No nos quedamos sin temas, sin ganas, sin motivos.
De hecho, quisiera terminar la carta prometida para el Señor Clooney, contarles 10 buenas razones para ver una película que lo tiene como protagonista en Hawaii, recomendarles otra joyita de los hermanos Duplass, quiero que se enamoren como yo de Luke Evans, que se animen a visitar nuevos lugares y redescubran otros...
Pero llegó el otoño.
Y nada más importa.
O casi nada.
El blog sabe cómo sentimos y vibramos en esta estación.
Y por eso entiende de mis tiempos otoñales.
No me presiona ni me apura.
Me deja disfrutar mi estación favorita.
Es tan generoso que da un paso al costado y me espera.
En otoño hibernamos.
La frecuencia blogger se cae como las hojas de los árboles.
Nos ponemos en pausa sin culpa y disfrutamos.
No somos ardillas, pero parecemos.
Estamos provistos de cosas buenas, que nos hacen bien a la panza y al corazón.
Queremos saborear el cambio de estación y después contarles qué cosas nos inspiraron.
Ya lo dije alguna vez pero vale la pena repetirlo: otoño, estoy enamorada.
Y ese amor otoñal me despeina y me desordena los días de publicación.
Quizá, encuentren posteos en días atípicos. O no.
El amor nos altera las publicaciones.
Sepan disculpar.
El blog no cierra, sólo tiene las persianas un tanto bajas durante unas semanas y nosotros tomamos el solcito tibio que cura todo.
En 2015, me asomé tímidamente al Festival de Cine Independiente y me gustó.
En 2016, repetí la experiencia y redoblé la apuesta.
Este año ya no puedo hacer de cuenta que no pasa nada: el BAFICI se convirtió en un evento fijo anual de este barrio y entre otras obligaciones y compromisos, hacer huecos en la agenda fue una tarea más durante los últimos días de Abril para ver cine independiente, entre semanas, a deshoras, en distintos barrios.
La grilla del BAFICI es un gran prode. A veces, por cuestiones horarias y superposiciones quedan muchas fuera del camino. Hay que elegir y apostar. Es parte del folclore del festival.
También es una lotería. Podemos llevarnos una gran decepción o una alegría.
Además de buen cine, en el festival podés encontrarte con una amiga haciendo una cola interminable por una entrada, tomar una riquísima merienda mientras seguís repasando la grilla y sorprenderte entre tanta gente del palo del cine con un viejito de bastón y andar lento que se movilizó de su poltrona para ver la retrospectiva de Moretti.
El BAFICI pasó y dejó huella en el barrio.
Si extrañan los balances cinéfilos de fin de año de la vecinita, acá una muestra de nuestro paso por el Festival de Cine Independiente 2017!
Kedi Directora: Ceyda Torun (Estambul)
No hay comienzo más auspicioso que arrancar el BAFICI viendo el documental de la realizadora turca Ceyda Torun. Como buena y auténtica cat lover, sabía de antemano sobre la existencia de Kedi, lo que no sabía era que iba a salir del cine emocionada, no sólo por los paisajes hermosos de Estambul, sino por los testimonios de su gente y sus indiscutidos protagonistas: los gatos callejeros.
Con la cámara a ras del suelo, adoptando el ángulo visual de los mininos, la cineasta turca toma a modo de muestra el recorrido, la historia y las aventuras de siete gatos que se fusionan con hermosas vistas marítimas y aéreas y la imponente Mezquita Azul.
Kedi no es simplemente un documental "de gatitos", se trata de un estudio sociológico y cultural sobre el impacto que generan los gatos en los ciudadanos que conviven con ellos. Algún entrevistado dice que tienen superpoderes. Otros aseguran que los gatos conocen la existencia de Dios. Hay una mujer que afirma que en el país donde deben ir cubiertas, ellos florean orgullosos su belleza, su elegancia, su estirpe salvaje y está bien que así sea. Hay quien dice que los gatos le salvaron la vida y lo ayudaron a salir de una depresión. Está la famosa mal llamada "loca de los gatos" que alimenta a un batallón a diario. También aquel empleado que trabaja en un restó para turistas y alimenta al callejero con pavo y camembert. Ceyda Torun no deja a nadie fuera y se encarga de reafirmar con las imágenes y los testimonios que sin estos amores de cuatro patas, todos los rincones de la ciudad perderían su alma.
