24 septiembre, 2010

Amores perros

Y ya te vas...
Qué me dirás?
Qué poco sabes tu decir!
Despídete, ya no estarás
al menos ten conmigo esa bondad...




(Aviéntame, Café Tacuba)



Sábado a la noche. Jessi llora sin consuelo. Llora tirada en el piso, contorsionada en el sillón. Llora en cuatro patas, con hipo, con llanto entrecortado, con muecas, a los gritos. Llora en su living kitsch, con el cuadrito de Andrea del Boca y el de Marilyn de fondo. Es una chica Almodóvar con su bata colorada, la caja de carilina de peluche rosa y el rimel corrido.
Ladislao la dejó. No se sabe muy bien por qué, sólo sabe que lo vio bailando axé en la cubierta de un buquebús con gente extraña. Y lo que es peor: gente que no era ella.
Asumida más no superada la separación, habrá que hacerle frente a todo el proceso que conlleva; la angustia, el enojo, el duelo y de a poco empezar a pensar la vida de manera individual.
Por un momento Jessi parece iluminarse con la idea. Ahora, que está soltera y disponible, va a poder hacer todas esas cosas que postergaba: anotarse en el gimnasio, salir a andar en la bici, ir al cine...sola. Ella no sirve para estar sola. Nació para la vida en pareja, para vivir buscando señales de conexión con el otro, para casarse, tener hijitos y tomar mate con cascaritas de naranja.
Para campear el temporal tapa la tristeza con comida y llama a la pizzería de siempre, donde trabaja Juan. El pedido incluye pizza, fainá, empanadas y un atado de puchos para calmar la ansiedad.
Mientras llora su mala suerte entra en escena Jenny, su concubina y amiga. Jenny es egoísta, autoritaria y carnal. Aunque esté de novia con "Pablito" coquetea con el sexo opuesto, reclama atención constante y es capaz de mentir a límites insospechados con tal de llevarse al chico lindo de turno.
En un primer momento Jessi y Jenny parecen estar pasando por distintos momentos amorosos. Sin embargo a Jenny también le tocará sufrir y el desamor las unirá, aunque afrontarán la separación de distinta forma.

El universo masculino está representado por Juan, el chico de la pizzería. Cuando las chicas llegan a un vínculo más cercano con el delivery boy, lo llaman John. Un chico buenazo, con tonadita del interior. Toma seriamente y con gran responsabilidad su trabajo de delivery. Es inocente y querible. Dice necesitar estabilidad emocional en su vida y las chicas, que cargan con el rótulo de mujer dejada, no tardan en saltarle a la yugular y apoderarse del botín.

¿Quién se quedará con Juan? No revelaré más al respecto.

Los tres personajes dan nombre a esta obra de teatro que retrata con humor, dulzura y cierto grado de patetismo el universo femenino luego de una separación.
Lo interesante de Jessi, Jenny & John es que en un punto todas podemos sentirnos reflejadas en esas chicas, aún cuando no hayamos vivido la misma experiencia. O si. Porque la obra no sólo quiere tratar el amor después del amor sino también la competencia, los celos, la amistad, el deseo de encontrar un amor para toda la vida.
Además la obra no deja afuera detalles exquisitamente ridículos como por ejemplo, el papel del bon o bon que guardamos de recuerdo, regalo del chico que nos gusta o (si somos como Jessi) con el que pensamos y deseamos casarnos algún día.

Un detalle no menor en Jessi, Jenny & John es la música. En realidad la obra no empieza con Jessi llorando en el piso de su casa, sino con un joven guitarrista en vivo que no hace más que tocar canciones melosas y cursis. Mientras la gente ocupa su mesa es divertido tararear los temas que salen de su guitarra criolla:

Te quiero tanto, no me preguntes más, te quiero tanto...
Si tu me hubieras dicho siempre la verdad, si hubieras respondido cuando te llamé...
Sé, que yo ya te perdí y esa historia de amor que nos unía a los dos, murió…


Canciones de Sergio Denis, Diego Torres y Luis Miguel nos van aclimatando con la historia que estamos a punto de ver.
Después vendrán dos números musicales. Uno de ellos remite a una escena del Rey León. El otro es dramático y gran parte de ésto se debe al tema Aviéntame, la letra desgarradora de Café Tacuba que da lugar a ese número musical.

Jessi, Jenny & John nos hace pensar que no vale la pena quedarse en la queja femenina. Juguemos las cartas que nos toquen en esa mano. Seamos valientes, aún con un cuatro de copas y sobre todas las cosas: no tengamos miedo de quedarnos solas un sábado a la noche y pedir una pizza. A lo mejor golpee a nuestra puerta el delivery vestido de príncipe azul.

