07 abril, 2017

Elige tu propia aventura


Empezar una nueva serie es como ir a comprar zapatos.
Cada inicio de temporada marca una tendencia: plataformas, stilettos, taco chino, tachas, gamuza, flecos, acharolados, guillerminas, borcegos, texanas, chatas...
El rubro calzado es inabarcable. De hecho, una serie que todas amamos dedicó varios capítulos a explicar el fetiche y la fascinación que experimentamos por un buen par de zapatos.
Habrá vecinitas audaces que se animen a los colores de temporada. Otras, optarán por algo clásico. Dejando de lado el modelo o el color, nos tenemos que enamorar. El par elegido nos tiene que hacer sentir bien y casi una obviedad: queda terminantemente prohibido hacernos doler. No sólo nos tenemos que sentir cómodas arriba de esos zapatos, sino que tienen que convertirse en nuestro caballito de batalla, adaptables tanto a faldas como a pantalones o vestidos. 

Lo mismo pasa con las series. 
Hay para todos los gustos. Ciencia ficción, terror, legales, médicas, románticas, de época y la lista sigue.
Hay clásicos que no fallan y hay otras que, como algún taco, son todo un desafío. 
Hay series que abandonamos como un zapato equivocado, tal vez comprado a las apuradas o producto de una mala decisión. Hay otras series que nos encantan, como esas guillerminas que nos hacen sentir un poco aniñadas pero que van perfectas con ese vestido que espera en el placard. Esas son las series que cuidamos porque queremos que duren, que nunca se terminen. Y cuando al fin sucede, hablamos de ellas, las extrañamos y las recomendamos como se recomienda dónde comprar esos zapatos hechos a medida.

En lo que va del año, en este barrio nos enamoramos de Suits (ACÁ hice mención al respecto), nos amigamos con la segunda temporada de Love (el año pasado la defenestré ACÁ, perdón) y devoramos la segunda temporada de The affair (ACÁ, la crítica a la temporada 1).
Ninguna fue un error. Puedo recomendarlas fuerte, pero sólo ustedes sabrán si están para calzarse los stilettos o ese modelo de botas que, de tan cómodas, parecen pantuflas.
Las dos son válidas y hay momentos para todo.
Eso sí: si llevan hace un tiempo incorporadas las botas - pantufla no pasen de golpe a los stilettos.
Idem para las series.
Hagan un paréntesis entre modelo y modelo; entre serie y serie.
Las series se merecen ese espacio y mucho más.
La misión es encontrar la horma justa de sus zapatos.

Se podría decir que, en este barrio, vamos por buen camino.

Buen finde!!

04 abril, 2017

Programación de Abril


En Abril quiero contarles, entre otras cosas, por qué no pueden citarme en una librería.
Quiero darles varios motivos para volver a elegir a un Duro de matar.
Escribir sobre un león que hizo del Hakuna Matata su filosofía de vida y recuperó su reino.
Recomendarles una indie apta para los que aman a flor de piel y hasta los huesos a sus perris.
Decirles por qué empezar una nueva serie es parecido a ir a comprarse zapatos.
Mostrarles una extraña colección de fotos.
Compartir el desafío literario del año.
Abril suena ambicioso y quizá, hasta podamos lograrlo.
Sólo hace falta atreverse como Arlo, el gran dinosaurio de la película, que a pesar de tener todo el miedo del mundo logró vencerlo y emprendió el regreso a su hogar, en buena compañía, para cumplir un sueño y crecer.



Empezamos un nuevo mes con todos estos propósitos.
Cuando llegue el momento de escribir el resumen, sabremos el resultado final.

Allá vamos!

Nota: este post de anuncios parroquiales, con video incluido, sirve también a modo de pre-anuncio de una nueva sección que muy pronto llegará al barrio!
A estar atentos!

31 marzo, 2017

Resumen Mes 3: Mujeres, otoño, galgos y Gyllenhaal para todas


Vecinitos:

Marzo fue un mes bloguero verborrágico y super visitado! 
Se que son muchos detrás de la pantalla y me hacen sentir una vecinita superpoderosa.  
Muchas gracias!

