04 abril, 2008

In memoriam


"Brokeback Mountain son esos escasos momentos de paraíso en los que el corazón se ensancha y parece que no cabe en el cuerpo, es esa Arcadia tormentosa a la que se vuelve algunos días al año. Todos tenemos nuestro Brokeback Mountain, algún sitio en el que hemos y nos han amado y en el que somos felices nada más que poniendo el pie. Yo llevo varios años ya viviendo allí y me he casado con mi Ennis del Mar. Por eso esta historia es la historia de todos, la de un amor que es más grande que la vida, porque esos paraísos que son más que el marco de nuestros amores permanecerán en algún sitio cuando ya no estemos aquí, y Ennis y Jack seguirán pescando eternamente mientras esperan la llegada de la noche para acariciarse bajo la tienda de campaña. Sin duda la mejor historia de amor de todos los tiempos."

(Susan Sarandon, actriz)
Heath Ledger: una retrospectiva puede verse por el canal MGM mañana, sábado 5, a las 23.30. Repite lunes 28 de abril a las 21.30.

01 abril, 2008

A sangre fría


"Soy un monstruo muy organizado"
(Dexter Morgan)


Dexter es una serie que puede verse con una intención filosófica y moral que trata acerca de la lucha que se manifiesta dentro de nosotros entre la razón y el instinto, la parte noble y la parte innoble de nuestro ser. Algo así como El extraño caso del Dr. Yekyll y Mr. Hyde, o también puede disfrutarse como una obra de suspenso. Mejor dicho, como una genial obra de suspenso.
Dexter lleva una doble vida. Durante el día trabaja como forense "experto en sangre" para la policía de Miami. De noche saca a pasear a su diablo y ataca, no sólo cuando hay luna llena. Tampoco le crecen jorobas en la espalda ni muerde cuellos cual vampiro; aunque también busca sangre: de todo grupo y factor.
Dexter es, en su versión nocturna, un asesino serial poco tradicional. Se encarga de buscar, atrapar y asesinar sanguinariamente a aquellos criminales que consiguieron zafar del brazo de la ley, no sin antes extraer de cada sinvergüenza una muestra de sangre para su macabra colección.
Es probable que el muchacho haya sufrido algún trauma en su niñez que lo haya marcado de tal manera para reconocerse hoy como el monstruo organizado que dice ser, aunque parte de ello se lo debe a su difunto padre adoptivo Harry Morgan, un oficial de policía (experto en casos de asesinos seriales) que detecta en el pequeño diablito cierta conducta criminal y antes que su hijo descarrile del todo decide enseñarle a canalizar su furia asesina reorientando la elección de sus víctimas, centrando el objetivo en abusadores de toda calaña y volviendo a su vástago un justiciero serial, experto en el arte de no dejar pruebas de sus aberrantes actos.
Dejando lo siniestro de lado la serie transcurre en Miami. Osea, hay camisas floreadas, sol, regetón por las calles y spanglish. También Dexter nos regala escenas que hablan por sí solas, por ejemplo, cuando comanda distendido su barco, el Slice of life, algo así como "rebanadas de vida" o cuando prepara meticulosamente el instrumental para su próxima víctima, como si se tratara de una cena romántica a la luz de las velas.


A pesar de su oscuro secreto Dexter se esfuerza por mantener las apariencias y como buen psicópata, resulta encantador. Se relaciona amablemente con sus compañeros de trabajo y con Rita, un proyecto de novia con pasado sufrido incluido que desconoce la afición favorita de su chico.
En el cuartel de policía trabaja junto a su hermana Debbie, una policía con pinta de modelo desesperada por ser transferida al departamento de homicidios para jugar a ser Agatha Christie por un rato y ser considerada una policía seria de una vez por todas. El detective Batista, un gordo bueno, la teniente Laguerta que no oculta su atracción por Dexter y menosprecia alevosamente al resto y por último el sargento Doakes, el único hombre de la policía que detesta el freakismo de Dexter y se encarga de hacérselo saber cada vez que puede.
Michael Hall interpreta a Dexter Morgan y deja en claro que nada queda de aquel David Fisher, el genial hermano gay de la funeraria de Six feet under y aunque sigue coqueteando con la muerte, esta vez lo hace desde otro lugar. Desde un vacío terrible que lo agobia, como cuando la caja de donuts se le acaba. Vacío, como si no le corriera más sangre en las venas.