Y por último, la toma de una vasija con agua y un cartel con una frase sintetiza TODO:
Esta agua es para los gatos y los perros. Si usted no quiere verse desesperado en otra vida por un trago de agua, no la toque.
Kedi es una joya que emociona durante 79 minutos, especialmente a la comunidad cat lover.
Imperdible. Hermosa. TODO.
Y me quedo corta.
Listen up Philip Director: Alex Ross Perry (Estados Unidos)
No importa lo que haga ni con quién trabaje Jason Schwartzman: siempre voy a estar enamorada de él. Seguramente este año me explayaré al respecto en la sección Todas aman, pero más allá de mi amor, debo decir que fue difícil verlo en Listen up Philip. Su personaje, Philip, es una especie de escritor maldito, insoportable, narcisista y bastante miserable. Todo suena horrible y poco tentador, pero hay que rascar la superficie. Detrás de todo el espanto está Jason y por eso y su coequiper, Elizabeth Moss (Peggy de Mad Men) no nos levantamos de la sala. En definitiva, la película no está mal, sólo hay que poder lidiar con este personaje poco amable y el de su padrino vejete literario, tan o más insoportable que el mismísimo Philip.
Con una novela recién publicada, el protagonista pretende ser uno de esos escritores que no se venden al "sistema". Su idea de éxito es ser leído por pocos, no ser accesible. Nadie parece entenderlo hasta que la vida lo cruza con Ike Zimmerman, un escritor longevo venido a menos que no sólo le elogia su novela sino que oficiará de mentor y hasta le ofrecerá su casona en el campo para que Philip logre aislarse de la city y mejore su proceso creativo.
La película gira en torno a Philip y sus neurosis; a lo Woody Allen pero distinto. Por suerte está su novia Ashley como contrapunto y si bien el director le hace pasar momentos poco amables con Philip también se encarga de darle los laureles de la victoria. Y eso nos encantó. Ashley pone la cuota de esperanza en la película. Tiene una fortaleza que a Philip le vendría bien imitar. Es quien atraviesa la crisis, aunque cueste, se autodescubre en el proceso, sana y finalmente sale bien parada y con la frente en alto.
Vale la pena llegar a ver eso.
Sí, y además tiene un gato.
Certain women
Directora: Kelly Reichardt (Estados Unidos)
La película de Kelly Reichardtaplica a ese tipo de cine de pequeños detalles, de cine reflexivo, de tomas pausadas, frío crudo y la soledad de la localidad de Montana, como un elemento más de la historia.
Certain Women cuenta tres historias de mujeres y un último episodio que funciona como epílogo para cerrar el estado de cada una de ellas. En cada historia se refleja la lucha de la mujer actual en un mundo lleno de prejuicios donde el machismo sigue reinando.
La vecinita destaca la historia de Laura Dern, una abogada que deberá oficiar -según la necesidad- de psiquiatra, negociadora o simple dama de compañía de acuerdo al estado anímico de su cliente. La misma que pone en palabras lo que todas pensamos: Si fuera hombre, todo sería distinto.
No apta para los intolerantes al ritmo cansino de pueblo.
The color wheel
Director: Alex Ross Perry
(Estados Unidos)
Aprovechando que el BAFICI programó una retrospectiva del director Alex Ross Perry, fuimos a ver The color wheel porque no nos alcanzó con ver Listen up Philip.
Había que darle una chance más y una tercera también, pero ya no dieron los horarios ni los días. The color wheel tiene algo de road movie. Es la historia de dos hermanos que se reunen cuando ella necesita ayuda para ir a buscar unas cosas que quedaron en el departamento que compartía con su ex pareja y profesor de periodismo. Por supuesto, habrá inconvenientes y como en toda road movie, un descubrimiento del vínculo entre hermanos.
Alex Ross Perry, a quien llaman el flamante wonder boy del cine estadounidense, también protagoniza la película. Quizá sea exagerado su título de chico maravilla, pero voy a seguir apostando un poco más por él. Veremos en el tiempo si vale la pena.
Actualmente, está escribiendo un guión para Disney de ¡Winnie the Pooh! con Ewan McGregor.
Un oso, la miel y McGregor nos llaman.
20th Century Women
Director: Mike Mills (Estados Unidos)
Si mal no recuerdo, Annette Bening estuvo nominada este año como Mejor Actriz en los premios Oscar por su papel de Dorotea en 20th Century Women. Si no fue así, debería haber integrado la terna, aún sabiendo que ese premio iría a parar a manos de la Stone por La La Land.
