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21 noviembre, 2017

10 buenas razones para ver: Las confesiones del Señor Schmidt


No estoy tan segura si About Schmidt será la última película reseñada en esta sección. Nos queda un mes para el cierre y quizá una película navideña podría infiltrarse entre balances cinéfilos y seriales, pero de algo sí estoy segura: las películas de Alexander Payne me pueden y About Schmidt es una de mis favoritas. Por eso, sin dar muchas vueltas ni explicaciones al respecto ocupa su lugar dentro del reinado 2017.

Warren Schmidt tiene 66 años y está en un momento clave de su vida. Acaba de jubilarse de la compañía de seguros para la que trabajaba y se siente perdido con su vida, con su tiempo libre, en la diaria con su esposa después de 42 años de casados. Además, Jeannie, su única hija, está a punto de casarse con un hombre que él desprecia. Un incidente desgraciado y repentino que no pienso spoilear lo motivará a realizar un viaje de autoconocimiento. Su destino final es Denver, donde vive su hija, unos días previos antes de la boda. Durante el viaje, Warren compartirá sus pensamientos por escrito con un inesperado amigo, Ndugu, un chico huérfano de Tanzania, el cual patrocina a través de una ONG. A través del intercambio postal, Warren empezará a verse y a ver la vida que ha llevado.

Vecinitos, no les traigo una comedia ni tampoco una tragedia griega. Les traigo una película fundamental.
Pasen y lean:

10 buenas razones para ver:
Las confesiones del Sr. Schmidt


  1. El director. Lo dije en posteos anteriores y no me canso de repetirlo: Alexander Payne es un genio en el arte de retratar personajes antipáticos, difíciles, jodidos. Pasó en La elección, en Nebraska, en Entre copas, en Los descendientes y también con Warren Schmidt. Es su marca, pero también se encarga de agregar una cuota importante de absurdo en sus historias y se agradece, porque si ven una de Payne tienen que estar preparados. En sus películas no hay efectos especiales ni historias imposibles. Es la vida. La fuckin life. Con lo bueno y lo no tan bueno. De eso se trata.
  2. Jack Nicholson. Les puede gustar más o menos. Pueden pensar que es un desagradable o un genio, pero nadie puede negar que Nicholson es un peso pesado y sus películas una clara muestra de ello. En About Schmidt lo vemos perdido, desorientado con su tiempo libre de jubilado. Llena crucigramas, se levanta antes que suene el despertador aunque ya no tenga que ir a trabajar, intenta aparentar cierta comodidad que no existe, pero no importa el ámbito o la situación, Warren hace un esfuerzo. Esa es la palabra. Cada vez que se enfrente a compartir un momento con la familia del novio de su hija, ante los rechazos de su propia hija, cada vez que escribe cartas para el chico que patrocina en Tanzania, y hasta cuando se entere de una traición de juventud de su mejor amigo. Schmidt tendrá lo suyo pero lo intenta. Y eso es lo que vale.
  3. June Squibb. Una de las actrices fetiches del director. Participó en Nebraska y en About Schmidt y siempre es genial, pero es importante la mano del director. El ejemplo más claro es su desaprovechada participación en una pésima película de Navidad que reseñamos ACÁ y su luminosa aparición en la serie Girls. La viejita Squibb es genial siempre pero, por favor, no la desaprovechen.  En About Schmidt es dominante, es quien decide en el matrimonio, quien toma la palabra y también quien alienta a su marido en su nueva etapa como jubilado. La escena que lo espera en la super casa rodante con el desayuno es tierna, amorosa, única. La amo.
  4. Road movie. El viaje de autoconocimiento es un clásico de Payne y nunca nos aburre. Al contrario, lo esperamos. Warren Schmidt se sube a su supervan y recorre varios estados hasta llegar a Denver. Pasa por Kansas y vuelve a la universidad donde estudió y también por la casa donde vivió en su infancia, hoy, una tienda de neumáticos. A veces, sus paradas son en lugares lindos, con un lago de fondo. Otras, en lugares inhóspitos donde se siente el frío, la humedad, la soledad. Durante el recorrido, siempre está su voz en off. Es el relato de sus cartas al pequeño huérfano de Tanzania. Le cuenta sobre su viaje y los planes que surgen en el camino. A veces, miente o pasa por alto detalles dolorosos, como el rechazo de su hija ante la llegada repentina de su padre. A pesar del tema en cuestión, en Los descendientes el viaje era más fácil de ver porque transcurría en un lugar como Hawaii, donde siempre había un espacio de calidez como la playa o un barcito con unos tipos y sus ukeleles. Y sí, además estaba Clooney que siempre suma. En About Schmidt ésto no pasa. El viaje es más crudo. Hace frío, Schmidt viaja solo hacia un lugar y una situación (el casamiento de su hija) que rechaza. Y además, hay un plano donde ve la tristeza del traslado de unas vacas hacia su muerte. Si quieren llorar, ese es uno de los momentos para hacerlo. 
  5.  La familia del novio. A la cabeza, Kathy Bates. Ya sea como una loca desquiciada en Misery (inolvidable) o acá, como Roberta, la mamá del novio, Kathy Bates es lo más. Roberta es una mujer con varios matrimonios encima, medio hippie, liberal que nada tiene en común con Warren, excepto el parentesco que está pronto a suceder. Su hijo Randall, el novio de Jeannie, es ese amigo que Julia Roberts quería recuperar en La boda de mi mejor amigo. Irreconocible con pelo largo con colita y bigote horroroso, se dedica a vender colchones de agua y según Schmidt, es un tipo mediocre para su niña mimada que recibió la mejor educación y en su tiempo extracurricular practicaba equitación y violín. Todas las escenas de comilonas con la familia del novio, previas al casamiento, son bizarras y ayudan a sortear el drama detrás. 
  6. La casa rodante. Una confesión puramente personal: amo las casas rodantes. Hay una escena en la que Schmidt para en una especie de camping para casitas rodantes, y dicen que se trata de una Adventurer de 10 metros. No se en verdad existe este modelo pero sí podría vivir en una de esas, o al menos, hacer un lindo viaje. Es hermosa y tenía que estar en este decálogo por impresionante. 
  7. La escena de la estrella fugaz. Una escena de esas confesionales que los hará llorar a quienes tienen el lagrimal flojo. Schmidt lanza la pregunta al universo. Desde el techo de su camioneta, mira al cielo pensando en su mujer y le dice ¿Qué pensabas realmente de mi en el fondo? Era yo el hombre con el que de verdad querías estar? O te decepcionaba y eras demasiado buena para demostrarlo?  Dice más cosas, pide perdón, está abrigado con una manta, con unas velitas y unas figuras de porcelana como testigos. Desde ese cielo estrellado pide una respuesta y la estrella fugaz responde. Cuando amanece, se siente un hombre nuevo. No sabemos si es tan así, pero sí es una escena nocturna perfecta.
  8. La escena del brindis. A pesar de los intentos fallidos, en About Schmidt se celebra la boda y como es habitual, hay una escena de brindis. Todos nosotros, espectadores, pensamos que va a ser un desastre, pero no. Es otra de esas escenas únicas que nos regala el director. Quizá, a esta altura se hayan dado cuenta que About Schmidt es una película para llorar y sí, van a llorar. Cuando Schmidt diga su speech en el casamiento de su hija van a sentir ese nudo en la garganta, van a pensar en el camino recorrido, en ese padre que acaba de ver algo que no quería pero lo acepta porque se trata de la felicidad de Jeannie, en todo lo que perdió, lo que descubrió en su viaje y también lo que ganó.     
  9. El intercambio postal con Ndugu. Además del viaje como elemento transformador, About Schmidt suma el hecho romántico y nostálgico de un intercambio postal. Al principio, las cartas de Warren son prueba y error, pero después de un tiempo - tal como su historia - las letras fluyen. Mientras conduce, la voz en off de Nicholson nos relata cada una de las cartas que le escribe a Ndugu. Con mucho humor y humanidad, Schmidt le cuenta a Ndugu todo lo que ve, todo lo que siente. Las palabras brotan con una fluidez que le encantaría haber tenido con su mujer y con  su hija. Todo lo que no puede decirles a ellas se lo dice a un chico huéfano, en el otro lado del mundo, a través de una carta y un aporte económico mensual.
  10. El final. Los finales no se spoilean pero el viaje termina, y si vienen acumulando ganas de llorar con la escena de la estrella fugaz, el brindis y algún otro acontecimiento no mencionado en el post, acá tienen la frutilla del postre: la escena final. Estoy segura que la gente más sensible que pasa por este barrio va a derramar unas lágrimas. "Tengo que aprovechar al máximo el tiempo que me queda" dice Schmidt en una escena. De eso se trata. Nos lo dice Nicholson y uno de los directores favoritos de este barrio.

About Schmidt es una película del año 2002 y su director fue Alexander Payne, quien ganó el Globo de Oro a Mejor Guión y Jack Nicholson ganó como Mejor Actor en Drama. Además, Kathy Bates y Nicholson fueron nominados en los Premios Oscar como Mejor actriz de reparto y Mejor actor respectivamente.

20 octubre, 2017

10 buenas razones para ver: Her


Se dicen muchas cosas de Her.
Se dice, por ejemplo, que es una película hipster. Doy fe. Hay claras muestras que lo confirman.
También puede ser vista en el ámbito académico. Existen estudios sobre el personaje de Joaquin Phoenix y la fantasía del yo. Ni hablar sobre la cantidad de ensayos que abordan las nuevas tecnologías de la comunicación donde Her aplica como caso de estudio.
Según su director, Spike Jonze, Her también fue una película experimental, ya que cuando estaba por estrenarse, decidió mostrarla de manera casera a un grupo de gente para evaluar las reacciones personales y emocionales relacionadas con sus propias vidas y sus creencias sobre el amor y las relaciones.

Acá, en el vecinito, vamos a olvidarnos de las teorías y los rótulos. Escribo sobre Her porque es una de las películas favoritas de este barrio, porque está Joaquin Phoenix, porque es belleza en estado puro y sí, porque somos románticos y esta película nos rompe un poquito el corazón.

