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30 agosto, 2016

Bradshaw - Horvath: el duelo final

Después de pensar, escribir y recordar capítulos, la vecinita tiene claro que existen tantos motivos para amar a Carrie Bradshaw como a Hannah Horvath. 
Pasen, lean y saquen sus propias conclusiones del duelo final: Horvath -Bradshaw. 

El depto
  • Carrie Bradshaw ES ese departamento que amamos en el Greenwich Village, en NY. Es luminoso y femenino. Carrie es salidora pero también pasa tiempo en su casa. Hay capítulos en los que se apoltrona a ver películas en ese sillón noble que hizo Aidan. También adora sentarse frente a la ventana, mientras escribe sus columnas para el diario, y por supuesto, ese guardarropas envidiable que se lleva todos los premios. Aunque la palabra "Moda" está presente en cada rincón del depto de Carrie, no deja de ser cálido. Allí, Mr. Big pasó algunas noches y también vivió Aidan. Es el mismo depto que Carrie abandona para seguir a Baryshnikov a París y el que debe abandonar en la película, cuando Big compra el obsceno penthouse y la magia del depto de soltera queda en el olvido. Por otro lado, el depto de Hannah es lo opuesto al de Carrie Bradshaw; y está bien que así sea porque ahí no vive la fashionista Carrie y sus diseños de autor, sino Hannah y su desorden. En el depto de Hannah hay color, sin embargo parece oscuro y descuidado. Ésto no significa que no esté lleno de vida, por el contrario, mucha gente pasa por allí. Durante la primer temporada, Hannah convive con su amiga Marnie. Luego vendrá su novio Adam y después su ex novio y amigo gay Elijah. Es un departamento que recibe amigos, donde se hacen comidas y se recibe a padres. Hay algún detalle deco, algún mueble vintage que está bien, pero claramente ese espacio no es importante en Girls. Veredicto: El depto de Bradshaw es el ganador, no sólo por el buen gusto sino porque es tan importante como el mismísimo Mr. Big. A tal punto que su fachada es fotografiada por miles de turistas que pasan por NY.
La mudanza
  • Cuando Carrie Bradshaw decide dejar NY lo hace por amor. No sólo deja atrás a la Gran Manzana sino también a Big, a su depto y a sus amigas. Todo por París y su novio Baryshnikov. La oferta era tentadora pero, por más Torre Eiffel de fondo, la mudanza y el romance no funcionan. Cuando Hannah deja su depto en Brooklyn lo hace por una cuestión profesional: se va a hacer un posgrado a Iowa. No sólo deja ese depto desordenado del que hablamos en el punto anterior, también a sus amigas y a su novio Adam que está en un punto alto de su carrera como actor. La protagonista de Girls, igual que Carrie, encara con entusiasmo e ilusión esa nueva etapa en su vida pero las cosas tampoco le salen bien. Veredicto: las dos intentaron una nueva vida y por distintos motivos, no funcionaron fuera de su lugar de pertenencia. Si es por elegir un lugar, Carrie escaló alto de NY a París sin escalas. Lo de Hannah es más modesto, apenas cruzó algunos Estados (Brooklyn - Iowa), sin embargo, en Girls el equivalente a la experiencia de Carrie en París lo vive el personaje de Shoshana en Japón, pero eso es tema de otro post. En definitiva, votamos a Carrie y nos solidarizamos con todas las desgracias que le toca pasar en la Ciudad Luz. 
Las salidas
  • Carrie Bradshaw y sus amigas frecuentaban únicamente lugares fashion, lugares donde la gente hacía cola para entrar. Las chicas de Manhattan nunca esperaban, eran demasiado VIP para estar en una lista de espera. Ya sea gracias a los contactos profesionales de Samantha como RR.PP. o sólo por ser bonitas y llamativas, se ganaban el ingreso al club de moda, la primera fila en la Fashion Week o conseguían una mesa en el restaurant donde todo NY quería ir a comer. Por el contrario, Hannah y sus amigas son indies. Van a lugares under a escuchar bandas o a fiestas organizadas en casas particulares. Si acaso las vemos en algún bar, son de esos en los que los tragos se toman en vasos de plástico (como en la foto) y el porrón de cerveza se toma del pico.  Veredicto: Una de cal y una de arena. Nos gusta el glamour en Sex & the City y lo trash en Girls.
El mejor amigo gay
  • Stanford es el mejor amigo gay de Carrie. Es cariñoso, sensible y más bueno que el pan. Es casi un muñeco de peluche, incapaz de hacerle mal a nadie. Nos da un poco de ternura porque es más bien torpe para encarar a alguien, en parte, producto de su inseguridad. Generalmente no se viste bien y nos llama la atención cómo alguien como Carrie no pueda asesorarlo mejor en el tema. Dejando de lado la frivolidad, nos parece imperdonable que al creador de la serie no se le haya ocurrido una historia mejor para Stanford que juntarlo con su opuesto, Anthony, recién en la olvidable segunda parte de la película de Sex & the City. Claramente, Anthony no era la mejor opción para Stanford, no sólo por caer en lo fácil del tema de los opuestos que se atraen, sino porque no son personajes compatibles. No había química. NADA. La NO historia de Stanford en Sex & the City es un punto flojo de la serie. Por tantos años de fidelidad junto a su amiga Carrie, él se merecía más respeto y no una paparruchada como la de la boda de blanco y Liza Minelli. Una vergüenza.