El director Mike Mills ya nos había contado su vínculo con su padre en la película Beginners con Ewan McGregor y Christopher Plummer. Con ésta cierra el círculo familiar, porque según sus palabras, esta película es un retrato de las mujeres que lo criaron: su madre, sus hermanas, las chicas de las que estuvo enamorado o aquellas en las que se fijó cuando iba a la escuela y las que conoció en la escena punk rock, donde dice haber aprendido sobre el amor.
La película nos ubica a fines de los 70, en la casa de huéspedes de Dorotea y Jamie, su hijo adolescente. Allí conviven junto a Abby, una fotógrafa que influirá en la educación musical de Jamie y en el mundo nocturno. William, un mecánico medio hipón "arregla tutti" que intentará acercarse a la dueña de casa, también alquila un cuarto. Completa el cast, la vecinita, Julie. Una adolescente que le encanta dormir en plan de amistad con Jamie, a pesar de saber que el chico está loco de amor por ella. La educación sentimental de Jamie estará moldeada por todo este entorno que lo rodea y al que su madre divorciada acude como apoyo ante la dificultad de conectar con su hijo teen.
20th Century Women es una película sobre generaciones, sobre el paso del tiempo, destacando eventos históricos y culturales que moldearon la historia de las personas, hay escenas blanco y negro donde el ex Presidente Jimmy Carter está dando un famoso discurso, hay otras psicodélicas, homenajes a Bowie, a la escena punk, a libros feministas y a la película Casablanca.
Mike Mills hizo una película hermosa, disfrutable, llena de música, color y nostalgia.
Una enciclopedia de época bien hecha.
La messa è finita Director: Nanni Moretti (Italia)
A Nanni Moretti le interesan muchos temas, entre ellos, la política y la mamma. La messa é finita (la misa terminó) no es la excepción.
Moretti interpreta a Don Giulio, un cura que vuelve a su ciudad natal después de varios años oficiando de sacerdote en un pueblo. Sus compañeros de otro tiempo que soñaban con una revolución hoy son burgueses neuróticos. Sus padres van a separarse. Su hermana dejó de ser una niña y tiene un flor de problema. Además de las cuestiones familiares, el Padre Giulio también llega a una parroquia en ruinas que deberá sacar adelante.
Moretti siempre resulta conmovedor y también es muy gracioso, aún ante eventos poco felices. La misa terminó tiene de los dos: momentos en los que lagrimeamos y otros que nos hicieron reír mucho.
Fue un buen cierre terminar con una de Moretti.
Cuando me contestó que no era de acá, yo pensé, sin demasiada imaginación, que estaba hablando de Buenos Aires. Es el destino, le dije, yo tampoco soy de acá, y agregué que era un buen modo de empezar una historia de amor. Ella me miró con una expresión que sólo puedo describir como de desagrado, como suelen mirar las mujeres muy jóvenes cuando el tipo que está con ellas y al que acaban de conocer dice alguna estupidez. La edad, más tarde, les enseña a disimular estos pequeños gestos helados, estas barreras de desdén, de ahí que asienten, consienten y a la larga hasta nos estiman, cuando lo que de veras sucede es que han crecido y ya no esperan demasiado del varón.
Fragmento de Muchacha de otra parte
Las maquinarias de la noche, Abelardo Castillo
Hoy iba a salir otro post, pero la realidad me pegó en la jeta y me enteré de la muerte de uno de mis escritores favoritos.
Me hice un té, fui a mi biblioteca y abrí el tomo de sus Cuentos Completos. Tenía anotaciones y hasta apuntes tomados de una charla donde Castillo fue invitado en un ciclo de literatura que ya ni recuerdo.
Habló de sótanos, de pasillos, de mundos reales y de mundos no visibles. Habló de su amor por Proust, del Ulises de Joyce y también de Dostoievski. Dijo que al lector hay que agarrarlo de los pelos, situarlo en una historia y dio ejemplos de cómo hacerlo.
Un pequeño detalle: no no llamamos Abelardo Castillo.
Había uno solo.
Hoy, leo y releo mis apuntes y me doy cuenta que dio una clase de escritura de lujo y me siento afortunada, no sólo por haber conservado los apuntes, sino por haber estado ahí y por haber tenido la enorme dicha de entrevistarlo junto a una amiga de la facu.
