21 febrero, 2008
Gente bien
Jordi fue tocado con la varita mágica. Estudió diseño industrial y al poco tiempo montó con unos amigos un pequeño estudio de diseño gráfico. Un día se vio rodeado de revistas y la vocación llamó a su puerta. Quería ser ilustrador y dejar inmortalizado en su trazo esa fascinación por la estética de los años 50 y 60 que siempre había visto en las películas americanas. Durante un mes se encerró a trabajar y cuando logró juntar una cantidad considerable de bocetos fue con su carpeta bajo el brazo a pedir trabajo a las revistas Woman y La Vanguardia. Se puede pensar que para llevar un estilo de vida Labanda es necesario tener mucho dinero y lucir la gold card, pero justamente lo que el creador intenta demostrar irónicamente es la posibilidad de escaparnos de ese mundo de sonrisas desangeladas y poblado de fashion victims. Todos somos capaces de vivir situaciones Labanda. Pueden suceder en cualquier ámbito. Las situaciones Labanda tienen más que ver con el espíritu de la gente que nos rodea que con los lugares en sí. Cada vez que vemos una película que nos emociona seremos chicos y chicas Labanda, compartiendo una rica comida o manteniendo una buena charla con un amigo. En resumen, cada vez que tengamos posiblidades de compartir las verdaderas cosas bellas de la vida.
19 febrero, 2008
El extraño mundo de Francis
"Un plato puede combinar perfectamente sabores, texturas y aromas pero, el grado de magnificencia y placer que produzca puede variar tremendamente de acuerdo a la creatividad, alegría y energía que se le ponga"
14 febrero, 2008
A sangrar mi amor
Hay hombres que dan bien de maridos. Hay tíos, primos, padres y abuelos perfectos. Con otros sólo podríamos ser buenos amigos pero también existen aquellos hombres con los que caeríamos en la tentación. Por y con ellos seríamos capaces de vivir un romance fogoso y apasionado. Pero a no engañarse, son los mismos que sólo pueden ser buenos por una noche. Continuar con esa historia sería un error. Correríamos serios riesgos de enamorarnos perdidamente. Con esta clase de hombre hablaríamos hasta el cansancio y beberíamos margaritas. Seguramente él tocaría la guitarra y más tarde terminaríamos entre sus sábanas pero, el problema es que esta especie huye de cualquier tipo de compromiso. Nacieron para ser libres y tener un amor en cada puerto. En el imaginario femenino Johnny Depp encaja en este modelo. Johnny tiene que ser un excelente amante. Su cara lo dice. Nunca podrá ser amigo, hermano, primo, tío ni cualquier otro parentesco que se nos ocurra. Johnny no es mi favorito ni mi debilidad pero es imposible no mirarlo. Las cámaras lo adoran y él se deja adorar como Willy Wonka, el Capitán Sparrow, Manos de Tijera, Ed Wood y ahora como barbero diabólico y sanguinario.
07 febrero, 2008
05 febrero, 2008
Listas
Las hacemos todo el tiempo sin darnos cuenta. A veces son sofisticadas, otras son clásicas y por eso mismo nunca pasan de moda. Son mis favoritas. Tienen algo rústico, con el tiempo se vuelven amarillentas, las letras se aclaran pero las ideas persisten.Hace unos días estoy pensando en las listas. ¿Para qué sirven? ¿Por qué hacerlas? ¿Cuánto hay de capricho y cuánto de necesidad en la tarea de hacer una lista? ¿Mezcla de ansiedad? ¿Deseos? ¿Es terapéutico hacer una lista o puede provocar el efecto contrario? ¿No genera un grado mayor de presión de acuerdo a lo que decidamos volcar en ella? ¿Ayuda o agobia? Tomemos un ejemplo básico: la lista del supermercado. Hacer este tipo de lista es lo más parecido a un inventario. Uno repasa alacenas y demás ambientes de su casa y anota qué y cuánto comprar. El problema es que la lista del super es de todas las listas posibles la que impone menor respeto. El almacén del chino de la vuelta de casa nos saca de apuros, pero el super nos envuelve, nos distrae y marea. Nos hace perder más tiempo del planeado porque las cosas como por arte de magia no suelen estar siempre en el mismo lugar. Los supermercados, con su abanico de opciones, harán que nuestra magra lista ocupe un segundo plano y más de una vez terminaremos llevando algo totalmente inútil e innecesario en lugar del detergente que necesitábamos. Ni hablar si tenemos cerca el supermercado del elefantito. En una época, se podía conseguir allí diseños limitados de Trosman después de seleccionar las frutas y verduras.
