14 abril, 2009

Creer o reventar

La coincidencia es la manera en la que Dios permanece anónimo.
Albert Einstein




Unfaithful
Capítulo 15
Dr. House
5ta. temporada


Imperdible.

19 marzo, 2009

Bono y sus amigos

Un buen corazón me regaló No line on the horizon, el último disco de Bono y sus amigos.
La música de U2 y las letras de Lovecraft.
Esos son regalos, esos son hombres.
Todavía me dura la sonrisa.

18 enero, 2009

Verás que todo es mentira



"La lealtad no pudiendo hacerse hombre, se hizo perro"

Arthur Schopenhauer




Después de ver Bolt, un perro fuera de serie, uno puede darse cuenta rápidamente que los realizadores son fanáticos de las películas de superagentes. ¿Por qué no hacer lo mismo dirigido a un público infatil desde la mirada del mejor amigo del hombre? Un perro es el protagonista de la nueva aventura animada de Disney.

No sólo se nota el fanatismo por las películas de Bond y los agentes del recontraespionaje, sino que ligaron esas escenas de persecuciones y alta tecnología con aquella historia en la que Jim Carrey se daba cuenta que todo era una cruel y vil mentira: The Truman Show.
Bolt es un perro que protagoniza una serie televisiva donde se convierte en superhéroe gracias a sus poderes. El pichicho desconoce que es el protagonista de un programa de televisión exitoso y cree que sus superpoderes son reales, hasta que un error lo sacará a la fuerza de su burbuja de perro star. El cachorro terminará perdido en las calles de Nueva York y deberá emprender el camino de regreso a Hollywood, donde su dueña Penny (co-estrella del exitoso programa) llora su ausencia.

Bolt cuenta el viaje de vuelta al hogar. La travesía incluye movimientos en mapas, canciones para arrancarte una lágrima y la participación de la gata de la calle Mittens y el hamster Rhino, personajes secundarios que como es habitual, son los mejores de la película.

Hay buenos momentos; la parodia inicial de las producciones hollywoodenses de superhéroes es uno de ellos, también las clases prácticas que la gata Mittens le da a Bolt para saber cómo dar lástima y conseguir comida a cambio y así seguir con su angustiante derrotero sin que el estómago cruja. Pero aunque Bolt busque e intente narrar un viaje de iniciación le falta espíritu aventurero. En el camino, el can descubrirá cosas que hacen los perros reales: asomar la cabeza por la ventanilla, ir con la lengua afuera o jugar con otros de su misma especie, pero esos detalles tan simples carecen de emoción.

Bolt es correcta por donde se mire. Resignifica la importancia de la amistad, la necesidad de héroes y la misión de afrontar los problemas de la vida con valentía. A pesar de la búsqueda casi desesperada por un tono melancólico y la moralina, esta vez no hay gag o tecnología que alcance.

Bolt (2008) de Chris Williams y Byron Howard, Disney.

17 enero, 2009

De colección

Siempre salía con un souvenir bajo el brazo. Cada vez que mamá me llevaba al viejo cine Los Ángeles me iba con algún recuerdo a casa. Seguramente había un stand con el merchandising de la película que estaba en cartel, o un lugar que funcionaba como santería animada con discos (nada de cds o dvds), muñecos, pins (en ese entonces prendedores) y libros para colorear y releer la historia de Cenicienta o Bernardo y Bianca. Cuando el paseo terminaba lo único que quería era llegar a casa, escuchar el disco nuevo o releer la historia que acababa de ver en la pantalla grande. Un libro ilustrado se disfrutaba con la minuciosidad propia de cirujano y el disco se escuchaba hasta que la púa se gastara. El ritual duró años. Con el tiempo el disfrute se tradujo en una obsesiva colección de entradas de recitales, tickets de viajes y todo tipo de chucherías. Lo cierto es que en toda colección hay algo nostálgico. Hay quienes coleccionan comics, muñequitos que devienen amuletos de la suerte o discos inéditos. De alguna manera el objeto en cuestión se vuelve objeto de culto. No admite préstamo alguno y a veces, vale aclarar, lo cuidamos con tanto esmero que parece enfermizo.