Después que el mismísimo Abelardo Castillo nos abrió la puerta, daba igual si en la facultad nos aprobaban o no. Tampoco importaba sacar la nota más baja o la más alta.
Entrevistar a tu escritor favorito era la mejor nota.
Yo era su groupie y ahí estaba, con mi amiga, en su living, escuchándolo hablar de San Pedro, de su trabajo, sus influencias, de su mujer, Sylvia Iparraguirre.
Hubo risas y hasta un tour por su casa.
Fue uno de esos regalos que te da la vida.
Quién sabe, capaz algún día les cuente la historia en el vecinito.
Suelen decir que el tiempo nunca alcanza en la televisión, pero tampoco en el vecinito. En parte, explica por qué hoy, 28 de Abril, hay un 2x1 en el blog.
Por un lado, la víspera del día del animal es un espacio asegurado en el barrio. Y por otro lado, como es habitual, había que incluir el resumen del mes 4.
A continuación, un repaso de la producción de Abril!
Los zapatos y las series se parecen. Si no me creen, pasen por ACÁ y saquen sus conclusiones.
El gran Brunollegó al barrio y lo homenajeamosACÁ.
Repitan conmigo: No debo hacer tiempo en una librería. De lo contrario, pasan ÉSTAScosas.
Hay que hacerse hombre y animarse a leer la obra maestra del Rey. ACÁ, una vez más, declaramos nuestro fanatismo por el Señor King, así de loco como está.
El año del perro, la película para los que SIENTEN con mayúsculas a los animales.
Porque desde hace un tiempo nació una nueva colección en el barrio. ACÁ, una pequeña muestra. (Gracias a todos los que se coparon y colaboran a diario con ella).
Nos tomamos un descanso de fin de semana largo y nos reencontramos el martes!
Este post está dedicado especialmente al recuerdo del Negro que nos dejó este mes de Abril, con ganas de más tiempo y más besos.
Uno no se levanta un día y dice: voy a ser coleccionista. Sucede cuando te das cuenta que tenés mucho de algo, cuando disfrutás juntar determinada cosa, cuando nuestra mirada se circunscribe a un determinado objeto, cuando hay tanto de algo que, a veces, se necesita salir y mostrárselo al mundo. De lo contrario, en un ataque de cordura y frialdad hay dos opciones: o se empieza a tirar la memorabilia o se busca un espacio más grande en la casa para seguir juntando.
Mi colección no ocupa un espacio físico pero sí en mi corazón. Cada vez que salgo a la calle, cada vez que recibo instantáneas amigas que saben de mi hobby y de mi amor por los animales.
Hace un tiempo me dedico a fotografiarlos. No lo hago de manera profesional. Al menos, no por ahora. Nunca se sabe.
A veces, pido permiso. Muchas veces no. La captura suele ser mejor ante lo imprevisto, la sorpresa, la espontaneidad.
Hay vecinitos y vecinitas que aportan a la colección y agradezco que lo hagan porque sin saberlo contribuyen al nuevo pasatiempo que nació en el barrio.
Quisiera conocer todas las historias detrás de cada uno de los retratados. Algunas las conozco. Muchas no. Por ahora, me conformo con compartir una pequeña muestra de la colección que no para de crecer.
(Vale acompañar el recorrido con esta canción que va muy bien y es taaaan viejita que ya la había olvidado)
Fragmento de la colección:
Instantáneas animales
por la vecinita de enfrente
y lentes amigas
Boulevard Saenz Peña
Tigre
Un buen recordatorio
Uri, el abuelo que ayudamos en el barrio.
Si bien nunca pudo conseguir un adoptante, vivió sus casi ¡20 años! rodeado de cuidados
Queremos que haya más gente como Peggy en el mundo.
Con su casita confortable, con esos cuadros de ilustraciones de lavandas que en otro ámbito podrían ser de consultorio, pero no en lo de Peggy. Cada noche, mirando esas lavandas mientras acaricia a su beagle llamado Lápiz parece decirnos en silencio que, si algún día su situación sentimental cambia deberá ser por alguien tan fiel y leal como su perro.
Peggy es la clase de persona que dice las cosas de frente y pone la oreja; con su jefe, su compañera de trabajo, su vecino, su hermano y su cuñada, pero cada vez, en cada intento, sale lastimada cuando se trata de humanos. En cambio, se entiende mejor con los animales. ¿Y cómo no entenderla?
