07 julio, 2017

Todas aman a: Luke Evans


Qué poco se sabe de Luke Evans.
Cuánta injusticia, cuántos años desperdiciados, cuánta ignorancia. 
Perdón, Luke. Estábamos ocupadas hablando de otra gente pero supiste esperar y por eso bien merecido tu lugar en este blog. 
Es cierto, Luke Evans no se caracteriza por ser popular. Apenas hace unos meses conocimos parte de su filmografía. Nada apabullante. Más bien escasa, pero le apostamos. A veces, en la vida, hay que tomar riesgos. 
Luke lo merece.
Británico, nacido en Gales, ya desde su adolescencia empezó a estudiar canto y baile y no paró hasta llegar a las tablas londinenses. Su oportunidad cinéfila fue recién a los 30 años, cuando audicionó para la película Guerra de Titanes. Nos puede gustar mucho Evans, pero sabemos que hay películas imposibles de ver. En cambio, con mucho amor y voluntad, la vecinita hizo el esfuerzo de soportar tremenda belleza y seleccionar para ustedes una muestra del trabajo del "tapado" del mes.
El tapado que merecer ser "destapado"
Acá, mis elegidas.

Drácula Untold: la leyenda jamás contada

Siempre es lindo ver versiones y reversiones de Drácula. En Drácula Untold, Luke es el Príncipe Vlad de Rumania dispuesto a enfrentarse a los peligros que amenazan a su familia y a su reino. Nadie podrá siquiera arrimarse a lo que hizo Coppola, pero en Drácula Untold el director retoma la armadura roja y la visión romántica del protagonista, un héroe convertido en un ser maldito por haber perdido a su gran amor en circunstancias violentas.
Esta nueva versión es ambiciosa en su despliegue visual y en la idea de contar el origen del famoso personaje, pero su guión es flojo. Luke, en cambio, hace lo suyo con hidalguía y elegancia. Es un guerrero carismático que se transforma en una bandada de murciélagos, sana al instante y repele la plata y los símbolos sagrados. La versión de Luke con colmillos se vuelve irresistible. Durante hora y media no podemos dejar de elogiar su brillante armadura. Y sí, su mordida sangrante.

Los tres mosqueteros

Parece que a Evans le encanta interpretar a caballeros que luchan a capa y espada. Y le sienta bien. En esta versión de Los tres mosqueteros - bastante cómica por cierto -  Luke es Aramis, el mosquetero seminarista. 
Se trata de una adaptación libre del clásico de Alexandre Dumas, por eso hay que verla con ojos benévolos. No se pongan exquisitos. Eso déjenlo para Evans, uno de los pocos que puede usar esa barba, esas camisas abultadas, anteojos y ser espléndido.
Todos para uno y Evans para todas. 

La Bella y la Bestia


La Bella y la Bestia fue una de las pelis más esperadas en este 2017. Y no nos defraudó. Al contrario, nos refrescó la memoria de un clásico, nos apabulló con musicales de ensueño, nos encantó ver a nuestra amiga Emma Watson como Bella, pero sobre todo,  nos enamoramos del villano Gastón. Cuando llegue el momento del balance cinéfilo le dedicaremos unas líneas especiales a esta película, pero ahora hablemos del malo en cuestión. 
Nadie es hábil como Gastón, nadie es ágil como Gastón.
Nadie tiene un cuerpazo como el de Gastón.
No hay hombre en el pueblo tan macho como Gastón
La famosa canción de Gastón en el musical de la Bella y la Bestia parece haber sido escrita para machos de ley como Luke Evans.
¿A quién le importa la Bestia si está Gastón? Tan vanidoso y tan arrogante pero con tanto derecho a saberse bello.
Gastón merece más tiempo en pantalla por encantador, pero sabemos cómo termina esta historia. Lo importante es que Luke Evans podrá agregar en su CV que por fin le llegó un papel a su medida con el sello codiciado de Disney 
Gracias a su rol de Gastón le auguramos una larga vida cinéfila.
Acá, una muestra de una de las mejores escenas de la película en cuestión:


Nota final y un trago amargo: Hace algunos años, Luke Evans declaró abiertamente su homosexualidad. Sin embargo, este motivo no iba a dejarlo fuera de la sección favorita de muchas vecinitas del barrio. 
Sabemos que Luke trabajó en la adaptación cinéfila de La chica del tren, que hizo de Zeus y se pasea en paños menores y con coronita dorada y también fue parte de la movida Hobbit, pero mi tarea bloguera culmina con estos tres imprescindibles.
Sigamos de cerca a Evans.
Quizá, el menos popular de esta sección se convierta en toda una revelación.
Cualidades, no le faltan.

04 julio, 2017

10 buenas razones para ver: Sintonía de Amor


Este año el blog cumple diez años y todavía no lo puedo creer. Diez años de escribir sobre series, libros, cine, música y todas esas pequeñas cosas que conforman mi mundo personal. Escribí en subtes, en colectivos y en autos. Escribí con frío y con calor, en el Norte y en el Sur. Escribí en cuadernos hermosos y en servilletas de bodegón. Escribí triste y feliz. Escribí cuando no sabía qué escribir, pero siempre supe que tenía un hada madrina que operaba como musa inspiradora y a la distancia, supervisaba el contenido. Hablo de hada madrina y me hago cargo, porque a pesar de las piedras en el camino, este barrio cree en los cuentos de hadas. Mi hada madrina no convierte mi ropa de entrecasa en un vestido de princesa ni mis zapatillas en zapatitos de cristal, pero sí se encarga de marcar el rumbo del vecinito de enfrente, este blog que lleva mi identidad, mi color, mis señas, mi marca y mi estilo. Más importante que cualquier tipografía, más valioso que cualquier plantilla de diseño.