Jessi, Jenny & John se presenta todos los viernes a las 21 hs. en el Teatro Bar Gargantúa, J.Newbery 3563, Cap.Fed.

17 septiembre, 2010

Cuenta regresiva

Ya no falta nada.
Sólo queda preparar la mochila para el lunes. Delantal, gorro, candadito para el locker y ¡por fin! poner las manos en la masa.
Esta primavera trae dulzura de todo tipo: facturas vienesas, tortas y postres para sorprender a todos mis queridos vecinos.
Empiezo a estudiar pastelería.

09 septiembre, 2010

Los chicos crecen

Greta también fue chica alguna vez.
(Para los que hayan cometido el atropello de olvidarla pueden refrescar su memoria acá.)
Pasó casi un año y goza de buena salud. Está radiante y lo mejor de todo: me quiere. No existe otra explicación. Percibe mi inexperiencia en todo lo vinculado a la jardinería y me acepta así, con fallas y olvidos. Sin rencores.
Hace unos días me sentí Julie Powell, la chica de Julie & Julia (película de Nora Ephron que adoré), bajando del subte con la plantita a cuestas. Y eso me llevó a escribir una vez más sobre Greta y su evolución.
Decía que me bajé del subte con Greta a upa, cuidando sus ramitas. Era un día ideal para llevarla a casa: no había viento y tuve la precaución de evitar el horario pico y viajar razonablemente bien.
Hubiera sido más fácil y menos riesgoso hacer la jardinería en la oficina, transportar un poco de tierra, pero no. Greta merecía conocer el refugio donde vivo con el vecinito. Quería que pasara una noche palermitana, fuera de su ámbito cotidiano.

Al llegar la ubiqué en un lindo lugar esperando que el vecinito notara su presencia. Mientras tanto le presenté a Frida, una planta que oficia de centro de mesa y que fue un regalo de una amiga del alma. Frida tiene tan buena energía que no para de crecer y sacar hojas nuevas. Va por buen camino, asi que junto con Greta hicieron buena yunta en ese rato.

El vecinito se maravilló con el crecimiento de Greta y esa noche no paró de admirarla. Finalmente le llegó el turno de la jardinería. Juntos recambiamos la tierra, la pusimos en una maceta tan linda como ella y la regamos.

Al día siguiente Greta volvería a su lugar habitual, pero por una noche volvimos a estar los tres juntos. Nos acordamos de aquel picnic en Escobar y el vivero donde después la descubrimos y de paso ensayamos esa frase que pronto nos estaremos repitiendo: los chicos crecen, aunque queramos que permanezcan chicos para siempre, crecen y se van...y hay que dejarlos.

Greta es un buen ensayo.

30 julio, 2010

Para el arbolito

Después de conocer esta noticia, ya tengo qué pedirle a Papá Noel.
El vecinito está avisado.


Hugh Laurie grabará un disco. El protagonista de la serie de médicos ya trabaja en su primer álbum para la Warner.

Para los fans de Dr. House será algo que “se caía de maduro”: el protagonista de la serie, Hugh Laurie, grabará un disco de blues para la Warner. Y si no sorprende tanto que el actor británico -uno de los mejores en lo suyo, sin duda- ponga ahora sus mejores fichas en la música, es porque a su alter ego , el doctor Gregory House, se le conoce solamente una pasión adicional a la medicina: desgranar acordes en su piano, o pasar sus horas en soledad sacando notas de su guitarra.

