muchos algo.

Tienes un email, Nora Ephron

¿Cómo no íbamos a incluir una lección cinéfila de nuestra hada madrina? Tienes un email es perfecta, casi tanto como Insomnes en Seattle, pero esta escena de la visita inesperada del villano Joe F-O-X que sacó del negocio a nuestra heroína, Kathleen Kelly, es una de mis preferidas.
Ella ya vendió todo. Se quedó sin su negocio adorable. Está resfriada y todavía no sabe qué va a hacer de su vida. Él le cae de sorpresa en su casa e intenta ser su amigo. Le lleva margaritas y eso suma. Él ya sabe todo de ella porque aunque en la vida real sean enemigos, en la vida virtual sucede todo lo contrario, sólo que Kathleen todavía no lo sabe. La idea es que ella, así de resfriada, estaría hecha un desastre, pero no. Su cara, ese corte de pelo y sus mohines nos dicen lo contrario. Todas nosotras quisiéramos estar así cuando nos resfriamos. Y Joe Fox, por primera vez y en mucho tiempo, le dice cosas amables, le lleva las flores, le prepara un té, la arropa y le dice que se cuide, que sería una pena no ver Nueva York en primavera.
Amor.
Sólo eso.
Amor por Ephron y por ellos dos. 



El mundo no se divide entre buenas personas y mortífagos. Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior. Lo que importa son los caminos que tomamos, eso somos en realidad.

Harry Potter y la Orden del Fenix

Cierro con Potter, the boy who lived.  Así, tal cual como empezaba el libro. Desde ese primer momento amamos su historia y años más tarde cada una de sus adaptaciones cinéfilas. 
Pobre de aquel que crea que las de Potter son historias para niños.
Arriba, una frase de muestra y una foto única para recordar de paso al inolvidable Alan Rickman o Profesor Snape.

Hasta el viernes, vecinitos!

14 noviembre, 2017

El día que me enamoré del cine


Para la mejor vecinita del mundo que me llevó desde tan temprano al cine. 
Y aunque no lea este blog, para Spielberg con cariño.

Cuando tenía 6 años mi mamá me enseñó, entre tantas otras cosas, a ser del palo de E.T., el extraterrestre. A través de su amor por el cine y en particular, con esta película, se encargó de mostrarme que hay gente buena como Elliot dispuesta a ayudarte, a enseñarte, e incluso si es preciso y aunque duela el alma, la gente como Elliot es capaz de acompañarte a tomar la nave que te llevará de vuelta a casa.
Este blog se lleva mucha tarea para el hogar, muchos temas pendientes por escribir, pero no E.T. Y  aunque siempre supe que en algún momento iba a escribir sobre esta gloria ochentosa, el momento es ahora, en pleno reinado del escorpión y durante esta semana; la de mi cumpleaños.
Así de importante es E.T. para este blog, para este barrio, para esta vecinita y por supuesto, para muchos vecinitos fans de esta película y de Spielberg en todo el mundo.

La primera vez que entré a un cine fue en brazos de mi mamá en el inolvidable cine Los Ángeles. Con pocos meses de edad y después de un par de intentos fallidos, la tercera fue la vencida. Dicen que la letra con sangre entra y en mi caso, La Cenicienta me enseñó a puro moco y llanto lo suficiente sobre hadas madrinas, príncipes, castillos y zapatitos.
En los papeles, la historia de la fregona y sus hermanastras fue la primer película que vi en mi vida. Y es pura verdad, pero también es verdad esa tarde de un 25 de diciembre de 1982 en el cine Metro; uno de los más lindos cines de Buenos Aires. Estaban proyectando el "tanque" cinematográfico que siempre se estrena entre Navidad y Año Nuevo.
A unos metros del Teatro Colón, en un cine hermoso, formé parte de esa comunidad que lloraba en voz alta y con hipo la partida de un extraterrestre y la tristeza de un niño que se verá afectado con esa pérdida.
Ese tarde supe que algo importante estaba pasando ahí, dentro de esa sala, en la oscuridad.
Ese día nacía mi amor por el cine.
Por el maestro Spielberg.
Y por E.T., en mi recuerdo, la primera película que vi en mi vida.