Dexter, todos los miércoles a las 22 hs. por Fox

18 marzo, 2008

La bella y la bestia

Hay una regla que dice que ciertas mezclas están condenadas al fracaso: el amor y los negocios, el agua y el aceite, perros y gatos. Toda mezcla implica riesgos, cualquiera sea su ámbito. Una mezcla inadecuada en un laboratorio químico puede ser fatal. Un plato de comida puede transformarse en algo incomible. En el mundo de la moda es preciso combinar con cierto criterio estético si no queremos convertirnos en mamarrachos y una mezcla de bebidas espirituosas de toda índole puede derivar en una cruel borrachera.
La música no es la excepción. Los djs también mezclan creando así nuevas versiones de clásicos pero ¿qué resultaría de la mezcla de un repertorio de baladas corrosivas de un cantante singular y una belleza made in Hollywood? De eso se trata Anywhere I lay my head, el disco debut de la blonda Scarlett Johansson que se atreve a cantar nada más ni nada menos que las melodías del Señor Tom Waits.


El pasado 12 de febrero, la nueva musa inspiradora de Woody Allen hizo una presentación para la prensa en un conocido pub de la ciudad de Nueva York y se despachó con algunos de los diez covers que incluye el disco, entre cuyos colaboradores está El Duque blanco (David Bowie), quien dio sobradas muestras de su interés por la estrella y la acompaña en un par de canciones. Johansson declaró que en un principio había pensado realizar un disco de covers de varios artistas pero finalmente se decidió por las canciones de Waits y si bien se comenta que el poeta bastardo fue consultado al respecto, él asegura haberse enterado del proyecto por los diarios. Como sea, es sabido que la belleza abre puertas y Scarlett ya tiene su disco en las calles. Les guste o no. Posiblemente escribir sobre el inminente disco de Scarlett sea lo más parecido a pelear contra molinos de viento; el acento recaerá sobre su cuerpo esculpido y su generosa voluptuosidad. Las críticas no afectarán siquiera su meteórica carrera. Scarlett Johansson hace lo que puede. Mal no le fue. Hoy se da el gusto de trabajar con monstruos como Woody Allen, Sofia Coppola, Brian de Palma y los hermanos Coen. Muchas veces, sino todas, con sólo sacar a relucir su cuerpito torneado. Sin embargo, sería bueno hacer a un lado ciertos caprichos de diva y dejar que el Sr. Waits haga lo suyo.
Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir dice el tango y sólo alguien con un pasado sufrido como el de Waits puede cantar con auténtico sentimiento.
Hay cosas que no deberían mezclarse. Ya lo dijo Waits "que tengas suerte y no encuentres cerveza caliente y mujeres frías". Hay combinaciones que no pegan. Scarlett y Waits, tampoco.

Anywhere I lay my head by Scarlett Johansson puede conseguirse a partir del 20 de mayo.

02 marzo, 2008

El principio del fin


Hay quienes se creen merecedores de conocer toda clase de secretos. Por ejemplo, saber dónde estaba escondido el tesoro que buscaron en algún campamento de verano, qué hacía el ratón Pérez con los dientes que le dejaban bajo la almohada, cuáles eran los escondites favoritos de los amigos mientras jugaban a las escondidas. Cegados y hambrientos desean conocer secretos antes que nadie más lo haga, pero cuando les quitan la venda de los ojos y llegan a la cuestión develada el goce, el disfrute en sí de la nueva posición frente al secreto (que ya no es tal) es cruelmente efímero. El interés desaparece y el foco de atención cambia. Ya no hay misterio ni placer oculto que resolver. Se ubican en otro lugar. Ni mejor ni peor. Distinto.
Durante estos últimos meses desfilaron impunemente infinidad de copias frente a mis ojos, circularon notas por todos los medios gráficos develando sin culpas nuevos misterios, los foros de fanáticos ardían reclamando la resurrección de Charlie y más de una vez tuve que excusarme de una mesa para no escuchar detalles de la nueva temporada.
Con paciencia oriental esperé que llegara este día. Me tapé ojos y oídos, conté horas minutos y segundos porque soy de las que prefieren el efecto sorpresa a su debido tiempo. Podrá ser ingenuo pero me gusta creer que Lost es equiparable a esas cosas que se desean con ganas, así llegado el gran momento, el placer es altamente superior. A veces la no inmediatez es justamente el vehículo de nuestro deseo.
Hace unos minutos terminó el primer capítulo de la cuarta temporada de Lost. Los eternos náufragos están nuevamente entre nosotros y los fantasmas, bien muertos como están, lucen exultantes. Hay muchas preguntas y ninguna respuesta. Está bien que así sea. Es parte del secreto del éxito de Lost.
Queda volverse zen hasta el próximo lunes. Todavía hay quienes preferimos seguir siendo anticuados y no saber tantos secretos.
Todavía, de vez en cuando, tanta ingenuidad vale la pena.