Mi hada madrina fue y será por siempre Nora Ephron y su filmografía, parte de mi educación sentimental. Y aunque Ephron ya partió de este mundo dejó un tesoro y un puesto vacante. Tan cínica como romántica, escribió libros y guiones adorables y parece haber partido con sus guiones a cuestas. Sin embargo, cuando necesitamos un mimo sabemos que Sintonía de amor, ese homenaje a Algo para recordar con Cary Grant y Deborah Kerr, servirá de consuelo.
Quiero creer que todos los vecinitos de este barrio saben de qué hablo. Voy a hacer de cuenta que sí, pero por las dudas repasemos el argumento:

Sam Baldwin (Tom Hanks) acaba de enviudar. Su hijo, preocupado por la situación sentimental de su padre, llama a un programa de radio y cuenta su historia. Rápidamente, Sam se convierte en una figura a la que llaman "Insomne en Seattle". Muchas mujeres, conmovidas con la historia de Sam y su hijo Jonah, fantasean con conocerlo, entre ellas Annie (Meg Ryan) quien planea su boda junto a Walter (Bill Pullman). Este pequeño detalle no impedirá que Annie, con la colaboración de su amiga Beckie, encare una aventura para comprobar si ella y Sam deben estar juntos.

Vecinitos, de pie. 
Pasen y lean la obra maestra de Ephron, la que nos inspiró a crear este blog. Con ustedes:

10 buenas razones para ver 
Sintonía de amor
(Sleepless in Seattle)



1. El prólogo. Si nos vamos a preguntar por qué se nos fue, nos vamos a volver locos. Así empieza Sintonía de amor. Con esa tristeza y desconcierto de un padre y su hijo frente al féretro de su esposa/ madre de Jonah. En diez minutos, la directora nos habla de la pérdida repentina de un ser querido, de la necesidad de rearmarse y seguir adelante con un hijo menor a cargo, de los compañeros que ofrecen psiquiatras y grupos de autoayuda, vacaciones anticipadas o taparnos de trabajo. Sam (Tom Hanks) sabe que necesita huir de los recuerdos y no podrá hacerlo si permanece en Chicago. Antes de subirse al avión rumbo a una nueva vida en Seattle, les dice a los padrinos de su hijo que el verdadero amor no se da dos veces. Lo que Sam  todavía no sabe es que Ephron todo lo puede. La vida de Sam y Jonah está por cambiar. De fondo, Jimmy Durante canta As time goes by. Esta película es TODO. Y apenas empieza. 

2. La pareja Hanks - Ryan. Muchas veces hablamos de esta pareja en el barrio. ACÁ pueden releer algo al respecto. Sintonía de amor es lo que es gracias a ellos, un guión hermoso y esa directora. Los que amamos el cine de Ephron sabemos que siempre vamos a querer a Hanks y Ryan así, en los '90: bellos, románticos, soñadores y sin botox.





3. Homenaje.  Sleepless in Seattle es un homenaje a la famosa película An affair to remember, pero Ephron no se queda en emular la escena final en el Empire State, sino que ridiculiza (con amor) el universo femenino y no distingue edad ni parentesco. Hay cantidad de referencias al clásico del cine y muestra en distintas escenas el amor por esa peli. Por ejemplo, Annie y amiga Beckie traman el encuentro de los enamorados en el Empire State y mientras lloriquean y recitan los parlamentos de Cary Grant y Deborah Kerr. La madrina de Jonah (Rita Wilson) interpreta una de las más famosas escenas y la amiguita de Jonah de 9 años sabe los diálogos de memoria.  Lejos de ofendernos,  nos reconocemos en cada una de las escenas y celebramos el homenaje.

4. La banda de sonido. Mientras Annie (Meg Ryan) duda de su casamiento con Walter canta Carly Simon. Cuando Sam se decide a invitar a salir a Victoria, lo acompaña de fondo Gene Autry. Cuando los protagonistas no se encuentren sonará Louis Armstrong y cuando terminen en la terraza del Empire State la voz de Jimmy Durante nos recordará lo importante que es hacer feliz a alguien. Todas las canciones de Sintonía de amor acompañan el romance. Es uno de mis discos favoritos.

5. Actores secundarios. Beckie, la amiga del trabajo de Annie; Victoria, la decoradora con risa de hiena; Rita Wilson, la madrina de Jonah (y esposa en la vida real de Tom Hanks); Rob Reiner, compañero de trabajo de Sam y GROSO siempre. Así, con mayúsculas. Por distintos motivos, todo el cast es impecable. 