Una noche cualquiera, una nave extraterrestre aterriza en un bosque. Sus ocupantes exploran la zona hasta que son interrumpidos por voces y pisadas humanas que se acercan. El miedo y el apuro por huir de la situación provocará un escape desorganizado de las criaturas y ET quedará en la Tierra. Indefenso y asustado busca refugio en el garage de una casa donde vive una madre recientemente separada con tres hijos a cargo. Elliot, el hijo del medio, descubrirá al extraterrestre y con paciencia logrará su confianza y amistad.

E.T. cuenta ese vínculo y la conexión de un niño triste (uno de los temas favoritos de Spielberg) con un extraterrestre que busca comunicarse con los suyos para que regresen a buscarlo y así volver a su casa.

Antes de hablar de Elliot, de la mini Drew Barrymore, de la famosa escena de las bicicletas y de ese final lacrimógeno, es importante señalar que E.T. es un clásico y como tal supo envejecer. En realidad nunca envejece porque no hay avance tecnológico ni 3D que le gane al tosco y retro ET de Elliot. Tampoco le hace falta grandes efectos especiales ni baba asquerosa y dientes puntiagudos que maten tripulantes de una nave como en Alien. En E.T. lo tenebroso está dado por los agentes del gobierno vestidos de astronautas, las persecuciones y el ET pálido muriéndose en la orilla de un río. Con estos elementos, Spielberg nos demuestra que no es necesario mostrar los dientes para dar miedo. Toda esa sombra y esa oscuridad alcanza. 
El tono es nostálgico más no deprimente. La fotografía, el guión, el escondite en la habitación de Elliot, el día de Halloween, el secreto de mantener oculto a alguien fascinante y esos hermanos que saben callar, ayudar y sí, también llorar.

Durante dos horas, Spielberg hace lo que quiere con nosotros. Es un gran manipulador emocional. Por un lado, crea un ambiente casi de terror. También puede hacernos sonreír cuando disfraza y emborracha al extraterrestre, y por último nos toca el corazón con ese plano de esa luna inmensa luminosa, esas bicis voladoras y la música de John Williams que contribuye a ponernos la piel de gallina.

¿Cómo no amar entonces Stranger things, la serie de los hermanos Duffer si hay tantos homenajes a ésta y otras grandes obras cinéfilas de los 80?
Entre otras cosas, Stranger things recoge el guante de esa época donde no existía internet ni los smartphones, donde los chicos andan en bicis por la noche y se comunican por handy. Halloween sigue siendo ese gran evento y la que va es contar ese mundo infantil, sus formas de comunicación, de sentir y de conectarse emocionalmente.

E.T., tal como la serie, es para nostálgicos. Va por el corazón, no por el cerebro. Me inspira y hace que añore esa época en la que jugaba con mi vecinita en la puerta de casa hasta altas horas de la noche. Pero sobre todo, E.T. me hace sentir esa niña de 6 años, en esa sala del cine Metro, viendo las lágrimas de mamá, sintiendo las propias correr, y de fondo el sonido de cierres y broches de carteras, en una época en la que los pañuelos eran de tela  y había que sacarlos para llorar la despedida de ET, esa parábola sobre la soledad infantil y el drama de despedir a un amigo que se lleva una plantita y ese pedazo de tu corazón de niño.


E.T, el extraterrestre es una película del año 1982 y fue dirigida por Steven Spielberg. Y sí, también una de las películas del top five de la vecinita de enfrente.

27 octubre, 2017

La vida color Sofia


¿Qué por qué la hija de Francis Ford es mi directora favorita?
Dejo que el video hable por mi.


Guía para hacer una película a lo Sofia Coppola, así se llama este video.
Imposible. Sofia hay una sola y no se permiten imitaciones. 
El que quiera releer más sobre mi amiga puede volver a ÉSTE post, o bien celebrar junto a este barrio The Beguiled, su película nº 6, otro de los estrenos del año.
No nos importan las críticas.
Al menos, a esta vecinita.


Feliz finde!!