Lost
Lunes a las 21 hs, por AXN.

21 febrero, 2008

El petróleo es mío mío mío

La ambición embriaga más que la gloria.
Marcel Proust.

Petróleo Sangriento.

Gente bien


"No podría soportar la vida en un mundo absolutamente Labanda."
Jordi Labanda



Hagan la prueba: intenten mantener una sonrisa de Miss Universo durante un lapso de tiempo prolongado. Empezarán a notar que los músculos de la cara tiran, se resienten y lo que antes parecía natural, ya no lo es. Para colmo de males, en el esfuerzo habremos contribuido a acentuar nuestras líneas de expresión y con ello al envejecimiento prematuro facial. Afortunadamente el botox hace maravillas. El pilates también contribuye a estar siempre divinas y la gold card, con el perfil del soldado romano (signo de distinción y pertenencia desde todos los tiempos) encandila la vista y es capaz de curar todos los males. Estos caprichos no son propiamente femeninos. En el mundo Labanda ellos también aman el diseño y les encanta estar a la moda, pero están lejos del estereotipo metrosexual. Generalmente provienen del mundo publicitario, les fascina practicar deportes extremos mientras ellas toman el té con sus amigas en Barrio Norte. Éste es un ejemplo de lo que podría ser el Labanda way of life. Un mundo poblado de seres elegantes, sofisticados, consumistas rabiosos encerrados en la burbuja del buen vivir.
Jordi Labanda, nacido en Uruguay y residente desde los tres años en Barcelona, es el creador de estos personajes, casi todos jóvenes sibaritas y al menos desde la superficie, ajenos a la idea de fracaso.


Jordi fue tocado con la varita mágica. Estudió diseño industrial y al poco tiempo montó con unos amigos un pequeño estudio de diseño gráfico. Un día se vio rodeado de revistas y la vocación llamó a su puerta. Quería ser ilustrador y dejar inmortalizado en su trazo esa fascinación por la estética de los años 50 y 60 que siempre había visto en las películas americanas. Durante un mes se encerró a trabajar y cuando logró juntar una cantidad considerable de bocetos fue con su carpeta bajo el brazo a pedir trabajo a las revistas Woman y La Vanguardia.
A partir de allí todo funcionó con la precisión de un reloj suizo. Empezó a ilustrar libretas, lapiceras y remeras hasta llegar al mundo de la publicidad, las ilustraciones en revistas y el humor. Con semejante éxito no tardó en desembarcar en Nueva York con la misma fórmula. El New York Times lo adoró y comenzó a publicar semanalmente sus dibujos. Hoy sus éxitos se prolongan en su propia boutique, en Barcelona. En 2003 lanzó su primer libro Hey day, una recopilación de distintos trabajos y una prueba de su estilo que se convirtió en marca. En 2005 Jordi expuso sus dibujos por primera vez en Buenos Aires y lo hizo en el Malba, un lugar acorde a su arte.
Se puede pensar que para llevar un estilo de vida Labanda es necesario tener mucho dinero y lucir la gold card, pero justamente lo que el creador intenta demostrar irónicamente es la posibilidad de escaparnos de ese mundo de sonrisas desangeladas y poblado de fashion victims. Todos somos capaces de vivir situaciones Labanda. Pueden suceder en cualquier ámbito. Las situaciones Labanda tienen más que ver con el espíritu de la gente que nos rodea que con los lugares en sí. Cada vez que vemos una película que nos emociona seremos chicos y chicas Labanda, compartiendo una rica comida o manteniendo una buena charla con un amigo. En resumen, cada vez que tengamos posiblidades de compartir las verdaderas cosas bellas de la vida.