Theodore Twombly (Joaquin Phoenix) es un hombre melancólico y solitario que, afectado por su ruptura matrimonial con Catherine (Rooney Mara), parece vivir en piloto automático. En medio de ese panorama desolador y tentado por una publicidad, compra un sistema operativo avanzado basado en el modelo de inteligencia artificial, diseñado para satisfacer las necesidades del usuario y adaptarse a la personalidad de éste de forma intuitiva. El eslogan publicitario dice "No es un sistema operativo, es una conciencia". Theodore, más a gusto con la tecnología que con las experiencias de carne y hueso, instala y sigue las instrucciones del sistema hasta conocer la voz de su conciencia artificial llamada Samantha (la voz de Scarlett Johansson), su nueva amiga y ¿próximo gran amor?

Pasen y lean la historia de amor de un hombre muy hermoso enamorado de una voz en el teléfono.


10 buenas razones para ver:
Her


  1. Bellascartasescritasamano.com: Así se llama la empresa en la que trabaja Theodore. Le pagan por escribir cartas a seres queridos desconocidos, es decir, le facilitan la vida a toda esa gente que en ese tiempo futuro en el que nos cita la película tienen ciertas dificultades para expresarse delante de un papel, o básicamente no tienen tiempo para eso. Theodore y sus compañeros de trabajo se dedican a dictar en voz alta al sistema instalado en sus computadoras saludos de todo tipo; cumpleaños, aniversarios, felicitaciones, cartas de amor y de despedida. Todas esas cartas se imprimen con la calidez de una caligrafía a mano. Esta idea de las bellas cartas escritas a mano punto com, según el cristal con que se mire, puede ser fascinante o una farsa.  Me quedo con la primera opción y me ofrezco para trabajar en un lugar como el de la película.
  2. Joaquin Phoenix. Todo lo que a otro le queda mal, a Joaquin le sienta bien. Ya sea esos pantalones de tiro alto, las camisas colorinche, el bigote, las gafas. Tal como abordamos en el post de Todas aman a Joaquin Phoenix (pueden volver a releerlo ACÁ), este hombre no gana por su porte, por su altura, ni siquiera por su cara. Amamos su locura, su rareza, su fragilidad. En Her se termina de legitimizar este amor. Por lo pronto, creo, no hay un plano en el que no aparezca porque Her ES de Phoenix. Le pertenece. Y está bien que así sea. Todo eso que no toleraríamos y tildaríamos de pelmazo sensiblero en otro hombre, en Joaquin Phoenix nos conmueve y nos parece que está bien. Su personaje de Theodore es triste, hermoso y melancólico, es cierto, pero nos puede. Lo queremos así de roto, y también en esos pocos momentitos en los que se reconoce feliz, gracias a la voz de Scarlett, la próxima razón de este decálogo.  
  3. Scarlett Johansson. Si había una voz de gata ideal para volver más loco de amor a Theodore, esa era Scarlett Johansson. Ella es Samantha, la voz del sistema operativo inteligente que aunque al principio oficie de amiga techie de Theodore y se limite por indicación del usuario a revisar el disco duro, el spam y agilizar el trámite de las correcciones ortográficas, será quien evolucione a la par de Theodore hasta descubrir su capacidad de sentir deseo, celos, dudas y felicidad. No hace falta que aparezca en la pantalla para brillar. Ella será quien guíe el relato y lo logra sólo con su voz y sin un solo plano. 
  4. Amy Adams. Si hay alguien que quisiera tener de vecinita es a Amy Adams, amiga del barrio. Seguramente, será tema para otro blog futuro. La participación de Amy siempre aporta y aunque en Her es secundaria sus escenas son muy lindas. Es esa amiga que sabe escuchar y que se alegra cuando las cosas nos van bien.  Vive en el mismo edificio que Theodore, a veces coinciden en el ascensor, se cuentan de sus trabajos y los problemas con sus novios/novias. El director nos menciona al pasar que Amy y Theodore, en algún momento de sus vidas, intentaron tener una relación pero no hubo química, pero no se detiene más que eso en el tema porque lo que interesa es mostrar esa intimidad y esa comodidad de una charla profunda compartida, un día cualquiera, al llegar del trabajo. Y eso, tan natural y tan fluido es lo que tienen juntos Theodore y Amy. Y vale y nos llega. 
  5. El director. Spike Jonze es ese tipo genial que hizo películas que amamos como El ladrón de orquídeas, Being John Malcovich y Donde viven los monstruos, y también es ese tipo que estuvo casado con Sofia Coppola: LA directora para este barrio. El mundo es así de chiquito y por un montón de detalles sutiles Her bien podría ser una película de Sofia. 
  6. La fotografía. Las pelusitas que flotan en el aire cuando el protagonista se acuesta, el rayo de sol en la playa, Her podrá ser una película melanco pero está llena de hermosos planos y de colores cálidos en consonancia con los sentimientos de los protagonistas. La fotografía y todo su arte es una maravilla.


7.  El soundtrack. El tema de la película, nominado a los Oscar, se llama The moon song y en el video que consta debajo podrán escuchar un fragmento. La voz de Karen O, su interprete, es como una caricia que hace juego con toda la historia. El resto del soundtrack corre por cuenta de Arcade Fire.  Vale la pena escucharlo.

8. La escena cuando el sistema operativo no responde.  Pónganse en situación y recuerden el fastidio de la última vez que se les colgó el sistema, o quizá cuando aparecen actualizaciones en la configuración o cosas similares. Nada de eso se compara con la escena en la que Theodore piensa haber perdido para siempre la voz de Samantha. Es una escena dramática, vivimos esa angustia con él cada vez que prueba su señal, cada vez que intenta conectarse, cuando se cae por la calle. Lo terrible de todo no es la pérdida de la señal, sino lo que vendrá después. Sin spoilers.

9. Los flashbacks de Theodore. El uso de los flashbacks en la historia están para mostrarnos la vida feliz de Theodore junto a su ex mujer, Catherine. En general, son recuerdos lindos, también muestra la crisis, pero son los menos y según leí, Jonze se inspiró en el trabajo de Terrence Malick para enseñarnos el dolor del recuerdo de su ex mujer.

10. Enamorarse. Nuestra amiga, Amy Adams, es la responsable de una linda frase que sirve a modo de cierre de este post:

Enamorarse es una locura, una forma de locura socialmente aceptable. 
Y yo puedo pensar demasiado y dudar de mí un millón de veces, pero estamos de paso en este mundo, y mientras esté aquí quiero permitirme a mí misma...felicidad.



Her es una película de 2013 dirigida por Spike Jonze. En 2014 ganó el Oscar al Mejor Guión y el Globo de Oro en la misma categoría. 

25 julio, 2017

Nueva sección: La salita del barrio


Bienvenidos a la salita del barrio, una nueva sección de este blog.
Este nuevo espacio me permite escribir, disfrutar y recomendar sin culpa todas mis películas ¿infantiles? favoritas.
Voy a hablar de villanos, de brujas, de canciones, lecciones y lágrimas derramadas - mayormente - por culpa de ese maestro perverso de las emociones llamado Walt Disney.  
Hace un par de años se me ocurrió volver a ver Dumbo. No lo hagan. Fue una pésima idea. Quédense con el Libre Soy de las hermanas de Frozen o cualquier historia de princesas. Si bien siempre hay un momento complicado, nunca será comparable a esa crueldad de una mamá elefante encadenada llorando por su bebé o la muestra del abuso y maltrato de los animales de circo. 
No hablemos de Bambi. Ya no me animé a tanto. 
Sin embargo, este barrio no puede ni quiere vivir sin dibujitos animados. 
Por eso, cada año el balance cinéfilo incluye - al menos - una reseña de una película infantil, aunque este rubro suele ser de todo menos infantil.
La emoción de ver ese castillo y esos fuegos artificiales del mundo de la fantasía nunca muere.
Ni a los 5, ni a los 20 y mucho menos, a los 40 y pico.
Bienvenidos a la salita del barrio!
Empezamos con una obra maestra y mi favorita:


10 buenas razones para ver
El Rey León

  1. El ciclo sin fin.  En el mundo de las películas animadas habrá aperturas mejores y peores pero ninguna tan majestuosa como la secuencia inicial de El Rey León.  El ciclo sin fin hace referencia a un orden, a un Rey que gobierna y que durante toda la película se encargará de transmitir a su hijo, el pequeño Simba, futuro heredero al trono, la importancia del equilibrio en ese ciclo en el que todos están conectados. Todas las especies acuden a la celebración y bautismo del príncipe que acaba de nacer. Los colores son brillantes y todo es armonía. Disfruten esos 6 minutos iniciales de felicidad. A la media hora no habrá pañuelo descartable que alcance. 
  2. Padre - hijo. El Rey León es un clásico y como tal tiene escenas que perduran en la memoria colectiva. La secuencia inicial ya mencionada es una de ellas. La estampida y posterior asesinato del Rey será otra. El Hakuna Matata, uno de los mejores momentos de la película. Pero ¿cuántos de ustedes recuerdan las escenas de juego y risas de padre e hijo al anochecer? O ese amanecer en el que el Rey Mufasa le enseña a su hijo sobre todo lo que toca la luz del sol. Son escenas amorosas, de aprendizaje, enseñanza y legado. Esas escenas de paternidad, más intimistas, se convertirán más pronto de lo deseado en un recuerdo al que deberá aferrarse el joven príncipe cuando le falte su padre, sus consejos y su soberana sabiduría. Cuando te sientas solo, recuerda que esas estrellas son los reyes del pasado que estarán ahí para guiarte siempre. Y yo también, ahí estaré - dice el Rey, casi adivinando su triste final. Todavía no pasó lo peor y ya estamos llorando.
  3. Scar, el villano. Nos gustaría dejar fuera al villano pero es imposible. El hermano del Rey brilla por su maldad. Tiene su momento musical anticipando el golpe de Estado que concreta junto a sus secuaces, las hienas.  Es el asesino de mirada desquiciada, con hambre de poder, al que no le tiembla el pulso para matar a su hermano y manipular hasta responsabilizar al príncipe de tremenda muerte y quedarse con el reino que llevará a la ruina, a la hambruna y a la pobreza. Scar es uno de los villanos más odiados. Lo único que nos gusta es su voz británica. Se lo debemos al caballero Jeremy Irons.
  4. Muerto el Rey. Las cosas más terribles y dramáticas pueden suceder en el "maravilloso mundo de Disney." Olvídense de las hermanastras de Cenicienta, de la manzana envenenada de Blancanieves y de otras maldades clásicas infantiles que parecen chistes de salón al lado de la muerte del Rey. A nivel artístico, leí que la secuencia de la estampida fue la más difícil de producir. El equipo de animación tardó tres años en finalizar la secuencia. A nivel emocional, no hay escena más desgarradora que la muerte del Rey León vista a través de los ojos de su hijo, la traición de un hermano y el exilio del pequeño príncipe que ni siquiera puede llorar en paz a su padre. Crueldad al peor estilo Disney.
  5. Hakuna Matata. Por suerte, después del drama llega el Hakuna Matata y aprendemos sobre la filosofía de vida del suricato y el jabalí, los nuevos amigos de Simba que viven "fuera del sistema" en un lugar ideal, hermoso y colorido. Simba acepta ese convite a una vida sin responsabilidades ni preocupaciones que incluye cambios hasta en los hábitos alimentarios, y hace de ese lugar paradisíaco su nuevo hogar junto a Timón y Pumba, pero sin olvidar la terrible pérdida paterna y en el fondo, la incertidumbre de no saber de su manada. Hakuna Matata es pegadiza y uno de los mejores momentos que nos dio el cine. 
  6. Las lecciones de Rafiki. El mandril es el gran chaman de la tribu, el que bautiza al leoncito con los frutos de la tierra y años más tarde se encargará de renovar la fe de Simba cuando cree que todo está perdido. El mono sabio le enseñará sobre los cambios, sobre la importancia de vivir el presente y dejar el pasado pisado. Rafiki es uno de esos sabios que todos quisiéramos tener en la vida. Un genio.
  7. Recuerda quién eres.  Esta película es un cúmulo de lecciones de vida. Cuando Simba duda del lugar que ocupa, cuando cree no poder volver a hacerse cargo de ese reino gris y devastado, el espectro de su padre aparece cual Hamlet para recordarle quién es y que es tiempo de ocupar su lugar de Rey, el único Rey verdadero, Simba. Remember who you are es otra de las frases cabecera de El Rey León. Vale pegarla en el espejo y recitarla cual mantra todas las mañanas.
  8. Reecuentro con Nala. Can you feel the love tonight es la canción del reencuentro con Nala, su mejor amiga de la infancia, posterior pareja y futura reina que no para hasta encontrar a su amigo y ponerlo al tanto de la situación crítica de su viejo hogar.Después de tanto sufrimiento, ese reencuentro amoroso con Nala, en ese lugar colorido y romántico, es soñado. Ese amor, la desesperación de Nala y el fuerte mandato paterno harán que Simba reconsidere sus prioridades y vuelva a casa para derrocar al usurpador, rescatar el reino y así reestablecer y completar el famoso ciclo sin fin.
  9. La banda de sonido. El soundtrack de El Rey León es tan infalible como su historia. Ya mencionamos Circle of Life y también Hakuna Matata, pero no hay que olvidar Be prepared, el cuasi himno de guerra de Scar y I just can't wait to be king, un momento de juego entre Nala y Simba. La película ganó en 1995 el Oscar a la Mejor banda sonora y Can you feel the love tonight ganó el Oscar a la Mejor canción interpretada por Sir Elton John. En el mismo año, también arrasaría en la entrega de los Globos de Oro.
  10. Un clásico que nunca muere. Podrán pasar muchas películas bajo el puente, pero El Rey León nunca muere.  Se estrenó en el año 1994. En 2011 fue su relanzamiento en 3D al que tuve la suerte de asistir y en 2019 tendrá su versión live-action, es decir, una versión animada por computadora con un efecto realista. Mientras tanto, y desde el año 1997, sigue formando parte de la cartelera de musicales de Broadway, en NY. 
Larga vida al Rey. 

04 julio, 2017

10 buenas razones para ver: Sintonía de Amor


Este año el blog cumple diez años y todavía no lo puedo creer. Diez años de escribir sobre series, libros, cine, música y todas esas pequeñas cosas que conforman mi mundo personal. Escribí en subtes, en colectivos y en autos. Escribí con frío y con calor, en el Norte y en el Sur. Escribí en cuadernos hermosos y en servilletas de bodegón. Escribí triste y feliz. Escribí cuando no sabía qué escribir, pero siempre supe que tenía un hada madrina que operaba como musa inspiradora y a la distancia, supervisaba el contenido. Hablo de hada madrina y me hago cargo, porque a pesar de las piedras en el camino, este barrio cree en los cuentos de hadas. Mi hada madrina no convierte mi ropa de entrecasa en un vestido de princesa ni mis zapatillas en zapatitos de cristal, pero sí se encarga de marcar el rumbo del vecinito de enfrente, este blog que lleva mi identidad, mi color, mis señas, mi marca y mi estilo. Más importante que cualquier tipografía, más valioso que cualquier plantilla de diseño.

Mi hada madrina fue y será por siempre Nora Ephron y su filmografía, parte de mi educación sentimental. Y aunque Ephron ya partió de este mundo dejó un tesoro y un puesto vacante. Tan cínica como romántica, escribió libros y guiones adorables y parece haber partido con sus guiones a cuestas. Sin embargo, cuando necesitamos un mimo sabemos que Sintonía de amor, ese homenaje a Algo para recordar con Cary Grant y Deborah Kerr, servirá de consuelo.
Quiero creer que todos los vecinitos de este barrio saben de qué hablo. Voy a hacer de cuenta que sí, pero por las dudas repasemos el argumento:

Sam Baldwin (Tom Hanks) acaba de enviudar. Su hijo, preocupado por la situación sentimental de su padre, llama a un programa de radio y cuenta su historia. Rápidamente, Sam se convierte en una figura a la que llaman "Insomne en Seattle". Muchas mujeres, conmovidas con la historia de Sam y su hijo Jonah, fantasean con conocerlo, entre ellas Annie (Meg Ryan) quien planea su boda junto a Walter (Bill Pullman). Este pequeño detalle no impedirá que Annie, con la colaboración de su amiga Beckie, encare una aventura para comprobar si ella y Sam deben estar juntos.

Vecinitos, de pie. 
Pasen y lean la obra maestra de Ephron, la que nos inspiró a crear este blog. Con ustedes:

10 buenas razones para ver 
Sintonía de amor
(Sleepless in Seattle)



1. El prólogo. Si nos vamos a preguntar por qué se nos fue, nos vamos a volver locos. Así empieza Sintonía de amor. Con esa tristeza y desconcierto de un padre y su hijo frente al féretro de su esposa/ madre de Jonah. En diez minutos, la directora nos habla de la pérdida repentina de un ser querido, de la necesidad de rearmarse y seguir adelante con un hijo menor a cargo, de los compañeros que ofrecen psiquiatras y grupos de autoayuda, vacaciones anticipadas o taparnos de trabajo. Sam (Tom Hanks) sabe que necesita huir de los recuerdos y no podrá hacerlo si permanece en Chicago. Antes de subirse al avión rumbo a una nueva vida en Seattle, les dice a los padrinos de su hijo que el verdadero amor no se da dos veces. Lo que Sam  todavía no sabe es que Ephron todo lo puede. La vida de Sam y Jonah está por cambiar. De fondo, Jimmy Durante canta As time goes by. Esta película es TODO. Y apenas empieza. 

2. La pareja Hanks - Ryan. Muchas veces hablamos de esta pareja en el barrio. ACÁ pueden releer algo al respecto. Sintonía de amor es lo que es gracias a ellos, un guión hermoso y esa directora. Los que amamos el cine de Ephron sabemos que siempre vamos a querer a Hanks y Ryan así, en los '90: bellos, románticos, soñadores y sin botox.





3. Homenaje.  Sleepless in Seattle es un homenaje a la famosa película An affair to remember, pero Ephron no se queda en emular la escena final en el Empire State, sino que ridiculiza (con amor) el universo femenino y no distingue edad ni parentesco. Hay cantidad de referencias al clásico del cine y muestra en distintas escenas el amor por esa peli. Por ejemplo, Annie y amiga Beckie traman el encuentro de los enamorados en el Empire State y mientras lloriquean y recitan los parlamentos de Cary Grant y Deborah Kerr. La madrina de Jonah (Rita Wilson) interpreta una de las más famosas escenas y la amiguita de Jonah de 9 años sabe los diálogos de memoria.  Lejos de ofendernos,  nos reconocemos en cada una de las escenas y celebramos el homenaje.

4. La banda de sonido. Mientras Annie (Meg Ryan) duda de su casamiento con Walter canta Carly Simon. Cuando Sam se decide a invitar a salir a Victoria, lo acompaña de fondo Gene Autry. Cuando los protagonistas no se encuentren sonará Louis Armstrong y cuando terminen en la terraza del Empire State la voz de Jimmy Durante nos recordará lo importante que es hacer feliz a alguien. Todas las canciones de Sintonía de amor acompañan el romance. Es uno de mis discos favoritos.

5. Actores secundarios. Beckie, la amiga del trabajo de Annie; Victoria, la decoradora con risa de hiena; Rita Wilson, la madrina de Jonah (y esposa en la vida real de Tom Hanks); Rob Reiner, compañero de trabajo de Sam y GROSO siempre. Así, con mayúsculas. Por distintos motivos, todo el cast es impecable. 