La vida la cruzará por accidente con gente desagradable como Al, su vecino, que habla con orgullo de sus trofeos de caza, pero también conocerá a Newt que trabaja en un Programa de Adopción de Mascotas que sostiene - entre otras cosas - que "los animales no son mezquinos, no te apuñalan por la espalda." Por supuesto, Peggy va a enamorarse de Newt, no sólo porque a primera vista parece ser su versión masculina, sino porque Newt la conoce en un momento de gran fragilidad (no voy a spoilear de qué se trata, aunque podrán imaginarlo) y le ofrece adoptar a Valentine, un ovejero que busca un hogar. Impulsada y motivada por la aparición de Newt en su vida, Peggy lo acompaña en su trabajo proteccionista y se involucra en el Programa de Adopción, hace su propia búsqueda y transición al veganismo y parece encontrarse a sí misma. No es forzado. No es una postura. Está segura de lo que quiere. La vemos feliz. Sonríe y por fin, empieza a darse cuenta cuál parece ser su misión en el mundo.
Peggy jamás va a regalarle a su sobrina una Barbie. La película de Babe, el chanchito valiente o un certificado de patrocinio de un animal de granja rescatado son mejores opciones para adoctrinar a los niños.
En su horario de almuerzo, aprovecha para difundir y firmar petitorios contra el testeo en animales y otros experimentos de tortura en distintas especies.
Algunas ideas o acciones de Peggy pueden resultar un poco subversivas, pero aquel que comparte el código pet friendly, no se horroriza de nada.
De hecho, para muchos Peggy podrá ser una fundamentalista de las causas animales, una border, una demente. Sin embargo, para este barrio, es una mujer de un corazón enorme, dispuesta a hacer la diferencia. No es gratis. Nunca lo es. El camino siempre está lleno de dificultades pero sabe bien para dónde va. Peggy podrá estar obsesionada con la causa animal pero el resto de los personajes tiene lo propio. Seguramente, todos conocemos muchas personas que están obsesionados con su única perspectiva de la vida y creen que debemos buscar nuestra felicidad en el mismo lugar que ellos. Eso también pasa en Year of the dog. Cuando Peggy está triste, su jefe cree que la solución es enfocarse en las ventas. Su compañera de trabajo le aconseja salir hasta dar con el hombre indicado para llevar al altar. Su hermano y su cuñada le sugieren olvidar la tristeza yendo a un fin de semana de shopping de chicas. Esas recomendaciones hablan de ellos y sus propias búsquedas. Ninguno se pone en los zapatos de Peggy. Creen que su visión de la vida será la misma que hará salir a flote a Peggy.
Year of the dog no es para cualquiera, es cierto.
Por lo pronto, no es la típica comedia familiar de domingo por la tarde.
Es una película para los que SIENTEN a los animales.
Peggy dice en un momento que existen muchas vidas diferentes en esta vida y muchas formas de amar.
El amor por los animales es su amor, el que la llena, la define y es el que la hace seguir adelante.
Por suerte, existen personas como Peggy en el mundo. Seguramente, serán las mismas que van a entender el sentido de la recomendación de una peli así de indie hoy, en el blog.
Su director, Mike White, también es actor, guionista y productor. Entre otras cosas, escribió Escuela de Rock, pero este barrio lo ama gracias a su personaje en Enlightened, una de nuestras series favoritas de HBO. ACÁ pueden leer un poco sobre ella, aunque se merece un lugar digno en el vecinito. Seguramente, en algún momento volveré sobre Enlightened, una serie que pegó tan fuerte como Year of the Dog.
Mike White hizo esta película tan especial que bien podría haber sido una lágrima, pero no lo es. Si bien hay momentos duros, logra que su película esté lejos de ser un golpe bajo gracias a su humor absurdo.
Cabe destacar que Brad Pitt, fue uno de los productores ejecutivos de la misma.
En la semana que festejamos el día del animal, inflo el pecho de emoción y les recomiendo fuerte Year of the dog.
Acá, el trailer:
Hagan el esfuerzo de conseguir Year of the dog. No está en Netflix, pero a veces la pasan por el canal I-SAT. Vale la pena.