25 enero, 2008
Rock me, baby
Ahí estaba yo, sapo de otro pozo. Metida en charlas de pañales y mamaderas. El baby call al lado de la panera adornaba la sobremesa del falso asado que se había convertido en una suerte de focus group donde lo único que se comentaba eran los beneficios de tal o cual marca y si el chico come o duerme lo suficiente. A pesar de todo, trataba de ser fiel a mi espíritu susanístico y tomaba nota mental de todo lo que no se debe hacer en ese universo de madres primerizas. No hay manuales al respecto pero sí hay experiencias, lecturas y música. Mucha música que ayuda a calmar a las fieras. 23 enero, 2008
22 enero, 2008
Gorda ¿Cuánto pesa el amor?

Dicen que no hay nada como el teatro. Algo de cierto hay en la cuestión de tener delante a los actores en carne viva, esperando nuestra reacción inmediata y brutal. No podemos cambiar de canal. Hay una elección que va más allá de sacar una entrada en una boletería. Uno puede dejarse influenciar por una buena crítica, una temática en particular o por el trabajo de un buen actor. Hace una semana tuve oportunidad de asistir al estreno de Gorda en el Paseo La Plaza y se dio la combinación ideal: buenos actores, excelentes críticas y una gran historia. Neil Labute escribió Gorda; una mirada totalmente despiadada, pero real acerca de las relaciones humanas y sobre lo que la sociedad considera como natural. Si bien la obra se estrenó en Barcelona con gran éxito, lamentablemente parece no haber mejor escenario que Argentina para representar una obra como Gorda, donde la mirada del otro es condenatoria si se asoma un rollo por arriba del pantalón, donde es una rareza no hacer pilates o no probar cualquier método -por más invasivo que sea - para entrar en un xs a cualquier precio. La trama es simple pero esconde algo, como el chocolate caliente dentro de una marquise de chocolate. Tommy (el "Puma" Goity) es un ejecutivo de éxito, cuarentón, preocupado por su imagen hasta que un día conoce a Helena (la española Mireia Gubianas) en un patio de comidas. Helena es bibliotecaria, amante de las películas bélicas y lleva su gordura a cuestas con total naturalidad. Tommy empieza a salir con Helena y descubre que junto a ella es el hombre que siempre quiso ser y nunca se atrevió. Se enamora, o eso cree. Cuando la relación avanza y toma estado público en su oficina, su amigo, el insufrible Charly (Jorge Suárez) y su lengua filosa y la neurótica Juana (María Socas) le hacen la vida imposible por estar de novio con una mujer gorda. Charly porque siempre hizo culto al estilo de vida Isidoro Cañones y Juana porque aunque no lo reconozca, sigue enamorada de Tommy luego de un affaire pasajero. ¿Hasta que punto afecta a Tommy la mirada de los otros para debatirse entre el enamoramiento y el deseo de conservar su imagen de éxito? Gorda excede el tema de la gordura. Más allá de la obvia referencia a la discriminación habla y muestra descarnadamente el precio de la valentía, la cobardía, la crueldad, la falta de iniciativa individual y las dificultades para ser uno mismo.
Gorda es honestidad brutal en vivo y en directo. Sólo como puede ser en el teatro. Seguramente el teatro no vaya a cambiar nada pero ayuda a reflexionar lo monstruosos que podemos llegar a ser pesando sólo 50 kg y entrando en un xxs.
Gorda de Neil Labute, en el Paseo La Plaza
21 enero, 2008
La vida secreta de las abejas
Según todas las leyes de aviación, una abeja no debería tener la capacidad de volar. Sus alas son demasiado pequeñas para levantar su regordete cuerpo del suelo.La abeja, sin embargo, aún así vuela.
Barry siente que no encaja en ese mundo y se da cuenta que su única salvación será unirse a los polinéseos, una especie de escuadrón de elite encargados de recolectar el polen y polinizar las flores. Los únicos con vía libre para salir de la colmena y conocer el mundo exterior.