6. La casa "flotante" de Sam. En las películas de Nora Ephron el diseño no es un tema menor. En Sleepless in Seattle, Sam vive en una casa "flotante". Es arquitecto y nos cierra que haya optado por vivir en esa casa de diseño. A pesar que en la película se hace referencia al clima lluvioso de Seattle, de hecho hay muchas escenas con lluvia de fondo, la casa de Sam es cálida. A veces, la calidez no es sinónimo de cabañita de campiña inglesa, sino también una tremenda casa con muelle propio, una salamandra, las lucecitas de navidad que decoran el ambiente, y ese padre viudo que le cocina a su hijo en la isla de esa cocina americana. Si quieren chusmear más sobre la casa, la vecinita encontró información interesante ACÁ.

7. Los ex de Meg Ryan en el cine de Ephron. No puede ser. A-MA-MOS a los ex de Meg Ryan en las películas de Ephron. Vecinitas, recordemos la escena de Tienes un email, cuando rompen Kathleen Kelly y Frank Navasky. Van al cine, discuten por una cuestión que nada tiene que ver con su relación y deciden salir de la sala, ir a cenar y decirse la verdad. De frente. Ya no te amo, pero te mereces lo mejor. Hay alguien más? No, pero sí la ilusión de que lo haya. Es una escena hermosa e ideal (sin contar que además de todo está Greg Kinnear). En Sintonía de amor pasa algo parecido con Bill Pullman. Si no existiera Sam, su viudez y todo su dolor amaríamos a Walter, el prometido de Annie. Así, con todos sus ridículos parlamentos sobre las alergias y sus pésimas imitaciones. Porque Walter podrá ser ridículo, pero también es ese caballero romántico que espera a su chica en el Hotel Plaza el día de San Valentín, en Nueva York. Envía por correo una tarjeta de amor y elige con Annie la vajilla en Tiffany. En Sintonía de amor, la escena del fin de la relación entre Annie y Walter es tan buena que parece surrealista. No existen esos ex, pero nos encantaría.


8.  Nora Ephron. Es preciso aclarar una cosa: Nora Ephron podía hacer las películas más románticas pero sin descuidar su lado más cínico. Por eso, en Sintonía de amor deja su huella en los chistes sobre Atracción fatal, la estadística sobre casarse después de los 40 y la emoción de los hombres por la película Los Doce del Patíbulo, entre otros. Si ven una de Ephron sepan que hay romance del bueno, pero también hay ironía. Justamente, eso la distingue del resto y la vuelve única e inolvidable.

9. Magia. En Sintonía de amor, la escena madre-hija transcurre en un cuarto familiar, con cortinitas llenas de puntillas, lucecitas navideñas y un vestido de novia familiar heredado. Annie acaba de anunciar su casamiento y le cuenta a su madre, en la intimidad del cuarto, cómo conoció a su futuro marido. Hablan de magia, de cosas que no tienen una explicación lógica ni racional. Simplemente suceden. Una escena fundante de mi educación sentimental.    

10. Epílogo. El epílogo empieza desde el momento en que el pequeño Jonah, con sus pocos ahorros, viaja solo en avión a NY para conocer a Annie en la terraza del Empire State. Hay un momento íntimo, en el taxi, camino al famoso edificio. El conductor le pregunta si piensa escupir desde arriba de la terraza del rascacielo. Jonah, orgulloso y feliz, le dice: No, voy a conocer a mi nueva mamá.  Panorámicas de la ciudad, Sam en viaje a NY para rescatar a su hijo de la aventura y Annie, a punto de cambiar sus planes con Walter.
El final de Sleepless in Seattle es perfecto, emocionante y único.
No importa cuánto tiempo pase ni cuántas películas corran bajo el puente, siempre voy a pensar que la frase: Sam, es un gusto conocerte es una de las grandes frases del cine.
Y todo se lo debemos a Ephron.

Por favor, vean Sleepless in Seattle.
Hay muchas más que estas 10 buenas razones para hacerlo.


Sleepless in Seattle es una película de 1993 dirigida por Nora Ephron.

06 junio, 2017

10 buenas razones para ver: Los Descendientes


Siempre encontramos un motivo para hablar de Clooney en el barrio. El pasado 6 de Mayo, alguna página del mundo cinéfilo me recordó su cumpleaños. Semejante evento sirve de excusa para volver sobre su filmografía, y si bien el año pasado comenté ACÁ 10 buenas razones para ver Un día muy especial, llegó el momento de hablar de otra favorita del barrio.

Los Descendientes es la historia de Matt King, un prestigioso abogado y uno de los mayores terratenientes de Hawai que se ve obligado a replantearse la vida cuando su mujer sufre un accidente náutico que la deja en coma y lo deja con dos hijas a cargo que apenas conoce. En un corto tiempo deberá tomar la tremenda decisión de desconectar o no a su esposa de la máquina que la mantiene con vida. Mientras procesa la idea, Matt reúne a la familia, a los amigos y hasta a terceros en discordia para comunicar la noticia y llevarse algunas sorpresas no deseadas en el camino.

Los Descendientes es Clooney en todo su esplendor.
Y si no me creen, pasen y lean:

10 buenas razones para ver:
Los Descendientes


  1. George Clooney. ¿Nos gusta la película por Clooney o porque nos gusta Clooney nos gusta Los descendientes? ¿El huevo o la gallina? La verdad es que Los descendientes es una gran película de uno de mis directores favoritos. El hecho que trabaje Clooney es una casualidad, una linda casualidad. Clooney podrá ser encantador, el hombre más lindo del planeta y todo lo que quieran. Podrá vendernos un buzón, cápsulas de café, relojes, sonrisas de red carpet, pero no es buen actor. Sin embargo, Hollywood vio el esfuerzo y lo nominó como tal por esta película. Si ya la vieron o deciden hacerlo luego de leer este post, van a entender por qué. Si bien George no se fue con la estatuilla dorada a su casa, sabemos que puso todo lo que había que poner. No es que antes no lo haya hecho, pero convengamos que el ladrón de casinos le sale fácil, hacer de papi separado en Un día muy especial le viene como anillo al dedo. El desafío es cuando un director lo desencaja. Los hermanos Coen suelen lograrlo, pero Alexander Payne no se quedó atrás y George entendió la idea y puso el corazón, las lágrimas y la desesperación de saberse engañado por una esposa que ya no puede oírlo, acepta los reclamos acumulados de años de sus hijas, la presión familiar por la venta de unas tierras y enfrenta al amante de su mujer y sobrelleva el mal vínculo con su suegro. Todo ésto pasa en Los descendientes. George no será un gran actor pero sí lo fue en esta película. En parte, se lo debemos al segundo motivo de este decálogo.
  2. El director. Alexander Payne es un gran escritor y el responsable que Clooney se luzca. No necesita grandes artificios. A Payne le alcanza con vendernos las antipatías de sus personajes. Suelen ser irascibles y están bastante...jodidos, esa es la palabra exacta. Con una cuota importante de cinismo y absurdo, Payne se especializa en contar historias incómodas. Ya lo hizo en La elección, en Entre copas, en Las confesiones del Señor Schmidt (mi favorita), en Nebraska y Los descendientes no es la excepción. Cualquier director con todo este material podría haber hecho un drama de manual, pero Payne alivia la tensión con el absurdo.  
  3. Hawai. Es una suerte que la historia transcurra en tierras hawaianas porque si bien el protagonista se ríe de eso y se encarga de deshacer el tópico de la playa y el surf, lo cierto es que esta misma historia en otro ámbito más crudo como el de Nebraska, por ejemplo, sería muy duro, casi insoportable. Dejando de lado el drama de la situación de Clooney y sus chicas, el entorno es amable. Hay escenas en la playa, atardeceres y barcitos donde se bebe cerveza o tragos con sombrillita y se escucha a viejos de barba tocar el ukelele.
  4. Road movie. Al director le encanta sentar a sus protagonistas arriba de un auto, una casa rodante o cualquier medio de transporte y hablarnos del famoso "viaje interior". Los descendientes es un viaje, una evolución, una transformación. Ningún personaje de Payne vuelve igual. Esta vez le toca a Matt King y a sus hijas salir a la ruta.
  5. Soltar. La idea de dejar ir, de soltar aunque duela está presente en la película. Aún cuando Matt se entere de lo peor, decide perdonar - no sin dolor - y seguir adelante. Es mi héroe.
  6. La banda de sonido. La música de la película es exclusivamente hawaiana, y como ya mencioné, el ambiente playero y la música que incita a mover lentamente las caderas es bienvenida ante el panorama en cuestión. Suave, cool e invita al relax. Gracias.
  7. El libro. Antes del estreno en el cine, me ocupé de leer el libro. Mi recuerdo es que la película es una fiel adaptación del libro de la hawaiana Kaui Hart Hemmings. ACÁ, en un post de los viejitos, un fragmento que me encantó y habla sobre "el otro lado de la cama". Visiten el link de mayúsculas y vean de qué se trata.
  8. El cast. Si bien el ojo se nos va solo a George Clooney y sus horribles camisas, el resto del cast lo acompaña muy bien. Cabe destacar a Shailene Woodley, la hija adolescente, quien a partir de esta película empezó a ligar papeles. Entre ellos, la conocida saga teen Divergente. Sí, lo confieso: no soy teen pero me encantó.
  9. Las tierras. El tema del legado de las tierras, de los antepasados reales que conforman los King es otra línea narrativa dentro de la película, y el director se las arregla muy bien para amalgamar todo de manera coherente y prolija: el viaje, el accidente, la decisión de la venta, la necesidad de arraigo y la lucha de dejar a los hijos el mejor legado posible. Todo en una sola película y nada tirado de los pelos.
  10. El final. Es de mala educación spoilear un final así que van a tener que llegar a esa escena que nos recuerda que las cosas más simples y chiquitas de la vida son las que en verdad importan. Siempre. En Hawai y en cualquier lado del mundo.