05 mayo, 2017

Baficiando

En 2015, me asomé tímidamente al Festival de Cine Independiente y me gustó.
En 2016, repetí la experiencia y redoblé la apuesta.
Este año ya no puedo hacer de cuenta que no pasa nada: el BAFICI se convirtió en un evento fijo anual de este barrio y entre otras obligaciones y compromisos, hacer huecos en la agenda fue una tarea más durante los últimos días de Abril para ver cine independiente, entre semanas, a deshoras, en distintos barrios.
La grilla del BAFICI es un gran prode. A veces, por cuestiones horarias y superposiciones quedan muchas fuera del camino. Hay que elegir y apostar. Es parte del folclore del festival.
También es una lotería. Podemos llevarnos una gran decepción o una alegría. 
Además de buen cine, en el festival podés encontrarte con una amiga haciendo una cola interminable por una entrada, tomar una riquísima merienda mientras seguís repasando la grilla y sorprenderte entre tanta gente del palo del cine con un viejito de bastón y andar lento que se movilizó de su poltrona para ver la retrospectiva de Moretti. 

El BAFICI pasó y dejó huella en el barrio.
Si extrañan los balances cinéfilos de fin de año de la vecinita, acá una muestra de nuestro paso por el Festival de Cine Independiente 2017!  

Kedi
Directora:  Ceyda Torun
(Estambul)


No hay comienzo más auspicioso que arrancar el BAFICI viendo el documental de la realizadora turca Ceyda Torun. Como buena y auténtica cat lover, sabía de antemano sobre la existencia de Kedi, lo que no sabía era que iba a salir del cine emocionada, no sólo por los paisajes hermosos de Estambul, sino por los testimonios de su gente y sus indiscutidos protagonistas: los gatos callejeros.
Con la cámara a ras del suelo, adoptando el ángulo visual de los mininos, la cineasta turca toma a modo de muestra el recorrido, la historia y las aventuras de siete gatos que se fusionan con hermosas vistas marítimas y aéreas y la imponente Mezquita Azul. 
Kedi no es simplemente un documental "de gatitos", se trata de un estudio sociológico y cultural sobre el impacto que generan los gatos en los ciudadanos que conviven con ellos. Algún entrevistado dice que tienen superpoderes. Otros aseguran que los gatos conocen la existencia de Dios. Hay una mujer que afirma que en el país donde deben ir cubiertas, ellos florean orgullosos su belleza, su elegancia, su estirpe salvaje y está bien que así sea. Hay quien dice que los gatos le salvaron la vida y lo ayudaron a salir de una depresión. Está la famosa mal llamada "loca de los gatos" que alimenta a un batallón a diario. También aquel empleado que trabaja en un restó para turistas y alimenta al callejero con pavo y camembert. Ceyda Torun no deja a nadie fuera y se encarga de reafirmar con las imágenes y los testimonios que sin estos amores de cuatro patas, todos los rincones de la ciudad perderían su alma. 
Y por último, la toma de una vasija con agua y un cartel con una frase sintetiza TODO:

Esta agua es para los gatos y los perros. Si usted no quiere verse desesperado en otra vida por un trago de agua, no la toque.

Kedi es una joya que emociona durante 79 minutos, especialmente a la comunidad cat lover.
Imperdible. Hermosa. TODO. 
Y me quedo corta.

Listen up Philip
Director: Alex Ross Perry
(Estados Unidos)

No importa lo que haga ni con quién trabaje Jason Schwartzman: siempre voy a estar enamorada de él. Seguramente este año me explayaré al respecto en la sección Todas aman, pero más allá de mi amor, debo decir que fue difícil verlo en Listen up Philip. Su personaje, Philip, es una especie de escritor maldito, insoportable, narcisista y bastante miserable. Todo suena horrible y poco tentador, pero hay que rascar la superficie. Detrás de todo el espanto está Jason y por eso y su coequiper, Elizabeth Moss (Peggy de Mad Men) no nos levantamos de la sala. En definitiva, la película no está mal, sólo hay que poder lidiar con este personaje poco amable y el de su padrino vejete literario, tan o más insoportable que el mismísimo Philip.
Con una novela recién publicada, el protagonista pretende ser uno de esos escritores que no se venden al "sistema". Su idea de éxito es ser leído por pocos, no ser accesible. Nadie parece entenderlo hasta que la vida lo cruza con Ike Zimmerman, un escritor longevo venido a menos que no sólo le elogia su novela sino que oficiará de mentor y hasta le ofrecerá su casona en el campo para que Philip logre aislarse de la city y mejore su proceso creativo. 
La película gira en torno a Philip y sus neurosis; a lo Woody Allen pero distinto. Por suerte está su novia Ashley como contrapunto y si bien el director le hace pasar momentos poco amables con Philip también se encarga de darle los laureles de la victoria. Y eso nos encantó. Ashley pone la cuota de esperanza en la película. Tiene una fortaleza que a Philip le vendría bien imitar. Es quien atraviesa la crisis, aunque cueste, se autodescubre en el proceso, sana y finalmente sale bien parada y con la frente en alto.
Vale la pena llegar a ver eso.
Sí, y además tiene un gato.