6. La casa "flotante" de Sam. En las películas de Nora Ephron el diseño no es un tema menor. En Sleepless in Seattle, Sam vive en una casa "flotante". Es arquitecto y nos cierra que haya optado por vivir en esa casa de diseño. A pesar que en la película se hace referencia al clima lluvioso de Seattle, de hecho hay muchas escenas con lluvia de fondo, la casa de Sam es cálida. A veces, la calidez no es sinónimo de cabañita de campiña inglesa, sino también una tremenda casa con muelle propio, una salamandra, las lucecitas de navidad que decoran el ambiente, y ese padre viudo que le cocina a su hijo en la isla de esa cocina americana. Si quieren chusmear más sobre la casa, la vecinita encontró información interesante ACÁ.

7. Los ex de Meg Ryan en el cine de Ephron. No puede ser. A-MA-MOS a los ex de Meg Ryan en las películas de Ephron. Vecinitas, recordemos la escena de Tienes un email, cuando rompen Kathleen Kelly y Frank Navasky. Van al cine, discuten por una cuestión que nada tiene que ver con su relación y deciden salir de la sala, ir a cenar y decirse la verdad. De frente. Ya no te amo, pero te mereces lo mejor. Hay alguien más? No, pero sí la ilusión de que lo haya. Es una escena hermosa e ideal (sin contar que además de todo está Greg Kinnear). En Sintonía de amor pasa algo parecido con Bill Pullman. Si no existiera Sam, su viudez y todo su dolor amaríamos a Walter, el prometido de Annie. Así, con todos sus ridículos parlamentos sobre las alergias y sus pésimas imitaciones. Porque Walter podrá ser ridículo, pero también es ese caballero romántico que espera a su chica en el Hotel Plaza el día de San Valentín, en Nueva York. Envía por correo una tarjeta de amor y elige con Annie la vajilla en Tiffany. En Sintonía de amor, la escena del fin de la relación entre Annie y Walter es tan buena que parece surrealista. No existen esos ex, pero nos encantaría.


8.  Nora Ephron. Es preciso aclarar una cosa: Nora Ephron podía hacer las películas más románticas pero sin descuidar su lado más cínico. Por eso, en Sintonía de amor deja su huella en los chistes sobre Atracción fatal, la estadística sobre casarse después de los 40 y la emoción de los hombres por la película Los Doce del Patíbulo, entre otros. Si ven una de Ephron sepan que hay romance del bueno, pero también hay ironía. Justamente, eso la distingue del resto y la vuelve única e inolvidable.

9. Magia. En Sintonía de amor, la escena madre-hija transcurre en un cuarto familiar, con cortinitas llenas de puntillas, lucecitas navideñas y un vestido de novia familiar heredado. Annie acaba de anunciar su casamiento y le cuenta a su madre, en la intimidad del cuarto, cómo conoció a su futuro marido. Hablan de magia, de cosas que no tienen una explicación lógica ni racional. Simplemente suceden. Una escena fundante de mi educación sentimental.    

10. Epílogo. El epílogo empieza desde el momento en que el pequeño Jonah, con sus pocos ahorros, viaja solo en avión a NY para conocer a Annie en la terraza del Empire State. Hay un momento íntimo, en el taxi, camino al famoso edificio. El conductor le pregunta si piensa escupir desde arriba de la terraza del rascacielo. Jonah, orgulloso y feliz, le dice: No, voy a conocer a mi nueva mamá.  Panorámicas de la ciudad, Sam en viaje a NY para rescatar a su hijo de la aventura y Annie, a punto de cambiar sus planes con Walter.
El final de Sleepless in Seattle es perfecto, emocionante y único.
No importa cuánto tiempo pase ni cuántas películas corran bajo el puente, siempre voy a pensar que la frase: Sam, es un gusto conocerte es una de las grandes frases del cine.
Y todo se lo debemos a Ephron.

Por favor, vean Sleepless in Seattle.
Hay muchas más que estas 10 buenas razones para hacerlo.


Sleepless in Seattle es una película de 1993 dirigida por Nora Ephron.

26 junio, 2017

20 años mágicos


Hace veinte años J.K.Rowling se hacía rica.
Y nosotros, ex muggles, también nos volvíamos ricos, pero de magia.
Hoy, celebramos veinte años de la publicación de Harry Potter y la Piedra Filosofal. 
Nada más importa.
Gente sin magia abstenerse.
Gracias.

Nota: se agradece la colaboración fotográfica de una vecinita del barrio. En Salamanca, existe la estación 9 3/4! Me vuelvo loca! 

23 junio, 2017

Celebrar las caídas

La fiesta por su divorcio me pareció mucho más divertida que su casamiento. Sin tanta etiqueta ni convenciones sociales, ni colas para saludar a los novios, nada de vestidos que te sofocan, ni zapatos con un taco altísimo que son un peligro mortal, ni colectas para la iglesia, ni menú lleno de salsas incomestibles o bromas estúpidas del tío Gérard. Sólo aquellos a los que tenía verdadero afecto y la confianza suficiente para poder decirles: "Me he vuelto a equivocar, pero quiero seguir contando con ustedes".
La velada fluyó con rapidez; la gente tenía cosas que decir. Nadie hablaba de la tele ni de todas esas cosas superficiales que pueblan inútilmente nuestra vida. Nadie necesitó emborracharse para desinhibirse o pasarla bien. Nos sentíamos miembros de una misma especie, seres humanos con fallos. Cuando uno celebra un cumpleaños, una victoria o un hecho reseñable jamás disfruta de un ambiente como el que ese día pudimos compartir. Siempre hay una estrella o pareja que son el centro de la fiesta, subidos a un pedestal mientras los demás contemplan en silencio. Sería más fácil celebrar nuestras caídas. Sin pódiums ni vanaglorias, simplemente alegrarnos del hecho de estar vivos y cerca los unos de los otros. 
Seguramente son más nuestros fallos que nuestros éxitos.