Los descendientes es una película del año 2011 dirigida por Alexander Payne. Ganó el Oscar al Mejor Guión Adaptado. George Clooney ganó el Golden Globe como Mejor Actor y la película ganó como Mejor Drama. Shailene Woodly ganó el Premio como Mejor Actriz de Reparto en los Independent Spirit Awards y Alexander Payne al Mejor Guión.

14 febrero, 2017

10 buenas razones para ver: Serendipity

Creo que tomamos nuestras propias decisiones pero el destino envía señales, según como las leamos somos felices o no.
(Serendipity)

Volvamos por un rato al modo navideño.
Sólo porque esta película lo vale.
Porque es el Día de los enamorados.
Porque no tiene vencimiento.
Porque estaba pendiente.
Y porque es Serendipity.

A Serendipity también se la conoce como Señales de amor pero su nombre original  y su significado al que haré referencia en el decálogo es demasiado perfecto como para arruinarlo con esa traducción del montón. 
Serendipity cuenta el encuentro casual entre Sara Thomas y Jonathan Trager en la víspera de Navidad. En medio de la locura pre navideña, los dos eligen el único par de guantes negros que queda disponible en el local. Hubiera sido fácil que el otro eligiera otro color de guantes, ir a otra tienda o un plan B de regalo, pero no sería Serendipity. Los protagonistas se ríen de la coincidencia, del destino y las señales y a pesar que cada uno de ellos está en pareja, conectan y pasan el resto del día juntos. Toman un helado, van a patinar y se hacen muchas preguntas hasta que Jonathan propone intercambiar teléfonos para seguir el contacto. Sara cree que si están destinados a encontrarse volverá a suceder. Sin embargo, ayudan al destino aunque de una manera extraña. Jonathan anota su nombre y su teléfono en un billete que rápidamente cambia de manos y se lo lleva el viento. Sara le anticipa que dejará sus datos en las primeras hojas del libro que tiene en la cartera (El amor en tiempos de cólera de García Marquez) y al día siguiente lo venderá en un puesto de usados. Volver a verse dependerá de una búsqueda del tesoro. Jonathan deberá encontrar el libro y Sara, el billete. 
Serendipity es así de ñoña y por eso sale en fecha especial.
Además, esta joya cinéfila abre una nueva temporada de una de las secciones "estrella" del barrio.
Pasen y lean!

10 buenas razones para ver
Serendipity
(también conocida como "la película del guante")

  1. John Cusack. Tiene que encabezar este decálogo porque Cusack es una institución ochentosa. Todavía me acuerdo cuando irrumpía en la habitación donde estaba Andrew McCarthy y Jacqueline Bisset en esa película llamada Class. Era uno más del montón, pero con encanto. Y supo esperar. Y nosotras también. Y llegó el día en que nos enamoramos de él en Alta fidelidad, Disparos sobre Broadway, Must love dogs y más que nunca, en Serendipity. Cusack no gana por su altura, su porte o sus ojos. Gana por su labia. Tiene un PhD en labia y dulzura y así se gana a Sara, diciéndole que ese momento con ella, en la pista de patinaje, encabeza su momento favorito en NY; dibuja una constelación en las pecas del brazo de Sara y le cuenta la leyenda romántica de Casiopea. Cada cosa que diga o haga Cusack puede parecer asquerosamente melosa, pero no lo es en el contexto de la película. Ahora, Cusack es un chico grande y algo botoxeado, pero en el pasado se ganó el primer puesto al hombre más dulce de la comedia romántica. Y siempre siempre le vamos a tener un cariño y amor especial. Serendipity es una buena muestra de ello.
  2. Aidan. ¿Se acuerdan de Aidan, el plan B de Carrie Bradshaw? En Serendipity es el novio de Sara. Se llama Lars y tiene una banda de música hindú. Lars es un poco ridículo y grasa, pero lo queremos tanto que hacemos la vista gorda y nos bancamos su proposición matrimonial con pétalos de rosa de fondo, sus velas, su música y ese anillo de compromiso que, como una señal del destino, no va en el dedo anular de Sara. Lo peor de todo es que Aidan vuelve a tener un contrincante fuerte del otro lado del ring y pierde. Again.
  3. Serendipity. Si buscan en el Diccionario de la Lengua Española encontrarán que existe la palabra Serendipia. Se refiere a un hallazgo afortunado e inesperado que se produce de manera accidental o casual. ¿No es una linda idea? Hagan la prueba en Google. Van a encontrar muchas imágenes y filtros con esta palabra y su significado. Creo que todos tenemos que vivir en esta vida un Serendipity, aunque no incluya a Cusack. 
  4. Navidad. Porque la película abunda en lucecitas de colores, nieve, regalos y el caos de la ciudad  que nunca duerme en plena víspera navideña. Serendipity forma parte del combo irresistible navideño de la vecinita.
  5. Nueva York. Porque es linda, fotogénica, inspiradora y motivadora, NY es una de las razones para ver esta película. La apertura transcurre en un local tan new yorker como Bloomingdales y la trompeta de Louis Armstrong nos introduce en la historia de Sara y Jonathan. ¿Hace falta algo más?
  6. Los amigos. A pesar de cierta resistencia al principio de la historia, la amiga de Sara y el amigo de Jonathan ayudan y se enganchan en la búsqueda del libro, el billete y todo lo que conduzca a los tórtolos a un happy end. Son esos amigos que, aunque al principio pongan el grito en el cielo colaboran para que todo llegue a buen puerto. Son AMIGOS.
  7. Referencia cinéfila. En Tienes un email, Kathleen Kelly le preguntaba a Joe Fox qué tienen los hombres con la película El Padrino. F-O-X respondía que El Padrino es la suma de toda la sabiduría y la respuesta a toda pregunta. En Serendipity, Jonathan compara a su novia, Halley, con Sara a través de la referencia cinéfila de la película de Francis Ford Coppola. Cusack dice de su novia: Halley es como El Padrino 2. Increíble. Quizá, hasta mejor que El Padrino 1. Pero no importa cuánto te guste la 2, todavía tenés que ver la 1 para entender y apreciar la 2. Kathleen Kelly tenía razón. Los hombres tienen algo con El Padrino. Al menos, los hombres de las comedias románticas.
  8. La novia de Cusack. ¿Será coincidencia? No lo creo en una película que viene a machacarnos tanto sobre el destino. En Serendipity, Halley es la novia fina y divina de Jonathan. Ella, como Aidan, también trabajó en Sex and the City. Fue la novia de Mr. Big. Osea, en Serendipity trabaja el ex de Carrie y la ex de Mr. Big. El mundo es un pañuelo. Y si no fuera porque queremos que Jonathan se quede con Sara, amaríamos a Halley porque es amorosa. Será en otra oportunidad porque nuestro corazón está con Sara.
  9. La vida es caos. Esta película tiene escenas increíbles y diálogos mejores. Uno de ellos sucede cuando Sara viaja con su amiga a NY y busca a Jonathan en cada rincón de la ciudad. Su amiga, un poco enojada y más preocupada, le dice a Sara: Es un hermoso pensamiento la idea de que toda la vida es parte de un plan maestro diseñado para guiarnos a nuestra alma gemela. Pero si es verdad, ¿para qué sirve vivir o tomar decisiones? ¿Para qué salir de la cama cada mañana? Lo hacemos para cometer errores. Errores como este viaje y si eres lista, aprendes de tus errores y te das cuenta que la vida no es una obra de teatro con instrucciones para los actores. La vida es caos. Cuánta razón. Por más que ensayemos qué decir o qué hacer ante determinadas situaciones, la vida es sorpresa. Todo el tiempo.
  10. Destino. Sin espoilear el final, hay una escena en la que las cosas no salieron como Jonathan esperaba y su amigo, periodista del Times, le escribe a modo de chiste su necrológica: Mi amigo, Jonathan Traguer, vivió aferrado a la creencia de que la vida no es sólo una serie de accidentes o coincidencias sin sentido. Es más bien, una colección de hechos que culminan en un exquisito plan divino. Al final, concluyó que para estar en armonía con el universo debemos poseer una fe inmensa en lo que los antiguos llamaban "fatum", lo que hoy definimos como "destino". Jonathan lee su falsa necrológica y sonríe. Sabe que sus actos tuvieron consecuencias no deseadas, pero aprendió del destino y sus señales. 
Y este cuento de hadas viene a decirnos, con nieve o sin ella, con guantes, billetes y libros que NUNCA dejemos de atender a las señales que nos pone el destino por delante.
Y esta vecinita no puede estar más de acuerdo.
Ojalá el destino nos sorprenda con un hermoso Serendipity!


Serendipity es una película del año 2001 y fue dirigida por Peter Chelsom.

04 noviembre, 2016

10 buenas razones para ver: El diario de Bridget Jones


Están a punto de leer el anteúltimo posteo de 10 buenas razones para ver del año 2016. Podría decir que esta sección es el corazón del barrio. Las películas que se incluyen acá están para ser vistas cuantas veces sea necesario ante emergencias románticas. Son nuestro matafuegos.
Conocemos los finales de memoria, pero eso no quita que no volvamos a emocionarnos.
Conocemos los diálogos, los silencios, la música.
Y como esta sección incluye a nuestras ídolas de la comedia romántica, Bridget Jones no podía quedar fuera de este universo.

En el mes del escorpión Bridget vuelve al cine junto a su galán Mark Darcy, no así su ex jefe y amigo de este barrio Hugh Grant, conocido como Daniel Cleaver según el universo Jones.
En esta tercera parte, Grant es reemplazado por Patrick Dempsey. Hace algunos años, la vecinita le dedicó un par de posteos al nuevo pretendiente de Bridget. Pueden refrescar la memoria ACÁ y ACÁ. 