Certain women
Directora: Kelly Reichardt
(Estados Unidos)

La película de Kelly Reichardt aplica a ese tipo de cine de pequeños detalles, de cine reflexivo, de tomas pausadas, frío crudo y la soledad de la localidad de Montana, como un elemento más de la historia. 
Certain Women cuenta tres historias de mujeres y un último episodio que funciona como epílogo para cerrar el estado de cada una de ellas. En cada historia se refleja la lucha de la mujer actual en un mundo lleno de prejuicios donde el machismo sigue reinando.
La vecinita destaca la historia de Laura Dern, una abogada que deberá oficiar -según la necesidad- de psiquiatra, negociadora o simple dama de compañía de acuerdo al estado anímico de su cliente. La misma que pone en palabras lo que todas pensamos: Si fuera hombre, todo sería distinto. 
No apta para los intolerantes al ritmo cansino de pueblo.


The color wheel
Director: Alex Ross Perry
(Estados Unidos)


Aprovechando que el BAFICI programó una retrospectiva del director Alex Ross Perry, fuimos a ver The color wheel porque no nos alcanzó con ver Listen up Philip.
 Había que darle una chance más y una tercera también, pero ya no dieron los horarios ni los días.
The color wheel tiene algo de road movie. Es la historia de dos hermanos que se reunen cuando ella necesita ayuda para ir a buscar unas cosas que quedaron en el departamento que compartía con su ex pareja y profesor de periodismo. Por supuesto, habrá inconvenientes y como en toda road movie, un descubrimiento del vínculo entre hermanos.
Alex Ross Perry, a quien llaman el flamante wonder boy del cine estadounidense, también protagoniza la película. Quizá sea exagerado su título de chico maravilla, pero voy a seguir apostando un poco más por él. Veremos en el tiempo si vale la pena.
Actualmente, está escribiendo un guión para Disney de ¡Winnie the Pooh! con Ewan McGregor.
Un oso, la miel y McGregor nos llaman. 



20th Century Women
Director: Mike Mills
(Estados Unidos)

Si mal no recuerdo, Annette Bening estuvo nominada este año como Mejor Actriz en los premios Oscar por su papel de Dorotea en 20th Century Women. Si no fue así, debería haber integrado la terna, aún sabiendo que ese premio iría a parar a manos de la Stone por La La Land. 
El director Mike Mills ya nos había contado su vínculo con su padre en la película Beginners con Ewan McGregor y Christopher Plummer. Con ésta cierra el círculo familiar, porque según sus palabras, esta película es un retrato de las mujeres que lo criaron: su madre, sus hermanas, las chicas de las que estuvo enamorado o aquellas en las que se fijó cuando iba a la escuela y las que conoció en la escena punk rock, donde dice haber aprendido sobre el amor.
La película nos ubica a fines de los 70, en la casa de huéspedes de Dorotea y Jamie, su hijo adolescente. Allí conviven junto a Abby, una fotógrafa que influirá en la educación musical de Jamie y en el mundo nocturno. William, un mecánico medio hipón "arregla tutti" que intentará acercarse a la dueña de casa, también alquila un cuarto. Completa el cast, la vecinita, Julie. Una adolescente que le encanta dormir en plan de amistad con Jamie, a pesar de saber que el chico está loco de amor por ella. La educación sentimental de Jamie estará moldeada por todo este entorno que lo rodea y al que su madre divorciada acude como apoyo ante la dificultad de conectar con su hijo teen.
20th Century Women es una película sobre generaciones, sobre el paso del tiempo, destacando eventos históricos y culturales que moldearon la historia de las personas, hay escenas blanco y negro donde el ex Presidente Jimmy Carter está dando un famoso discurso, hay otras psicodélicas, homenajes a Bowie, a la escena punk, a libros feministas y a la película Casablanca.
Mike Mills hizo una película hermosa, disfrutable, llena de música, color y nostalgia.
Una enciclopedia de época bien hecha. 