(Mañana lo dejo, Gilles Legardinier)


Mañana lo dejo es una novela de Gilles Legardinier, escritor  y guionista francés.
No sé cómo va a terminar ni creo que pueda desbancar de mi pedestal a David Foenkinos, pero celebrar y bancar las caídas ya es un buen comienzo.

Feliz invierno.

20 junio, 2017

Un libro, un disco, una serie: Edición Otoño 2017


Mi ilustración favorita del otoño es de Fulana Who
La foto del árbol real es de la vecinita.


Bienvenidos, fundamentalistas del otoño!
Es tiempo de lucir pantuflas, frazadas o como se les dice ahora, mantas soft. Entre nuestras tareas favoritas del otoño, no podemos evitar preparar sopas y guisos con las verduras de estación, comprar blends de rooibos con cascaritas de naranja y cacao y tener siempre a mano un buen libro, un disco de fondo que acompañe y hacer una maratón, la única que nos interesa: la serial. De eso se trata este clásico del vecinito. 
Pasen y lean:

Un libro - Un disco - Una serie
Edición: Otoño 2017


Un libro
El gran árbol
Susanna Tamaro

A Tamaro hay que leerla con una caja de carilinas a mano. Sus libros deberían estar disponibles junto a la manguera y el matafuegos con la leyenda: Rompa el vidrio en caso de emergencia emocional.
Sus letras curan más que un antibiótico recetado por un médico de guardia. La dosis puede variar según el individuo. Se aconseja consumir un libro de Tamaro cada vez que noten un síntoma de debilidad. Saldrán fortalecidos.
Mi recorrido personal incluye sus obras Luisito, Donde el corazón te lleve, Mas fuego más viento, Para siempre y ahora, El gran árbol. Lo primero que llama la atención de éste último es el diseño de la portada: infantil y hermoso. Su interior esconde una fábula moderna de superación.

El gran árbol cuenta la historia de un abeto que crece en un bosque rodeado de otras especies donde aprenderá cómo es el mundo más allá del bosque, los humanos que lo habitan, sus guerras, sus transformaciones. El argumento parece inofensivo pero el destino interfiere y cambia la vida del gran árbol y de su amiga, la ardilla que hace nido en él. Si quieren saber más tendrán que rastrear el libro hasta llegar a él. Lo bueno siempre se hace desear.
El gran árbol es un viaje de realismo mágico apto para chicos y grandes. De una sensibilidad propicia para esta época del año, cuando los árboles van quedándose desnudos.
La literatura de la italiana Tamaro es cálida, como esa taza de té de la abuela (escribe mucho sobre las abuelas) y reconforta como esa sopa que nos gusta preparar las noches de otoño.
Sólo recomendada para vecinitos sensibles.

Un disco
A short album about love
The Divine Comedy

Neil Hannon viene de Irlanda del Norte. Viste de traje en el escenario. A veces, su outfit incluye sombrero bombín. También se le da por disfrazarse de Napoléon. En sus canciones habla de Catalina la grande, hay referencias literarias a Chéjov, Fitzgerald, Defoe, entre otros. Su banda indie, The Divine Comedy, lleva más de veinte años en los escenarios y por eso y otras cosas más está en condiciones de reírse delicadamente, cual gentleman, de aquellas formaciones de los noventa que quedaron rotas y olvidadas, mientras que un outsider como él y su banda siguen tocando. 
The Divine Comedy es una mezcla de gran orquesta y típica chanson francesa. Son graciosos, elegantes, clásicos, teatrales, más no solemnes. Quisiéramos irnos de copas con Neil Hannon y que cante sus canciones de amor. A short album about love, como su nombre lo indica, consta de siete canciones románticas. Una más linda que la otra. Como esa que dice If you were the road, I'd go all the way. If you were the night, I'd sleep in the day. If you were the day, I'd cry in the night, 'cause you are the way, the truth and the light.
Suspiro de amor y les recomiendo fuerte The Divine Comedy.
Acá, una muestra.



Una serie
Love
Temporada 2

Hagamos de cuenta que somos novios. Si nos lo proponemos, podemos pasar un hermoso día de playa, reírnos, hablar de películas. Mandémonos mensajitos por Whatsapp a cualquiera hora, vayamos a comer con tu padre, a tomar un helado, al cine, juntémonos con amigos y terminemos la noche juntos. Seamos estables. Eso es Love.
En esta segunda temporada no todo es drama. Por un momento, Apatow nos hace creer el "happily ever after" y se vuelve optimista. El episodio se llama "Un día" y es perfecto. Antes que suceda todo ésto, ya nos habíamos amigado con Love. Aunque Mickey sigue siendo insufrible, la perdonamos porque esta vez intenta ser una mejor versión de sí misma. No siempre lo logra pero quiere que funcione su relación con Gus y sanar de su adicción al sexo, al amor y a las drogas. Sabemos que va a pifiarla porque Mickey es una bomba a punto de explotar, sin embargo, hace el esfuerzo y la relación madura torpe y accidentalmente hacia un intento de noviazgo. Intenso, pero noviazgo al fin.
Love es esa serie que no tiene una visión positiva del amor. Apatow plantea al amor como algo que altera nuestras vidas, no siempre para bien, y se dedica a cuestionar hasta qué punto una pareja puede subsistir cuando están lejos de ser "el uno para el otro". Esto es algo que las típicas historias románticas no suelen hacer, y justamente es uno de los méritos de  esta serie.
Si son fans de Apatow como este barrio, no pueden no ver Love.
Mientras escribo, tengo ganas de verla de nuevo.
Sean valientes.
El amor puede ser caótico, pero vale la pena.