Los invito a repasar o releer, según su preferencia, la producción del Mes 3:

  • Un clásico del barrio: las apostillas del Oscar 2017, papelón incluido ACÁ
  • Unas palabras alusivas en el día de la mujer, ACÁ
  • Una vecinita del barrio me recomendó Blue Jay. Y no se equivocó. Si quieren ver una peli que habla de galgos y de amores que nunca mueren, ACÁ una buena opción.
  • Cuando pensé en escribir sobre Gyllenhaal no pude imaginar cuántas vecinitas lo amaban en silencio. El resultado fue un número de vistas del post que superó mis expectativas. Si quieren volver a leer sobre el hombre más leído y deseado en el barrio, babeen una vez más ACÁ.
  • Artesana forever. ACÁ, una pequeña muestra con una referencia a una de las películas cabecera del barrio.
  • Aunque todavía no se siente, llegó el otoño y estamos felices. Nuestra oda a la estación más linda, ACÁ.
  • Porque en este barrio creemos que hay historias que merecen mil veces ser contadas. ÉSTA es una de ellas.
  • Ruta Mystery 2017, una propuesta que tenemos intención de continuar durante el presente año. Arrancamos ACÁ, con un lugar ñoño y rico.

Feliz fin de semana y GRACIAS totales por pasar por el barrio!

28 marzo, 2017

Ruta Mystery 2017 - Hoy: Mamma Shule


Si el día pinta gris, vayan a Mamma Shule.
Y si está radiante también, porque Mamma Shule lo hará más vibrante y más brillante gracias a unos cuantos detalles llenos de amor y color.
A metros de Av. Libertador, en la calle Soldado de la Independencia, está Mamma Shule.
Su vidriera es un anzuelo y nosotros picamos y pecamos ante la tentación dulce y salada, porque en esta primer parada de nuestra Ruta Mystery 2017, podés comprar cosas ricas para compartir con el mate en la casa de tu amiga, pero también sentarte a almorzar al paso en ese entorno amable e infantil y ver la vida pasar.


Hay opciones de tartas, empanadas, bohios, knishes y otras delicias de la comida judía.
Si optan por el "take away", la chica del mostrador ofrecerá calentar la comida en microondas u hornito eléctrico, según lo prefieran. Gran detalle que vale la pena destacar.
Si optan por almorzar in situ, les ofrecerá revistas para amenizar la espera mientras llega la comida a la mesa y entretener el estómago a base de chimentos.


En Mamma Shule nada está librado al azar. Cada detalle está pensado y cuidado. Cada espacio, como la caja de luz, merece ser decorado. Ésto nos lleva a pensar que no es necesario contar con un local de dimensiones monstruosas para lograr el impacto deseado en el consumidor, basta con un poco de dedicación y buen gusto para que nos sintamos a gusto, casi como en casa.


Cuando se ingresa a Mamma Shule nuestra vista va del mural lleno de conejos y cosas ricas ilustradas a los chipacitos, los pain au chocolat y todo la pastelería artesanal que está en el mostrador. 
Y un detalle extra: no sabemos por qué motivo, en Mamma Shule siempre es Navidad. Hay muchos objetos decorativos navideños. La primera vez que me senté en una de sus mesitas pensé que se trataba de una cuestión calendario, hacía pocos días había pasado la locura navideña. Sin embargo, la semana pasada me di una vuelta por el local y la taza con forma de Santa seguía ahí. Los platitos con pinitos y cookies, también.


Cualquiera de ustedes puede pensar en cierta dejadez al respecto, pero no esta vecinita. 
No en este barrio.
Santa y las cookies van bien con Mamma Shule.
No desentonan y hasta se agradece el detalle.
Si están por el barrio y buscan una opción de almuerzo express, rodeados de exquisitos detalles y cálida atención, éste es el lugar.


De esta manera, Mamma Shule abre una nueva temporada del Ruta Mystery Tour del barrio.
Nos vemos el mes que viene con más recomendados!

Mamma Shule queda en Soldado de la Independencia 1486 (esquina Virrey Loreto)
Todas las fotos de este post fueron tomadas con previa autorización de Mamma Shule

23 marzo, 2017

Lo que importa es lo de adentro

Porque hay historias que merecen mil veces ser contadas.
Gracias Disney.


Nos fuimos a ver uno de los estrenos del año.
Feliz finde largo!