  • Señores de Sex & the City: saquen lápiz y papel y aprendan de Lena Dunham. Con un poco de suerte, si se atreven, acaso puedan crear un personaje como Elijah, el mejor amigo gay de la protagonista. Allí donde Stanford era un personaje ocasional en Sex & the City, Elijah es tan protagonista como el resto de las chicas en Girls, y cuando no está ¡lo extrañamos! Girls es más Girls con Elijah. No es un secundario. Elijah es una loca mala, lo opuesto a Stanford. Sin embargo, y a pesar de su lengua venenosa, es un dulce de leche que busca enamorarse. Su autora le da el gusto en la quinta temporada y le consigue un candidato encantador. No voy  a spoilear nada porque vale la pena ver el romance de Elijah y la evolución de su personaje. Algo similar pasa con Adam y con muchos de los personajes de Girls. Lena Dunham tiene un talento especial para contar historias y lograr que sus personajes no tan friendly terminen encandilándonos. Digan y piensen lo que quieran: Es un talento. Una grosa. No puedo evitarlo. A diferencia de lo que contaba con Sex & the City, acá se nota el cariño y el respeto con el que Lena trata al personaje de Elijah. Y nos encanta! Elijah puede ser muy cruel pero también es el único que viaja a Iowa a animar a su amiga, el que va a escucharla siempre, el que va a consolarla cada vez que se pelee con Adam y el que descontrole con ella en un boliche cuando quieran aturdirse de sexo, drogas y música electrónica. Veredicto: voto cantado: Elijah es lo más y Horvath gana el punto.
Los padres
  • Hay una sola foto y tiene una explicación: Sex & the City no incluye a los padres de ninguna de las protagonistas. No sólo nunca se muestran, ni siquiera se habla de ellos. Es como si no existieran. Nunca supimos por qué. Quizá, nunca nos lo preguntamos hasta ahora. Es una falla? Es innecesario? Podemos discutirlo o podemos ir directamente al grano y reconocer que Lena Dunham supo equilibrar las problemáticas de un grupo de amigas en la crisis de los 30, el crecimiento, la búsqueda de una pareja, la crisis vocacional y entre tantas otras cosas, el vínculo con sus padres. Mamá y Papá Horvath son un plato fuerte. Si nunca vieron Girls y gracias a este post están reconsiderando la idea (ojalá), sepan que van a adorarlos. Les doy mi palabra. Son una parte muy importante en la serie y en la vida de Hannah. También aparecen los padres hippies de Jessa (Rossana Arquette es su madrastra), brevemente los padres de Shosh y nunca mejor elegida la mamá de Marnie, la regia Rita Wilson (esposa de Tom Hanks en la real life). Y hay una apostilla final: un capítulo adorable en el que conocemos a la abuela de Hannah y amamos a Lena por elegir para ese rol a la viejita June Squibb, actriz fetiche de Alexander Payne, uno de mis directores favoritos. Veredicto: no me dejan opción. Me encantan los papás de Hannah. 
Las amigas
  • Voy a ser breve porque este post es sobre Hannah y Carrie y no sobre el grupo que acompaña, pero al mismo tiempo, es inevitable hablar de las amigas. Como casi todo el mundo, vi Sex & the City hace varios años y fue una de mis series cabecera. Me encanta Carrie y sí, sólo Carrie. Pensaba que me gustaba Charlotte (el resto nunca me gustó demasiado) pero si hoy escucho alguno de sus parlamentos soy capaz de romper el televisor. Y esto pasa si se les ocurre ver Girls. No se trata de una cuestión generacional sino del abordaje de cada uno de los personajes. No se bien cómo pero Jessa, Shoshana y Marnie se volvieron muchísimo más interesantes que Samantha, Miranda y Charlotte. Sólo Carrie Bradshaw me parece perdurable en el tiempo que, para los fines de este post, es lo que más nos interesa. Carrie tiene magia y es capaz de llevar delante la serie, no así el resto. Seguramente, pasa algo parecido en Girls. Nadie como Hannah puede tirar del carro, pero la construcción de sus personajes es más sólida, más interesante, más cruda, más real y descarnada. Veredicto: a veces, las cosas más inesperadas pueden pasar. Samantha, Charlotte y Miranda son más regias y se visten mejor pero Jessa, Marnie y Shosh son más ricas que un vestido de Dolce & Gabanna. Mi punto para Girls
El plan B
  • Ahora sí, déjenme pegarle un par de cachetazos a la Bradshaw. Como anticipara, la vecinita admite cierta debilidad por Aidan, el plan B de Carrie ante tantos desplantes del Señor Big. Si bien sabemos que la historia estaba perfilada para que Carrie se quedara con Big, su novio Aidan fue un caso especial, y tanto fue así que su creador incluyó a este personaje en dos temporadas. Carrie sale con Aidan en la segunda temporada y se reencuentran en la cuarta, pero no sólo se trata de una segunda vuelta. Hay una convivencia de por medio y una proposición de casamiento amorosa y romántica, como es Aidan. El plan B de Carrie es un tipo noble, emocionalmente opuesto a Big. Es un novio bueno, sexy y responsable. Diseña muebles y ¡tiene un perro! Carrie no sólo no simpatiza con el perro que le muerde los zapatos carísimos, sino que termina agobiada por Aidan. No soporta que él prefiera quedarse un viernes a la noche, en el sillón, comiendo pollo frito ni tolera sus manías masculinas de acumulador de frascos vacíos de desodorante. Mucho menos que le pregunte apenas pasa el umbral de la puerta de casa cómo fue su día...en fin, ya sabemos que Carrie debe terminar con Big, pero su historia con Aidan es una luz en la serie y nos parte el corazón. Y sí, si todavía no se dieron cuenta, formo parte del club de Aidan. Forever.
  • Hannah Horvath también tuvo un plan B llamado Fran. Con menos carisma, Fran es una versión principiante de Aidan. Es un tipo decente, cariñoso, con intenciones serias y sobre todo, ama a Hannah con todos sus vicios y sus cosas retorcidas. Sin embargo, cuando Fran aparece en la historia y en la vida de Hannah sabemos que las cosas no van a funcionar. Estamos esperando que Hannah meta la pata una y otra vez y eso sucede. Más de una vez. Es cierto que a Fran no sólo le falta carisma sino también personalidad. Está lejos de hacerle sombra a su rival, Adam. Como dije en la primera parte de este duelo, Adam es un tipo difícil, igual que Hannah, pero con mucha personalidad y ahí, el plan B pierde como en la guerra, se cae a pedazos y Hannah se aburre y las cosas no funcionan, pero en el fondo hubiera sido lindo que le funcionaran. Veredicto: Aunque queramos matar a Carrie, nuestro corazón está con Aidan.