19 febrero, 2008

El extraño mundo de Francis

"Un plato puede combinar perfectamente sabores, texturas y aromas pero, el grado de magnificencia y placer que produzca puede variar tremendamente de acuerdo a la creatividad, alegría y energía que se le ponga"


Francis Mallman


En invierno llega al refugio en jet ski. Hunde sus botas carísimas en el colchón de nieve de la Patagonia y por fin a la cocina. Simple pero acogedora. Todo es de una rusticidad exagerada. Acá no hay utensilios de precisión y el microondas es sinónimo de mala palabra. Pero aunque Francis cocine un guiso de lentejas, se rodee de la simplicidad más absoluta y se esfuerce por parecer popular, jamás lo será. No con esas botas a lo Ted Turner, fumándose un puro y demostrando su habilidad en el jet ski.


En el verano monta su tienda de campaña, ambulante y pro, en tierras uruguayas. El pequeño paraíso se llama Garzón, un pueblo fantasma (no muy lejos de José Ignacio) de sólo 200 habitantes en el que hace 3 años decidió apostar. Recicló una casona del lugar y la transformó en un hotel boutique de 5 habitaciones y un restaurant para 50 privilegiados comensales. No contento con esto, inauguró una casa de té y compró el antiguo molino del pueblo para habilitarlo como centro cultural. Seguramente, en unos años, Garzón se volverá un infierno y el valor de tranquilidad de pueblo agreste desaparecerá. Para ese entonces Francis, de espíritu nómade, ya no estará allí pero habrá dejado su huella visionaria y nos sorprenderá desde algún lugar remoto y perdido.


Ganador del Grand Prix de l' Art de la Science de la Cuisine entregado por la Academia Internacional de Gastronomía de París en 1996, cocinero y dueño de Patagonia Sur en Buenos Aires, 1884 en Mendoza, La Cocina en Bariloche y Garzón en Uruguay el señor Mallmann prefiere, al menos en esta etapa de su vida y para las cámaras, una cocina clásica y sin ánimos minimalistas. No comulga con esas cocinas inmaculadas en las que uno puede reflejarse en acero inoxidable. Se limpia las manos en los jeans, debidamente gastados, ahuyenta a las mosquitas con un repasador, juega a hacerse el gauchou mientras cocina tortas fritas con grasa refinada y se despide con sus "manitas enmantecadas" (sic), degustando un riquísimo y aromático tannat uruguayo.


Ser espectador de los programas de Francis Mallmann (Los Fuegos en invierno o Desde Garzón en verano) es asistir a un convite por demás exótico. Si esa fue la intención original de la gente del canal del buen vivir, los programas superan con creces el objetivo, pero también es obligatorio decir que alcanzan un pretencioso vuelo poético en el momento cúlmine. Mallmann, ya lejos de los fuegos, se sienta a fumar o a beber mientras escribe y recita poesía. Es un momento imperdible escucharlo hablar de los indios Onas, como si realmente importara luego de la pascualina que acaba de cocinar.


El extraño mundo de Francis Mallmann es tan for export y, sin embargo, tan tentador que con todas estas contradicciones yo sí me sentaría a su mesa.


Desde Garzón con Francis Mallmann recibió el premio Cuisine & Vins al programa del año. Se emite lunes y viernes a las 22.30 por el canal Gourmet.




14 febrero, 2008

A sangrar mi amor

Hay hombres que dan bien de maridos. Hay tíos, primos, padres y abuelos perfectos. Con otros sólo podríamos ser buenos amigos pero también existen aquellos hombres con los que caeríamos en la tentación. Por y con ellos seríamos capaces de vivir un romance fogoso y apasionado. Pero a no engañarse, son los mismos que sólo pueden ser buenos por una noche. Continuar con esa historia sería un error. Correríamos serios riesgos de enamorarnos perdidamente. Con esta clase de hombre hablaríamos hasta el cansancio y beberíamos margaritas. Seguramente él tocaría la guitarra y más tarde terminaríamos entre sus sábanas pero, el problema es que esta especie huye de cualquier tipo de compromiso. Nacieron para ser libres y tener un amor en cada puerto. En el imaginario femenino Johnny Depp encaja en este modelo. Johnny tiene que ser un excelente amante. Su cara lo dice. Nunca podrá ser amigo, hermano, primo, tío ni cualquier otro parentesco que se nos ocurra. Johnny no es mi favorito ni mi debilidad pero es imposible no mirarlo. Las cámaras lo adoran y él se deja adorar como Willy Wonka, el Capitán Sparrow, Manos de Tijera, Ed Wood y ahora como barbero diabólico y sanguinario.