21 marzo, 2017

Otoño, estoy enamorada


Hoy, mientras escribo en mi blog (una vez más) sobre mi estación favorita me pregunto: ¿siempre me gustó el otoño? ¿qué placer encuentro en el hecho de tener que madrugar cuando la temperatura baja, y los días se acortan? ¿Qué me pasa cada vez que despierto de mi hibernación y abandono la cueva? 
Estoy segura que hay una explicación psicológica al respecto, pero no me voy a meter en esa. 
Creo que, sin planificarlo, mi familia hizo que amara el otoño. Se los debo y lo celebro y de verdad, estoy muy agradecida.

El otoño está en cada mañana, en cada taza de té con leche que me preparaba mi abuela, antes que pasara el micro a buscarme para ir al colegio.
Cada vez que me compraban una polera, mi prenda favorita. 
Cada vez que entrábamos al cine Los Ángeles a ver una de Disney, para calentarnos el cuerpo y el corazón.
Cada vez que me arropaban con una frazada arriba de otra y otra y una más, por las dudas.
Cada tarde que pasábamos escuchando Los Musicuentos.
Los años pasan pero las mañas no se pierden.
Hoy, la vecinita ya no es una niña, pero cual Winnie the Pooh, procura tener siempre a mano frascos de miel cuando llega el otoño, variedades de té en hebras porque en este barrio estamos convencidos que el té cura, y no me refiero al famoso granulado efervescente para estados gripales. Organizamos las alacenas y nos surtimos de provisiones para preparar guisos, sopas caseras y todos esos lindos platos que ameriten comerse en cazuelas.
Las poleras siguen siendo mi prenda favorita. 
Las series, el mejor plan.
Las gatitas, el mejor calefactor del mundo.
La música de Pete Yorn, She and Him y Regina Spektor, los elegidos de la estación.
Y este barrio, y ustedes que pasan por acá, el mejor pasatiempo.

Bienvenido otoño.
Te estaba esperando.


17 marzo, 2017

Costos versus valores


Para mamá, mi artesana preferida de la vida.

En Tienes un email, una de las películas cabeceras de este barrio, hay una escena en la que Joe 
F-O-X pregunta el precio de un libro confeccionado de manera artesanal en la tiendita de Kathleen Kelly. El vendedor le brinda la información y además se explaya en los detalles de confección del libro. Joe Fox no sólo no lleva el libro sino que dice una frase del tipo: no imaginé que ésto podía costar tan caro. El vendedor lo corrige y es el momento que queremos atravesar la pantalla y besarlo. Mira a Joe Fox, con una mezcla de indignación/compasión, y dice: no, por eso VALE tanto. 

Costos vs. valores en una escena de lo más chiquita pero significativa y hermosa para todos los que nos dedicamos a crear, a producir algo con nuestras propias manos. Esa escena define el verdadero significado de lo artesanal, del tiempo invertido en llegar a un resultado final y sobre todo, habla del amor puesto en ese objeto. Gracias - una vez más - a nuestra musa, Nora Ephron, por ese diálogo que defiende el valor de las cosas más allá de su precio.

Ser artesano no es solamente tirar una manta en Plaza Francia todos los fines de semana, va más allá de un espacio físico. 

Artesano es quien prefiere perderse una tarde en una artística antes que en el shopping. Es aquel que elige aprender carpintería, bordado, tejido, pintura, sólo por mencionar algunas opciones, antes que aprender chino mandarín. Es aquel que sabe que lugares como Easy o Sodimac son la perdición. Es entender términos como DIY, chalk paint, decapados, sublimaciones, punto cruz o cadeneta. Sos artesana el día que te descubriste a vos misma "cirujeando" (término que se utiliza cuando "rescatás" muebles, maderas u otras cosas que están desechadas en la calle, generalmente, al lado de contenedores para intervenir y transformarlos en algo nuevo y hermoso). Si pasás por una obra y mirás con deseo los pallets donde se apoyan los ladrillos, no lo dudes, sos una artesana.
Si te encanta planificar tus tardes rodeada de hilos de bordar, pinturas y bastidores, lo tuyo es el arte.
Porque habrá muchas casas con objetos deco, pero ninguna de esas cosas tendrá el encanto de algo hecho por tus propias manos. Es único.

Y si por esas casualidades, viviste la experiencia de exponer en una feria, y se acercó alguien a tu puestito ambulante a preguntar el precio de uno de tus productos y lo dejó de lado porque quizá le pareció caro, no te aflijas. Seguramente, esa persona era como Joe Fox y no podía pensar que en ese precio estaban también las horas de dedicación, las ideas originales y el amor puesto en un objeto para alegrar la vida de alguien.