 Conclusión

¿Alguien lleva contabilizados los puntos? ¿Cuántos para Hannah y cuántos para Carrie? Olvídense de la competencia. Amamos tanto a Bradshaw como a Horvath. La primera llegó hace tiempo y nos hizo amar NY, entre tantas otras cosas. La segunda llegó de casualidad, en un momento justo de mi vida y fue una hermosa sorpresa. Hoy, quizá me siento más cercana a Horvath de Girls pero soy capaz de engancharme en algún zapping con cualquier capítulo de Sex & the City y recordar cada detalle. Eso sólo puede pasar con una gran serie y un mejor personaje, como Carrie.
A simple vista puede que sean el agua y el aceite, pero en el fondo de la superficie las dos nos contaron historias de amistad, metidas de pata y grandes amores. Y entonces, el veredicto es único y universal: Amamos a las dos.

Gracias por tanto.

23 agosto, 2016

¿El agua y el aceite? Primera parte


Nunca escribí un post sobre Sex & the City. Hagan la prueba y revisen la etiqueta Series o Personajes. Van a encontrar fotos de Carrie y sus amigas y menciones a su ex novio Aidan (una debilidad de la vecinita), pero nunca un post propio a esa serie que durante cinco años nos contó la vida de Carrie Bradshaw y compañía, su amor por NY y sus idas y vueltas con Mr. Big. 
Girls tampoco tiene un post, pero lo tendrá. La noticia fue preanunciada hace unos meses, cuando una noche de embalaje se me ocurrió poner de fondo la serie creada, protagonizada y escrita por Lena Dunham. Esa misma noche supe que Girls merecía un lugar en el blog y no era un mero ruido de fondo. En el barrio se espera una nueva temporada de Girls con esa mezcla de ansiedad y nostalgia de saber que cuando Hannah y sus amigas vuelvan a la pantalla será el final de serie. 
Están avisados: Girls tendrá post propio, y además consta en actas que será debidamente incluida en el balance serial 2016. Sin embargo, nobleza obliga, es necesario aclarar que no se puede hablar de Girls sin hablar de Sex & the City. Entonces se me ocurrió, ¿por qué no escribir sobre mis amigas Carrie Bradshaw y Hannah Horvath?
¿Son bandos opuestos o son dos caras de una misma moneda? Como su título lo indica ¿son el agua y el aceite? ¿Son incompatibles o se puede bancar a ambas? ¿Se traiciona a una si se banca a la otra? ¿La rivalidad Bradshaw - Horvath les parece imposible? 