Nos vemos en la próxima entrega de invierno 2017!

16 junio, 2017

Mystery Tour cafetero

Este barrio no va a hablar de granos de café, del arte latte ni del selecto mundo de los sommeliers de café. No somos expertos ni buscamos serlo. Simplemente, cada tanto, nos gusta sentarnos a disfrutar un pocillo, algo rico y una buena lectura. Este otoño nos invita a retomar la ruta del Mystery Tour. En este caso, lo llamaremos Mystery Tour Cafetero, aunque como saben este barrio es fan del té. No garantizamos respetar el asunto del café pero sí otras variables importantes al momento de elegir un lugar donde sentarnos a merendar. Porque no sólo importa la infusión, sino un montón de detalles que hacen a la cuestión; la decoración, el servicio, la comida, los precios y sobre todo, la atención. Nos tienen que dar muchas ganas de volver. 

Pasen y lean la primer parada del Mystery Tour Cafetero de la vecinita!

Hoy: 

SUSISU


  • Cuestiones generales. Ubicado en el barrio de Belgrano, rodeado de una competencia feroz de lugares lindos donde sentarse a tomar algo, Susisu no tiene de qué preocuparse. Cuenta con una clientela que se adivina estable. Pocas mesas y detalles que captan la atención de cualquier vecinita de la zona e invitan a ingresar. 
  • El ambiente. El lugar irradia femeneidad, delicadeza. Son esas carpetitas de crochet en el respaldo de un sillón que nos hacen acordar a las abuelas, las lucecitas de Navidad siempre prendidas que aportan calidez, las guirnaldas con telitas de arpillera y los estampados toile de jouy de los almohadones que lo convierten en un refugio ideal para vecinitas románticas. Además, en el local hay una mini tienda donde se venden amigurumis (muñequitos de crochet). Cuando me senté y pedí mi merienda escuché de fondo el disco Le Temps De L'amour de Francoise Hardy. Por supuesto, no estamos en París pero los detalles y la calidez de Susisu inducen a fantasear que sí. 
  • La atención. Una sonrisa al llegar ya es un buen comienzo. Me ofrecieron almorzar ya que todavía era un horario potable para hacerlo. Agradecí y decliné el ofrecimiento pero es importante el dato: Susisu te da de comer el plato del día fuera de horario.  
  • Demora. Si bien cuando fui no era hora pico, en Susisu siempre hay gente. Sin embargo, me atendieron muy bien, rápido y mi pedido llegó perfecto a la mesa. Y algo más: no te apuran. Es un fastidio que quieran despacharte antes de lo deseado. 
  • Los precios. Podrán pensar que por todos estos detalles ya mencionados o por el barrio en cuestión me arrancaron la cabeza. Todo lo contrario, de hecho, es más caro el café de una conocida cadena que sólo agrega un jarabe de vainilla o almendras para aromatizar la infusión que nos ocupa. Sentarse cómodamente a que te sirvan y te atiendan divino en un lugarcito como éste tiene un precio, sí, pero uno más barato del que se piensa.
  • El público. Teniendo en cuenta la zona, Susisu es el cafecito ideal para las mamis que hacen un tentempié mientras esperan la salida de sus chicos de los colegios del barrio. Por lo menos, hay cuatro en esa cuadra y los alrededores. 

  • Lectura elegida. ¡Qué horror! Ojalá Susisu me perdone porque con semejantes detalles románticos ameritaba que cayera al café con uno de Jane Austen bajo el brazo, pero tenía que terminar IT. Como les conté en el post del martes, había que elegir un buen lugar para cerrar el desafío literario del año. Por más carpetita de crochet, puntilla y arpillera mi merienda literaria tenía un payaso, una araña y una bicicleta. Puede parecer tétrico, pero fue uno de los mejores libros que leí y elegí terminarlo en un lindo lugar para contrarrestar el terror.
  • Detalles que me gustaron. La decoración es el punto fuerte que enamora, pero que mi medialuna haya llegado a la mesa calentita y con el queso derretido, también.  
  • Detalles que no me gustaron. Susisu es un lugar ruidoso. Pocas mesas y muchas mujeres juntas: un combo explosivo. Como nos suele pasar a todas, cuando nos encontramos queremos contarnos la vida en un par de horas. O más. Yo también soy de esas. Me hago cargo.
  • Volvería? Sí, a pesar del ruido ambiente es un lindo lugar lleno de cálidos detalles. Ideal para fans de Austen. Lo de Stephen King fue la excepción a la regla.
Nos vemos en el próximo Mystery Tour!