Cuando pensaba que esas cosas ya no me podían pasar el milagro sucedió.
Hace un mes la puerta del viejo cine Los Ángeles fue el Centro Cultural Konex. En lugar de la santería Disney, un tablón improvisado hacía las veces de mesa y allí encontré un nuevo tesoro: Oops! un libro de Ediciones de la Flor que reune las letras de canciones de Kevin Johansen ilustradas por Liniers.
Esa noche el recital de Kevin Johansen y su banda, junto con la proyección en pantalla de los dibujos de Liniers sirvió como excusa para presentar el libro y despedir el 2008.
Si bien El vecinito de enfrente se encargó en su momento de mostrar fotos alusivas de aquella noche, quedaba pendiente hablar del libro que bien vale la pena.
Oops! es un libro para ser abierto en cualquier página. No tiene un orden lógico ni una secuencia. Tampoco está pensado para seguir las letras según la discografía de KJ. Las letras de Sur o No Sur se intercalan con las de City Zen, Logo o The Nada. Es un desborde y un fiel reflejo de sus protagonistas. Hay historietas del conejo de viaje junto a Kevin y cía., reportajes, dedicatorias, listas de temas, entradas de recitales y pingüinos sobrevolando la letra del palomo.
Tiene una sola contraindicación: es apto para fanáticos, comprensible únicamente para todos los que todavía creemos en duendes que esconden las llaves mientras dormimos y soñamos con el cine Los Angeles, los discos, los prendedores y el sanguchito con la coca después del cine.

30 diciembre, 2008

Casi

Cuando subí al barco vi que había pibes de 18. Yo tenía 20. Me sentía grande al lado de los otros, pero éramos todos pibes. Subió un cura y dijo ¿quién quiere tomar la comunión? Yo pensé que eso mal no me podía hacer y tomé la comunión. Después te daban el arma, las municiones y un rosario de plástico. De esos de cuentas negras o marrones. Lo primero que se te rompía era la cruz . A partir de ahí, arreglatelás.

Antes que terminara el 2008 vino Robertito a casa y casi habla de Malvinas. Casi.

25 diciembre, 2008

Dígalo sin hablar



Love actually, la película que hay que volver a ver en esta época del año.
Feliz Navidad.

14 diciembre, 2008

Dos tipos macanudos

Una pequeña muestra del trabajo conjunto de Kevin Johansen y Liniers.
El jueves fue una noche de canciones, dibujos y un ejemplo de pura amistad.
Kevin + Liniers.
The Nada.


Anduve como autogeografía, en un eterno tour.
Kevin empieza la noche con Road Movie.


Liniers ilustra En mi cabeza. La fiesta recién empieza.

James Brown que estás en los cielos.
Kevin, concentradísimo, rinde su tributo con Chill out James.

Liniers y su versión de McGuevara's o Che Donald's. Hasta la McVictoria siempre. Con cajita infeliz.

Liniers en acción. De fondo, los dibujos de Funny Face y No voy a ser yo.

Se agradece la colaboración fotográfica y buena predisposición de la amiga Simeoni.

08 diciembre, 2008

La grandeza de lo simple

Se nota que Pablo Grinjot es un tipo generoso. Compartir el escenario con 16 músicos habla bien de él, o al menos la palabra divismo no figura en su vocabulario.
Su banda, la Ludwig Van, está conformada mayoritariamente por chicas violinistas made in conservatorio aunque el tiempo, como la marea, trajo nuevas voces masculinas y más guitarras criollas.
Si uno tiene la suerte de recalar en uno de sus shows notará que hay algo comunitario en el ambiente. No todos somos hippies ni tampoco cantamos alrededor del fogón, pero sí podemos llegar a descalzarnos y desparramarnos sobre almohadones, en el piso. Hay chicas haciendo origami y hay comida naturista. Durante un par de horas somos una gran familia.
Pablo, además de ser generoso, es tímido. Habla lo justo y necesario. Le cuesta sonreír, aunque a veces se le escapa. Es frágil, como sus canciones y le debe costar decir que no, de ahí posiblemente el sentido de su numerosa banda.
Pareciera que hace años voy a ver a Pablo Grinjot y es cierto, pero cada vez es distinta. Y es un poco igual también. Es una sensación placentera, similar a cuando nos ponemos ese sueter de entrecasa que adoramos, es como encontrar la horma justa del zapato.
Sus amigos Alvy Singer, Pablo Dacal o Tomi Lebrero suelen hacer acto de presencia en sus shows. Cualquiera de ellos se mimetiza con el resto de la banda con la facilidad propia de años de amistad, ensayos y conservatorio. Grinjot en acción despliega su repertorio de Canciones de criolla y ensamble y también las del disco mil veces anunciado y mil veces postergado Rocha. Puede despacharse con gusto con algún tema de Ana Prada y hasta sorprende con versión propia de Nessun dorma. Si bien su música aplica a la categoría indie o acústica, poco importan los rótulos. Lo que prevalece es su mundo de canciones amorosas. No juega a hacerse el difícil, apela a las cosas simples. Es conciso y directo.
Ayer tomamos limonada, nos descalzamos una vez más, nos llevamos para el arbolito el disco Ineditísimo, nuevas canciones de este gran cantautor, y cantamos canciones como ésta.
Feliz domingo para todos.