La messa è finita
Director: Nanni Moretti
(Italia)

A Nanni Moretti le interesan muchos temas, entre ellos, la política y la mamma. La messa é finita (la misa terminó) no es la excepción.
Moretti interpreta a Don Giulio, un cura que vuelve a su ciudad natal después de varios años oficiando de sacerdote en un pueblo. Sus compañeros de otro tiempo que soñaban con una revolución hoy son burgueses neuróticos. Sus padres van a separarse. Su hermana dejó de ser una niña y tiene un flor de problema. Además de las cuestiones familiares, el Padre Giulio también llega a una parroquia en ruinas que deberá sacar adelante.
Moretti siempre resulta conmovedor y también es muy gracioso, aún ante eventos poco felices.
La misa terminó tiene de los dos: momentos en los que lagrimeamos y otros que nos hicieron reír mucho.
Fue un buen cierre terminar con una de Moretti.

Hasta la próxima edición del BAFICI!

23 marzo, 2017

Lo que importa es lo de adentro

Porque hay historias que merecen mil veces ser contadas.
Gracias Disney.


Nos fuimos a ver uno de los estrenos del año.
Feliz finde largo!

03 marzo, 2017

Apostillas Oscar 2017: El día D


La vida es un carnaval como dice la canción y podríamos agregar que los Oscar se vistieron para la ocasión. No hubo espuma ni comparsa pero sí baile, risas, sorpresas y el gran papelón de la historia del cine en los últimos tiempos.
Durante la noche del domingo, todo lo que podía ser aburrido fue divertido y todo lo previsible dejó de serlo.  
Ya lo dijo TNT: pasa en las películas, pasa en la vida.
Y por supuesto, pasa en el vecinito también.

PREMIOS OSCAR 2017: EL DÍA D 

  • Fashion Police

Kirsten Dunst
by DIOR

Ver a Kirsten Dunst en la Red Carpet fue como reencontrarnos con una vieja y querida amiga. Para ser más precisa, una amiga muy bien vestida por DIOR. El negro no falla pero no suele ser la opción más usada en la red carpet. Sin embargo, este año varias eligieron ese color. Puede parecer poco jugado, pero en el caso de Dunst el negro absoluto contrastaba con el pelo rubio peinado - despeinado y el collar que parecía un rulito era el accesorio ideal para un vestido sobrio y elegante.

Emma Stone
by Givenchy

Los invito a que vuelvan a la foto 1 que abre este post. ¿Se ven los detalles de pedrería, el bordado y los flecos en degradé del vestido de la Stone? No es porque sea amiga del barrio, pero fue el vestido más lindo de la noche de los Oscar. Los sitios más trendy la votaron como la mejor vestida y comparto el veredicto.  
Emma tenía que sentirse cómoda con el vestido porque, mal que les pese a muchos, no había chance que no ganara el Oscar a Mejor Actriz. Y subió al escenario y los flecos del Givenchy brillaron tanto como el Oscar merecido entre sus manos.


Taraji Henson
by Alberta Ferretti

Bomba total. Taraji Henson dio una lección de sensualidad en la red carpet. Enfundada en terciopelo azul supo llevar tremendo escote y tajo con actitud ganadora. Además, toda ella parece decir: Nene, sabés todo lo que te falta aprender? Te queremos, Taraji. Entendiste todo de la vida.

Nicole Kidman
by Armani Privé

Es tan alta, tan fría, tan villana y sin embargo es raro que la pifie en una red carpet. Sólo por eso, nos olvidamos de todo lo malo que vemos en ella y la miramos con otros ojos. Kidman siempre está bien vestida. Puede que los colores fuertes le vayan mejor, pero el Armani nude del domingo pasado bien valía una misa, o un Oscar que finalmente no se llevó a casa.