El universo burtoniano vuelve con la sangrienta y triste historia de Sweeney Todd.


Johnny cantará y nos conquistará una vez más, aún sin la guitarra y el margarita. Podemos hacer la excepción. Con Johnny en la pantalla y nuestra imaginación sin límites, alcanza para enamorarnos.






07 febrero, 2008

05 febrero, 2008

Listas

Las hacemos todo el tiempo sin darnos cuenta. A veces son sofisticadas, otras son clásicas y por eso mismo nunca pasan de moda. Son mis favoritas. Tienen algo rústico, con el tiempo se vuelven amarillentas, las letras se aclaran pero las ideas persisten.
Hace unos días estoy pensando en las listas. ¿Para qué sirven? ¿Por qué hacerlas? ¿Cuánto hay de capricho y cuánto de necesidad en la tarea de hacer una lista? ¿Mezcla de ansiedad? ¿Deseos? ¿Es terapéutico hacer una lista o puede provocar el efecto contrario? ¿No genera un grado mayor de presión de acuerdo a lo que decidamos volcar en ella? ¿Ayuda o agobia? Tomemos un ejemplo básico: la lista del supermercado. Hacer este tipo de lista es lo más parecido a un inventario. Uno repasa alacenas y demás ambientes de su casa y anota qué y cuánto comprar. El problema es que la lista del super es de todas las listas posibles la que impone menor respeto. El almacén del chino de la vuelta de casa nos saca de apuros, pero el super nos envuelve, nos distrae y marea. Nos hace perder más tiempo del planeado porque las cosas como por arte de magia no suelen estar siempre en el mismo lugar. Los supermercados, con su abanico de opciones, harán que nuestra magra lista ocupe un segundo plano y más de una vez terminaremos llevando algo totalmente inútil e innecesario en lugar del detergente que necesitábamos. Ni hablar si tenemos cerca el supermercado del elefantito. En una época, se podía conseguir allí diseños limitados de Trosman después de seleccionar las frutas y verduras.

Las listas de regalos (navidad, fiestas, cumpleaños) merecen un capítulo aparte. Hace unos años aprendí a valorarlas y resultan de gran utilidad. Hay que tomarse el trabajito de ser constante y voluntarioso y agendar qué cosa se le regaló a quién y en qué ocasión. Es una especie de registro que sirve para no quedar mal con nadie. Gracias a este ayuda-memoria podrán decir de nosotros cualquier cosa, menos que somos monotemáticos.

Hace unas semanas decidí enlistar mis libros y películas. A los cinco minutos ya me había arrepentido y no veía un final. Al menos, en el corto plazo. Pasada la crisis pude terminar y cuando ocurrió me senté a disfrutar, orgullosa frente a mi pequeño gran tesoro. Ya lo dijo el Nano, son aquellas pequeñas cosas que cada tanto dan ganas de escribirlas para poder verlas, sentirlas, olerlas y cuando nos queremos dar cuenta son listas de grandes momentos, de proyectos. Son nuestros greatest hits.

En unas semanas empieza la cuarta temporada de Lost y aunque auguro emoción al por mayor se que nunca más habrá un capítulo como aquel lacrimógeno Greatest hits, mi capítulo favorito. Greatest Hits tiene que ver con una lista, con los cinco momentos de grandes éxitos en la vida del finado Charlie. Los que se alegra haber vivido, los que decide recordar en sus últimas horas en la isla.

El recurso de las listas es inagotable y al mismo tiempo hay algo esperanzador y oculto en ellas; los novios y su lista de casamiento, la carta de vinos de un lugar, la lista de libros que quedan por leer...

Uno de los más famosos finales cinematográficos tiene que ver con una lista. En Manhattan, Woody Allen enumera las cosas por las que vale la pena vivir: las peras de Cézanne, Frank Sinatra, Groucho Marx y el rostro de Tracy, entre otras.

Necesidad o capricho las listas sirven y mucho. A Woody Allen le sirvió para salir corriendo en busca de Tracy, y a nosotros para enlistarlo como un gran final.