
06 enero, 2011
¿Qué hay de nuevo, viejo?

31 diciembre, 2010
Color esperanza

21 diciembre, 2010
Noche de paz, Noche de amor
15 diciembre, 2010
Yo quiero tener un millón de amigos
- Un chef (en la medida de lo posible) carismático y creativo, con el conocimiento y aptitudes suficientes para brillar en la televisión, sin dejar de lado cuestiones básicas como la practicidad y la rapidez.
- Una receta tentadora, un plato que todos podamos hacer y con el que podamos lucirnos ante una ocasión especial.
- El paso a paso, las instrucciones necesarias para lograr que el menú tan lindo y perfecto que vimos en la tele se reproduzca en nuestra mesa.
Estos tres elementos básicos están presentes en todos los programas de cocina, aunque a veces, un poco camuflados. Mucho dependerá del tipo de programa y quién los lleve delante. El panorama gastronómico-televisivo se fue diversificando a tal punto que hoy es posible encontrar programas dedicados sólo al cacao, la parrilla, comida sana y tambien comida rica y abundante, ideal para los de buen comer.
Pero como los cocineros en general son gente inquieta y viajada ¿por qué no juntar las dos cosas? Un chef de renombre recorriendo los principales puntos turísticos y gastronómicos de alguna ciudad cosmopolita como Londres o exótica como Marruecos. Durante bastante tiempo vimos como Narda Lepes sumó millas por el mundo y comió cuanta comida al paso desfilara ante sus ojos de experta. También, en plena temporada del Mundial de Fútbol, Pablo Massey cocinaba un faisán con Amarula en tierras sudafricanas sin privarse de hacer un safari fotográfico y documentarlo.
Como los viajes de placer y la oferta de programación ya no son novedad, el reality finalmente llegó al canal del buen vivir. Desde principios de diciembre y con la excusa de las fiestas, el gourmet estrenó "Amigos por la cocina", un docu-reality gastronómico según lo definen sus productores. Para los que miramos "Amigos...", un anecdotario extremadamente cool de un grupo de chefs bastante conocidos con un denominador común (aparte de la cocina): todos portan doble apellido. O casi todos.
Este reality sigue el estilo sobrio y elegante propio del canal. El escenario es La Bamba, una estancia en San Antonio de Areco. Un lugar lejos de todo y de todos, donde sólo se escuchan pajaritos y las brasas que arden en las parrillas montadas cerca de la mesa del dream team conformado por Fernando Trocca, Juliana Lopez May, Pablo Massey, Martin Pittaluga, Guzman Artagaveytia, Martin Arrieta,Vanina Chimeno y Lucia Soria.
El capitán del barco es Francis Mallmann. Él es el anfitrión, el que está atento a los detalles. Supervisa, manda y plantea el tópico que dará lugar al debate. Así, con su cuadernito a cuestas, la cámara lo sigue. A él y a Luna, su perra raza perro. Francis se reclina en una poltrona de diseño o en un tronco reseco mientras su voz en off y sus letras nos introducen en el tema del programa. A veces, la creatividad. Otras ejemplos: la pasión, la felicidad.
Las chicas toman limonada en la galería. La naturaleza las inspira y pintan en cuadernos románticos o escriben poesía. Los chicos recuerdan anécdotas de viajes y de trabajo juntos. Nunca hablan del partido del domingo. Mientras tanto Francis es como Dios, está en todos lados. Todavía no se habla del tópico. Todos están relajados y parecen haber salido de una publicidad de Gancia. El sol siempre brilla en Areco. Y en La Bamba, más.
Es hora de cocinar. La materia prima está dispuesta en un tablón rústico que llaman "la mesa de las delicias". Hay comida para sobrevivir suficientes días sin pasar por el almacén del pueblo. Hay todo tipo de quesos, verduras, frutas, especias, cortes de carnes de caza carísimos, desgrasados y listos para cocinar.
Todo está dispuesto para que los cocineros improvisen y resuelvan el menú sobre la marcha. Juliana dice que va a aprovechar las habas porque están divinas para una ensalada. Massey (el único más descontracturado, aunque sin dejar de lado la elegancia) quema unos choclos, a lo Mallmann acusa. El anfitrión le festeja el chiste. Y es que hay algo que no hay que olvidar: "Amigos..." es el programa que Francis siempre quiso tener, un programa donde su séquito le rinda pleitesía constante y agradezcan al maestro tanta generosidad y conocimientos en el oficio.
Pittaluga cocina un "tiradito" mientras Guzman y Mallmann vigilan el salmón que está en la parrilla. Hay clima de festejo y el trabajo es comunitario. Todos hacen algo o al menos colaboran en la preparación de algún plato o guarnición. Otros, preparan algo fresco para tomar para los que están cerca de los fuegos.
Una vez en la mesa se habla del tópico. ¿Qué es para Uds. la pasión? ¿Dónde la encuentran? ¿En qué se reconocen gente apasionada? Francis modera la charla y pregunta en momentos inconvenientes como la chiqui, cuando uno de sus discípulos está tragando el precioso bocado del salmón a la parrilla. Comparte sus sensaciones con los comensales y todos brindan emocionados.
Se hace de noche. Después vendrá el café y la porción de Rogel que trajo la invitada, Maru Botana, también aprendiz del gran Francis. Todos miran un álbum de fotos lleno de recuerdos y se reconocen jóvenes, principiantes, divertidos.
Francis lo hizo, parecen decir. No sólo un club de fútbol, una banda de rock o un partido político puede unir a la gente. La cocina, también.