Podrán cambiar el galán de turno o enloquecer las hormonas de Bridget con un embarazo. Renée podrá cambiar su expresión con una dosis exagerada de colágeno y botox, pero nunca podrán quitarnos esa primera, única y original primera parte llamada El diario de Bridget Jones.
Los invito a reencontrarse con una amiga, la amiga de todas las vecinitas de este barrio.
Con ustedes:

10 buenas razones para ver
El diario de Bridget Jones

  1. Renée Zellweger. Bridget es el sol y a su alrededor giran sus padres, sus amigos, su jefe-amante y su novio. Si bien en este decálogo hablaremos de todos ellos es Renée quien se carga la película. Sin ella nada funciona. Renée supo construir un personaje universal. No hay vecinita a la que no le guste Bridget Jones. La bancamos en todo. Cada vez que toma un poco de más y cada vez que toca fondo. Nos gusta ella y su inseguridad, sus miedos, sus ganas de amar y que la quieran "tal como es", con sus kilos de más, con sus metidas de pata, con su diario a cuestas, con su disfraz de conejita, con su rimel corrido y sus escotes y sus minis. Todas somos un poco Bridget. A todas nos rompieron alguna vez el corazón. Todas quisimos cocinar algo rico para nuestros amigos y nos salió un desastre, y por supuesto, todas quisimos alguna vez (o muchas veces) bajar de peso, tener modales de princesa y nos encantó alguien inconveniente, como Daniel Cleaver. 
  2. Hugh Grant. Nuestro amigo Hugh cada tanto hace una aparición en este barrio, pero parece que nunca alcanza. En El diario de Bridget Jones, su personaje es casi tan importante como la mismísima Bridget. Es la tentación, el deseo, la fantasía, el sueño, la realidad y la desilusión. Daniel Cleaver es capaz de programar un fin de semana ideal junto a Bridget y después hundirle un puñal en el corazón. Histeriquea y acorrala cual buitre a su presa, pero es tan irresistible como Hugh sabe ser. Por una vez en la vida deja el tartamudeo de lado y es el galán canchero e inconveniente que se cruza en la vida de la protagonista. Sabemos que Daniel Clever es un cretino, pero igual vamos a extrañarlo. Siempre se lo extraña a Hugh Grant.
  3. Colin Firth. Porque del otro lado del ring está Mark Darcy. Es el abogado que quiere a Bridget Jones "tal como es". Es tan caballero que se anima a probar la sopa azul y no se acobarda y pelea contra Cleaver por su chica. Y además, ese quien hace el regalo perfecto: un nuevo diario íntimo para Bridget para que escriba un capítulo diferente en su vida: el de su vida juntos. 
  4. Apertura. El prefacio de la película de Bridget Jones es el anticipo de todo lo genial que vendrá después. Bridget está sola, con su pijama de ositos. Afuera empieza a nevar. Chequea el contestador. Nadie la llama. Ni siquiera su madre. En la tele están pasando un capítulo de Frasier y cuando se da cuenta está lloriqueando. Toma de un trago una copa de vino tinto y canta y teatraliza All by myself. La escena es patética pero graciosa y sí, se lo debemos a Bridget que así, sin decir nada, nos conquista. Y es sólo el comienzo.
  5. Banda de sonido. Además de All by myself, la banda de sonido incluye canciones lindas como Have you met Miss Jones por Robbie Williams, Someone like you por Dina Carroll, I'm every woman entre tantas otras. Vale la pena.
  6. Amigos. Porque están ahí y son importantes. La bancan, se ríen con ella de las desgracias y se alegran cuando las cosas mejoran, como hacen los buenos amigos.
  7. Los padres. El padre de Bridget es un tierno. Si bien en esta primera parte de la saga los padres tienen una historia, queremos más. Padre e hija tienen un idilio y se nota, a pesar que la madre quiera imponerse entre ellos y termine haciendo sombra en el vínculo. Es caricaturesca pero funcional a toda la historia.
  8. Chik-lit. Cuando Helen Fielding publicó en 1998 El diario de Bridget Jones no imaginó que su novela chik-lit se convertiría en best-seller y su personaje, en el reflejo de los problemas e inquietudes de muchas lectoras desparramadas por todo el mundo. Ya dijimos que Bridget Jones es universal. Este año ya hablamos ACÁ sobre el género chik-lit. Nos encanta y seguramente, con una nueva película de Bridget en cartelera, se podrá conseguir el libro en cualquier cadena de librerías. Estén atentas.
  9. Retro. Llegando casi al final del decálogo, esta razón delata mi edad. Soy de la época del diario íntimo. Escribí uno, dos, tres. Perdí la cuenta. Tuve uno con candadito y llave. Cuando se me terminó, busqué reemplazarlo con cuadernos más o menos lindos. Me di cuenta que cualquier cuaderno cumplía la función de diario porque lo que importaba era escribir. SIEMPRE. Hoy, aunque me tilden de prehistórica, sigo escribiendo en cuadernos y me encanta elegirlos. Ya no son diarios, cumplen otra función. Se convierten en ensayos de posteos, de lista de temas a escribir. El hecho que Bridget Jones escribiera un diario en el año 2001 es un detalle nostálgico y retro que la vecinita no podía pasar por alto. Hoy todo son apps que se bajan al celular. Ya nadie escribe un diario, pero confío que del otro lado hay quien comparte mi nostalgia y mi romanticismo y sabrá entender por qué está incluida esta razón en el decálogo. 
  10. Por su humanidad. Bridget puede ser una latosa pero la queremos. Es auténtica, es torpe, cae en la tentación Cleaver pero aprende de sus errores. Quiere progresar y está dispuesta a pelearla. Come cosas engordantes del pote, sin culpas. Lucha por su pelo, por su peso. Es una buena amiga y una gran mujer. Es humana y era hora que el cine retratara a una mujer como ella. Por eso está acá. Y por eso vuelve una tercera vez. ¿Será la vencida? Muy pronto lo sabremos. Tendrán que leer el balance cinéfilo en diciembre.

El diario de Bridget Jones es una película del año 2001 y fue dirigida por Sharon Maguire.

14 octubre, 2016

10 buenas razones para ver: Náufrago


Tom Hanks es un amigo de la casa. Ya hablé de él ACÁ y ACÁ y siempre encuentro motivos para seguir opinando bien de él. 
Mientras espero que me llegue la invitación para compartir una barbacoa y cigarros cubanos con él y mi otro amigo Spielberg, esta es una buena semana para volver a hablar de Hanks, no sólo porque ayer se estrenó una nueva película que lo tiene como protagonista, sino porque este próximo domingo se celebra el día de la madre. 
Ustedes se preguntarán qué tiene que ver. Y tiene mucho que ver.
Conozco una persona que pasaría más de una tarde de barbacoa con él. Viviría para decirle lo buen tipo que es, lo bien que hace su trabajo, y aunque los años pasen y dejen huella en su cara, ella siempre pero siempre lo miraría enamorada. Esa persona, vecinitos, es mi mamá. 
Por eso, este post está dedicado muy especialmente para ella, en la mismísima semana del día de la madre. 

Y como siempre para todos ustedes, porque si todavía no vieron Náufrago y no lloraron cuando Wilson se cae del bote prefabricado de Tom, sepan disculpar pero...no tienen sentimientos.

Tom Hanks es Chuck Nolan, un analista en sistemas que hizo carrera en la empresa Fedex. Chuck es adicto al trabajo, odia perder el tiempo y es tan buen empleado que hizo carne el mensaje aquel de que el tiempo es dinero y por eso está obsesionado con la rapidez en la supervisión de la entregas en tiempo y forma. Tiene una novia que ama pero ve poco, consecuencia de sus recurrentes viajes de trabajo en distintos puntos del mapa. En plena época de fiestas, Chuck debe interrumpir una cena familiar por trabajo y tomar un avión que a causa de una tormenta y una falla técnica terminará estrellándose en una isla paradisíaca. Él será el único sobreviviente, una especie Robinson Crusoe moderno que se empeña en salir vivo de allí para contarlo. 

Contengan la respiración y prepárense para sobrevivir una temporada en la isla con Tom Hanks.
Pasen y lean:

10 buenas razones para ver
Náufrago


  1. Tom Hanks. Náufrago es Tom Hanks. No existe un sólo plano en toda la película en la que no aparezca. Si lo aman no será un problema. Por el contrario, si les molesta su candidez, puede parecer insoportable, aunque me arriesgo a pensar que ésto último es poco probable porque Tom Hanks tiene la habilidad y la cintura necesaria para conquistar al público. En el barrio ya hablamos de Joe F-O-X en Tienes un email y de Víctor Navroski en La Terminal, pero Chuck Nolan es diferente a ellos. Es un valiente que aprende a sobrevivir gracias al recuerdo vivo de Kelly, su novia, a través de una foto casi desteñida. En el año 2000, Tom Hanks ganó el Golden Globe pero Russell Crowe le arrebató el Oscar por Gladiador. Sin embargo, para este barrio, el verdadero y único Gladiador fue y será Tom Hanks.
  2. Wilson. Hay niños y algunos adultos que aseguran tener un "amigo imaginario". Chuck deja de lado lo espeluznante y paranormal y fiel a su estilo dialoga con una pelota de voley a la que llamará por su marca: Wilson. Originalmente, la pelota estaba destinada a llegar a un niño, según lee en la nota que acompaña el packaging que llega como vestigio del naufragio. En la isla, Wilson no aplica como pasatiempo deportivo sino que es un amigo que le trae la marea, sólo que en forma de pelota. Gracias a la palma de la mano ensangrentada del náufrago, Wilson tiene ojos, boca y hasta unos pirinchos parados que simulan pelo. Wilson no siente, no habla, no opina pero Tom quiere creer que sí. Y nosotros, también.  Y lo lloramos. Mucho lo lloramos. Ampliaremos más adelante en el decálogo.
  3. El lugar. Náufrago fue realizada en una isla llamada Monuriki, en el Océano Pacífico. Un paraíso de aguas color turquesa y arenas blancas. Vale imaginarnos allí, en ese rinconcito tropical, lagarteando y tomando un trago con sombrillita decorativa, pero no. El paraíso también puede ser el mismísimo infierno. Amo las historias en las que un lugar soñado puede dejar de serlo. Es un quiebre y nos obliga a reacomodarnos. Nada de sol ni barra libre. Acá se trata de aprender a hacer un fuego y sobrevivir.
  4. El director. ¿Cómo no amar a Robert Zemeckis? Responsable no sólo de Náufrago, sino también de Volver al futuro o Forrest Gump, El vuelo o Quién engaño a Roger Rabbit. Zemeckis rodó la primera parte de Náufrago y luego interrumpió el rodaje por un año para que Tom Hanks tuviera el tiempo suficiente para adelgazar 30 kilos y que su barba creciera a lo Crusoe. A pesar de los avances digitales, lo de Zemeckis fue casi artesanal. Por eso lo queremos.
  5. Mr. Big. No hay caso. Mr. Big no se hace querer. Ya comenté en posteos anteriores que a Carrie Bradshaw le llevó seis temporadas de Sex and the City ganarse a Mr. Big. En The good wife, mi amiga Alisha padece sus infidelidades y su carrera política. En Náufrago, es quien termina casándose con Kelly, la novia de Chuck que a causa del accidente lo creyó muerto. Mr. Big aparece en la historia, como mucho, 10 minutos. Tiempo suficiente para odiarlo. Sí, una vez más.
  6. Lo que traiga la marea. No se cuándo lloro más, si en la famosa escena en la que Wilson se cae del bote o cuando Chuck comparte ese momento de reflexión, en la casa de su amigo, después de saber que perdió a Kelly. Llueve. Hay un fuego de hogar detrás. Chuck tiene una toalla alrededor del cuello y un vaso de whisky en sus manos. Y entre tantas cosas lindas dice: Estoy tan triste por no tener a Kelly conmigo, pero estoy muy agradecido de que ella haya estado ahí conmigo en esa isla. Y ya se lo que tengo que hacer ahora: seguir respirando, porque mañana saldrá el sol y ¿quién sabe qué traerá la marea? Ya saben vecinitos: Inhalen y exhalen. Sobrevivimos como Chuck al naufragio y tenemos que estar listos para lo que nos traiga la marea. 
  7. El final. Hay un cruce de caminos, unas alitas de ángel, un sobre de Fedex, una vaquera que llega a un rancho, un perro, hay sol, una ruta y un nuevo comienzo. El final de Náufrago es hermoso y esperanzador. Sin más spoilers que estos pequeños datos de interés. 
  8. Perder a Wilson. Chuck sabe que tiene que salir de esa isla, en lo posible, con vida. Pasó 4 solitarios años y no pierde las esperanzas. Después de algunos intentos frustrados, reintenta y mejora su método y se abre a mar abierto, a lo Quijote, con una balsa pre-fabricada y con su amigo Wilson como mascarón de proa. Y todo funciona y nos ponemos contentos y no hay tormenta que nos amargue o nos preocupe hasta que el suave golpeteo de unas olas hacen que Wilson se caiga de la balsa. Y ahí sí, no podemos explicar cómo Zemeckis, Tom Hanks o Wilson nos hagan llorar TANTO. Estamos con el agua al cuello. Tratamos de estirarnos como hace Chuck al intentar rescatar a su amigo que se aleja cada vez más. Es una escena terrible, pero hermosa. Nadie nunca volverá a hacernos llorar así ¡por una pelota!
  9. El accidente. La escena del accidente impresiona por su realismo. Sólo los rayos de la tormenta iluminan la pantalla y allí lo vemos a Chuck, casi en posición fetal, agarrado y aterrado en un gomón. No se cuánto dura la escena, pero es una lección de cine y vale la pena. Además, la aventura recién comienza.
  10. El amor. ¿Alguien duda todavía que a Chuck lo salvó el amor por su chica? Durante 4 años habló con Wilson y con una foto de Kelly. Cuando la tiene frente a él, ella todavía recuerda cómo toma el café, cuál es su equipo de fútbol americano favorito, le da su auto y le muestra toda una mesa de recortes publicados en distintos medios ante su desaparición. Es un reencuentro emocionante y nos parte el corazón. Estamos con Chuck. Queremos que ella largue todo por él pero, aunque al final no lo haga sólo le mandamos amor, porque gracias a ella, Chuck volvió y nos regaló esta película hermosa y emotiva llamada Náufrago.

Náufrago (Cast away) es una película del año 2000 y fue dirigida por Robert Zemeckis.

16 agosto, 2016

10 buenas razones para ver: La boda de mi mejor amigo


Dedicado a Loli. Ella sabe por qué.


Las películas de bodas pueden ser un vicio, aún con sus clichés de siempre. Novios enamoradísimos, amigas de la novia que acompañan, amigos del novio que lamentan la pérdida de un macho de la manada, compromisos nupciales y muchas dudas que aparecen previo al happy end. Inseguridades, fobias, peleas. De repente, alguna de las partes involucradas parece olvidar cuándo y por qué tomó la decisión de aceptar por esposa/o a esa persona que tiene a su lado. La boda de mi mejor amigo tiene eso y un plus: una rompebodas. En esta película los tortolitos se adoran. La rompebodas, como su nombre lo indica, oficia de villana, quien siembra la duda, quien mete la cola, genera tensión y provoca el caos.
Aunque esta interpretación es sólo una posibilidad. La otra, es pensar y creer que cuando una mujer desea algo con todas sus fuerzas, no hay obstáculo que la detenga.

Julianne (Julia Roberts) y Michael (Dermot Mulroney) son amigos. Como todos los amigos, coleccionan anécdotas divertidas y momentos tristes. A pesar de sus trabajos y la distancia, saben que siempre podrán contar el uno con el otro. Michael toma la posta y contacta a su amiga para avisarle que se enamoró fuerte de Kimberly (Cameron Diaz) y decidió casarse con esa chica de buena familia capaz de acompañarlo hasta el fin del mundo, sólo que no puede hacerlo sin su amiga del alma, la única capaz de entender la locura romántica de un casamiento organizado en tiempo récord.
Julianne, celosa y posesiva, no está dispuesta a perder a su mejor amigo del que reconoce estar enamorada. Su objetivo será pasar las últimas horas de soltería con su amigo, evitar la unión y lograr que Michael se enamore de ella.

¿Todavía creen que las películas de bodas existen sólo para ver lindos vestidos?
Comprueben lo contrario y lean:

10 buenas razones para ver La boda de mi mejor amigo

  1. Julia Roberts. No importa qué tanto nos guste Julia Roberts, siempre fue y será glamorosa. Llamativa, de gracia natural, la Roberts tenía asegurado el primer lugar en este decálogo. Durante mucho tiempo fue una de las mejores actrices pagas. No se si seguirá manteniendo el podio, pero esa comodidad económica seguramente hizo que la estrella se retirara al rancho familiar en Texas y eligiera de manera exquisita su participación sólo en contados proyectos cinematográficos. Hoy, sacamos del arcón de los recuerdos a esa mujer graciosa y encantadora que supo ser en películas románticas como La boda de mi mejor amigo. Desde su metro ochenta y pico, y con esa cabellera despeinada, parece llevarse el mundo por delante. Julia nos conquista no sólo por ser Julia, sino porque se sabe villana y es divertida. No le va a llorar la carta a su mejor amigo. Al menos, no hasta el final. Viaja para acompañarlo en la previa al compromiso, para conocer a su rival, destruirla y quedarse con el novio. Es maquiavélica, y en su carrera por robarse al amigovio, termina lastimando a quien más quiere. A veces, como Julianne, pegamos manotazos de ahogado y nos terminamos hundiendo. Por suerte, como la protagonista de la película, somos capaces de salir a flote y aceptar lo que la vida nos tiene preparado. En La boda de mi mejor amigo Julia no sólo nos muestra el poder de seducción de las mujeres, sino también nos enseña a aceptar las derrotas. Es una amiga completa.
  2. Ruppert Everet. Es un caso extraño. Su elegancia y su carisma podrían haberle abierto más puertas. Sin embargo, su carrera cinematográfica fue fugaz. Una pena. En La boda... Ruppert es George, el mejor amigo gay de Jules. Es ese amigo capaz de tomar un avión sólo para hacer la reír, para intentar salvarle el pellejo, para darle el valor suficiente para encarar los problemas y también, la voz racional que le predica cómo terminarán las cosas, aunque a veces no nos guste escucharlo. 
  3. Cameron Díaz. La rubia Cameron puede ser avasallante para algunos y terriblemente aburrida para otros. Ustedes eligen de qué lado están. En La boda...es esa nena de papá capaz de seguir a su fidancé donde sea, al punto de postergarse. En este barrio no nos gusta esa imagen, posiblemente la de Julia tampoco sea la ideal, pero Cameron está al borde del ridículo. Por mencionar un ejemplo, y después de una seguidilla infernal de maldades, la rubia es tan linda, tan buena y tan rubia que es capaz de apuntar y tirar su ramo de novia a su peor enemiga! Hay muchas incoherencias y contradicciones en su personaje. Sin embargo, Cameron juega su rol y sale airosa. Para nosotras, ella representa esa clase de mujer que llamaríamos "mosquita muerta", la misma que se queda con el hombre que amamos. Por eso y por muchas cosas más, seguimos bancando a Julia.
  4. Escena del bar de langostas. La boda...tiene grandes escenas. Una de ellas trancurre en un bar de langostas e incluye, nuevamente, a Ruppert Everett. Como dije en la razón Nº 2, George viene a desdramatizar el asunto, a ponerle humor a los problemas y sí, también a robarle protagonismo y encanto a la Roberts. Él se las gana. En el bar de langostas, con la familia de la novia presente, es capaz de inventar una mentira más por su amiga y lograr que todos terminen coreando I say a little prayer. George es casi un hada madrina, un ángel de la guarda que aparece para alivianar los problemas.
  5. La banda de sonido. El soundtrack es lindo e incluye canciones como What the world needs now is love, I'll never fall in love again y You don't know me, pero el tema de Tony Bennet se gana todo el protagonismo. The way you look tonight es el tema que Julia baila con su amigo, la última tarde de soltería. El mismo tema que terminará bailando con su futura esposa. Sí, la vida también puede ser así de ingrata.
  6. Ésto también, pasará. Hay una escena en la que Julia sabe que la fregó. No hay retorno. En la soledad de un pasillo de hotel fuma en soledad, en un piso no apto para fumadores. Un empleado del hotel irrumpe en la escena y le indica que está transgrediendo las normas. Sin embargo, no sólo termina apiadándose de la villana, también prueba el cigarillo y le deja un consejo, una frase que su abuela le repetía cada vez que estaba atravesando un mal momento. Ésto también pasará, es la frase que hará sonreír tristemente a Julia. Cada vez que veo esta escena, evoco una famosa frase de William Shakespeare que aprendí en mi casa: Aún en los días más borrascosos, las horas y el tiempo pasan. Es como un mantra. No dejen de repetirlo. No es necesario que hagan maldades extremas como la Roberts. 
  7. Creme broule vs. gelatina. Hay comparaciones que mejor no hacer. La boda, entre otros aciertos, incluye un diálogo brillante entre Jules y Kimberly. Las cosas están mal. Kimberly no sabe qué hacer para recuperar a su novio a pocas horas de pasar por el altar y Jules, experta en crítica gastronómica, se le ocurre la metáfora de la creme broule y la gelatina. En su intento desesperado por quedarse con el novio, describe de manera exquisita al postre francés. La creme broule es suave, es dulce, es ese postre deseado que querés pedir en ese restaurante, es insoportablemente perfecta...es Kimberly. Sin embargo, no todo en la vida es como la creme broule. Jules piensa que Michael no siempre va a querer pedir ese postre tan perfecto. Michael también puede querer comer gelatina. Él sabe que nunca será como la creme broule, pero parece sentirse cómodo con la gelatina. Jules representa esa comodidad, esa frescura. Kimberly, casi asqueada, se pregunta cómo Michael puede preferir gelantina existiendo la creme broule. Y a pesar del asco que le provoca un postre tan berreta, sabe que tiene que dejar la perfección de lado y ser gelatina. Entiende la metáfora y dice Tengo que ser gelatina. Jules no puede creer lo que está escuchando. Se horroriza, levanta la mano y dice esa frase perfecta que quedará para la historia de la comedia romántica: La creme broule NUNCA podrá ser gelatina. Ya saben vecinitas: no fijan ser algo que no son. Algunas de nosotras seremos gelatina. Otras, creme broule. En la variedad está el gusto.
  8. Si amas a alguien. Con esta frase no hago referencia al famoso tema de Sting, sino a la conversación que mantienen estos dos amigos cuando deciden pasar juntos la última tarde de soltería. Jules escucha a su amigo, lleno de ansiedad, a pocas horas de dar el Sí. Hablan del estado civil, de la locura previa a los días del casamiento y también, en ese paseo pluvial, se dicen que Si amas a alguien se lo dices, y lo haces de inmediato, en voz alta. De lo contrario, ese momento pasa de largo y se va. Jules llora en el hombro de su amigo. Está a punto de perderlo y lo sabe. Con su metro ochenta y pico, su cabellera despampanante y todo el glamour del mundo no se atreve a confesarle su amor. Ya saben, si están pensando en hacer una confesión, aprovechen el momento. No terminen como la Roberts, llorando en el hombro de su chico.
  9. Amor-Amistad. Tiene todo. La boda de mi mejor amigo es un combo, un 2x1. Hay amor, amistad, hay una persecución, un intento de detener una boda, nostalgia de historias compartidas con un amigo que está por dar un paso importante en su vida, hay celos y hay reconciliación. En este caso, no aplica el que mucho abarca poco aprieta. La boda tiene todo eso y logra un equilibrio.
  10. Final. No es mi intención spoilear el final, pero incluye a Ruppert Everett. Y hay baile y está bien que así sea. Las penas se sobrellevan mejor bailando con un buen amigo al lado.