Por suerte, todavía hay gente como Kathleen Kelly y por ellas, y por nosotros mismos, siempre va a valer la pena seguir creando.

Feliz día del artesano!
Y como siempre, gracias a mi maestra preferida que me enseña tanto en el arte pero más en la vida.
Sin ella, cosas como éstas, nunca podrían haber ilustrado el post de hoy.
Sin ella, no existiría la vecinita de enfrente.

Amor por los zorros

14 marzo, 2017

Todas aman a: Jake Gyllenhaal


Imaginen que están en su restaurant favorito. No importa si es un bodegón o uno con vista a Puerto Madero. Un camarero se acerca con el menú o esa pizarra escrita con los platos del día y no pueden decidirse. Les gusta todo. Hay varias opciones y ustedes encajan en todas. 
Saben que si piden las pastas se van a quedar con ganas de pescado, y si se deciden por la pesca del día no podrán probar el clásico de la casa.

Algo parecido pasa con Jake Gyllenhaal. Es inabarcable. Nos gusta TODO. Es el clásico que hay que pedir y el más exclusivo del menú. Es la langosta y el revuelto gramajo. Es el encanto rústico de comer con la mano y con vajilla de plata. 
Elegir las fotos que (espero) les alegrará la vista durante la lectura fue tan difícil como elegir sus películas.  Es que Jake nos pone verborrágicas, rápidas y furiosas, y entonces por primera vez en la historia del Todas aman y del blog, rescatamos lo bueno y algún bodrio de Gyllenhaal, porque gracias a su intensidad, Jake siempre nos hace ver el vaso medio lleno. 

Controlen sus instintos animales o, como dijo una vecinita amiga, den rienda suelta a su camionera interior. 

Bienvenidas al primer Todas aman del año!

Hoy:
Jack Gyllenhaal

No había chance que Jacob Benjamin Gyllenhaal no se dedicara a la actuación. Hijo de un director de cine y mamá guionista y ahijado de Jamie Lee Curtis y ¡Paul Newman! Su hermana Maggie siguió los pasos de Jake y se dedicó al cine como su esposo, Peter Sarsgaard. Rodeado de gente vinculada al medio artístico, Jake demostró su gusto por la actuación desde niño pero antes fue camarero, guardavidas (me ahogo!me ahogo!) y durante dos años estudió religiones orientales y filosofía en la Universidad de Columbia hasta que colgó todo para dedicarse al cine.

Quiso ser Frodo en El Señor de los Anillos pero le ganó Elijah Wood. Audicionó para ser Spiderman pero Tobey Maguire tomó el lugar. Así que Gyllenhaal encaró su carrera lejos de superhéroes y personajes de aventuras. Y mal no le fue.

Pasen y lean el repaso caprichoso de la vecinita. A veces, mesurable por su calidad fílmica. Otras, por su belleza, diría, casi insoportable.

Secreto en la montaña
(Brokeback Mountain)

No se puede hablar de Gyllenhaal y pasar por alto Brokeback Mountain, porque si bien no fue su primer trabajo sí fue el que lo puso en un pedestal junto a Heath Ledger. Gracias a esta historia de amor gay basada en la novela de Annie Proulx, dirigida por el groso de Ang Lee, Jake ganaría a los 25 años un Premio BAFTA y su primera nominación a un Premio Oscar.
Mucho se dijo sobre el trabajo de su coequiper, Heath Ledger, a quien le tocó el rol más parco y hermético, pero Jack gana por valiente, por sensible y por sanguíneo. Su personaje, Jack Twist, logra exteriorizar lo que pasa en esa montaña, ese verano y lo que vendrá. Es el que se da la cabeza contra la pared más de una vez con tal de estar con su chico. Es el que apuesta, aunque le toque perder.
Y nadie pone en duda la belleza que siempre logra transmitir la mirada oriental de Ang Lee, pero Secreto en la montaña también es hermosa por esas patillas de Gyllenhaal, esos Wrangler y ese bigote que Jake se dejará crecer con el paso de los años, así como crece su tristeza y su frustración por llevar una vida que no está ni cerca de lo que alguna vez soñó junto a su amor, Ennis del Mar.