Susisu: Av. Federico Lacroze 2254, Belgrano 

13 junio, 2017

Los verdaderos monstruos

El Club de los Perdedores, así se los llama en IT.
De izquierda a derecha: Beverly, Eddie, Richie, Stanley y Bill. 
Al fondo, Ben y Mike (ausente)

Eddie deseaba, más que ninguna otra cosa, estar en Los Yermos, rodeado de sus amigos.
La idea de que un monstruo, cualquier clase de monstruo, acechara bajo la ciudad en donde él había nacido y crecido, usando las cloacas y los desagües para arrastrarse de un lado a otro, eso lo asustaba, y la idea de pelear contra ese monstruo, de enfrentarse a él, lo asustaba aún más. Pero ésto era peor. ¿Cómo se puede luchar contra un adulto cuando dice que no va a doler y uno sabe que no es cierto? ¿Cómo se lucha contra un adulto que hace preguntas extrañas y dice cosas oscuramente ominosas, como "ésto ya ha ido demasiado lejos"?
Casi ociosamente, por la vía del pensamiento lateral, Eddie descubrió una de las grandes verdades de la infancia: los verdaderos monstruos son los adultos.

(It, Stephen King)

¿Se acuerdan cuando les conté ACÁ sobre el desafío literario del año? 
En realidad, no fue un desafío. Fueron las ganas, el coraje y la pasión de renovar los votos con el gran maestro, Stephen King. 
IT no es la historia de un payaso siniestro que asusta a los niños. Es una historia de bullying, de violencia de género, es el miedo a vivir con miedo de Eddie, es la revancha de Gran Bill, es el amor no correspondido de Ben por Beverly, son las imitaciones de Richie para achicar el pánico. IT también es el terror clásico a los pájaros, las casas abandonadas, las arañas y a ESO que no tiene explicación pero que da miedo igual.
El payaso no ayuda y no hace reír a nadie, es cierto, pero cuando llegue el momento del estreno en pantalla grande sepan ver más allá de esa cara pintada que ofrece globos a los niños; aunque no puedo asegurar que la adaptación logre captar una mínima parte de esta obra maestra. Ojalá me equivoque.
Y me muerdo los codos por no contarles más.
Habrá más información al respecto cuando llegue el momento del balance literario y el balance cinéfilo respectivamente.

Ahora tan cerca del epílogo, creemos que semejante libro merece ser cerrado en un lindo lugar, y por eso IT será el primer libro que marcará el rumbo del Mystery Tour cafetero. 

Próximamente, en tu barrio amigo. 

09 junio, 2017

La huerta


La huerta es una de las dos grandes metáforas para la humanidad.
La huerta es la vida, la belleza y la impermanencia de todo lo viviente.
La huerta alimenta a tus hijos,
Le provee alimento a la tribu.
Es parte del impulso territorial urgente que probablemente se remonte
A los animales que almacenan alimento.
Es una exhibición de competitividad,
Como un toro campeón,
La codicia por los mejores tomates
Y rosas de té inglesas.
Se trata de ganar, de proveer a la sociedad
Algo superior,
De demostrar que tienes gusto, buenos valores,
Y que te esfuerzas.
Y qué alivio maravilloso es,
Cada tanto, saber, quién es tu enemigo.
Porque en la huerta el enemigo es todo.
Los pulgones, el clima, el tiempo.
Y te dedicas de lleno, te preocupas
Y ves de cerca tanto nacimiento, crecimiento,
Belleza, peligro y triunfo.
Y al final, todo muere, no?
Pero sigues haciéndolo.

(Fragmento del libro Bird by bird
Anne Lamott
Orange is the new black, temporada 4)



Hoy se estrena una nueva temporada de una de las series favoritas de este barrio. La misma que te enseña a ser fuerte por sobre todas las cosas.
Como dije en el balance serial del año pasado, OITNB es la serie que pensabas odiar y se encarga de cambiar tus planes. Es poderosa.
Además, entre otras cosas, siempre deja buenas lecciones.
La huerta es una de ellas, pero pueden repasar otros consejos carcelarios ACÁ y ACÁ.
No se van a arrepentir.

Buen finde serial para todos!

06 junio, 2017

10 buenas razones para ver: Los Descendientes


Siempre encontramos un motivo para hablar de Clooney en el barrio. El pasado 6 de Mayo, alguna página del mundo cinéfilo me recordó su cumpleaños. Semejante evento sirve de excusa para volver sobre su filmografía, y si bien el año pasado comenté ACÁ 10 buenas razones para ver Un día muy especial, llegó el momento de hablar de otra favorita del barrio.

Los Descendientes es la historia de Matt King, un prestigioso abogado y uno de los mayores terratenientes de Hawai que se ve obligado a replantearse la vida cuando su mujer sufre un accidente náutico que la deja en coma y lo deja con dos hijas a cargo que apenas conoce. En un corto tiempo deberá tomar la tremenda decisión de desconectar o no a su esposa de la máquina que la mantiene con vida. Mientras procesa la idea, Matt reúne a la familia, a los amigos y hasta a terceros en discordia para comunicar la noticia y llevarse algunas sorpresas no deseadas en el camino.