Pasen, lean y saquen sus propias conclusiones!
  • Carrie Bradshaw nos cuidó. Si bien no siempre la pasó bien, su visión de las cosas es más amable, menos neurótica y menos enroscada. La vida con Carrie se ve bien desde unos tacazos y gafas color rosa. Hannah Horvath no sólo no nos cuidó, sino que nos mostró que el camino a la felicidad, o a lo que queremos alcanzar, puede estar lleno de escollos. Lo bueno es que Hannah conoce algunos atajos interesantes y a veces, logra correr algunas piedras del camino. Eso sí, las gafas color rosa quedaron pisoteadas entre las piedras. Con Hanna hay que ir camuflada. Veredicto: Sería bueno un equilibrio entre ambas, no les parece?
  • Durante cinco años Carrie Bradshaw nos dio una masterclass de glamour. Aunque a veces no coincida con nuestro gusto, sabemos que sólo ella es capaz de llevar un tocado de pájaro en la cabeza con la misma gracia con la que lleva una remera de Mickey con saco de vestir y stilettos. Hannah es la antítesis de Carrie. Rara vez aparece en un capítulo de Girls comprándose ropa. Es capaz de salir en piyama y botas texanas, pero hay algo único en la protagonista de Girls. Por más impresentable que nos parezca, Hannah reconoce cada uno de los pliegues de su cuerpo antiaeróbico y se acepta y se quiere y habla de eso. Lo escribe y lo dice en su propia serie y lo repite en cada night show norteamericano, con Jimmy Fallon, su amiga Ellen De Generes, David Letterman o en lo de Conan. Nuestra amiga Lena Dunham está segura y afirma que le da más miedo aprender a manejar que mostrar su cuerpo flácido. Veredicto: Amamos el glamour y los outfits de Carrie en Sex & the City, pero amamos más la imperfección de Hannah en Girls. 
  • A Carrie casi no la vemos en la intimidad. Hannah no sólo se muestra, sino que es explícita. No nos vamos a horrorizar por ésto pero es cierto que, a veces, es innecesario. Otras, resulta hasta trágico. Y la mayoría de las veces, es bizarro. Como por ejemplo, cuando Hannah intenta posar sexy para ser foto de celular de su nuevo novio. Veredicto: está vinculado al punto anterior. Está bien mantener cierto pudor y las formas, pero también está bueno aceptarse con todos nuestros defectos a cuestas. 

  • El gran amor de Carrie fue y será Mr. Big, un ejecutivo y hombre de mundo que fue y vino y Carrie bancó, con amor y dolor, cada una de sus desapariciones. Nada lo acobarda en su desfachatez. Big es capaz de plantar a Carrie, literalmente, a un paso del altar. Sin embargo, reconocemos que Big y Carrie nacieron para estar juntos y los responsables de la serie nos dan ese gusto. Por otra parte, el gran amor de Hannah es Adam, una especie de criatura salvaje perdida, un freak que muchas veces nos provoca asco y rechazo. Adam no es rico como Big. Ni siquiera trabaja. Su sueño es ser actor y su objetivo es claro desde el inicio de la serie. Con el correr de las temporadas, Adam logra su sueño a base de estudio y pura autenticidad. Él no nació para ser careta, no es galante pero no por eso deja de ser romántico con su chica. Su vínculo con Hanna es honestamente brutal y en Girls logra lo imposible: convertirse con el tiempo en un galán tierno. Aunque al principio no le demos crédito, Adam será uno de los mejores personajes de la serie gracias a los guiones maravillosos de Lena Dunham. Ampliaremos. Veredicto: Amamos la elegancia y seducción del novio de Carrie. Mr. Big le hace honor a la palabra "Masculino" y entendemos que nuestra amiga de Manhattan caiga una y otra vez en sus brazos. Adam es la versión hipster divertida y zarpada de Big e insisto: tiene un as bajo la manga. Adam madura y en esa madurez, nos conquista. Big es irresistible y, a simple vista, enamora. En la vida real, imitaría a Carrie pero admito que, con un poco de paciencia, Adam es una sorpresa.
  • Carrie Bradshaw escribe una columna en un diario, tiene un breve y terrorífico paso por la revista Vogue y le terminan publicando un libro con sus mejores columnas. Hannah no escribe en un diario como Bradshaw ni en un blog como la vecinita, elige Twitter. Le ofrecen escribir un e-book, logra trabajar en una revista cool como GQ (ese paso es lo más cerca que estará de Sex & the City), y aplica para una Maestría de Escritura en Iowa. Lo curioso es que cuando las protagonistas logran cumplir su deseo vinculado a la escritura (Carrie en Vogue y Hannah con la admisión en el posgrado) no logran escribir cosas buenas, no son felices y de hecho, es cuando peor la pasan. Veredicto: Punto para las dos. Sufrimos con Carrie cuando se frustra en Vogue y amamos el paso de Hanna en GQ y, aunque algo traumática, su breve temporada en Iowa. 
  • Carrie Bradshaw y sus amigas siempre parecen tener tiempo para brunchear, almorzar o ir de tragos. Hannah, ocasionalmente sale de ronda con sus amigas. Veredicto: ¿Carrie no hace nada y por eso siempre se hace de tiempo para esas salidas de amigas o es Hannah quien no logra organizarse para ver más a su grupo? ¿Hannah debe mejorar este aspecto en su vida o es Carrie quien vive la vida loca entre el shopping y el brunch? ¿Cuál es el equilibrio? ¿Ustedes logran combinar con sus amigas para verse todos los días como Carrie o como hace Hannah, se ven cuando pueden y coinciden? Las dejo pensando... 
  • Carrie Bradshaw es una amiga incondicional. Es capaz de salir corriendo por una amiga triste, en piyama y en plena noche de Año Nuevo. A Hannah no se le ocurriría hacer nada parecido. De hecho, todos sus amigos se la pasan refregándole en la jeta su egoísmo. Sin embargo, a los amigos se los quiere como son. Veredicto: Punto para la incondicionalidad de Carrie. 
  • A pesar que las chicas de Sex & the City se la pasan de brunch y hasta se atreven a pedir papas fritas, apenas pican la comida. Hay alguna escena en la que Carrie Bradshaw se atreve a comer un cupcake o una cookie y hasta hornea un pastel que, por supuesto, no prueba. En la foto que ilustra este punto, podemos recordar esa escena triste en París. Aún rodeada de la mejor pattiserie, en uno de las grandes ciudades del mundo para comer rico, decide que el perro merece probar más que ella cuanta delicia tiene ante sus narices. Mientras tanto, Hannah cocina para sus amigos y es capaz de comer un cupcake hasta en su propia bañera, en pleno baño de inmersión. Come en la calle y si tiene ganas va por un helado o por un sandwich de pastrami a la madrugada. Veredicto: Comer es rico y es uno de los grandes placeres de la vida. Después discutamos la dieta, los nutrientes y demás.  No entremos en esa. Hannah come (quizá demasiado) pero preferimos eso y nunca la flacura extrema de Carrie, a pesar que la ropa siempre le quedará mejor a la rubia Bradshaw.
  • Tanto Carrie Bradshaw como Hannah Horvath oficiaron de damas de honor en el casamiento de una de sus amigas y ambos grupos no simpatizaron con la idea. Sin embargo, le dieron el gusto a la amiga que pasaba por el altar. Carrie, Samantha y Miranda estaban elegantes, finas y sobrias. No así el grupo de Hannah Horvath y sus amigas. Los vestidos color lavanda eran un horror y el tema de los peinados y el maquillaje fue grotesco. Veredicto: Gana Carrie y sus amigas por elegancia, aunque si elegimos por el capítulo en cuestión, Girls se lleva todos los premios. El capítulo del casamiento de Marnie y Desi es uno de los mejores y el que marca el inicio de la quinta temporada de la serie.
  •  Tanto Lena Dunham como Sarah Jessica Parker hicieron producciones hermosas para revistas fashion. Fueron retratadas por una gran artista y fotógrafa como Annie Leibovitz. Las dos posaron con sus chicos en la ficción. Pueden buscar el backstage y verán los resultados. Veredicto: Punto compartido. Hermosas las dos.
Continuará...