El agua había abierto un canal que corría a lo largo de la diagonal; por eso el barco viajó desde un lado de la calle Witcham hasta el otro; la corriente lo llevaba tan de prisa que George tuvo que correr para seguirlo. El agua se levantaba desde la suela de sus botas, formando láminas lodosas. Sus hebillas despedían un jubiloso tintineo, en tanto George Denbrough corría hacia su extraña muerte. Y el sentimiento que lo colmaba en ese momento era, clara y simplemente, amor hacia su hermano Bill...amor, y también un dejo de pena porque él no pudiera estar allí para verlo todo y formar parte de eso. Naturalmente trataría de describírselo a Bill cuando volviera a casa, pero sabía que jamás podría hacer que Bill lo viera, tal como Bill se lo hubiera hecho ver a él en situación inversa. Bill sobresalía leyendo y escribiendo, pero aún a esa edad George tenía el criterio suficiente como para comprender que no sólo por eso sacaba sobresaliente en todo; tampoco era el único motivo de que a los maestros les gustaran tanto sus composiciones. La forma de contar era sólo una parte del asunto. Bill sabía ver.
It, Stephen King
21 de Abril
1 libro
Total de páginas: 957
Leídas a la fecha: 356
Tiempo de descuento hasta el estreno de la remake: 4 meses y días
Podrán pensar que es una locura acarrear a diario un libro de semejante volumen, pero la verdadera locura es no haberlo leído antes.
La misión? No morir de miedo en el intento.
En cuanto a la lectura vamos más que bien.
En cuanto a la misión, no podría asegurarlo.
los chicos de IT
Datos de interés de It, la remake:
El director, Andrés Muschietti, es argentino.
Trabaja el chico de St. Vincent que amamos ACÁ y sí, también uno de la banda de Stranger Things.
Me vuelvo loca.
IT es uno de los mejores libros del Rey y tira al tacho mi teoría sobre los libros gordos: cuando un libro está bien escrito no hay peso que importe.
Si están preparados para sacar músculos a diario, afrontar sus miedos y confirmar que los payasos son una de las cosas más terroríficas del mundo, no dejen de leerlo.
Nos vemos a las siete, en la librería de Avenida Santa Fe casi Callao, me dijo. Y yo sufrí porque supe que no podría salir fácilmente de mi parque de diversiones personal.
Porque no hay ojos que alcancen cuando se trata de libros ni bolsillo que resista.
Elegir uno entre miles es como elegir sólo tres gustos en un kilo de helado. Es saber de antemano que quedarán fuera varias delicias y habrá que volver por más. O en el peor de los casos, y ya en cuanto a libros se refiere, si no encontramos el ejemplar buscado, habrá que esperar que vuelva a editarse o remover cuanta feria de usados y mercados virtuales hasta dar con nuestro objeto de deseo.
A continuación, una pequeña muestra de por qué no debo hacer tiempo en una librería.
Como dice una vecinita amiga del barrio: alguno siempre se nos quedará pegado.
Aunque suelen ser un poco ásperas, el barrio tiene cierta debilidad por las historias de supervivencia. Mis años grizzly cuenta la historia de Doug Peacock, un veterano de Vietnam que a su regreso de la guerra le fue psicológicamente imposible reinsertarse en la sociedad. Después de tanta muerte decidió aislarse de los hombres y acercarse a la naturaleza salvaje a través de la observación de los osos grizzlies. Pasó muchos años conviviendo con la especie. Hoy, es uno de los hombres que más sabe de osos y se volvió un reconocido activista ecologista.
No resultaría extraño que en unos años alguien compre los derechos y la historia llegue a la gran pantalla.
Mientras tanto, tenemos el libro.
Un genio, un loco lindo o las dos cosas. Un estudioso argentino que cuenta vida y obra del Rey. En el mes que me atreví a leer una de las obras maestras del gran King, este libro sería un gran complemento.
¿No es hermosa esta edición limitada? Si no fuera porque desde hace varios años tengo mi ejemplar de Lolita en la biblioteca, compraría esta edición llena de frutillas. Tan tentadoras como la mismísima protagonista de la novela.
Porque toda chica en este barrio necesita una dosis de chik-lit.
O dos.
Nunca es demasiado chik-lit para una vecinita.
El brócoli de la tapa me llama. El contenido ni. Pero no puedo obviar al brócoli. Me pasaría mirando la portada. Siempre tan lindo, tan ricoooo y tan fotografiable.
Lo se, soy rara. Amo el brócoli.
Sépanlo.