(Nota: cuando el vecinito daba sus primeros pasos, uno de los primeros posteos fue sobre esta película. Pueden viajar en el tiempo, ACÁ)

Amor y otras adicciones
(Love and other drugs)

Saquémonos la careta. Este híbrido en la carrera de Gyllenhaal sólo existe para que las vecinitas podamos verlo con poca ropa. Amor y otras adicciones pretende ser una crítica a la industria farmacéutica con un toque de comedia y romance. El combo incluye una novia con enfermedad incurable. Anne Hathaway, más insoportable que nunca, es la chica en cuestión que - en principio -mantiene una relación puramente carnal con Gyllenhaal, un visitador médico medio goma que conoce en el consultorio.
Sexo, amor y muchos blisters. Si van a verla, no teman: no hay golpes bajos, sólo Gyllenhaal como Dios lo trajo al mundo. Ese el anzuelo y la única razón para ver esta película.

Zodíaco

La película de David Fincher es un policial pero también es una película de chicas. En Zodíaco todos van tras la pista de un serial killer que a nadie le importa, porque nuestra mirada es para el brazo fuerte de la ley que conforma el trío hot: Mark Ruffalo, Robert Downey Jr. y Jack Gyllenhaal.  Hay una anécdota muy divertida en el barrio del día que junto a dos vecinitas se vio esta película, pero me guardo el detalle y les digo que, si bien Zodíaco nos pareció un plomazo, este barrio banca las películas de Fincher y ni hablar cuando se le ocurre armar un cast como éste.

La sospecha
(Prisoners)

Un sueño hecho realidad: Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal en una misma película, dirigidos por un genio como Denis Villeneuve. 
Demasiado bueno para ser cierto, pero les tengo una gran noticia: Prisoners no sólo existe sino que es una peli tremenda. 
Jake es un detective que investiga la desaparición de dos nenas durante el día de Acción de Gracias. Hugh es el padre de una de las criaturas.
Gyllenhaal despista con su ambigüedad, sus tics nerviosos, sus tatuajes, su anillo, su camisa cerrada hasta el cuello y esa rabia contenida que lleva dentro. Jackman es el contrapunto explosivo, el padre sacado y desesperado dispuesto a todo.
Aunque Prisoners les crispe los nervios o les haga comerse las uñas (puaj), la película de Villeneuve es un excelente programa. Un té o un termo de mate, Jackman, Gyllenhaal y ustedes. 
Les garantizo una hermosa y otoñal tarde cinéfila rodeadas de belleza suprema en la pantalla.

El hombre duplicado
(Enemy)

Después de Prisoners, Villeneuve se copó con Gyllenhaal y volvió a dirigirlo en Enemy, la adaptación de la novela El hombre duplicado de José Saramago; para este barrio uno de los mejores libros de nuestra biblioteca. Ese libro hizo que más de una vez me pasara de largo varias estaciones de subte, es el que fui leyendo por las escaleras con el consabido riesgo de partirme los dientes, el que venía añadido a mi mano y costó soltar cuando se terminó.
Gracias Saramago por escribir así.
Gracias Jake por regalarnos tu tortuosa interpretación y sobre todo, gracias al director franco canadiense Villeneuve por cumplir el sueño de todas: ver en una sola película a Jake duplicado. 
Enemy nos presenta la historia de Adam, un profesor de historia que lleva una vida bastante anodina hasta el día que descubre, viendo una película, a un actor igual a él. La búsqueda de ese otro se convertirá en una obsesión por su propia existencia. Un retrato bastante retorcido sobre la crisis de identidad, la metamorfosis, la idealización de uno mismo y los miedos. Incluye una araña muy horrible, pero no se olviden: hay 2x1. Dos Gyllenhaal al precio de uno. 
Mi recomendación: tápense los ojos cada vez que la araña simbólica haga su aparición y disfruten el 2x1.
Gyllenhaal filmado en tonos ocre está como nunca antes. (Debajo, el trailer)

Primicia mortal
(Nightcrawler)

Cuando se estrenó Nightcrawler muchos se indignaron porque la Academia de Hollywood había decidido dejar fuera de las nominaciones a Gyllenhaal. Más allá de la verosimilitud de los premios, del pan y circo de los Oscar, lo cierto es que un actor debería ser nominado cuando le toca jugar un rol distinto a lo que nos tiene acostumbrados, cuando toma riesgos, cuando implica un desafío. Y eso es lo que hizo Jake en Primicia mortal como Lou Bloom, un ave de rapiña que huele el negocio de filmar accidentes y crímenes de manera casera, cruda y áspera, para luego venderlos al mejor postor.
Nightcrawler retrata la obsesión un tanto perversa de Bloom y la falta de ética y manipulación histórica en los medios de comunicación. 
Físicamente escuálido y con una mirada que da miedo, Jake genera por primera vez algo único en las vecinitas: rechazo. 
Sólo por esa rareza vale la pena verla.