12 enero, 2016

Yo seré rey


Estamos sólo de paso por el barrio pero no podíamos dejar de lamentar la muerte del gran David Bowie.
Nos dejó sin palabras, por eso nada mejor que recordarlo con una de sus mejores canciones.
Que descanses en paz, rey.

09 diciembre, 2014

Balance artístico 2014: La muestra del año


"En un recital pasó algo increíble -rememora Liniers-. En esa época pintaba un mural enorme de seis metros de ancho por dos de alto. 
Cuando se abre el telón Kevin empieza a tocar. La gente aplaude. Yo levanto los brazos haciéndome el rockstar. Cuando me doy vuelta veo que la boca de todos los tachitos de pintura era más chiquita que el ancho de mis pinceles. La gente gritaba y yo pensaba: ¿qué hago? En la desesperación metí la mano en los tachitos y empecé a hacer za za (usa las manos como si diera brochazos de un lado a otro, arriba y abajo). 
Liniers se ríe con espíritu travieso. "De los accidentes salen cosas geniales".

(Liniers en La Nación, domingo 7 de diciembre, 2014)


Este post está escrito un domingo de fiaca. Llueve, mateamos y leemos sin prisa los suplementos del diario La Nación. 
La excusa de la nota conjunta Kevin-Liniers con motivo del recital que brindarán el próximo sábado 13 de diciembre en el Luna Park es un buen incentivo para dar inicio a los balances del vecinito.
Ver a Liniers en la tapa del suplemento de Espectáculos me traslada a un lunes del mes de Julio, cuando nos animamos con el vecinito a poner un pie en la calle Florida con el único motivo de visitar la muestra interactiva "Todo es Macanudo" en el Centro Cultural Borges.
Si bien el blog ya habló acá de la expo en cuestión nunca es demasiado cuando se trata de Liniers.
El espacio presentaba una selección de sus obras, ilustraciones de libros, tapas de cds, bocetos y muchos rincones recreativos.
Nos sacamos una foto con el robot sensible, nos pusimos los bonetes de los duendes, chusmeamos la biblioteca de Enriqueta y nos quedamos sentados con ella y Fellini contemplando ese pedacito de cielo estrellado que no necesita marketing.


Según el programa de la muestra, la curaduría estuvo a cargo del mismo Liniers junto con el Museo cordobés Barrilete, un museo interactivo que produce juegos y experiencias lúdico-pedagógicas novedosas.
Es difícil hablar de alguien como Ricardo Siri porque en este blog admiramos demasiado su trabajo y su obra. Nos encanta su humor, su ternura, su locura, y no puede faltarnos una dosis anual de Liniers, cualquiera sea su forma. En una muestra en un centro cultural, en una galería, en un recital con Kevin, comprando alguno de sus libros...
Liniers es una compañía permanente en nuestras vidas. Y así será por muchos años más.
Hasta que se canse de dibujar, cantar o soñar.