La boda de mi mejor amigo es una película de 1997 y su director fue P.J.Hogan

28 junio, 2016

10 buenas razones para ver: El diablo viste a la moda


La semana pasada Meryl Streep cumplió 67 años.
Ayer, el diario La Nación publicó una nota con motivo de los diez años del estreno de El diablo viste a la moda.
Con estos elementos a favor, y la experiencia acumulada en interpretar señales, el posteo de hoy era inevitable. Si bien esta película estaba en la lista de espera del barrio, gracias a estos últimos acontecimientos ganó posición y por eso hoy me siento a escribir un nuevo post de 10 buenas razones.

Andy (Anne Hathaway) es periodista. Recientemente graduada sale al mundo laboral y consigue un puesto como asistente junior en Runaway, la Biblia de la moda. Miranda Priestley (Meryl Streep) es su jefa, editora de la revista, y quien controla el mundo de la moda. La falta inicial de estilo de Andy y su poca experiencia la convierten en un blanco fácil dentro del mundillo Runaway, pero nunca perderá de vista su objetivo: foguearse durante un año con Miranda y con esa fortaleza y experiencia adquiridas ir por el trabajo de sus sueños.

Si todavía tienen alguna duda, pasen y lean:

 10 buenas razones para ver "El diablo viste a la moda" 
(Devil wears Prada)

  1. Meryl Streep. Devil wears Prada es Meryl Streep o Miranda Priestley, como prefieran. Ella es el sol y el resto del cast, los planetas que giran a su alrededor. Está bien que así sea porque aunque la película cuente la historia de una chica que quiere convertirse en una periodista "seria", Miranda lleva la película delante, exige, acosa y logra que nunca simpaticemos con su personaje. Es sabido que todo malo, en algún momento, deja de ser un poco malo. El villano nos empieza a simpatizar, puede quebrar y mostrar un lado vulnerable. Si bien Miranda lo tiene y se expone a cara lavada y con los ojos rojos de llanto, no deja de ser desagradable y despiadada hasta el final. Justamente, en la escena final, Andy la observa a la distancia. Ya relajada y con los dos pies fuera de la revista escucha cómo maltrata por teléfono a una nueva Andy que ahora ocupa su lugar. Jefa y ex-asistente intercambian miradas. Andy parece decir Me hiciste sufrir pero gracias por todo lo que aprendí.  Lo piensa en silencio, desde la vereda de enfrente. Miranda sonríe a solas. Acaso con esa sonrisa nos quiere vender cierto aprecio por Andy y el recuerdo de cómo formó y sacó buena a una chica con aspiraciones serias en el mundo del periodismo. No se dejen engañar. Miranda vuelve a calzarse sus gafas oscuras y es la de siempre. Es Cruela DeVil. Sólo una actriz de raza como Streep puede lograr ésto y tanto más.
  2. Stanley Tucci. La vecinita ya declaró su amor por Stanley Tucci y en Devil wears Prada sufrimos con él cuando Miranda lo traiciona después de semejante fidelidad laboral. Moraleja: ser la mano derecha de alguien poderoso no te garantiza el éxito. Tengan cuidado.
  3. Emily Blunt. Una amiga de este barrio. Todavía no entendemos por qué en la vida real Michael Bublé  no se quedó con ella. Emily es fina, buena actriz y very british. En la película no engaña a nadie; sabemos que al final será una copada. Hay que darle tiempo y Blunt esconde las garras. Una excelente coequiper en la historia.
  4. Moda. Es la columna vertebral de la película. Compramos esa idea. Sabemos que durante casi dos horas nos van a hablar de moda y de diseñadores. Vamos a morir por los outfits de Anne Hathaway. Vamos a querer usar boinas, collares, tapaditos, botas hasta arriba de las rodillas y los labios bien rojos. En una película que lleva Prada por título, la moda no podía fallar. 
  5. Banda de sonido. No sólo la ropa y los zapatos son destacables, sino que hacen juego con la música de fondo. La película incluye temas de U2, Moby, Jamiroquai y Madonna, entre otros.
  6. París. Moda y París van de la mano. Amamos la escena de la llegada de Miranda y Andy a París. Miranda, acostumbrada al Fashion Week parisino, se mueve como pez en el agua y ni siquiera se dedica a mirar a su alrededor. A Andy no le dan los ojos para ver. París es hipnótica y, en definitiva, Andy sabe mostrarlo.
  7. Harry Potter. Miranda es una máquina de pedir. Un bistec con perejil, un café de Starbucks, reuniones a toda hora y asistencia a fiestas en fechas inconvenientes, pero hay un pedido que se lleva toda la atención: el libro inédito (no publicado) de Harry Potter para sus hijas. Como fan del niño mago, amamos este detalle. Andy nos transmite la desesperación e imaginamos cómo responder a un pedido ¿imposible? 
  8. Una peli de chicas. No es recomendable sentarse con sus vecinitos a ver Devil wears Prada, excepto que ellos adoren la carrera cinematográfica de Streep o les guste Anne Hathaway. No podrán disfrutar a la par nuestro delirio por los zapatos, los abrigos y los pañuelos Hermes que vuelan por el aire. El diablo viste a la moda es un programa de chicas. Y nos encanta.
  9. Anne Hathaway. No sólo está impecable sino que junto a Streep hace un trabajo digno. Brilla y encandila con su sonrisa perfecta. Si no les gusta  Hathaway esta película será la excepción a la regla. De hecho, no tenemos ninguna otra película en mente que la haya tenido a ella como protagonista y nos haya convencido.
  10. Libro. Dicen por ahí que cuando Lauren Weissberger escribió El diablo viste a la moda se basó en su experiencia como asistente de Anna Wintour, la temible y conocida editora de la revista Vogue. El año pasado, gracias a mis amigos de Mascotas en Adopción, tuve una doble alegría. Por un lado, seguir colaborando con este grupo mascotero a través de la compra-donación de libros. En uno de esos tantos intercambios, llegaron a mis manos un par de libros de Lauren Weissberger. Uno de ellos fue El diablo viste a la moda. Es pocket (ideal para la cartera de la dama) y como suele pasar, la versión libro es diferente desde el capítulo 1. En algún momento, ampliaremos.

El diablo viste a la moda es una película del año 2006 y su director fue David Frankel.