Hace una semana vi por primera vez El difícil arte de amar. Digo primera porque seguramente habrá una segunda o tercera vez, porque eso es lo que pasa cuando las historias están bien escritas. Uno deja pasar un tiempo, se ven otras películas, otros géneros, series, pero algún día volvemos sobre lo viejo conocido y descubrimos que hay diálogos que no olvidamos, escenas que nos siguen impactando tanto como aquella primera vez. El difícil arte de amar es una de esas películas.
Meryl Streep es una escritora de libros de cocina que, a pesar de varias advertencias, se enamora de Jack Nicholson, un periodista político. Viven en Washington, se mudan a una casa destruida, tienen a su primera hija y en pleno embarazo del segundo crío se entera que su marido la engaña. Inmediatamente abandona el nido matrimonial junto a su hija, vuelve a la casa paterna en Nueva York a la espera que Jack reaparezca con el rabo entre las piernas, pero él se toma su tiempo. Mientras tanto ella retoma terapia, intenta volver a trabajar con las hormonas del embarazo revolucionadas y mientras de día caretea con alguna amiga curiosa de su vuelta sorpresiva a NY, de noche ve documentales y come helado del pote mientras llora y espera que Jack vuelva.
Hasta acá, el argumento resumido y sin "perlitas".
Con esta película nace una nueva sección del blog: 10 buenas razones para ver.
Como se darán cuenta el propósito es volver sobre aquellas películas, personajes, historias o lugares que por alguna razón consideramos imprescindibles.
No más preámbulo. Corto las cintas y doy por inaugurada la sección.
Los invito a este primer ataque ochentoso del vecinito.
El difícil arte de amar (Heartburn) es una película del año 1986. Fue dirigida por Mike Nichols (el mismo que ganara un Oscar en el 67 por El Graduado)
Meryl Streep es una escritora de libros de cocina que, a pesar de varias advertencias, se enamora de Jack Nicholson, un periodista político. Viven en Washington, se mudan a una casa destruida, tienen a su primera hija y en pleno embarazo del segundo crío se entera que su marido la engaña. Inmediatamente abandona el nido matrimonial junto a su hija, vuelve a la casa paterna en Nueva York a la espera que Jack reaparezca con el rabo entre las piernas, pero él se toma su tiempo. Mientras tanto ella retoma terapia, intenta volver a trabajar con las hormonas del embarazo revolucionadas y mientras de día caretea con alguna amiga curiosa de su vuelta sorpresiva a NY, de noche ve documentales y come helado del pote mientras llora y espera que Jack vuelva.
Hasta acá, el argumento resumido y sin "perlitas".
Con esta película nace una nueva sección del blog: 10 buenas razones para ver.
Como se darán cuenta el propósito es volver sobre aquellas películas, personajes, historias o lugares que por alguna razón consideramos imprescindibles.
No más preámbulo. Corto las cintas y doy por inaugurada la sección.
Los invito a este primer ataque ochentoso del vecinito.
10 buenas razones para ver El difícil arte de amar.
- Porque la película está basada en una novela semiautobiográfica de Nora Ephron y su segundo matrimonio con Carl Bernstein, uno de los periodistas que destaparon la trama del escándalo Watergate. Porque a esa directora que tanto extrañamos en el blog, la misma que nos regaló películas como Sintonía de amor o Cuando Harry conoció a Sally, también la engañaron vilmente una...y mil veces.
- Porque a pesar del engaño, vale recordar que Jack Nicholson alguna vez fue joven y terriblemente seductor.
- Por la "física y química" entre los protagonistas. No hay que ser muy suspicaz para darse cuenta la atracción mutua que incendia la pantalla cada vez que están juntos. Investigando para el post me enteré que Jack y Meryl fueron pareja un año después de filmar esta película, pero Nicholson tenía amantes en cada puerto y el romance no prosperó, aunque seguramente habrán pasado un buen rato.
- Para ver jovencísimos a Kevin Spacey haciendo un "bolo" como ladrón de subte y al bueno de Jeff Daniels como jefe - enamorado en silencio de Meryl Streep.
- Para hacerle caso a nuestra intuición. Resulta que Meryl Streep, enamorada como dice estar de Jack Nicholson, sufre el mismo día de su casamiento lo que años después llamaríamos "panic atack". Mientras los invitados van llegando y Jack la espera en el altar, ella prefiere tomarse su tiempo y habla con su padre, sus amigos y finalmente con el mismo Jack sobre el amor y el matrimonio. Moraleja: Meryl tenía razón. Su futuro marido era un desgraciado.
- Porque el año pasado Anagrama editó el libro y vale la pena leerlo y tenerlo en la biblioteca para refrescar la memoria cada vez que extrañemos a la Ephron.
- Porque es lindo volver a ver aquellos peinados ochentosos y las hombreras de los sacos que, aunque quieran ocultarlo, todas usamos!!!
- Porque en el libro hay un par de menciones a Julia Child, ese personaje que se nota tanto impactó a Ephron que decidió hacer una película sobre ella, la cocina y los blogs!
- Porque no deja de ser una película romántica, más no rosa.
- Porque el tema de la película lo cantaba Cary Simon y...es muy pegadizo!!!!!!!!!!!! (Va de yapa para que la tarareen todo el día, como me pasó a mi y al vecinito!!!)
El difícil arte de amar (Heartburn) es una película del año 1986. Fue dirigida por Mike Nichols (el mismo que ganara un Oscar en el 67 por El Graduado)