Y con este tipo macanudo, les damos la bienvenida a los balances 2014 del vecinito de enfrente.
Una vez más...
Gracias por pasar.
Seguimos balanceando!

18 septiembre, 2014

Mi amiga Sandra


Sépanlo: este año, sin ningún motivo en particular, la Bullock se ganó mi simpatía.
En tiempo record, me puse al día con todas esas películas que por prejuicio postergaba y que tenían, por supuesto, a Sandra como protagonista.
Y entonces algo cambió. No se bien qué, pero descubrí que estuve equivocada o mirando para otro lado todo este tiempo. Sandra Bullock no sólo me cae bien, ¡me hace reír mucho!
TNT y la vecinita les propone que hagan la prueba. Empezar con "La Propuesta" es una muy buena opción.
En este momento, por TNT.

Aviso: esto no es un post. Es sólo un adelanto. Ya volveremos con post completo sobre Sandra.
Coming soon!

09 junio, 2014

El pirata que escuchaba Radiohead

Hace un tiempo hablamos de él acá y hoy es su cumpleaños...
Es la excusa ideal para volverlo a ver en este video, hacer de cuenta que por un momento somos Charlotte Gainsbourg, que nos encontramos con Johnny en un lugar lleno de gente y escuchamos a su lado ese tema perfecto que suena en los auriculares, sin saber qué decir...
Hoy, le diríamos : Feliz cumpleaños Johnny! (y capaz, otras barbaridades, también!)

20 junio, 2013

Tony Soprano: 1961-2013


Esta serie trata sobre un tipo en torno a los 40 años. Ha heredado un negocio de su padre. Está tratando de situarlo en los tiempos modernos. Tiene todas las responsabilidades que de ello se derivan. Tiene una madre autoritaria de la cual aún trata de escaparse. A pesar de que ama a su esposa, ha tenido aventuras. Tiene dos hijos adolescentes, y está haciendo frente a la realidad de lo que ello conlleva. Está preocupado y deprimido, y comienza a ver a una terapeuta porque está buscando el significado de su propia vida. Pensé: la única diferencia entre él y toda la gente que conozco es que él es el Don de Nueva Jersey.

Chris Albrecht (presidente de HBO) 
Los Soprano forever, Antimanual de una serie de culto 

El motivo por el que Tony Soprano podía hacer una sesión de fotos con pollitos sin pensar en hacerlos picadillo, es porque Tony era un buen tipo. Difícil de llevar, pero fácil de querer. Si alguien estaba de capa caída  ahí estaba Tony, con una bandeja de cannoli o los mejores cigarros. Igualmente capaz de matar a sangre fría al enemigo como encariñarse con los patos que hacían acto de presencia en la pileta de su casa o llorar la muerte de su caballo. Tony invitaba gentilmente un plato de pasta en Il Vesubio y después a zambullirte con él, en el sillón de su casa,  a mirar un documental del History Channel con el pote de helado en la panza.

Hoy estuve repasando algunas escenas de una de las mejores series que vi en mi vida. Tuve la necesidad de sacar de la biblioteca el libro de Los Soprano y buscando encontré el reportaje que le hiciera James Lipton desde el Actor's Studio. Volviendo a repasar fugazmente su carrera pensaba lo mucho que Gandolfini tenía para darnos.
Porca miseria...
Chau Tony, vamos a extrañarte.


01 mayo, 2013

Reina de corazones


Por más obvio que parezca, en un día como hoy, me permito recordarles que el vecinito de enfrente es un blog - por sobre todas las cosas - romántico. Nuestra materia prima son las historias de amor. Nos contaron muchas, vivimos otras. Crecimos leyendo cuentos de hadas y lo mejor de todo: CREEMOS en ellos. Seguramente la vida se encargará de cruzarnos con gente que pensará lo ridículo que suena apostar por esas historias de carruajes tirados por caballos negros y vestidos de cola, pero lo que no saben es que cuando uno cree y está convencido, no importa lo que digan. Nada ni nadie podrá derrumbarnos esta bandera de la que nos enorgullecemos en el blog: el amor.
Por eso hoy nos levantamos más temprano que de costumbre para ver a la reina argentina de Holanda y su sonrisa que no podía ser otra cosa que la felicidad absoluta, y desde muy lejos, en un lugar de Caballito brindamos con mate por los cuentos de hadas y por poder contar el nuestro.
El carruaje quedó en la puerta.
    

15 agosto, 2012

365 días, 524 recetas.

El vecinito de enfrente no puede ni quiere pasar por alto el homenaje de Google de hoy a Julia Child. Hace 100 años nacía la cocinera norteamericana que introdujo la gastronomía francesa en Estados Unidos.
Muchos oímos hablar de Julia Child gracias a la película Julie & Julia. Allí, Meryl Streep interpreta con maestría a esta cocinera de carácter fuerte. Después de ver la película repetidas veces y de leer un poco sobre ella, se me hace que Julia no debe haber sido muy simpática en la vida. Sin embargo, inspira y contagia esa perseverancia por alcanzar aquello que deseamos.
Si quieren leer más, pueden ir acá.
Bon appetit!