Cuando este año se estrenó la película hubo polémica por maltrato animal documentado en un video bastante alusivo y cruel que circuló por las redes. Por supuesto, este barrio repudia cualquier acto de violencia animal y no bancó la entrada al cine. Tan fuerte fue la protesta de proteccionistas a nivel mundial que la película, por suerte, fue un fracaso.
El libro parece ser una manera más amable y sensata de acercarnos a la historia de un perro que encuentra el significado de su propia existencia a través de la vida de los humanos, reencarnando una y otra vez, enseñándonos la importancia del verdadero amor.
Los libros de cocina siempre son lindos y tentadores. Generalmente son caros porque son ediciones hermosas, con buena fotografía. Siempre dan ganas de cocinar. Ni hablar, de comer. Son inspiradores. Están allí para guiarnos, para aportarnos ideas. En la práctica, es bastante improbable que uno siga cronológicamente un libro de recetas. Están allí a modo de consulta, para recordarnos que está bueno variar, probar cosas nuevas, ensayar y quedarnos con algún plato.
Ximena Sáenz es un buen ejemplo. Es una copada. Nos encanta su estilo, su frescura. su simpatía, su onda y ¡su corte de pelo! Además, hay algo que la distingue: ama la literatura. En su espacio instagramero y/o bloguístico las recetas de cocina no ocupan el primer lugar sino que se dedica más bien a fotografiar frutas o verduras de estación, mesas bien puestas, momentos felices y cita a autores interesantes como Clarice Lispector, Julian Barnes, Virginia Woolf o Günter Grass.
En Apuntes de cocina no deja de lado las citas literarias. Y nos encanta.
Alguien que cocina rico y ama a Barnes tanto como este barrio no puede estar tan equivocada.
McEwan, uno de los favoritos del barrio.
Finalmente, el elegido que se nos quedó pegado en las manos y en la retina.
Y colorín colorado, el recorrido se ha terminado.
Continuará en la próxima edición de la Feria del Libro 2017!
La palabra PASCUA (pascae en latín, pésaj en hebreo) significa PASO.
En el caso de los judíos representa el cruce del Mar Rojo, es decir el PASO de la esclavitud hacia la libertad.
Para los católicos se conmemora la Resurrección de Cristo, es decir el PASO de la muerte a la vida eterna.
Incluso para los ateos significa la Supremacía del Espíritu por sobre la Materia.
Por eso en estas Pascuas deseo que nos animemos y demos ese PASO.
El que nos haga pasar:
De la resignación a la Acción;
De la indiferencia a la Solidaridad;
De la queja a la búsqueda de soluciones;
De la desconfianza al abrazo sincero;
Del miedo al coraje de volver a apostar todo por amor;
De recoger sin vergüenza los trozos de sueños rotos y volver a empezar;
De la autosuficiencia al compartir el fracaso y los éxitos;
De hacer las paces con nuestro pasado para que no arruine nuestro presente;
Y de saber que de nada sirve ser luz, si no podemos iluminar el camino de alguien
(Extraído de la fan page Locos por lo viejo)
Ojalá hayan tenido una Semana Santa de renacimiento y nos animemos cada día a dar ese gran PASO.
Le dicen Bruno y hace rato perdió todo el pelo de la cabeza, pero no las mañas.
Sonríe de costado, sabiendo que sólo con eso alcanza para ganarse el amor de todas las vecinitas. Bruno no necesita una gran producción detrás para saberse winner.
Su outfit favorito son las musculosas, remeras oscuras, jeans y una rusticidad a cuestas que no abandona.
En cambio a él sí lo abandonaron. Lo cambiaron como un trasto por un modelo más joven, por carne fresca. La ideóloga responsable de semejante locura fue su ex mujer, Demi Moore. Lo que Demi no podía imaginar es que pagaría un precio muy alto por su decisión desacertada e incomprensible al día de hoy.
En el año 2000, después de 13 años de matrimonio, Demi dejó a Bruno por un sex toy llamado Ashton Kutcher, y hasta se casó con el joven.
Bruce, tan moderno, buen tipo y nada rencoroso fue a su boda y hasta se prestó a una producción fotográfica en la que se mostraba al trío en cuestión.
Años más tarde, parece que Kutcher enganó a Moore con cuanta mujer se le cruzó por sus narices. Ella quedó destruida psicológicamente, empezó a padecer trastornos alimentarios y su carrera artística quedó en el olvido hasta el presente.