No seré yo uno más
de los que no te dejan en paz
Miro y trato de entender
por qué derramás tanta miel
Yo no estoy triste, mi amor
Si la noche es de nosotros dos
Entre tus ojos, mi amor
Entre tus ojos, mi amor
Tus ojos, mi amor.


Pablo Grinjot y la Ludwig Van tocan el 18 de Diciembre en Cell Block, Olivos.

25 noviembre, 2008

Chico de tapa

Hace unos días pasé por el puesto de mi canillita amigo. Don José nunca se enoja si me pongo a chusmear alguna revista, me indica cómo viajar cada vez que lo necesito y no tiene nada que envidiarle a los puestos abarrotados de la calle Florida. Tiene un surtido interesante de revistas hedonistas, esas que muestran las islas Fidgi o las que te dicen con qué comida va mejor el champagne. Ahí, entre las islas Fidgi y el champagne encontré Esquire. Según reza el eslogan la revista de hombres interesantes. Adrien Brody confirma la teoría en la tapa. Le pregunto a Don José cómo es el asunto de la distribución. Mensual, me dice pero acá se recibe con delay. Es así, mi canillita también mecha alguna que otra palabra en inglés.

El precio está en euros aunque atrás, al lado de la sonrisa del chico de Armani, figura el local. Hojeo a las apuradas buscando la nota de tapa pero sólo veo publicidades de Dolce & Gabanna y una nota de los 50 años de Superman. Se que tengo coronita y Don José me deja manosear las revistas pero tampoco es cuestión de abusar. No tiene sentido tanta incomodidad cuando se que esa revista me está llamando, asi que mientras busco la plata le pido a mi amigo si por favor puede sostener el pequeño tesoro. Él la prepara. No sabía que se podía preparar una revista con tanto esmero, respeto y amor. Me imagino que Don José debe ser esa clase de persona que también le habla a las plantas. Plumerea a Adrien y después al chico Armani y repite la operación. La cara de Adrien queda momentáneamente cubierta por una bolsa transparente y mientras me la alcanza dice: no te vas a arrepentir, es una muy buena revista. Quiere justificarme el gasto que acabo de hacer? Ahí es cuando me pongo colorada, me agarra pudor por mi fanatismo afiebrado, como si el mismísimo Adrien Brody se personificara en el quiosco, en la esquina de Luis María Campos y Virrey Loreto.

Mientras le pago con un billete de 50 me llevo a Adrien embolsado. Espero el vuelto y digo no, no me voy a arrepentir. Tiene razón.

Hay quienes no resisten la tentación de un cuarto de helado, otros pierden la compostura en un shopping. A mi me puede Adrien Brody. Y aunque la bolsa pesa, es como tener uno de esos muestrarios de moda que se ven en las películas. Me siento un poco como Gabrielle Solis en Desperate Housewifes. Publicidades de autos que les falta volar, casas que son mansiones, ropa de diseñadores top...

Esquire es un gran muestrario de moda y glamour. Esta vez, la última faena de Manolete, película no estrenada en nuestro país, con Adrien Brody en la tapa es la excusa perfecta para llevarla a casa.

Gracias a Don José, el torero Brody vela por mis sueños, en una habitación de Caballito.

Fue una buena decisión.