A los 51 años, y con una fama que trasciende fronteras gracias a su personaje, Laurie y la discográfica anunciaron que el disco se empezará a grabar en los próximos días, y estará editado hacia octubre, aproximadamente. El actor, que como músico es un autodidacta, invitó a participar a varios artistas de Nueva Orleáns, entre los que destaca el músico y productor Joe Henry, que ha trabajado antes con Elvis Costello, Teddy Thompson, Solomon Burke o Loudon Wainwright III.
Laurie dijo que está “borracho de emoción” por esta “oportunidad”, en particular por poder trabajar con Joe Henry, que ha producido algunos de sus “discos favoritos” de todos los tiempos. “Sé que la historia de actores que se pasan a la música es larga, pero prometo que nadie saldrá herido”, señaló. Joe Henry, por su parte, aclaró que no le será difícil trabajar con un actor, porque para él todos los músicos “deben interpretar un personaje y articular una historia durante los tres o cuatro minutos que dura una canción”. Tampoco se privó de elogiar a su nuevo artista: “He sido un gran fan del trabajo de Laurie en la pequeña pantalla y confío plenamente en que él va a poner la misma voluntad, inteligencia y generosidad emocional en su música”, precisó el productor del disco. Y por si fuera poco, el presidente de Warner Music Entertainment, Conrad Withey, puso el foco en la “maravillosa versatilidad” y el “talento” del actor.
Este disco tiene antecedentes en la historia del Laurie músico. Es el tecladista -y también la voz cantante- de Brand From TV, una banda formada junto a otras estrellas de la tele, como James Denton, de Amas de casa desesperadas , y Adrián Pasdar, de Heroes , en guitarras; Greg Grunberg, de Heroes , en batería; Jesse Spencer, también de Dr. House , en violín, entre otros, y que sólo se presenta en eventos con fines caritativos. Y una más: amigo del rockero estadounidense Meat Loaf, desde que éste participó en un episodio de la quinta temporada de Dr. House haciendo de un enfermo terminal, Laurie colaboró en un tema del nuevo disco, Hang Cool Teddy Bear , lanzado en abril. Ahora la pregunta es: ¿Habrá dos caminos para Laurie, o la TV perderá a uno de sus más encantadores protagonistas?

Fuente: Clarín

25 julio, 2010

Simpatía por el diablo


Kitchen Nightmares no es un programa recomendable para gente sensible. Contiene escenas de violencia, lenguaje adulto y algo peor: instala la duda sobre el acto de salir a comer afuera.

Ver el otro lado del espejo siempre es tentador pero tiene sus consecuencias. Cuando nos queremos dar cuenta caemos como Alicia en un mundo de gente extraña. Nos cuentan trucos y secretos que a veces es mejor pasar por alto, en este caso, el trasfondo de una cocina. Entonces aquel refrán de Ojos que no ven, corazón que no siente se convierte en nuestra frase de cabecera, pero ya es tarde. Con tanta información a cuestas llegamos a la triste conclusión: salir a comer afuera no siempre puede resultar un buen plan.

En la apertura del programa Gordon Ramsay, uno de los chef más prestigiosos del mundo, le pone el pecho a los cuchillos en un tiro al blanco. El espectador se divierte ¿o se desquita? tratando de acertar el tiro, pero Gordon esquiva todo lo que se le viene encima y más. Se queda con una cuchilla en la mano y la víctima se convierte en victimario. Ramsay acierta al primer lanzamiento y el cuchillazo pega en el entrecejo del espectador. Las letras tenebrosas que parecen de cristal y anuncian el nombre del programa se rompen por el impacto y sólo con estos créditos Ramsay logra su objetivo: situarnos en un clima de tensión constante durante una hora.

Antes de seguir, es justo y necesario hablar de la reputación de este cuarentón que gracias a su mal carácter y arrogancia fue comparado con Dr. House.

Escocés de nacimiento, criado en la ciudad natal de Shakespeare, antes de ser propietario de varios restaurantes de alta gama en todo el mundo Gordon se puso los cortos y formó parte del Glasgow Rangers, un equipo de fútbol escocés. Al poco tiempo, una lesión en la rodilla lo alejó de las canchas y así fue como colgó los botines y los reemplazó por la chaqueta. Terminó sus estudios en administración hotelera, se mudó a Londres y supo rodearse de gente talentosa y aprender el oficio con una rigurosidad propia de cirujano. Desde sus inicios a la actualidad Ramsay acumula una docena de estrellas Michelín (asignadas por la guía culinaria más famosa de Europa) por cada uno de sus restaurantes distribuidos por Tokio, Londres, Nueva York, Los Ángeles y Dubai entre otros. No conforme con los laureles que supo conseguir en la cocina, se abrió al mercado editorial y su catálogo de libros publicados es de lo más amplio en el mercado: Gordon enseña a cocinar pescados y mariscos pero también la cocina típica de pub inglés. Una línea de vajilla y cristalería lleva su nombre como marca y desde hace varias temporadas derrocha glamour y crueldad en sus programas de televisión (Hell's Kitchen, The F-Word, Kitchen Nightmares) donde todos tienen un común denominador: lograr la excelencia del negocio gastronómico a fuerza de crispar el sistema nervioso de dueños, cocineros y managers. Bienvenidos a la pesadilla Ramsay.


Lo peor que le puede pasar a un cocinero no es quedarse sin cebolla para preparar una bolognesa, sino que Ramsay llegue con su moto carísima al restaurant de dudosa monta, asome su nariz refinada y escocesa entre los fuegos y empiece a bajarle el pulgar a todos los platos que le pongan delante.