18 julio, 2012

Plan de viernes: Siempre serás mi amigo

En el verano de 1989 yo estaba en Vancouver haciendo una serie de televisión. Era una situación muy difícil: obligado por un contrato a hacer un trabajo rutinario que para mí bordeaba el fascismo (policías en la escuela...¡Dios mío!). Mi destino estaba en algún lugar entre Chips y Joanie Loves Chaaci. Tenía un número limitado de alternativas: 1) resistir hasta el final con el menor desgaste personal posible, 2) hacerme echar lo más rápido posible con un poco más de desgaste y 3) estaba descartado a partir de un sólido consejo de mi abogado. En cuanto a la 2), lo intenté pero no mordieron el anzuelo. Finalmente, opté por la 1): terminar lo mejor que pudiera.

El desgaste mínimo se transformó pronto en autodestrucción potencial. No me sentía bien conmigo mismo ni con esta prisión autoinducida e incontrolable que un ex agente me había prescripto como remedio contra el desempleo. Estaba atascado entre una publicidad y otra. Balbuceando incoherentemente algunas palabras del guión que no lograba leer (y, por lo tanto, ignorando qué veneno podrían contener). Aturdido, perdido, empujado hacia las entrañas de América disfrazado de joven republicano. Chico de la tele, ídolo juvenil, objeto sexual juvenil. Era un pedestal, un póster, una pose, una patente, un plástico. Clavado a una caja de cereales con ruedas, corriendo a 200 millas por hora hacia un choque irremediable con los objetos que anunciaba. El muchacho de la novedad, el muchacho de la corporación. Arruinado, desplumado y sin escape de esta pesadilla.

Y entonces, recibí un guión de mi nuevo agente, un envío de Dios. Era la historia de un muchacho que tenía tijeras por manos -un inocente marginal de los suburbios-. Lo leí inmediatamente y lloré como un recién nacido. Asombrado de que alguien fuera tan brillante como para concebir y escribir esta historia, lo volví a leer. Estaba tan conmovido por él que grandes olas de imágenes inundaron mi cerebro: los perros que tuve de chico, el sentimiento de ser raro y estúpido al crecer, el amor incondicional que sólo los chicos y los perros están suficientemente evolucionados como para tener. Me sentía tan ligado a la historia que quedé completamente obsesionado. Leí todos los libros infantiles, cuentos de hadas, tratados de psicología infantil, la Anatomía de Gray, cualquier cosa, todas las cosas... y entonces, la realidad se interpuso. Yo era el chico de la tele. Ningún director en su sano juicio me contrataría para este personaje. No había hecho nada profesionalmente para demostrar que podía interpretar ese papel. ¿Cómo podía convencer al director de que yo era Edward, que lo conocía del derecho y del revés? Me parecía imposible.

Se arregló una entrevista. Yo debía ver al director, Tim Burton. Me preparé mirando sus otras películas: Beetlejuice, Batman, La gran aventura de Pee Wee. Dado vuelta por la obvia y talentosa magia que el tipo poseía, estaba aún más seguro de que no me vería para el papel. Me daba vergüenza creerme Edward. Después de muchos arrugues frente a mi agente (gracias, Tracy), ella me obligó a asistir.

Era un tipo pálido, de aspecto frágil, de ojos tristes, con un pelo en mucho peor estado que expresaba muchas más cosas que la lucha de la noche anterior con la almohada. Un peine con patas habría batido a Jesse Owens al ver las crenchas de este tipo. Un mechón hacia el Este, cuatro puñados al Oeste, un remolino y el resto de aquel sinsentido apuntando a todas partes, norte y sur. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue decirle: "¿Por qué no dormís un poco?", pero por supuesto no lo hice. Y de pronto la idea me golpeó en la frente como un martillo de dos toneladas. Las manos, la manera en que las movía en el aire sin control, golpeteando nerviosamente la mesa, su hablar afectado (un rasgo que ambos compartíamos), los ojos ferozmente abiertos y desorbitados, curiosos, ojos que habían visto mucho pero aún devoraban todo. Este lunático hipersensible es Eduardo Manos de Tijeras.

Después de compartir tres o cuatro jarras de café, atropellándonos sobre las frases sin terminar del otro, pero milagrosamente entendiéndonos, terminamos nuestro encuentro con un apretón de manos y un "gusto en conocerte". Me fui atiborrado de cafeína masticando una cucharita de plástico como un perro rabioso. Me sentía todavía peor que antes debido a la conexión honesta que tuvimos durante la entrevista. Los dos entendíamos la belleza perversa de un aparato para ordeñar vacas, la fascinación por las uvas de resina, la complejidad y la fuerza que uno puede encontrar en una pintura aterciopelada de Elvis, viendo más allá de la materialidad, el profundo respeto por "aquellos que no son otros". Estaba seguro que podía trabajar con él y que si me daban la oportunidad podía encarnar su visión artística de Manos de Tijeras. Pero mis chances eran escasas, si las tenía. Gente mucho más conocida que yo no sólo estaba siendo considerada para el papel sino que estaban luchando, batallando, pateando, llorando y rogando para obtenerlo. Un sólo director había arriesgado su pellejo por mí y era John Waters, un gran director marginal, un hombre por el que Tim y yo teníamos gran respeto y admiración. John se había arriesgado a cambiar mi imagen en Cry Baby. Pero, ¿vería Tim en mí algo que lo hiciera aceptar el riesgo? Así lo deseaba.