Bruno, en cambio, salió fortalecido. En 2009 se casó con una modelo y actriz con quien tiene dos hijos, además de los tres que tuvo con Demi Moore, y su carrera profesional no sufrió altibajos.
A sus 62 años, sigue siendo garantía de éxito en la pantalla. Queremos tanto a John McClane en Duro de Matar, al Dr.Menville en La muerte le sienta bien, al encantador Jimmy "Tulipán" Tedeski como el vecino asesino, su voz de zorro embustero en Vecinos invasores y como fantasma en la inolvidable Sexto sentido, pero por cuestiones de tiempo y espacio tenemos que elegir sólo un recorte de su extensa carrera. Excepto la última elegida que leerán a continuación, dejamos de lado su perfil de hombre de acción y nos centramos en el lado B de Willis.
Porque Willis podrá rescatar gente de un edificio en llamas, perseguir a malhechores pero no olviden que también es un chico sensible.
Moonlighting
(Luz de luna)
¿Cómo no amar Moonlighting? Esta serie fue el trampolín de Willis y marcó su camino al éxito. En Moonlighting Willis era el detective David Addison, un canchero que hacía pareja con su colega Maddie Hayes. Moonlighting era una comedia de detectives que se emitió entre 1985 y 1989. En cada episodio la pareja resolvía casos e histeriqueaban a lo pavote. Su creador, el mismo de Remington Steele (otra serie ochentosa que amábamos), nos regaló cinco temporadas de casos cómicos y misteriosos. La vecinita siempre va a recordar con mucho cariño esta serie porque no sólo Willis arrancaba su carrera, sino que con él nos iniciábamos en el maravilloso mundo serial.
The story of us
(Nuestro amor)
Nuestro amor me hace llorar cada vez que la veo. Miles de veces. Y no me canso. El groso de Rob Reiner tiene la culpa. La película cuenta los altibajos de un matrimonio de 15 años. Del enamoramiento al rechazo. De las situaciones cómicas al llanto. Del viaje por Europa para reconstruir la pareja a la separación. La vida de Bruce y Michelle no se presenta de manera cronológica, sino que se apela a los saltos temporales que conforman los recuerdos de la vida en pareja. Cada uno de los protagonistas, en el momento de crisis conyugal, intentará recordar los motivos que los llevaron a estar juntos y elegirse cada día.
Es una película tremendamente emotiva que en algún momento tendrá su merecido lugar en la sección 10 buenas razones.
Bruce está adorable y seríamos capaz de perdonarlo una y mil veces.
Compren carilinas y vean Nuestro amor.
Es una orden.
Moonrise Kingdom
(Un reino bajo la luna)
Cuando nos enteramos que Willis iba a trabajar con Wes Anderson, uno de nuestros directores favoritos del barrio, empezamos a tachar los días para el estreno. Por suerte, el estreno llegó y no sólo no nos decepcionó sino que Moonrise Kingdom es nuestra película favorita de Wes.
Bruce es Sharp, el sheriff de la isla donde transcurre la historia quien decidirá convertirse en el tutor legal de Sam, el pequeño boy scout enamorado de Suzy. Moonrise Kingdom es una oda a la infancia y como tal, los chicos ocupan el papel central. En la película de Wes, nuestro amigo Bruce es - una vez más policía - sí, pero el policía más dulce que haya hecho en toda su carrera. Y eso, se lo debemos a Anderson.
Ocean's twelve
Es un cameo, pero quizá uno de los mejores. Amamos la trilogía de ladrones fashion de casinos de Soderbergh, y por si fuera poco, en la segunda parte, aparece Bruce Willis haciendo de él mismo. Julia, su compañera de escena, también juega a ser Julia Roberts.
Sería largo y aburrido explicar la secuencia.
Vale la pena volver a verla.
No sólo por Bruce, sino porque es uno de esos casos raros de buenas segundas partes.
Red 1 y 2
Red es pochoclo asegurado. Una especie de parodia a las películas de Bond donde un grupo de agentes retirados, ya jubilados, se ven en un enredo y tienen que volver a las armas.
Acción, comedia, romance apta para todo público.
Todos el cast está grande pero ninguno hace papelón.
Una joya.
Y como a Bruno siempre le gustó cantar (tiene o tuvo una banda llamada The return of Bruno) terminamos este post con Willis, versión cantante.
Policía o cantante, sólo hay algo claro que Demi no entendió: a Bruno no se lo abandona.