Unfaithful
Capítulo 15
Dr. House
5ta. temporada
Imperdible.
Siempre salía con un souvenir bajo el brazo. Cada vez que mamá me llevaba al viejo cine Los Ángeles me iba con algún recuerdo a casa. Seguramente había un stand con el merchandising de la película que estaba en cartel, o un lugar que funcionaba como santería animada con discos (nada de cds o dvds), muñecos, pins (en ese entonces prendedores) y libros para colorear y releer la historia de Cenicienta o Bernardo y Bianca. Cuando el paseo terminaba lo único que quería era llegar a casa, escuchar el disco nuevo o releer la historia que acababa de ver en la pantalla grande. Un libro ilustrado se disfrutaba con la minuciosidad propia de cirujano y el disco se escuchaba hasta que la púa se gastara. El ritual duró años. Con el tiempo el disfrute se tradujo en una obsesiva colección de entradas de recitales, tickets de viajes y todo tipo de chucherías. Lo cierto es que en toda colección hay algo nostálgico. Hay quienes coleccionan comics, muñequitos que devienen amuletos de la suerte o discos inéditos. De alguna manera el objeto en cuestión se vuelve objeto de culto. No admite préstamo alguno y a veces, vale aclarar, lo cuidamos con tanto esmero que parece enfermizo.


Liniers en acción. De fondo, los dibujos de Funny Face y No voy a ser yo.
Se agradece la colaboración fotográfica y buena predisposición de la amiga Simeoni.
Se nota que Pablo Grinjot es un tipo generoso. Compartir el escenario con 16 músicos habla bien de él, o al menos la palabra divismo no figura en su vocabulario.
Hace unos días pasé por el puesto de mi canillita amigo. Don José nunca se enoja si me pongo a chusmear alguna revista, me indica cómo viajar cada vez que lo necesito y no tiene nada que envidiarle a los puestos abarrotados de la calle Florida. Tiene un surtido interesante de revistas hedonistas, esas que muestran las islas Fidgi o las que te dicen con qué comida va mejor el champagne. Ahí, entre las islas Fidgi y el champagne encontré Esquire. Según reza el eslogan la revista de hombres interesantes. Adrien Brody confirma la teoría en la tapa. Le pregunto a Don José cómo es el asunto de la distribución. Mensual, me dice pero acá se recibe con delay. Es así, mi canillita también mecha alguna que otra palabra en inglés.Hay quienes no resisten la tentación de un cuarto de helado, otros pierden la compostura en un shopping. A mi me puede Adrien Brody. Y aunque la bolsa pesa, es como tener uno de esos muestrarios de moda que se ven en las películas. Me siento un poco como Gabrielle Solis en Desperate Housewifes. Publicidades de autos que les falta volar, casas que son mansiones, ropa de diseñadores top...
Esquire es un gran muestrario de moda y glamour. Esta vez, la última faena de Manolete, película no estrenada en nuestro país, con Adrien Brody en la tapa es la excusa perfecta para llevarla a casa.
Gracias a Don José, el torero Brody vela por mis sueños, en una habitación de Caballito.
Fue una buena decisión.