Amigos por la cocina va por el canal Gourmet.
29 octubre, 2010
Sí, quiero
Para mi amor, mi luz, mi compañero, el vecinito de al lado. 29 septiembre, 2010
Todo llega
24 septiembre, 2010
Amores perros
Qué me dirás?
Qué poco sabes tu decir!
Despídete, ya no estarás
al menos ten conmigo esa bondad...
Por un momento Jessi parece iluminarse con la idea. Ahora, que está soltera y disponible, va a poder hacer todas esas cosas que postergaba: anotarse en el gimnasio, salir a andar en la bici, ir al cine...sola. Ella no sirve para estar sola. Nació para la vida en pareja, para vivir buscando señales de conexión con el otro, para casarse, tener hijitos y tomar mate con cascaritas de naranja.
Mientras llora su mala suerte entra en escena Jenny, su concubina y amiga. Jenny es egoísta, autoritaria y carnal. Aunque esté de novia con "Pablito" coquetea con el sexo opuesto, reclama atención constante y es capaz de mentir a límites insospechados con tal de llevarse al chico lindo de turno.
En un primer momento Jessi y Jenny parecen estar pasando por distintos momentos amorosos. Sin embargo a Jenny también le tocará sufrir y el desamor las unirá, aunque afrontarán la separación de distinta forma.
El universo masculino está representado por Juan, el chico de la pizzería. Cuando las chicas llegan a un vínculo más cercano con el delivery boy, lo llaman John. Un chico buenazo, con tonadita del interior. Toma seriamente y con gran responsabilidad su trabajo de delivery. Es inocente y querible. Dice necesitar estabilidad emocional en su vida y las chicas, que cargan con el rótulo de mujer dejada, no tardan en saltarle a la yugular y apoderarse del botín.
¿Quién se quedará con Juan? No revelaré más al respecto.
Los tres personajes dan nombre a esta obra de teatro que retrata con humor, dulzura y cierto grado de patetismo el universo femenino luego de una separación.
Lo interesante de Jessi, Jenny & John es que en un punto todas podemos sentirnos reflejadas en esas chicas, aún cuando no hayamos vivido la misma experiencia. O si. Porque la obra no sólo quiere tratar el amor después del amor sino también la competencia, los celos, la amistad, el deseo de encontrar un amor para toda la vida.
Además la obra no deja afuera detalles exquisitamente ridículos como por ejemplo, el papel del bon o bon que guardamos de recuerdo, regalo del chico que nos gusta o (si somos como Jessi) con el que pensamos y deseamos casarnos algún día.
Un detalle no menor en Jessi, Jenny & John es la música. En realidad la obra no empieza con Jessi llorando en el piso de su casa, sino con un joven guitarrista en vivo que no hace más que tocar canciones melosas y cursis. Mientras la gente ocupa su mesa es divertido tararear los temas que salen de su guitarra criolla:
Te quiero tanto, no me preguntes más, te quiero tanto...
Si tu me hubieras dicho siempre la verdad, si hubieras respondido cuando te llamé...
Sé, que yo ya te perdí y esa historia de amor que nos unía a los dos, murió…
Canciones de Sergio Denis, Diego Torres y Luis Miguel nos van aclimatando con la historia que estamos a punto de ver.
Después vendrán dos números musicales. Uno de ellos remite a una escena del Rey León. El otro es dramático y gran parte de ésto se debe al tema Aviéntame, la letra desgarradora de Café Tacuba que da lugar a ese número musical.
Jessi, Jenny & John nos hace pensar que no vale la pena quedarse en la queja femenina. Juguemos las cartas que nos toquen en esa mano. Seamos valientes, aún con un cuatro de copas y sobre todas las cosas: no tengamos miedo de quedarnos solas un sábado a la noche y pedir una pizza. A lo mejor golpee a nuestra puerta el delivery vestido de príncipe azul.
Jessi, Jenny & John se presenta todos los viernes a las 21 hs. en el Teatro Bar Gargantúa, J.Newbery 3563, Cap.Fed.
17 septiembre, 2010
Cuenta regresiva
09 septiembre, 2010
Los chicos crecen
Pasó casi un año y goza de buena salud. Está radiante y lo mejor de todo: me quiere. No existe otra explicación. Percibe mi inexperiencia en todo lo vinculado a la jardinería y me acepta así, con fallas y olvidos. Sin rencores.
Hace unos días me sentí Julie Powell, la chica de Julie & Julia (película de Nora Ephron que adoré), bajando del subte con la plantita a cuestas. Y eso me llevó a escribir una vez más sobre Greta y su evolución.
Al llegar la ubiqué en un lindo lugar esperando que el vecinito notara su presencia. Mientras tanto le presenté a Frida, una planta que oficia de centro de mesa y que fue un regalo de una amiga del alma. Frida tiene tan buena energía que no para de crecer y sacar hojas nuevas. Va por buen camino, asi que junto con Greta hicieron buena yunta en ese rato.
El vecinito se maravilló con el crecimiento de Greta y esa noche no paró de admirarla. Finalmente le llegó el turno de la jardinería. Juntos recambiamos la tierra, la pusimos en una maceta tan linda como ella y la regamos.
Al día siguiente Greta volvería a su lugar habitual, pero por una noche volvimos a estar los tres juntos. Nos acordamos de aquel picnic en Escobar y el vivero donde después la descubrimos y de paso ensayamos esa frase que pronto nos estaremos repitiendo: los chicos crecen, aunque queramos que permanezcan chicos para siempre, crecen y se van...y hay que dejarlos.
Greta es un buen ensayo.