Esperé semanas sin ninguna señal esperanzadora. De todos modos, seguía ensayando el papel. No era solamente algo que quería hacer, era algo que tenía ganas de hacer. No por ambición, codicia, carrera o taquilla sino porque la historia se había instalado en el medio de mi corazón y se negaba a ser desalojada. ¿Qué podía hacer? En el momento en que me estaba resignando a ser el chico de la tele para siempre, sonó el teléfono.

"Hola", atendí.
"Johnny... sos Eduardo Manos de Tijeras", dijo una voz.
"¿Qué?", salió de mi boca.
"Sos Eduardo Manos de Tijeras"

Colgué el teléfono y murmuré nuevamente las palabras. Y luego se las murmuré a todos los que se me cruzaron en el camino. No lo podía creer. Él estaba dispuesto a arriesgar todo conmigo en el papel. Oponiéndose a los deseos del estudio y a los deseos de una gran estrella que aseguraba una recaudación, me eligió a mí. Me volví inmediatamente religioso, seguro de que había habido una intervención divina. Este papel no era para mí un paso en mí carrera. Era la libertad. Libertad para crear, experimentar, aprender y exorcizar algo en mí. Me rescataba del mundo de la producción de masas este joven, extraño y brillante que había pasado su juventud dibujando figuras extrañas, pateando las calles de Burbank sintiéndose, él también, bastante monstruoso (como descubriría más tarde). Me sentía Nelson Mandela. Resucitado de mi cansada estadía en Hollywierd y de lo que significaba no controlar nada de lo que realmente necesitas para ti.

En resumen, le debo la mayor parte de mi éxito a la suerte de tener este extraño y electrizado encuentro con Tim. porque si no fuera por él creo que hubiera terminado eligiendo la alternativa 3) y hubiera abandonado esa maldita serie mientras todavía me quedaba un resquicio de dignidad. Y también creo que, gracias a que Tim creyó en mí, Hollywood me abrió sus puertas como en un juego de "Sigan al líder".

Desde entonces he trabajado nuevamente con Tim en Ed Wood. Me comentó la idea en el Formosa Café en Hollywood. A los 10 minutos me había comprometido a hacerla. Para mí, casi no importa lo que Tim quiera filmar: yo lo haré, estaré allí. Porque confío en él: en su visión, en su gusto, en su sentido del humor, en su corazón y en su cerebro. No se puede etiquetar lo que hace. No se lo puede llamar magia porque eso sugeriría alguna clase de truco. Y no se lo puede llamar habilidad porque indicaría que es algo aprendido. Lo que tiene Tim es un don muy especial que no se ve todos los días. No es suficiente llamarlo cineasta. La palabra "genio" es más precisa: no es solo cine, es también dibujos, fotografías, pensamiento, comprensión e ideas.

Cuando me pidieron que escribiera el prólogo de este libro, elegí contarlo desde la perspectiva de cómo me sentía sinceramente en el momento en que me rescató: un perdedor, un inadaptado, otro pedazo de carne descartable de Hollywood.

Es muy difícil escribir sobre alguien a quien uno respeta y quiere y con el que uno tiene un nivel de amistad tan alto. Es igualmente difícil explicar la relación de trabajo entre un actor y un director. Sólo puedo decir que para mí, Tim sólo necesita decir unas pocas palabras inconexas, sacudir la cabeza, ponerse bizco o mirarme de cierta manera para que yo sepa exactamente lo que tengo que hacer en una escena. Y siempre hice lo mejor que pude para entregarle lo que él quería. Por lo tanto, para decir lo que siento de Tim, tengo que hacerlo en un papel, porque si se lo dijera en la cara lo más probable es que se reiría como una bruja y me dieria un puñetazo en el ojo. Es un artista, un genio, un excéntrico y un amigo insano, brillante, valiente, histérico, leal, inconformista y honesto. Tengo una tremenda deuda con él y lo respeto más de lo que puedo expresar. EL es él. Y eso es todo. Y es también, sin duda, el mejor imitador de Sammy Davis Jr. que hay en el planeta.
Nunca vi a nadie tan inadaptado que encajara tan bien. A su manera.

Johnny Deep
Nueva York
Septiembre, 1994.


(Prólogo extraído del libro "Tim Burton por Tim Burton")



Podría haber elegido cualquier frase típica de amistad, pero no. Esta vez quise transcribir y de paso, recordar aquel famoso prólogo escrito por Johnny Depp para su amigo, Tim Burton.
Porque Johnny Depp no siempre fue el winner que vemos en la pantalla, porque él también se sintió mal, perdido, desanimado y tuvo a un Burton que le tiró una soga.
Porque todos tenemos un Burton con el que tomar café, hablar de ridiculeces y también de cosas importantes y entendernos, aún sin hablar.

Feliz día del amigo.