Jake no sólo demostró su belleza y talento en la pantalla, sino también en las tablas. Hace un año y medio atrás, durante tres noches, interpretó en Broadway a Seymour en el famoso musical La tiendita del horror, uno de los favoritos de este barrio.
Próximamente podremos verlo en Life, una de esas pelis terroríficas del espacio, tipo Alien donde compartirá pantalla con el tan de moda Ryan Reynolds, pero nuestra mirada siempre estará puesta en esos ojos azules y en ese lunar que cubre su barba y su bigote hipster.
Sabemos que será difícil tomar una decisión.
¿Perdernos en su mirada azul como el mar azul? ¿su lunar? ¿su barba? ¿su peinado tirante o su pelo revuelto? su cuerpo? Nos gustan todas las versiones de Gyllenhaal que nos quieran mostrar en el menú.
Él es nuestro plato favorito.
Y si de algo estamos seguras es que no vamos a pedir dos cucharas.
El postre no se comparte.

10 marzo, 2017

Los galgos


Me encantan los galgos. Los considero personas con abrigos peludos. Siempre sentí que me comprendían. Les gusta estar con la gente. Saben que salir al mundo es difícil y lo sienten, sólo quieren que los mimes y hacerte sentir mejor. Tienen el instinto de quedarse cerca. Aún con todas las dificultades que acarrea ser su dueño o cuidarlos o rehabilitarlos, si te llevas del refugio al galgo más viejo, más necesitado, nervioso y estropeado y lo llevas a la playa y le sacas el collar, saldrá corriendo como loco, como si todavía fuera joven, como un cachorro, con la lengua colgando, de una punta a la otra de la playa.
Y es tan hermoso.

(Amanda, Blue Jay)


Amanda es fan de los galgos y cuando habla de ellos se los imagina así, felices, en libertad, en una playa. Esos galgos también hablan de ella, de sus renuncias; porque no es necesario saber qué hace Amanda (Sarah Paulson) de su vida para adivinar que dejó de divertirse, pero eso va a cambiar. Al menos por un día, cuando se encuentre por casualidad en el supermercado de su pueblo natal con Jim (Mark Duplass), su primer amor.

Blue Jay es una de esas películas de vuelta al pasado. Es volver a jugar, a hacer el ridículo y reírte de eso. Es improvisar una cena, bailar, escuchar grabaciones encontradas, cantar un hermoso tema de Annie Lennox, llorar, hablar de galgos, contarse secretos y sentirse vivos veinte años después.
Una cámara, dos actores y el amor después del amor.

Dirigida por Alex Lehman y producida por los hermanos Duplass, gente del mundillo indie que se caracteriza por hacer este tipo de películas de bajo presupuesto con un alto grado de improvisación -propio del cine mublecore donde se inscribe Blue Jay - no pretende ser una versión de la trilogía de Linklater, pero algo de eso hay. Tampoco va a impulsarte a que llames a tu Jim o a tu Amanda de hace veinte años atrás, pero seguramente sí te hará recordarlo.

Asi que este post va para todos los Jim y las Amandas que, de vez en cuando la vida nos cruza para volver a jugar.

Dato extra! trabaja la genia más genia de todas: Sarah Paulson, la misma que viene de ganar todos los premios por su papel de fiscal en American Crime Story: The people vs. O.J.Simpson.

Pueden encontrar Blue Jay en Netflix.

08 marzo, 2017

Mujeres




En un día como el de hoy, tomo prestadas las palabras de la uruguaya Simone Seija Paseyro.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de un fuego nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de "venite el sábado" porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar a nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, sólo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada, y sin embargo, detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.

Cambiamos, crecimos, nos dolimos, parimos hijos, enterramos muertos, amamos, fuimos y somos amadas, dejamos y nos dejaron, nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena, cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar. Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no. Creimos morirnos muchas veces y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces, los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía.

Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.