Terminado el fashion police, pasemos a otras apostillas de la noche del cine:

 Justin Timberlake

Justin fue el responsable de arrancar la ceremonia de los Oscar. Su canción Can´t stop the feeling estaba nominada y Justin le puso onda, toda la que le faltaría al host, Jimmy Kimmel. Desde el fondo del teatro hasta llegar al escenario, Timberlake hizo bailar a varias caras famosas en la platea que lo arengaban y se preparaban para la que sería la fiesta del cine más bizarra de la historia. El show recién empezaba. 


¿Quién se creyó esa pantomima del grupo de gente del bus turístico que ¡oh sorpresa! terminó en el Teatro sacándose selfies con famosos? Con todos los controles de seguridad, es imposible creer que dejaran entrar a un contingente para cholulear con las caras conocidas del cine. 
La idea sería linda pero no caemos en ésta.


Una de las mejores cosas de la noche: ganó Zootopia. Tan simple y tan hermoso como eso.

Ryan Gosling 
by Gucci

Otra de las cosas hermosas de la noche. Se llama Ryan Gosling y aunque no entendemos el por qué de su camisa le perdonamos TODO. 


John Legend hizo un mash up con las dos canciones de La La Land nominadas a los Oscar: Audition y City of Stars. Si bien Legend no me gustó ni en la película ni en los Oscar, el numerito musical inspirado en la película sí valió la pena porque me hizo acordar a los viejos números musicales de ediciones anteriores de los Premios Oscar. Fue retro y ganó.


Son como niños grandes que crecieron juntos. Hoy son hombres, con una carrera hecha. Puede gustarles más o menos el trabajo de Affleck y el de Damon, pero se los banca. Volvieron al escenario para entregar el Premio al Mejor Guión, esa misma categoría que los hizo tan felices en 1998, cuando ganaron por el guión de Good will Hunting que escribieron juntos. Esta vez, Damon se dio el gusto de entregarle el Oscar a Kenneth Lonergan, el dramaturgo y director de cine que escribió el Guión de Manchester frente al Mar, la Película que Damon produjo y que el hermano de Affleck protagonizó. Es una gran familia.


Di Caprio presentador - Stone ganadora. A Leo el reconocimiento le costó varios grados bajo cero, pelear con un oso y comer cosas asquerosas para sobrevivir como Renacido. A ella le costó unas clases de comedia musical. Así es la vida. Hay gente que la pasa muy mal y otros siempre caen parados. Igual, bancamos fuerte a Emma. 

Esto no es una broma
Mejor Película: Moonlight

Momento apoteótico que quedará en la historia del cine. Warren Beatty demoraba el anuncio. En un primer momento, creímos que de alguna manera un poco torpe y un poco tierna el actor quería generar misterio. Su compañera de anuncio, Faye Dunaway, tomó la posta y anunció el ganador del Oscar a la Mejor Película, la frutilla del postre, el premio más importante de la noche que llega cerca de las 2AM. Parece que al pobre Warren Beatty le dieron el sobre equivocado y si bien se anunció a La La Land como gran ganadora de la noche, el premio era para Moonlight. 
Después de los dos minutos más largos de agradecimientos de los productores de La La Land les escupirían el asado. Con todo el cast de La La Land en el escenario, empezaron a correr murmullos y y caras de asombro hasta que se blanqueó el error: el ganador era Moonlight.  En ese instante, todos quisieron tapar el sol con la mano. El host Jimmy Kimmel y Warren Beatty no sabían qué hacer ni qué decir, se deshicieron en disculpas pero rápidamente uno de los productores de la falsa ganadora tomó la palabra, se hizo cargo y dijo la famosa frase que quedará para la historia cinéfila: This is not a joke, Moonlight. 
Las redes ardieron de memes y no exagero al decir que el error recorrió el mundo.
Acá pueden reírse una vez más.



A pesar del bochorno y los errores, pasó una nueva entrega de los Oscar. Es cierto, la más accidentada de la historia, pero como sea, una tradición del barrio y de la vecinita.


Hasta la próxima entrega!