Los Descendientes es Clooney en todo su esplendor.
Y si no me creen, pasen y lean:

10 buenas razones para ver:
Los Descendientes


  1. George Clooney. ¿Nos gusta la película por Clooney o porque nos gusta Clooney nos gusta Los descendientes? ¿El huevo o la gallina? La verdad es que Los descendientes es una gran película de uno de mis directores favoritos. El hecho que trabaje Clooney es una casualidad, una linda casualidad. Clooney podrá ser encantador, el hombre más lindo del planeta y todo lo que quieran. Podrá vendernos un buzón, cápsulas de café, relojes, sonrisas de red carpet, pero no es buen actor. Sin embargo, Hollywood vio el esfuerzo y lo nominó como tal por esta película. Si ya la vieron o deciden hacerlo luego de leer este post, van a entender por qué. Si bien George no se fue con la estatuilla dorada a su casa, sabemos que puso todo lo que había que poner. No es que antes no lo haya hecho, pero convengamos que el ladrón de casinos le sale fácil, hacer de papi separado en Un día muy especial le viene como anillo al dedo. El desafío es cuando un director lo desencaja. Los hermanos Coen suelen lograrlo, pero Alexander Payne no se quedó atrás y George entendió la idea y puso el corazón, las lágrimas y la desesperación de saberse engañado por una esposa que ya no puede oírlo, acepta los reclamos acumulados de años de sus hijas, la presión familiar por la venta de unas tierras y enfrenta al amante de su mujer y sobrelleva el mal vínculo con su suegro. Todo ésto pasa en Los descendientes. George no será un gran actor pero sí lo fue en esta película. En parte, se lo debemos al segundo motivo de este decálogo.
  2. El director. Alexander Payne es un gran escritor y el responsable que Clooney se luzca. No necesita grandes artificios. A Payne le alcanza con vendernos las antipatías de sus personajes. Suelen ser irascibles y están bastante...jodidos, esa es la palabra exacta. Con una cuota importante de cinismo y absurdo, Payne se especializa en contar historias incómodas. Ya lo hizo en La elección, en Entre copas, en Las confesiones del Señor Schmidt (mi favorita), en Nebraska y Los descendientes no es la excepción. Cualquier director con todo este material podría haber hecho un drama de manual, pero Payne alivia la tensión con el absurdo.  
  3. Hawai. Es una suerte que la historia transcurra en tierras hawaianas porque si bien el protagonista se ríe de eso y se encarga de deshacer el tópico de la playa y el surf, lo cierto es que esta misma historia en otro ámbito más crudo como el de Nebraska, por ejemplo, sería muy duro, casi insoportable. Dejando de lado el drama de la situación de Clooney y sus chicas, el entorno es amable. Hay escenas en la playa, atardeceres y barcitos donde se bebe cerveza o tragos con sombrillita y se escucha a viejos de barba tocar el ukelele.
  4. Road movie. Al director le encanta sentar a sus protagonistas arriba de un auto, una casa rodante o cualquier medio de transporte y hablarnos del famoso "viaje interior". Los descendientes es un viaje, una evolución, una transformación. Ningún personaje de Payne vuelve igual. Esta vez le toca a Matt King y a sus hijas salir a la ruta.
  5. Soltar. La idea de dejar ir, de soltar aunque duela está presente en la película. Aún cuando Matt se entere de lo peor, decide perdonar - no sin dolor - y seguir adelante. Es mi héroe.
  6. La banda de sonido. La música de la película es exclusivamente hawaiana, y como ya mencioné, el ambiente playero y la música que incita a mover lentamente las caderas es bienvenida ante el panorama en cuestión. Suave, cool e invita al relax. Gracias.
  7. El libro. Antes del estreno en el cine, me ocupé de leer el libro. Mi recuerdo es que la película es una fiel adaptación del libro de la hawaiana Kaui Hart Hemmings. ACÁ, en un post de los viejitos, un fragmento que me encantó y habla sobre "el otro lado de la cama". Visiten el link de mayúsculas y vean de qué se trata.
  8. El cast. Si bien el ojo se nos va solo a George Clooney y sus horribles camisas, el resto del cast lo acompaña muy bien. Cabe destacar a Shailene Woodley, la hija adolescente, quien a partir de esta película empezó a ligar papeles. Entre ellos, la conocida saga teen Divergente. Sí, lo confieso: no soy teen pero me encantó.
  9. Las tierras. El tema del legado de las tierras, de los antepasados reales que conforman los King es otra línea narrativa dentro de la película, y el director se las arregla muy bien para amalgamar todo de manera coherente y prolija: el viaje, el accidente, la decisión de la venta, la necesidad de arraigo y la lucha de dejar a los hijos el mejor legado posible. Todo en una sola película y nada tirado de los pelos.
  10. El final. Es de mala educación spoilear un final así que van a tener que llegar a esa escena que nos recuerda que las cosas más simples y chiquitas de la vida son las que en verdad importan. Siempre. En Hawai y en cualquier lado del mundo.

Los descendientes es una película del año 2011 dirigida por Alexander Payne. Ganó el Oscar al Mejor Guión Adaptado. George Clooney ganó el Golden Globe como Mejor Actor y la película ganó como Mejor Drama. Shailene Woodly ganó el Premio como Mejor Actriz de Reparto en los Independent Spirit Awards y Alexander Payne al Mejor Guión.

02 junio, 2017

El lado A

How I met your mother
(Cómo conocí a tu madre)

Hace unos días terminé de ver How I met your mother y volví a pensar en una de las máximas favoritas de este barrio: El lado A y el lado B de las cosas. ¿Se acuerdan de ese post? Para los que no hicieron los deberes o les da fiaca volver en el tiempo al link alusivo, vale la pena repasar de qué estoy hablando.