Gordon es una especie de S.O.S. culinario ambulante. Tiene una misión: reflotar un restaurante en crisis en una semana. Ni bien se baja de su Harley ingresa como cualquier parroquiano al establecimiento que será sometido a un sangriento extreme makeover. El cholulismo de la gente del lugar no tarda en aparecer y el villano, sin divismos, saluda a quien tenga delante; dueño, gerente de salón, camareros. Todos se desviven por atender a la estrella que los va a sacar de la miseria en la que viven. Lo atienden con exagerada alegría y lo ubican en la mejor mesa. El chef pide un menú de 3 pasos y a continuación esperan el veredicto fatal.

A partir de ese momento el programa se vuelve oscuro. Ramsay no tiene filtros para decir lo que piensa y es capaz de derribar la autoestima de cualquiera en cinco segundos. "¿Querías intoxicarme? La carne en papillote que serviste era lo más parecido a un pañal sucio de bebé! Nunca conocí a nadie tan inepto para el negocio como vos". Parece regodearse con el sufrimiento ajeno y clava el puñal donde más duele, frente al tipo que invirtió los ahorros de su vida en el lugar.


Si bien se supone que Ramsay está para ayudar, después de semejante agresión verbal ninguno acepta con diplomacia lo que tiene que hacer y entonces los arranques de furia y los choques son moneda corriente, aunque una vez superada esta primera etapa la misión empieza a ponerse en marcha y todos, o casi, empiezan a trabajar para el relanzamiento del restaurant venido a menos.

Gordon no sólo mete mano en la cocina, sino que hace un estudio de mercadeo por la zona cercana al restaurant en crisis. Habla con la gente en las calles, en los mercados, los invita al relanzamiento del lugar y trabaja conjuntamente con chefs consultores, equipos de diseño de interiores, empresas de esterilización y personalmente rectifica fallos y errores de cada cocina, sea a nivel de distribución, personal o variedad alimentaria entre otras.

El programa incluye charlas de motivación y gestión, liderazgo, normas de higiene y calidad y todo lo necesario para dedicarse al rubro en cuestión. Puede ser visto como un buen termómetro para todos aquellos que desean dedicarse al negocio gastronómico.


Y aunque Gordon Ramsay sobreactúe y sea honestamente cruel termina ganándose la simpatía del espectador. Su mirada lapidaria, sus gestos, sus movimientos hiperquinéticos de cabeza, sus comentarios mirando a cámara en los momentos de crisis en la cocina, el lápiz que usa detrás de la oreja y el detalle exquisito y personal, su pose preferida que genera pánico: una de sus manos en la mejilla y la otra sosteniendo el codo, viendo el horror ante sus ojos de todo lo que pasa en una cocina como las que tiene la misión de encauzar.


Al menos de este lado del mostrador, el diablo es encantador, elegante y cuando se hace presente es muy díficil resistirse a sus encantos y cambiar de canal.



La 2da. temporada de Kitchen Nightmares puede verse a partir del lunes 26 a medianoche por Fox life. Repite los domingos a las 22 hs.

15 junio, 2010

Primeros pasos



En unos días, gracias a Mery y Stefi, hablaré sólo sobre métodos de cocción, harinas, cremas y todo lo vinculado a los cupcakes.

Felicidad absoluta.

11 junio, 2010

Vincent Van Bob

Pongamos que hablo de Madrid, como dice Joaquín. Pongamos que por una vez las obras de arte más emblemáticas estén representadas por un entusiasta de la vida: Bob Esponja. Pongamos que acercar el arte a los más pequeños a través de la esponja marina es una linda y curiosa iniciativa de parte de la gente de Nickelodeon.
Desde el pasado 4 de Junio se puede visitar en El Corte Inglés de Callao, Madrid, la exposición Bob Art Expo. Una oportunidad única para ver a Bob abandonar sus pantaloncitos, dejar las hamburguesas de lado y verlo representado como El Hombre de Vitruvio de Da Vinci y La Creación de Adán de Miguel Ángel, pasando por el Barroco del Autorretrato de Rembrandt, el Impresionismo de Una Tarde de Domingo en La Grande Jatte de Seurat, el Autorretrato con la Oreja Vendada de Van Gogh, el Regionalismo de Gótico Americano de Wood y el surrealismo español de La Persistencia de la Memoria de Dalí, entre otros.
Además podrá verse cómo es el proceso de creación de un episodio y conocer a su creador, quien revelará detalles de su esponja de huevos de oro.
Fondo de Bikini estará en pleno centro de Madrid hasta el 4 de Julio. Entre tapeos y corridas de toros la colección de arte más esponjosa es una opción diferente para los fans del cacahuate. Los chicos y los no tan chicos...