Hace mucho tiempo, los discos tenían un lado A y un lado B. Era imposible pensar en escuchar primero el lado B porque el A no sólo se imponía por una cuestión lógica, sino también porque generalmente tenía los mejores temas. El lado A era supremo, imbatible, ponía toda la carne al asador pero el mismo objeto de culto nos motivaba a seguir y pasar al lado opuesto, el B. Ese otro lado tenía alguna sorpresa, había algún éxito esperado, pero también tenía gusto a final. Se me ocurre que el lado B es parecido al día domingo. Forma parte del fin de semana, pero se disfruta con cierta nostalgia sabiendo que el lunes está a la vuelta y con él, nuestras obligaciones. El A es un viernes a la noche con algo de mañana de sábado. El fin de semana en todo su esplendor. 
How I met your mother es un auténtico lado A. Tiene todo: comedia, romance, suspenso, romance, aventuras, romance, drama y romance. 
¿Cómo venderles de manera express una serie de 9 temporadas? 
Con una sola palabra: Legendaria.


How I met your mother es una de esas series que hay que ver una vez en la vida. Luego, hay que dejar pasar el tiempo y volver a ella, como se vuelve a esas canciones del lado A.
Las primeras temporadas son llevaderas, simpáticas, inofensivas y están bien contadas. Un padre, el arquitecto Ted Mosby (Josh Radnor) le cuenta a sus hijos su gran historia de amor: cómo conoció a su esposa, la mamá de esos chicos. No revela su identidad hasta la última temporada. Tampoco ahorra detalles y durante nueve temporadas nos da pistas: el famoso paraguas amarillo, una guitarra y la lluvia conforman las miguitas de pan que nos conducirán al tan esperado encuentro. El Ted del futuro, el que conoceremos al final de la serie, se toma su tiempo para contarle a sus hijos, ya adolescentes, sus idas y venidas, sus sus golpes de suerte, sus fracasos y los de sus amigos.

Uno cree que después de un día laboral, ver un capítulo de How I met your mother es una bocanada de gracia. Y algo de eso hay, hasta que un hecho puntual en la sexta temporada cambia el registro de la serie. Nos sacude. Nos pone en alerta y viene a decir que no siempre el sociópata Barney Stinson (Neil Patrick Harris) nos hará sonreír. Nos recuerda que Marshall Ericksen (Jason Segel), podrá ser un personaje que compone canciones de de rima dudosa, pero también es ese abogado que desprecia la corporación que le da de comer y deberá pelear por lo que en verdad le interesa: la causa ambientalista. Robin, la chica que llegó de Canadá con el título de periodista bajo el brazo, tendrá que pagar durante años su derecho de piso para que la tomen en serio y Lily lamentará más de una vez haber abandonado sus metas profesionales a causa de la familia. ¿Y qué decir de Ted? El bastión del grupo que nos impulsa a ver un capítulo y otro y otro más hasta el fin y parece adivinar nuestro pensamiento y filosofía de vida. Ted Mosby se lleva el primer premio a la ñoñez y nuestro corazón. Teniendo en cuenta este panorama, How I met your mother demostró ser algo más que una sitcom. Se permitió coquetear con el drama. Nunca será una nueva versión de Friends simplemente porque How I Met your mother es un perfecto lado A y ¿adivinen quién está del lado B? 
Sí, la sobrevalorada Friends.
Lo dije.
Y me hago cargo.


How I met your mother es la clase de sitcom heredera directa de Friends en el sentido de comedia que trata el paso de los años de un grupo de amigos hasta llegar a la adultez romántica, económica y laboral. Como en Friends, hay una pareja firmemente constituida (Lily - Marshall vs. Mónica - Chandler), un mujeriego (Barney vs. Joey), un chico romántico (Ted vs. Ross) y la chica linda del grupo (Robin vs. Rachel). En How I met no existe Phoebe y ni falta hace. Sí, las dos transcurren en NY y cuentan las aventuras de un grupo de amigos y no se parecen en nada. Por eso existe un lado A perfecto y un lado B olvidable y poco perdurable en el tiempo. 
El grupo de Friends huele a naftalina. En cambio, Barney, Robin, Lily, Marshall y Ted son frescos y se los ve más ¿reales? Disfrutan del sexo, hablan de eso, se juntan a beber de todo menos café, les encanta comer, fumar, son miserables y pueden ser crueles pero juntos conforman el más sólido grupo de amigos. En How I met your mother se habla de la homosexualidad, de la búsqueda paterna, de los amigos que se pierden en el camino y de los sueños que dejamos atrás en post de ver felices a los que nos rodean.    
Estas cosas no pasaban en el lado B.
Y aunque, como suele pasar, el final fue controvertido para muchos, para este barrio fue el mejor cierre, el más ñoño, el más tremendo, el más lacrimógeno y agridulce de una sitcom. Hizo honor a ese lado A  mil veces escuchado, el de los grandes éxitos, el que será siempre el mejor de todos.



Nota: No sólo amamos fuerte How I met your mother por sus personajes, sino porque durante 9 temporadas musicalizaron escenas perfectas con Wilco, The Magnetic Fields, Belle and Sebastian, The Kinks y ese capítulo perfecto de la Navidad de Robin con AC/DC, entre tantos otros.